Las provincias que están atravesadas por el petróleo y gas, y no son Neuquén, se debaten cómo reactivar su economía cuando todos los ojos están puestos en otro lugar.
Dejar trazas y puentes sin mantenimiento cuesta vidas, sube los costos de logística y en muchos casos, reconstruir sale mucho más caro que haber invertido a tiempo.
El endeudamiento de las familias es la más alta en dos décadas. El Gobierno dice que es un problema entre privados. En cambio, permite que los bancos presten dólares a empresas con ingresos en pesos.
Está pasando en la Argentina de 2026. Los economistas lo llaman jobless recovery: una recuperación sin empleo. Una rareza que en las últimas cuatro presidencias no se había visto.
Desde Vaca Muerta hasta Bahía Blanca, un análisis de la cadena petrolera y gasífera para distinguir qué obras habilitan nuevas exportaciones y cuáles solo adelantan decisiones empresariales.
El presidente acaba de escribir un nuevo paper que, sin saberlo, redescubre conceptos básicos de la teoría del desarrollo. Mientras, en nuestro país crecen la informalidad y el subempleo, lo que sugiere que nos movemos en el sentido contrario al que deberíamos.
El presidente publicó su plan para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, pero tiene un objetivo: que no pueda financiar nunca al Tesoro y blindarlo ante el poder político.
Los dólares de los nuevos sectores exportadores no alcanzan para acercarnos a los países con los que fantaseamos. Y si alcanzaran, no sería un drama: sería el fin de nuestros problemas.
Aunque la demanda de dólares para ahorro no cede, el Central acumula lo que ingresa por exportación y emisión de deuda afuera. El Gobierno y su solución no tan virtuosa.