Todavía entre nosotros: qué memoria se disputa
A 50 años del golpe del 76, el especial de Cenital explora qué sigue vigente de la dictadura y cómo evolucionó la democracia desde 1983 hasta hoy. Un recorrido que revela continuidades, tensiones y nuevas controversias.
Estamos ante un aniversario que sensibiliza y moviliza a millones de personas en el país, y estamos también ante una memoria que es disputada desde el Estado, por primera vez desde la vuelta a la democracia, con el intento de resquebrajarla. El martes 24 de marzo saldrán a la calle miles de personas con la foto de algún familiar, algún amigo, un ser querido que fue desaparecido, y también en la “calle digital” se leerán crueldades, frases relativizantes de las responsabilidades del Estado, incluso negacionistas. Estas dos Argentinas parecen convivir, disociadas entre sí, y dan cuenta de que aún perdura, que todavía están entre nosotros, estos discursos que buscan la reparación, la verdad y la justicia, y también aquellos que proponen desarticularla, confundir, burlarse.
Distintos trabajos de opinión pública demostraron que la población argentina, sin embargo, tiene una valoración negativa del último golpe de Estado. El 71% de las personas consultadas cree que la dictadura fue muy mala o mala, según Pulsar.UBA. En el caso del estudio de Zubán Córdoba y Asociados, hay una mayoría que la identifica como un período de violaciones a los derechos humanos, crisis económica y falta de libertades (70%), y también un consenso importante en torno a la necesidad de mantener viva esa memoria (73%). “Sin embargo, los niveles de acuerdo no son absolutos, y eso sugiere que el consenso memorial sigue siendo mayoritario, pero no homogéneo ni inmune a disputas de interpretación y sentido”, señalan.
El acuerdo por la democracia continúa vigente en la sociedad, pero cada vez hay más críticas a su eficiencia. Los jóvenes se muestran frustrados ante un sistema que no resuelve sus necesidades, y los adultos saben que podría ser mejor.
Para entender estos caminos gomosos de las disputas de interpretación y sentido es que Cenital, gracias al apoyo de la Fundación Friedrich Ebert (FES), hizo un especial que va a ir presentando en distintos formatos a partir de ahora. En la web, Todavía entre nosotros cuenta con varias notas.
¿Y esta cajita de texto para qué está? Acá es donde despabilamos a nuestros lectores y les contamos lo difícil que es hacer periodismo en estos tiempos. Por eso, si la información que leés en Cenital te ayuda a entender mejor lo que pasa, te pedimos que nos des una mano para seguir.
SumateCamilia Perochena y Juan Manuel Romero piensan si, a 50 años del último golpe militar, sigue vigente el consenso democrático en Argentina. Los historiadores hacen un repaso de cómo fue esa disputa de acuerdo a cada gobierno desde el 83.
El régimen se desplomó y abrió una transición a la democracia en la que los militares tuvieron poco margen de negociación. Aún así, como ocurrió en otras experiencias en el mundo, se imponían una serie de dilemas: ¿juzgar a los militares o dar vuelta la página en nombre de la reconciliación? ¿Combatir el olvido para permitir el trabajo del duelo o renunciar a la memoria para no reabrir heridas? La Argentina no encontró una sola respuesta a esas preguntas, encontró muchas, y fue cambiándolas a lo largo de cuatro décadas.
🔗 A 50 años del último golpe militar: ¿sigue vigente el consenso democrático en Argentina?
El CEO de Isonomía, Juan Germano, ahonda en la pregunta que se hacen los jóvenes: ¿para qué la democracia? ¿Qué les da? ¿Realmente es mejor a otros regímenes?
Este punto es clave para entender lo que está ocurriendo con las nuevas generaciones. Para quienes vivieron la dictadura, la democracia tiene un valor intrínseco, casi existencial. Es el sistema que evitó el horror. Para los jóvenes, en cambio, la democracia es el statu quo. No es una conquista, es una condición dada. No la comparan con la dictadura, porque no la vivieron. La comparan con su vida cotidiana. Y ahí es donde empieza el problema.
🔗 Del Nunca Más al «¿para qué?»: la cuestión de la democracia
En torno a los jóvenes hay dos notas claves para leer, una es de Solana Camaño y otra de Luciana Messina y Valentina Salvi. En la primera, la periodista hace un retrato de esos adolescentes en las aulas que defienden la memoria, verdad y justicia, aún cuando todos sus compañeros libertarios parecen denostarla. Sus testimonios son esclarecedores:
Ludmila, de 18 años, ve mucha apatía en su generación: “Hace unos años no tenía dudas de que nosotros íbamos a sostener el legado de la memoria, aunque ahora me lo pregunto. Quiero pensar que todavía es un consenso muy arraigado. Las Madres y Abuelas no se tocan. Son casi santas”. Juan Bautista otro adolescente, comparte: “Crecí diciendo que los pibes de 18 íbamos a llevarlas en las sillas de ruedas. Todavía lo creo, pero no sé cuántos seremos”.
La otra nota investiga la deriva de las risas al borde de la crueldad. Es una escucha atenta de La Misa, la narrativa de “memoria completa”, la banalización de las víctimas y el goce ante el dolor de los familiares de desaparecidos. ¿Qué hacen los libertarios con el Nunca Más?
En La Misa no se niega la existencia de los crímenes de la dictadura ni se discute su ilegalidad, sino que se los celebra de manera elíptica. Abordar la violencia del pasado dictatorial en clave burlona, ridiculizar a los muertos y desaparecidos o bromear sobre la suerte atroz que corrieron muestra cómo las derechas radicales recurren, además de a la confrontación abierta, a registros de risa que producen cercanía y complicidad con su audiencia, especialmente entre los jóvenes.
🔗 Risas al borde de la crueldad: qué hacen los libertarios con el Nunca Más
Y esto viene acompañado de un ataque sistemático, desde el Estado mismo, a las políticas públicas de memoria, verdad y justicia. Primero con el desfinanciamiento, después con la estigmatización a las instituciones y organismos de derechos humanos. Javier Borelli escribió sobre esto:
Durante la última dictadura funcionaron en la Argentina más de 800 centros clandestinos de detención y tortura. El número abruma y sirve para dar cuenta de la planificación minuciosa de la represión implementada por el gobierno de facto. Según el informe “Bajo asedio”, los sitios cuyo funcionamiento dependía del gobierno nacional sufrieron un vaciamiento que incluyó recortes presupuestarios, falta de trabajos de mantenimiento y despidos de personal.
🔗 Motosierra ideológica: las políticas de memoria, verdad y justicia en la mira de Milei
Además, vas a ver un artículo de Emilia Simison que detalla las leyes sancionadas durante la dictadura y que aún están vigentes.
Hubo una comisión legislativa, donde pasaron 2.150 proyectos y casi el 77% de ellos se convirtió en ley. Entre las 340 que siguen está la Ley de Entidades Financieras.
🔗 Cuáles son las leyes que la dictadura aprobó y aún están vigentes
Y Ernesto Bohoslavsky se metió con la ideología de la dictadura. ¿Qué pensaba la derecha antes del golpe y qué actitud tomaron después? Hubo dos corrientes, la liberal-conservadora y la nacionalista-reaccionaria, que tuvieron muchas tensiones, pero la crudeza de la represión no fue una de ellas.
Entre las derechas nacionalistas reaccionarias, los propósitos buscados tenían que ver con instaurar una fuerte disciplina social (entre los géneros y entre las generaciones). Para ambas agendas, la prioridad debía darse a una represión inevitablemente de largo alcance, refundacional y capilar, que reorganizara el país.
🔗 La ideología de la dictadura: qué hicieron las derechas ante el golpe.
Por último, pero capaz lo más importante, Cenital le pidió a su comunidad que le cuente sus historias personales, cómo dejó huella la dictadura en su vida. Las respuestas fueron abrumadoras. Compartimos con ustedes los testimonios de las lectoras y lectores en distintos formatos, por ejemplo en una nota, con historias como esta:
En esos tiempos hice la colimba y me llenó de horror el cabo primero Tuzzio cuando luego de una práctica de rescate de rehenes en Campo de Mayo preguntó: «Soldados, si en un operativo así queda vivo un nene de 10 años: ¿qué hacen?» Y luego de algunas respuestas tímidas pero ‘sensatas’, gritó: «¡se lo mata! Los hijos de los subversivos, son subversivos».
Por último, recibimos muchos testimonios que dan cuenta de una dimensión personal del terrorismo de Estado. Estos son sólo algunos de ellos. Realizamos un micro documental con algunos de ellos.
Esta nota es parte de un especial de Cenital por los 50 años del golpe de Estado de 1976. Mirá el especial completo acá.
En este especial trabajó un gran equipo. Coordinación y edición del dossier: Romina Zanellato. Coordinación y edición de los testimonios de la comunidad: Javier Borelli. Coordinación de contenidos de redes y gráfica: Sol Maciel Bryndum. Diseño gráfico: Fernanda Pernet y Natalia Marcos. Proyecto audiovisual: Iara Mossayebeh. CM: Juan Igal. El apoyo técnico de Valentín Muro y el administrativo de Guadalupe Echegaray. Bajo la dirección editorial de Iván Schargrodsky y Juan Agosto.