La producción pública de misoprostol y mifepristona convirtió a la provincia en la única que garantiza el tratamiento combinado para interrumpir embarazos con medicamentos.
En uno de los barrios populares más grandes de Buenos Aires, mujeres se capacitan y reparan casas atravesadas por la violencia, la enfermedad y la precariedad.
Ana sufrió un evento obstétrico en su casa y pasó ocho meses detenida acusada de homicidio en Corrientes. Fue liberada, pero todavía lucha contra los recuerdos y el miedo a salir y ser agredida.
El 11,7% de los hogares son monomarentales, pero no dan cuenta de ellas: las que encararon la maternidad sin pareja como plan original. La fotógrafa Julieta Bugacoff pone el ojo en ese universo.
En Salta, decenas de IVE llegan al límite de la semana 14 debido a respuestas sanitarias que demoran, obstaculizan y desalientan. Denuncian falta de medicación, anticonceptivos y preservativos.
Son promotoras de género y salud, cuidadoras, cocineras y referentes comunitarias. Entre la sobrecarga de tareas, la violencia y la criminalización estatal.
La fiscalía y tres querellas lograron incorporar el prejuicio a la orientación sexual como agravante y el tema es central en las audiencias. Hay un solo acusado.
Proyectos argentinos usan inteligencia artificial para agilizar la detección del cáncer de cuello uterino y corregir sesgos contra personas trans y con discapacidad.
Desde 2023, las obstétricas de la provincia están autorizadas a recetar misoprostol y mifepristona, y hoy son ellas quienes sostienen el acceso a la IVE.
A pesar de los operativos, de los recortes de presupuesto y de la arancelización de la salud, la población extranjera que vive en el país resiste con redes de contención.