La política no debe abreviar los plazos de la moneda, y la moneda no puede prescindir de la política. La fórmula parece trivial; precisamente por eso suele olvidarse.
De concretarse lo que busca el Gobierno, las pequeñas y medianas librerías de todo el país verían seriamente comprometida su continuidad y se perderían miles de puestos de trabajo.
Nuestro aprendizaje es que, cuando el acusado es también el juez, la culpable siempre es «la política», y que cambian los ropajes de las reyertas, pero los problemas son los mismos y los responsables también.
Siguiendo los pasos de las grandes potencias, la Argentina posee las condiciones geográficas ideales para construir 2.800 kilómetros de rieles modernos que integren sus principales nodos productivos.
Mientras las grandes capitales del mundo y provincias locales apuestan a la gestión unificada, Buenos Aires sigue atrapada en un rompecabezas de subsidios y paros patronales.
Si el gobierno ya logró instalar una respuesta para el Estado, la pregunta para la oposición es qué alternativa ofrece, qué Estado y para qué. Y al servicio de qué proyecto de país.