En contexto

El cuento de la buena pipa

Las demoras del Congreso en mostrar resultados que el Poder Ejecutivo necesita evidencian las desconexiones entre los miembros fundadores del Frente de Todos mientras el CAA, gran novedad política de los últimos meses, empieza a impacientarse con el Gobierno.

¡Hola! Qué bueno reencontrarte. Siento que pasó un montón de tiempo y, a la vez, que pasó volando. En este siglo infinito que llevamos sumergidos en la catástrofe de la pandemia, es algo que me pasa muy seguido y sé que no soy la única. Pero aquí estamos, otra vez sábado, otra vez restricciones/flexibilizaciones renovadas para la gestión de la pandemia, y otra vez una decisión tomada por el Presidente vía DNU porque el Congreso colgó. ¿Qué está pasando ahí?

Ya pasó un mes y medio desde que, el 10 de mayo, el Gobierno mandó el proyecto para fijar por ley el semáforo epidemiológico que dicta qué se puede y qué no se puede hacer según el nivel de incidencia del virus y la ocupación de camas de terapia intensiva en cada distrito. Apenas diez días después, el 20 de mayo, el texto ya estaba aprobado en el Senado, con algunos cambios introducidos especialmente para garantizar que en Diputados (donde el oficialismo no tiene la mayoría) el trámite pudiera avanzar sin dilaciones. Lo que, como sabés, no sucedió a pesar de las reiteradas promesas del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, a Alberto Fernández sobre la inminencia de la aprobación de la ley. “Es el cuento de la buena pipa”, dicen en la Casa Rosada.

Las demoras evidencian, una vez más, la desconexión entre los miembros fundadores y fundamentales del Frente de Todos y muestran la soledad y debilidad relativa del Poder Ejecutivo Nacional para gestionar una tercera ola que, según avisó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, “es inevitable”. Kill me now, ¿no? En fin.

Los cambios que el FdT le hizo al texto en el Senado tenían destinatarios específicos: el interbloque Federal para el Desarrollo, también conocido como “Los Ramones”, pidió que la vigencia de la ley no sea “mientras dure la emergencia sanitaria” (algo lógico) sino hasta el 31 de diciembre de este año. Concedido. El rionegrino Alberto Weretilneck pidió que los gobernadores puedan tomar medidas diferenciadas en localidades con parámetros distintos al resto del partido al que pertenecen. Concedido. Por el reclamo de varios mandatarios provinciales y de parte del lavagnismo, la posibilidad de que el PEN decida endurecer restricciones en los distritos más complicados quedó limitada a 21 días corridos. Y además se incorporó al Consejo Federal de Salud (Cofesa), es decir, a los 25 ministros de salud de todo el país, como instancia de validación en caso de que el Ejecutivo quiera modificar los criterios para establecer los parámetros epidemiológicos. Pero hasta ahora nada alcanzó.

Diputados sesionó el 10 de junio y el proyecto no tuvo la suerte de entrar en el temario. El domingo anterior a esa sesión, en la Quinta de Olivos, Massa le prometió la ley al Presidente. Cuando el incumplimiento de esa promesa era evidente, le dijo que la ley saldría a su regreso de Estados Unidos, lo que sucedió esta semana, pero fueron días en los que no hubo señales de vida en la Cámara baja. Ahora, la promesa es que la ley saldrá la semana próxima. En la Casa Rosada mantienen la confianza y la expectativa, aunque hay quienes se preguntan qué pasa con el tándem entre el tigrense y el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner, y por qué no pueden garantizar una iniciativa tan importante para el oficialismo. Por si faltaba algún condimento, además, ambos fueron aislados anoche por haber sido contactos estrechos del diputado de la Coalición Cívica Juan Manuel López, confirmado como caso positivo de Covid-19. Lo de López fue ecuánime: también Mario Negri y Cristian Ritondo quedaron aislados.

De todas formas, las del FdT son asperezas que, confían todos los sectores del oficialismo, la campaña terminará de limar. El discurso está definido y el objetivo vuelve a ser el mismo: apuntar contra la gestión de Mauricio Macri para reafirmar el contraste que el ex presidente también ayuda a recordar cuando se desvía de su circuito de conversaciones reafirmatorias con periodistas y, en cambio, concede entrevistas periodísticas.

Entre las demoras legislativas, hay otra que llama mucho la atención de un sector del empresariado y es la que mantiene en un limbo al proyecto de ley para establecer un régimen de fomento al desarrollo agroindustrial. Una iniciativa que el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) trabajó y negoció con el Gobierno desde el año pasado. 

El Consejo Agroindustrial es, probablemente, una de las mayores novedades políticas de los últimos meses en el escenario argentino. Nació hace un año, con el objetivo principal de generar y empujar ese proyecto de ley, pero rápidamente excedió esos márgenes. Pasó en apenas meses de 42 a más de 60 entidades que lo integran, implementó ocho mesas de trabajo, y se convirtió en un interlocutor clave para el Gobierno. Es, por caso, el actor político que en gran parte explica por qué la Mesa de Enlace no logró convertir al cese de exportaciones de carne en una nueva 125, a pesar de haberlo intentado con ahínco. Mucha relevancia.

Y, sin embargo, el proyecto de ley que impulsa el CAA, conversado con el Presidente, con la vicepresidenta y con medio gabinete no llegó ni siquiera al Congreso aún. En este caso, al igual que en otros (el sector de la construcción o la industria automotriz), el apuntado es el ministro de Economía, Martín Guzmán. En el CAA lo recelan por el control excesivo que reclama sobre cada letra, inciso y nota al pie del proyecto. Hace dos meses que esperan que dé su luz verde para que el tema pueda entrar en el debate legislativo.

Pero qué te estoy hablando de demoras legislativas que evidencian las desconexiones en el oficialismo si seguro sos monotributista y venís sufriendo minuto a minuto los vaivenes en la discusión desde hace un mes. Que no decaiga, eh. Ni que fuera fin de mes en la Argentina en medio de una pandemia y una necesitara un poco de previsibilidad. 

¡Por suerte nos queda humor! Y tenemos memes. Y sabemos que nos volvemos a leer dentro de 14 días. Algunas pequeñas cositas a las que aferrarse.

Antes de despedirme quiero hacerte una recomendación pero a la vez siento mucha presión porque en la edición anterior de En Contexto te sugerí los vinos garnacha y, si viste mis historias de Instagram, sabrás que eso redundó en unos regalitos muy deliciosos de un amorosísimo amigo de Cenital. Muchísimo nivel. Entonces, como no puedo bajar de ahí, te voy a dejar con la propuesta de un libro arrollador. Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel. Terminé de leerlo ahogada en llanto y feliz. ¿Cómo no desearte lo mismo?

¡Buen fin de semana!

NBG

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Soy columnista política en un país en el que la política no da respiro. Jugué mucho tiempo de local en el Congreso. Gracias a ese lugar hermoso, los conozco a casi todos. Trabajo también en Radio Con Vos y en IP. Gracias al feminismo descubrí hace poco que me gusta jugar al fútbol.
@nbg__
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