Ir caminando al estadio, un sueño mundialista

¿Qué tan accesibles son las sedes del Mundial? Las mejores y peores para desplazarse a pie o en transporte público.

Hace poco más de una semana empezó a rodar la pelota y el mundo (casi) no habla de otra cosa. Pero aquellos a los que nos apasionan los temas urbanos siempre encontramos la manera de seguir hablando de ciudades.

Cuando uno piensa en ciudades caminables a menudo termina hablando de aquellas a donde le gustaría vivir. No por nada las “best cities to live”, como dicen los rankings internacionales, son a menudo las más fáciles de caminar. Una ciudad que se puede recorrer a pie es una ciudad accesible a todos (incluso a quienes sufren alguna discapacidad) pero también una más abierta a ser recorrida y disfrutada.

Este Mundial se celebra en Norteamérica, un subcontinente de 500 millones de personas con centros urbanos de lo más variados. De Nueva York a Guadalajara, de Kansas City a Toronto, los niveles de infraestructura, la calidad del transporte público y la dependencia del automóvil particular influyen directamente en las formas de desplazarse de la población y, también, de los visitantes que las 16 sedes esperan recibir a lo largo del torneo.

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En ese contexto, la agencia Reuters estimó que el 87% de las emisiones del Mundial 2026 provendrían de los desplazamientos entre sedes, precisamente por la enorme dispersión geográfica del torneo. Pero, ¿qué pasa una vez que los aficionados llegan a las ciudades anfitrionas? ¿Qué tanto invitan a ser recorridas? Aquí están, estas son, las mejores y peores sedes del mundial desde el punto de vista urbanístico.

¿Y esta cajita de texto para qué está? Acá es donde despabilamos a nuestros lectores y les contamos lo difícil que es hacer periodismo en estos tiempos. Por eso, si la información que leés en Cenital te ayuda a entender mejor lo que pasa, te  pedimos que nos des una mano para seguir.

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Las peores

Este grupo lo componen ciudades norteamericanas con sistemas limitados o poco densos de transporte público, con baja frecuencia y cobertura de servicios y que, en líneas generales, se estructuran en torno al automóvil privado individual.

Pica en punta Kansas City, urbe de 2,2 millones de habitantes en una área metropolitana de baja densidad y sede del debut mundialista de la Selección. Tiene algunos atractivos innegables —se dice que es la segunda ciudad del mundo con más fuentes después de Roma— y un downtown más o menos interesante, pero las enormes distancias y la anchura de las avenidas la vuelven poco amigable con el peatón.

Kansas tiene, además, un estadio en las afueras, a unos 14 kilómetros del centro, rodeado de estacionamientos. “Los aficionados podrán utilizar un servicio de buses que conecta el aeropuerto y otros lugares de interés con el estadio. Sin embargo, la mayoría optará por ir en auto, lo que los llevará a encontrarse con embotellamientos”, dijo la revista deportiva Sports Illustrated.

El Arrowhead Stadium de Kansas queda al sudeste de la ciudad y es difícil de llegar si no es con auto. Foto: Wikimedia Commons

Hostilidad peatonal

Al sur del río Bravo también abundan los desafíos, aunque en este caso con una población que camina mucho más, y no precisamente por elección. Hablamos del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), una de las áreas más pobladas de México. La última encuesta origen-destino indica que en el AMG se realizan cada día 5 millones de viajes a pie, el 43% del total. Y sin embargo, la infraestructura es muy hostil para los peatones. En abril, la TV Azteca publicó un informe especial sobre el estado de las veredas en la Calzada Lázaro Cárdenas, la arteria más importante de la ciudad. “Aquí el peatón no solo camina, sobrevive, calcula, esquiva… y con suerte llega”, narra la cronista Cecilia Cerna. “El verdadero reto no es cruzar la avenida sino lograrlo con ambos pies intactos. Los obstáculos ponen a prueba las ganas de seguir caminando”.

Durante la última edición de la Semana del Urbanismo, Ana Paz, coordinadora de la Liga Peatonal de Guadalajara, explicó que situaciones como la inseguridad y la falta de infraestructura son centrales a la hora de elegir si caminar o no en la ciudad, y apuntó contra los cruces peatonales elevados que resultan inaccesibles para las personas con discapacidad y que complican la movilidad activa por privilegiar los viajes en automóvil. “Cruzar por un puente antipeatonal nos lleva siete veces más tiempo y como cinco veces más distancia que si cruzamos a nivel”, dijo.

De regreso en los Estados Unidos, otro lugar de alta concentración de argentinos por estos días: Dallas-Fort Worth, la mayor región sin salida al mar de Estados Unidos. El AT&T Stadium, donde el sábado 27 jugará la Scaloneta enfrentará a Jordania, queda en Arlington, 30 kilómetros al oeste de Dallas. “No es la más acogedora para quienes desean juntarse en los alrededores de un estadio para comer o tomar algo. Es una de las ciudades con peores conexiones de transporte público de toda la Copa del Mundo”, dice Sports Illustrated. Dicho eso, algunos barrios como Oak Lawn ofrecen cuadras más caminables y las autoridades están mejorando de a poco el transporte público mediante la red DART, un tren ligero que conecta diferentes áreas con el centro de Dallas.

La ciudad de Monterrey, ubicada en el noreste de México y con una población metropolitana similar a la de Guadalajara, comparte con otras grandes urbes el desafío de reducir su histórica dependencia del automóvil. Si bien tiene un perfil más industrial que Guadalajara —ciudad más asociada a la cultura y la tecnología— experimenta similares problemas de movilidad.

El deterioro de la infraestructura peatonal llega incluso al centro, donde calles emblemáticas y concurridas, como Platón Sánchez, Washington y 5 de Mayo, exhiben veredas rotas y cables expuestos. “La falta de inversión y la poca atención de las autoridades tanto municipales como estatales han permitido que las banquetas (N. de la R.: como se conocen las veredas en México) se conviertan en trampas, forzando a los peatones a caminar por la calle y poniendo en riesgo su integridad física, en un contexto donde Monterrey busca posicionarse como una ciudad moderna y segura”, afirmó el diario El Congresista.

Completa el ranking de peores Houston, la ciudad espacial, sede del Johnson Space Center de la NASA. “Houston es una ciudad en la que se conduce mucho. Los días de partido, los numerosos estacionamientos que rodean el NRG Stadium serán muy útiles, aunque la estadía salga 125 dólares”, dice Sports Illustrated. “Algunos aprovecharán el sistema de tren ligero de la ciudad, lo que aliviará en parte ese gasto”.

El portal Walk Score permite comparar ciudades de Estados Unidos y Canadá según diferentes categorías de caminabilidad. Fuente: Elaboración propia en base a Walk Score (walkscore.com)

Las mejores

La ciudad de Vancouver, una de las más pintorescas de Canadá, es la joya urbana del torneo. “Con una ubicación privilegiada entre las montañas y la costa, Vancouver es una ciudad internacional y diversa que cuenta con barrios estupendos y parques de fácil acceso durante todo el año. Es la ciudad más caminable de Canadá”, afirman los autores del Walk Score, un índice que mide los niveles de caminabilidad teniendo en cuenta factores como el acceso a servicios y parques y la calidad del transporte público.

“La ciudad cuenta con TransLink, una amplia red de autobuses; el sistema de tren ligero SkyTrain y una red de ferries. El clima hace que sea más fácil ir en bicicleta en ciertas épocas del año, pero las autoridades están sumando cada vez más ciclovías”, explicaron. Vancouver es la única ciudad del subcontinente en el top 10 del Global Liveability Index desarrollado por la Economist Intelligence Unit, con un puntaje muy alto (92,9 sobre 100) en el indicador de infraestructura, que incluye la calidad de sus calles y de su transporte público.

La próxima en la lista se sitúa en la costa opuesta de América del Norte, ahora sobre el Atlántico: sus dotes urbanas y su excepcionalidad dentro del panorama estadounidense no necesitan presentación. Nueva York, de ella hablamos, “cuenta con kilómetros de carriles bici y programas de bicicletas compartidas, y siempre ha tenido una amplia red de transporte público: el metro, el Long Island Rail Road, autobuses por todas partes”, dice el Walk Score. “En Manhattan, nunca estás a más de 10 o 15 minutos a pie de una estación de metro, y algo similar ocurre en los barrios de moda como Brooklyn y Williamsburg. Toda la ciudad tiene una densidad urbana que permite ir caminando a casi cualquier lugar: los grandes museos, el Central Park, los restaurantes del East Village… Muchos neoyorquinos viven toda su vida sin tener nunca un auto”.

Pero su inclusión en el listado merece un pequeño asterisco: si bien fue anunciada como “sede” de la Copa, su estadio mundialista no queda en Nueva York sino en Nueva Jersey. El MetLife Stadium, donde se jugarán varios partidos importantes incluyendo la final, queda a 13 kilómetros de Times Square, y las opciones de traslados son muy malas: descontando un bus tipo shuttle de capacidad limitada a 20 dólares, las opciones son un tren desde Penn Station que sale USD 98 (salía ocho veces menos, pero lo aumentaron para el Mundial) o ir en auto y pagar la friolera de 225 dólares de estacionamiento.

En ese contexto, Alex Wolfe, escritor y fotógrafo del New York Times, hizo un pequeño experimento: intentó llegar a pata. Al principio la cosa más o menos funcionó, pero los problemas no tardaron en aparecer. “Los edificios dieron paso a viviendas unifamiliares con jardines delanteros y entradas para autos, y para cuando llegamos al tráfico a toda velocidad de la Ruta 9, ya no parecía razonable seguir caminando”, cuenta Wolfe. “Las sendas peatonales pintadas con spray sobre el asfalto así nomás ofrecían una advertencia tácita: ahí se podía caminar, pero probablemente uno no debía hacerlo”. Para llegar al MetLife tuvo que caminar a través de “un laberinto de estacionamientos, una maraña de autopistas y un patchwork de veredas”. Tardó seis horas en llegar.

Por encima del promedio

Ciudad de México, sede del mítico y renovado Estadio Azteca, también va con aclaración. Esta metrópolis inabarcable de 21 millones de personas tiene barrios caminables, que no es lo mismo que decir que es muy caminable. Si Madrid, Atenas o Buenos Aires se dejan descubrir a pie como regla general, la capital mexicana funciona más bien como un archipiélago de islas peatonales separados por grandes distancias y avenidas rápidas.

El Metro de la CDMX es uno de los sistemas más grandes del mundo y mueve a millones de personas cada día, pero últimamente funciona con rezagos de mantenimiento y saturación. Y mientras los sistemas masivos concentran la inversión pública, el transporte en superficie —el que realmente completa la red de transporte— opera con altos niveles de informalidad. Al mismo tiempo, y de aquí su inclusión entre las mejorcitas, ha habido avances como el Metrobús, el Cablebús y el sistema público de alquiler de bicicletas que la terminan colocando bien por encima del promedio de otras sedes.

Boston y San Francisco son, de alguna manera, similares a Nueva York, en el sentido de que cuentan con buenos servicios de transporte público y áreas céntricas amables con el peatón. La capital de Massachusetts forma parte de una autoridad de transporte que opera metro, trenes suburbanos y autobuses que le permiten a uno moverse por buena parte del área metropolitana sin la necesidad de un auto. San Francisco, por su parte, ofrece una red de metro ligero y una amplia oferta de tranvías y autobuses.

El tema es que en ambos casos los estadios quedan bien lejos. El Gillette Stadium queda en Foxborough, 35 kilómetros al sur de Boston (los boletos de tren salen 80 dólares y Uber va a ofrecer un servicio especial a 45 dólares), y el recinto que San Francisco aporta para el Mundial en realidad queda en Santa Clara. “Jugar en el Levi’s Stadium debería ser divertido, y los aficionados locales están acostumbrados a desplazarse hasta allí para ver los partidos de los San Francisco 49ers. Sin embargo, queda bastante lejos de la ciudad —a unos 65 kilómetros del centro— y el trayecto hasta el estadio, sumado al partido, le puede tomar a uno todo el día”, dice Sports Illustrated.

Un tren ligero

Queda para el final Seattle, que en el Walk Score es más bien “mitad de tabla” entre las ciudades mundialistas, pero que en esta Copa del Mundo tiene un gran punto a favor: su estadio. “A diferencia de muchos de sus homólogos estadounidenses, el Lumen Field se encuentra a poca distancia a pie del downtown y es accesible en transporte público”, dice la revista. “Situado junto al T-Mobile Park, el área que rodea al estadio ofrece numerosos espacios donde los aficionados pueden pasar el rato antes y después del partido”.

La joya del sistema de movilidad de Seattle es el Link, que con su línea 2 recién inaugurada se convirtió en el primer servicio de tren ligero del mundo que circula por un puente flotante (imperdible el video). Conformes con los resultados, las autoridades ya anunciaron la próxima etapa: 99 kilómetros más de extensión para un total de 200 kilómetros. Durante el Mundial se espera una gran afluencia de fanáticos, y los operadores ya prometieron trenes cada cuatro minutos en hora pico, que se suman a los carriles exclusivos para autobuses y los ferries del estado de Washington, que ayudan a miles de personas a llegar a la ciudad desde diferentes islas y comunidades costeras.

Entre veredas rotas y trenes ligeros en expansión, este breve recorrido muestra que la caminabilidad no es un atributo turístico sino una forma de justicia cotidiana, y que aún en pleno siglo XXI las grandes urbes norteamericanas se debaten entre convertirse en ciudades que invitan a perderse caminando o seguir de esas que te obligan a manejar hasta para ir a comprar un café.

Es magíster en Economía Urbana por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) con especialización en Ciencia de Datos. Cree que es posible hacer un periodismo de temas urbanos que vaya más allá de las gacetillas o las miradas vecinalistas. Sus dos pasiones son el cine y las ciudades.