Los dueños del petróleo: cuánto cobran y cómo reparten las provincias
Son dueñas de sus hidrocarburos, pero las regalías que cobran dependen de leyes nacionales, de un precio que se define afuera y de cómo deciden darlas puertas adentro.
Los récords en la producción petrolera que vive Argentina en los últimos años tienen su correlato directo en un aumento de los ingresos fiscales de las provincias que se vieron beneficiadas por el boom de Vaca Muerta. ¿Cómo recaudan y qué diferencias hay entre ellas?
Los dueños de la tierra
Las regalías son, por definición, el pago que recibe el dueño de un recurso natural por permitir que otro lo extraiga y lo venda. En Argentina, desde la última reforma constitucional (1994), las provincias tienen el dominio originario de estos recursos, bajo el argumento de que ellas preexisten a la Nación y conservan las atribuciones que no delegaron. Aunque esto no fue siempre así: la Constitución de 1949, por ejemplo, declaraba los yacimientos de petróleo y gas, los minerales y las caídas de agua con las que se podría generar energía como propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación.
Aunque la reforma del 94 reconoció el dominio originario de las provincias, recién en 2006, con la sanción de la llamada Ley Corta, se les transfirieron definitivamente los yacimientos ubicados en su territorio y en el mar adyacente hasta las 12 millas. Más allá de ese límite, y hasta el borde de la plataforma continental, los yacimientos pertenecen al Estado nacional, que es quien cobra las regalías del offshore.
Ahora bien, mucho antes de estos cambios, la Ley de Hidrocarburos de 1967 ya había fijado una regalía del 12% sobre el petróleo y el gas extraídos. En ese momento el dueño de los recursos era el Estado nacional, que cobraba la regalía y les reconocía a las provincias productoras una participación equivalente. La ley también permitía reducirla hasta el 5% en función de la productividad, las condiciones y la ubicación de los pozos. En 2014, la Ley 27.007 habilitó a sumar hasta 3 puntos adicionales en cada prórroga de una concesión, con un máximo del 18%.
¿Qué hace falta para convencerte? La fuente de ingresos más importante de Cenital es el aporte voluntario de su audiencia. Ese apoyo nos permite hacer el periodismo que creemos necesario sin condicionamientos. Este esquema solidario —los que pueden pagan para que todos puedan seguir leyendo gratis— nos llena de orgullo. Por eso, en agradecimiento, les ofrecemos a nuestros Mejores amigos algunos beneficios culturales. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también.
SumateCon la sanción de la Ley Bases de 2024, el esquema volvió a cambiar para las nuevas concesiones. La regalía de referencia pasó a ser del 15%, pero su valor final se define en un proceso licitatorio público en el que las empresas pueden ofrecer un porcentaje por encima o por debajo de ese nivel (15% ± X), en función de los mismos condicionantes que ya habilitaban a reducirla. Es decir, la regalía pasa a ser una variable más de la competencia entre empresas, que se dirime en licitaciones públicas a sobre cerrado.
La coexistencia de concesiones viejas y nuevas, cada una con su propio nivel de regalías, vuelve relativamente difícil identificar qué áreas pagan más o menos. Con la información de la Secretaría de Energía, que publica por provincia la producción, las regalías pagadas y el precio de los hidrocarburos en boca de pozo, se puede construir la tasa promedio que cobra cada provincia (Gráfico 1). Santa Cruz encabeza el ranking con 14,2%, porque tiene concesiones más viejas que se fueron prorrogando y sumaron puntos en cada prórroga. En el otro extremo está Neuquén, con 11,7%. Buena parte de su producción sale de áreas adjudicadas con la ley anterior, que pagan alrededor del 12%, porque las nuevas licitaciones no son inmediatas y se aplican sobre áreas nuevas y no sobre los pozos de las ya adjudicadas.
Gráfico 1. Regalías como porcentaje del valor de la producción por provincia, 2025

Cabe preguntarse si este nivel de regalías es alto o bajo. Para eso, no hay mejor manera que ponerlo en perspectiva con otra actividad de características relativamente similares: viene del subsuelo, la operan grandes empresas, paga buenos salarios, se exporta… La minería, efectivamente. En ese caso, la Ley de Inversiones Mineras fijó un techo de 3% con su sanción en 1993, y durante el gobierno actual se subió a 5% para los nuevos proyectos que surjan, siempre y cuando las provincias adhieran al cambio. Es decir, los hidrocarburos pagan más del doble en promedio que la actividad minera, al menos en concepto de regalías.
Ante la consulta, Juan José Carbajales, director de la consultora Paspartú y flamante autor del libro Recursos Naturales, Dominio originario de las provincias y competencias de la Nación, me planteó que la diferencia entre las actividades es histórica. “Con la sanción del Código de Minería de 1886, al no tener actividades hidrocarburíferas en el país, se dejó de lado. Recién en 1935, con la primera Ley de Hidrocarburos se fija el porcentaje de 12%, pero en la minería recién con la nueva ley de los ‘90 se comienza a pagar, por un monto mucho menor”.
A esta diferencia de tasa pagada en concepto de regalía, se suma el precio sobre el cual se calcula. En el petróleo, al precio de venta se le resta el costo del transporte. En la minería, el valor boca mina surge del precio obtenido en la primera etapa de comercialización menos los costos directos y operativos necesarios para llevar el mineral hasta esa etapa, con excepción de los costos de extracción. Es decir, a una alícuota más baja se le suma una base más chica, que redunda en una tasa efectiva para minerales considerablemente menor que la del petróleo.
¿De qué depende lo que cobra cada provincia?
Lo que recauda una provincia en concepto de regalías depende de tres componentes. El primero es la tasa que se cobra por la extracción, que acabamos de ver. Los otros dos son la cantidad que se produce en cada provincia y el precio que se paga por los hidrocarburos.
Con respecto a la producción, como ya fue abordado en esta columna pasada, Argentina está viviendo un boom en la extracción y las exportaciones, que todo indica que seguirá los próximos años, concentrado principalmente en Vaca Muerta. Varios proyectos RIGI de exportación, como la terminal portuaria del proyecto VMOS, que saldrá por Río Negro, y el proyecto Argentina LNG, encabezado por YPF para exportar gas en buques de licuefacción, tienen su correlato en las explotaciones que se realizan en Neuquén. No es de extrañar entonces que la provincia esté viviendo un salto en su recaudación por regalías.
Desde 2014, la recaudación de regalías de Neuquén crece constantemente –excepto por el año pandémico–, mientras que el resto de las provincias se estancó o cayó, dada la retirada de las principales operadoras, los procesos de desinversión para concentrar los esfuerzos en Vaca Muerta o simplemente por el agotamiento natural de los yacimientos. El año pasado alcanzó los 1.609 millones de dólares de regalías y en 2026 es muy probable que supere ese monto.
Gráfico 2. Regalías anuales de petróleo y gas cobradas según provincia. En millones de dólares, 1993-2025

Finalmente, el precio que se paga internacionalmente por los hidrocarburos termina de definir el nivel de las regalías obtenidas por cada provincia. Al ser una commodity, el precio se forma en mercados internacionales donde, dada la cantidad que producimos, Argentina no incide. Somos lo que se conoce en la jerga como tomadores de precios.
Por eso, la recaudación provincial queda atada a los vaivenes de ese precio. Aunque la producción tenga una tendencia al alza, como sucede en Vaca Muerta, un movimiento brusco del valor del barril a nivel global termina favoreciendo o perjudicando el resultado fiscal. Por ejemplo, tal como muestra el Gráfico 3, elaborado por Paspartú, en febrero de este año los precios saltaron por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que complicó el paso del petróleo por el Estrecho de Ormuz. Como consecuencia, la recaudación mensual de Neuquén casi se duplicó en dos meses, un salto que ningún presupuesto provincial podía anticipar.

Una situación similar vive la Cuenca San Jorge, me comenta Carbajales, dado que con el nivel de precios actual las actividades de recuperación terciaria y de extracción de los pozos resultaron sumamente rentables, e incluso más aún cuando se tomaron medidas a nivel nacional y provincial para aumentar la rentabilidad de las petroleras (disminución de las retenciones a la exportación y de las regalías provinciales a esas áreas). Pero, dada la baja en las retenciones, las provincias de la Cuenca –principalmente Chubut–, no se vieron tan beneficiadas por el aumento de los precios. “De todas maneras –plantea el entrevistado– es necesario observar con detenimiento qué es lo que sucede si los precios vuelven a un nivel normal pronto”.
¿Y los municipios?
Hasta acá hablamos de las regalías como si llegaran a una única caja. Sin embargo, cada provincia comparte una parte con sus municipios de manera diferente, tanto en el porcentaje que se reparte como en el criterio para repartirlo.
Neuquén arma una masa con la coparticipación federal, los impuestos provinciales y las regalías hidrocarburíferas, y destina el 15% a los municipios. Ese 15% se distribuye casi todo según la población de cada localidad, con independencia de dónde se realiza la actividad hidrocarburífera específicamente. Mediante este mecanismo, las zonas como la capital de la provincia que tienen mayor población reciben considerablemente más fondos por las regalías que aquellas donde se produce, como Añelo. Es decir, el pueblo que absorbe la presión sobre la vivienda, las rutas y los servicios cobra por habitantes censados, y el censo siempre llega tarde a una población que crece rápidamente. En octubre se presentó un proyecto para subir la participación municipal al 17,16% y actualizar los coeficientes con el Censo 2022. Según una simulación difundida por la prensa local, Rincón de los Sauces y Añelo serían los más beneficiados, con subas de 163% y 97%.
El caso opuesto es Chubut, que coparticipa el 16% de las regalías y le asigna de manera fija el 40% de ese monto a Comodoro Rivadavia. A eso se suman los Bonos para la Comarca San Jorge, regalías adicionales que surgieron de las renegociaciones de 2012 y que el municipio solo puede usar en obras. Es decir, en el caso chubutense se reconoce el peso histórico de la ciudad en el fisco provincial. El problema es que, como se ve en el Gráfico 2, el ingreso a repartir está cayendo por el descenso de la producción en el Golfo San Jorge.
Río Negro tiene un modelo mixto. Destina el 10% de las regalías a los municipios, y de ese monto el 65% se reparte entre todas las localidades según el índice de coparticipación y el 35% restante queda para nueve municipios productores. Dentro de ese grupo, Catriel se lleva cerca del 60% por un acuerdo que no cambia desde 2004, mientras que Allen, hoy el mayor productor de gas de la provincia, cobra alrededor del 10% de ese fondo. El gobierno rionegrino propuso sumar cinco localidades y bajar la porción de Catriel al 29%, aunque la discusión sigue abierta.
Por último, Santa Cruz es la más centralista. Según la ley provincial, los municipios reciben el 7% de las regalías de petróleo y gas, y las regalías mineras quedan íntegramente en el Tesoro provincial. Un proyecto en la Legislatura propone llevar esa porción al 19% a partir de 2027.
Una buena para Comodoro
Ya hemos hablado en varias oportunidades sobre los problemas que trajo la retirada de las grandes operadoras, en particular YPF, de las áreas convencionales más antiguas en el Golfo San Jorge. Dentro de la malaria que vive la zona, evidenciada con el aumento de 11 puntos porcentuales de la pobreza en Comodoro Rivadavia –que ahora se posiciona como el décimo aglomerado de mayor pobreza en el país con 37,2%–, en las últimas semanas se anunció un proyecto RIGI, que podría ser una buena noticia en caso de avanzar.
El proyecto fue presentado por Pan American Energy, la firma petrolera de la familia Bulgheroni en conjunto a la British Petroleum (BP), para la extracción en el área de Cerro Dragón, a 70 km de Comodoro, mediante métodos de recuperación terciaria con polímeros. Método que consiste en la inyección de una sustancia viscosa que permite extraer con mayor facilidad el petróleo que quedó en los pozos maduros, cuando la propia presión o la inyección de agua no resultan suficientes para seguir la explotación.
En caso de aprobarse y prosperar el proyecto, sería la primera gran operadora en meterse con fuerza en este tipo de producción, comprometiendo un monto de 1.200 millones de dólares, lo que podría generar tanto puestos de trabajo directos como indirectos y revitalizar un poco la economía de las ciudades cercanas.
Tal como muestra David Mottura en su última nota de ADNSur, con la salida de YPF, las operaciones que eran de la empresa estatal quedaron bajo el control de PECOM, una empresa multirubro del mundo energético del Grupo Perez Companc, y se convirtió en la principal productora hasta el momento mediante la recuperación terciaria. Este tipo de actividades se vieron beneficiadas a principio de año por la reducción de las regalías y las retenciones petroleras del Estado Nacional, y luego doblemente beneficiadas por el aumento del precio del petróleo a nivel internacional al mes de esa rebaja.