Fin de la ilusión e inicio del mito: Argentina perdió la final pero dejó un Mundial inolvidable.

España metió el gol de la victoria en el suplementario cuando tenía un hombre más. La Scaloneta no logró imponer su juego pero se fue con la frente en alto.

No se pudo. Argentina perdió sin atenuantes contra España y no logró la cuarta estrella. Los europeos dominaron durante los 120 minutos, más allá de las dos (únicas) situaciones del final. El legado de Lionel Messi será eterno. El equipo tuvo un torneo oscilante, pero tremendamente emotivo. Volvió a competir como pocos y se va con la cabeza en alto. Chapeau.

La final

“¿Por qué perdimos?”. Esta pregunta es la que muchos tuvieron — tuvimos — que afrontar ayer cuando hijos, sobrinos, amigos de la familia buscaban una explicación. También muchos adultos pedían respuestas ante un partido que nunca abrió una ventana a la esperanza.

“El fútbol es así”, como una salida rápida. “No siempre se puede ganar”, un concepto con veta docente . “El rival también juega”, para entender que son dos los equipos en cancha. “Es difícil si no pateas al arco”, una solución más cruda. Un poco de cada una explica lo que pasó ayer en el MetLife Stadium, esa cancha donde Lionel Messi renunció al seleccionado en 2016 y donde ayer, muy probablemente, haya jugado su último partido mundialista.

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Antes del arranque del partido dos cuestiones quedaron claras: España salió con los mismos titulares que empezaron contra Francia en semifinales, mientras que Argentina hizo tres cambios que marcaban su vocación por bloquear las bandas españolas. Uno salió con su idea de siempre y el otro buscó anularla. En parte funcionó porque Lamine Yamal y Pedro Porro no volaron por derecha — como contra los franceses — y el dúo Cucurella-Baena tuvieron que estar pendientes de Messi y De Paul. Así y todo, la joven estrella de Barcelona tuvo una en el arranque del partido y otra de tiro libre en el cierre, que también tapó Dibu Martinez.

A lo largo del todo el partido España hizo de la posesión de la pelota y de la presión alta su mantra. Argentina nunca pudo decodificar el planteo de Luis De la Fuente, ni tampoco imponer su idea. Nunca en estos ocho años el seleccionado fue tan sometido tácticamente como ayer. Si España tuviera un delantero de la exuberancia de Erling Haaland, Harry Kane o Kylian Mbappé sería un equipo imposible. Eliminó a Austria, Portugal, Bélgica, Francia y Argentina. El mapa del título es inmejorable.

Las lesiones de Lisandro Martinez y Cuti Romero llevaron a Scaloni a hacer cambios por necesidad, como casi nunca había hecho en el Mundial. Así Argentina se quedó sin su zaga titular. La expulsión de Enzo Fernández lo dejó todavía en mayor inferioridad ante un rival que hacía del mediocampo su bastión. Nicolás Tagliafico se mantuvo en cancha por el amor propio que tiene y la instancia que se jugaba. 

Los cambios no incidieron de manera positiva. A pesar de todo eso, lo que explica el resultado es que España ejecutó su plan a la perfección y no hubo lucidez para contrarrestarlo. Y eso que Dibu Martinez estuvo en un nivel superlativo con tapadas claves como no había tenido en el torneo.

España es un justo campeón. El ciclo de De la Fuente, como pasó con su alumno Scaloni, fue mirado de reojo. Pero desde 2023 jugó las finales de todos los torneos que disputó, ganó tres e hizo doblete con Eurocopa y Mundial. Con un equipo buenísimo, pero lejos del plantel estelar de 2010 — con Xavi, Iniesta, Ramos, Casillas, Piqué, Fabregas — , maniató a los dos finalistas de 2022 para quedarse con el segundo Mundial para España.

Lionel Andrés Messi Cuccittini

“Al fin, mi hijo quiere jugar en Argentina”. Así — palabras más, palabras menos — , fue la respuesta que dio Jorge Messi a Omar Souto, ex gerente de selecciones, cuando lo contactó para convocar a Lionel a la selección.

Messi era conocido en España como ese argentino que no paraba de hacer goles en las inferiores de Barcelona. Ayer podría haber sido campeón del mundo defendiendo esa bandera, que lo buscó desde que era adolescente. Pero él decidió esperar hasta que lo llamara su país.

La primera alerta fue un video que recibió Marcelo Bielsa en 2002. La segunda fue el comentario del chef español a Hugo Tocalli en el Mundial Sub 17 de 2003: “Si hubieras traído al chaval del Barcelona, ​​habrías sido campeón con el equipo que tienes”. Así se motorizó la búsqueda que encaró Souto y terminó el 29 de junio de 2004 con su debut con los juveniles argentinos. Nadie imaginaba entonces lo que pasó después.

Su leyenda es inmortal y nadie duda de que es el mejor de la historia. En un país que parió también a Diego Maradona, con quien lo compararon hasta el hartazgo, era difícil imponerse. No lo hizo por necesidad, fue su fútbol el que terminó haciéndolo. Más allá de que todavía hay quienes hablan de uno u otro, la realidad es que son uno y el otro.

Es tan grande lo que ha hecho a lo largo de su carrera que el duelo de cabras podría ser contra él mismo. El joven Lionel del período 2005–2015 dominó desde la prepotencia de su físico. Arrollaba rivales y equipos con un fútbol vertiginoso, rodeado del mejor equipo de clubes de toda la historia. Sí, ese Barcelona era impresionante y eso ayudaba a jugar. Pero él era el mejor de esa constelación.

Pero la era 2016–2026 mostró que su fútbol estaba más allá de su cuerpo. Si la década anterior fue del Barsa, esta fue toda celeste y blanca. De los 21 goles que hizo en Mundiales, quince fueron después de cumplir 35 años. Incluso terminó segundo en la tabla de goleadores con ocho, a los 39 años y hasta el sábado era el máximo anotador de la historia de los Mundiales. De no ser por el doblete de Mbappé, ese lauro sería suyo. Ganó los cuatro títulos de mayores con Argentina y logró su Mundial. “Ya está” le decía a su familia en Lusail el 18 de diciembre de 2022.

Ayer se dio un partido donde no hubo equivalencias y España se llevó el título sin atenuantes. Hubiese sido lindo un bicampeonato, una cuarta estrella y un casi seguro nuevo Balón de Oro. Muy pocos deportistas pueden retirarse en la cima. Piensen en quien quieran: Michael Jordan, Serena Williams o Michael Schumacher tuvieron la oportunidad y decidieron volver de sus exilios, porque necesitaban “esa sangre”, como decía Pep Guardiola. Messi es un prodigio de la física, la química y el fútbol. Durante más de 20 años fue el estandarte del deporte más popular del mundo y a sus 39 años estuvo a un partido de ser campeón mundial otra vez. Así se fue del estadio.

Luego de Catar todos imaginamos que no habría un mañana. Pero decidió seguir compitiendo. Lo hizo como nunca y como siempre. Ayer no se pudo. La comunión con los hinchas fue hasta el final. Gracias por el viaje.

El joven inexperto que sabía todo

Entre 2014 y 2018 el fútbol argentino y el seleccionado masculino en particular, vivieron un período de autodestrucción pocas veces visto. Argentina fue subcampeón mundial, se murió Julio Grondona, el 38–38, dos finales de Copa América perdidas, la renuncia de Messi, la intervención de la FIFA, cambios permanentes de entrenadores y la debacle de Rusia.

En ese contexto, la AFA tomó una decisión que parecía ir en la senda de lo que se venía viviendo: nombrar a Lionel Scaloni como entrenador interino. Los tres candidatos — Diego Simeone, Mauricio Pochettino y Marcelo Gallardo — no querían agarrar. El de Pujato fue el único sobreviviente del cuerpo técnico de Jorge Sampaoli y se encargó del recambio de la vieja guardia. Parecía haber asumido esa tarea ingrata para que un nuevo DT llegara sin ataduras. Pero sus primeros seis partidos generaron algo y Chiqui Tapia lo ratificó hasta la Copa América 2019, donde el tercer puesto lo confirmó hasta Catar.

Logró dos cosas difíciles: convencer a Messi de que el proyecto era viable; y a sus compañeros de bajarlo del poste y de que jueguen para él. La pared se rompió en Brasil 2021 y alcanzó la cima en el Mundial 2022. Pero logró lo que nunca había pasado, construir una dinastía, algo que ningún seleccionado masculino de fútbol había tenido. Hubo dos campeones mundiales y 14 títulos continentales antes de ellos, pero no lo sostuvieron en el tiempo. Si la Generación Dorada y Las Leonas son sinónimo de excelencia y de proyecto, la Scaloneta ya es parte de esa historia. Incluso ayer, en el mejor momento de su carrera, De la Fuente tuvo tiempo para acordarse de su ex alumno.

Si bien los que ganan y pierden son los deportistas, el trabajo de Scaloni, Walter Samuel, Pablo Aimar, Roberto Ayala y su equipo es una parte determinante. A través de esta camada de futbolistas pudieron vengar las frustraciones de sus pasados con Argentina. Hombres de selección que, en modo blusero, decidieron transmitir sus experiencias en pos del bien común. Anoche el entrenador se quebró en la conferencia de prensa y quedó flotando la chance de que no siga en el cargo. “Ojala se repita un proceso así”, reconoció después, más calmado. Si eso sucediera, será muy difícil para quien venga correrse de la línea de conducta que marcaron. Sobre todo porque este plantel tiene un núcleo grande de futbolistas que se formaron con ellos y serán los guardianes de la continuidad.

Muchaaaaachos

Argentina se va de un Mundial donde el juego fue oscilante, pero en el que compitió con el corazón en la mano. Los partidos con Egipto e Inglaterra serán inolvidables y probablemente parte de las efemérides recurrentes. El componente simbólico de eliminar a los ingleses y la bandera que mostraron quedará para siempre.

Ayer el país, como dijo Victor Hugo, fue un puño apretado y hubo festejos en todos lados: el Obelisco, el Monumento a la Bandera de Rosario, el centro de Córdoba, las plazas y calles centrales de muchas ciudades fueron mares de personas festejando un segundo puesto. La AFA informó que una delegación integrada por jugadores, cuerpo técnico y miembros del staff regresará hoy a la tarde al país, pero no confirmó que allí esté todo el plantel. El presidente Javier Milei les ofreció declarar feriado el día que dispongan.

Hasta siempre

Esta es la última entrega de esto que Cenital decidió llamar Make Argentina Campeón Again (#MACA), jugando con el MAGA que usa Donald Trump que ayer, otra vez, se quedó festejando con los ganadores — como hizo con Chelsea en el Mundial de Clubes 2025 — . No se pudo hacer honor al título, pero qué días hermosos dejó este torneo XL de 48 equipos. 

Si tanto se jugó la comparación con Italia 90, ese equipo es tan recordado como los de las tres estrellas. Sin dudas este de 2026 dejó imágenes que serán difíciles de olvidar. Y como se preguntaban muchos niños ayer en la frase del inicio de este envío hay una respuesta más: sí, perdieron, pero qué felices fuimos.

Fede

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Nació en 1981, el mismo año en que salió Tattoo You de los Rolling Stones. Es periodista especializado en deportes. Trabaja en Radio con vos, Urbana Play y Filonews. Además pasó por CQC, ESPN, Deportv, Vorterix y Futurock. Tiene dos hijos y su único héroe en este lío es Asterix.