Después de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, la fotógrafa Cristina Sille toma elementos de la clandestinidad y los devuelve a su ámbito doméstico original.
En hospitales y centros de salud reaparecen faltantes, costos y demoras. Un derecho que sigue vigente, aunque ya muestra el impacto de dos años de política pública en sentido contrario.