No fue solo un partido, ni tampoco solo un Mundial

La última de Leo fue también la Copa de las gestas épicas y la de la máxima conexión con el pueblo. Un camino que merece analizarse más allá del fútbol.

El fútbol es más que un deporte. Cada cuatro años una Copa del Mundo lo demuestra imponiéndose como el evento principal de la agenda global. Todo lo demás queda relegado ante lo que ocurre en esa competencia. A veces, incluso, un solo partido puede hacer más para instalar un reclamo de soberanía territorial que años de diplomacia de un país. Lo demostraron los jugadores de la selección al desplegar en pleno campo de juego durante los festejos por la victoria ante Inglaterra en las semifinales una sábana con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.

El mensaje había sido escrito por uno de los miles de hinchas que acompañaron al equipo de Scaloni por todo Estados Unidos mientras defendían los colores de su país. El plantel lo hizo propio y en ese gesto selló una identificación que lo hará inolvidable para los millones que los alentaron a distancia. Así lo explica Delfina Corti en su nota “El tamaño de la tristeza”.

Este Mundial, por sobre cualquier otro, prometía ser especial. La FIFA había anunciado varios cambios: 48 selecciones participantes, tres países anfitriones, dieciseisavos de final, hydration breaks, precios dinámicos para las entradas y permisos especiales para impulsar el alcance de los influencers. De esto habla Fio Sargenti en “La gran bestia pop” y también Martín Schapiro, en su última edición de #MundoPropio centrada en la figura de Gianni Infantino. Pero más importante que todo lo mencionado hasta acá, es que este iba a ser el último baile de Lionel Messi, el mejor jugador profesional de fútbol de la historia.

Messi llegaba como líder del equipo campeón, que además había ganado las últimas cuatro competencias que había disputado (Copa América 2021 y 2024, Finalíssima y Mundial 2022). En la previa, Argentina aparecía como una de las selecciones candidatas a ganar el título, pero más por historia que por presente. Nadie esperaba que Messi volviera a desafiar lo verosímil ni agigantara aún más su leyenda. Nadie creía que fuera posible ser más grande. Tampoco que esa grandeza iba a expresarse con un liderazgo tan humilde y efectivo como para subordinar el resto de los egos del plantel potenciando el colectivo. Así lo explica Roberto Parrottino en “Messi, el Dios del fútbol que puso el ´nosotros´ delante del ´yo´”. Pero para adentrarse en la figura del gran capitán es preciso entender que Messi no hay uno solo: es el genio y el hombre común, describe Ariel Senosiain.

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La selección argentina, conducida sabiamente por Lionel Scaloni, volvió a armar un equipo en torno suyo y logró extraer lo mejor de cada uno de sus compañeros. Sin alcanzar el brillo del campeonato de Catar ni la fluidez de juego que caracterizó a su mediocampo, la Scaloneta volvió a llegar a una final dejando muchos momentos que quedarán en la memoria de los argentinos. La remontada contra Egipto tras ir perdiendo 2 a 0 en el minuto 78 ya estaba entre las gestas más grandes de esta camada de jugadores. Pero el épico triunfo ante Inglaterra, con festejo reivindicativo final, será seguramente el partido más recordado de este Mundial.

La derrota contra España marcó el fin de una ilusión y el inicio de un mito, tal como cuenta Federico Yáñez. Es un golpe duro del que habrá que levantarse como tantas veces lo ha hecho nuestra selección de fútbol. Scaloni, su DT, se transformó en un ávido ciclista cuando dejó de jugar al fútbol profesionalmente. Ahí aprendió que caerse es consecuencia de andar. Y que siempre hay que levantarse. Así lo explica Ezequiel Fernández Moores en este perfil imperdible del hombre que llegó como interino y hoy se transformó en el técnico con mayor cantidad de partidos dirigidos en mundiales con la selección.

Todos los que hemos disfrutado de este Mundial sentimos ahora el sabor amargo del último partido. Algunos no pudieron verlo por motivos de fuerza mayor, como Claudia Piñeiro que estaba en vuelo precisamente desde España a la Argentina y aquí comparte su tristeza. Pero pronto esa sensación se disipará y quedarán los recuerdos felices de estos cuarenta días de emociones compartidas.

A Messi y a toda la Scaloneta solo podemos agradecerles por lo que nos regalaron. Porque aunque todos sabemos que no hay que confundir las cosas, lo que se juega en un Mundial no son solo partidos de fútbol. Ahora también quedó claro que nuestros jugadores no fueron tampoco solo una selección.


Podés revivir el mundial completo en Make Argentina Campeón Again (#MACA), la cobertura de especial de Cenital que incluyó un newsletter diario a cargo de Federico Yañez; columnas de Roberto Parrottino y Ezequiel Fernández Moores (desde EEUU); y un podcast coproducido con Posta y a cargo de Ariel Senosiain (desde el Mundial) y Delfina Corti.

Soy periodista. Estudié para trabajar de esto, pero el oficio me enseñó lo más importante. Aprendí sobre gestión de medios como presidente de la cooperativa que recuperó el diario Tiempo Argentino. Me seguí formando en EEUU, España y Reino Unido. Trabajé en medios gráficos, radio y televisión. Conduje noticieros y fui columnista político. Publiqué en diarios y revistas de Argentina, Uruguay y España. Actualmente soy responsable de Comunidad y Membresía en Cenital.