Copa Africana 2025, un adelanto del fútbol de expatriados

“Existen en el barrio muchos Cristiano y Messi que nunca recibieron una oportunidad”, dijo Mahrez, nacido en Francia, capitán de Argelia, rival de Argentina en el debut del Mundial 2026.

En 2025, Patricio Schroeder, arquero de 18 años de Gimnasia La Plata, debutó en la Sub 19 de Irlanda durante la clasificación a la Eurocopa de la categoría que se jugará el año que viene en Gales. Nacido en Pasteur, noroeste de la provincia de Buenos Aires, y formado en la Academia Javier Mascherano, Schroeder es hijo de madre irlandesa (Irlanda e Irlanda del Norte jugarán en marzo el repechaje europeo al Mundial 2026).

Simón Bodnar, delantero de 18 años de Independiente, fue citado, también este año, a la Sub 19 de Hungría. Bodnar, de abuelo húngaro, empezó a jugar en el baby fútbol del Club Cultural de Tapiales. Fue descubierto a través del juego Football Manager por un fanático húngaro al que le llamó la atención su apellido (se contactó primero con él y luego dio aviso de su existencia a un scouting de la Federación Húngara de Fútbol). “Ni siquiera yo sabía que estaba en ese jueguito”, aceptó Bodnar.

Futbolistas nacidos en Argentina que jugaron para otras selecciones existen desde los primeros tiempos del fútbol, como los argentinos Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría, oriundis campeones del mundo con Italia en 1934. Pero las historias del “irlandés” Schroeder y el “húngaro” Bodnar introducen una nueva etapa: el comienzo cada vez más temprano del rastreo de las raíces de hijos y nietos de expatriados que posibilitan la nacionalidad. Novedades sobre el final del primer cuarto del siglo XXI. O al menos desde Argentina, porque otras selecciones ya se cimentaron en jugadores no nacidos en el territorio propio.

Suscribite para recibir un alerta cada vez que Roberto Parrottino publique un nuevo artículo.

En el “nuevo orden”, Marruecos aspira a ganar el Mundial 2026

Tres años después del histórico cuarto puesto en Catar 2022, Marruecos cierra 2025 con su primer título en un Mundial Sub 20 (ganado en la final ante Argentina), como campeón vigente del Campeonato Africano de Naciones (la CHAN, jugada sólo con selecciones integradas por futbolistas de las ligas locales) y como reciente campeón de la Copa Árabe (en el Lusail, le ganó 3-2 en la final a Jordania, rival contra el que Argentina cerrará el grupo J en el Mundial 2026). Ahora Marruecos, una de las sedes del Mundial 2030, va por su segunda Copa Africana (ganó la CAN sólo en 1976).

Hijos y nietos de magrebíes emigrados a Europa decidieron en los últimos años representar a las selecciones de los países de sus padres o abuelos. Como los 14 de los 26 futbolistas de Marruecos en Catar 2022, la de más expatriados en el último Mundial (cuatro nacidos en Bélgica y Países Bajos, tres en Francia, y uno en Canadá, España e Italia). En la Copa Africana 2008, el número se invertía: 17 de los 23 eran nacidos en el país.

“Estaba en mi cabeza el ‘puedo jugar con Marruecos’. Justo acababa de llegar a las semifinales del Mundial, pero en el momento de la verdad, nunca dudé. Con todo mi cariño y respeto para Marruecos, estando en el Barcelona quería ganar una Euro, que ya he conseguido, y ahora jugar un Mundial con posibilidades de ganarlo. Siempre le tendré cariño. Marruecos también es mi país. No hubiera sido nada raro ni malo jugar con ellos”, expresó Lamine Yamal, hijo de padre marroquí, en una entrevista a finales de noviembre con el clásico 60 Minutes de la CBS. ¿Marruecos, que eliminó justamente a España en octavos de final de Catar, no tiene posibilidades de ganar una Copa del Mundo?

Cenital no es gratis: lo banca su audiencia. Y ahora te toca a vos. En Cenital entendemos al periodismo como un servicio público. Por eso nuestras notas siempre estarán accesibles para todos. Pero investigar es caro y la parte más ardua del trabajo periodístico no se ve. Por eso le pedimos a quienes puedan que se sumen a nuestro círculo de Mejores amigos y nos permitan seguir creciendo. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también.

Sumate

La mirada europeísta reduce. Academia Mohammed VI de élite en Rabat desde 2010 (11 canchas certificadas por la FIFA, 510 camas, obligatoriedad de estudiar, otras 13 academias regionales, como las de Agadir y Tánger), scouting para repatriar hijos de la diáspora nacidos en Europa, sentido de pertenencia y arraigo cultural configuran un éxito que aspira a más títulos. Y, sí, poder político. Sede de la Copa Africana 2025 y del Mundial 2030, Marruecos es parte del “nuevo orden” de Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Mohamed Ouahbi, DT campeón mundial Sub 20, avisó: “Queremos ganar un Mundial de mayores. Vamos a intentarlo en 2026, no vamos a esperar a 2030”. Walid Regragui, entrenador de la mayor, había pedido que acudiesen a Catar 2022 madres y padres para que les recordaran a los hijos futbolistas sus orígenes. Los abrazaron y besaron en las canchas. Regragui, nacido él también en Francia, campeón de la Champions africana 2021/22 con el Wydad Casablanca, admitió: “Les dije a mis jugadores que no podemos ser reyes del mundo sin antes ser reyes de nuestro continente”. Marruecos marca un camino posible para África y el mundo árabe.

Calle y arte, el estilo del fútbol en África del Norte

Cinco de los ocho clubes con más Champions africana son de países de África del Norte: los egipcios Al-Ahly (12) y Zamalek (5), el tunecino Espérance (4) y los marroquíes Wydad Casablanca (3) y Raja Casablanca (3). Egipto, primera selección africana mundialista (Italia 1934) y que volverá en 2026 con Mohamed Salah a un Mundial tras Rusia 2018, es la más ganadora de la Copa Africana (7), seguida de Camerún (5) y Ghana (4). Hasta el cuarto puesto histórico de Marruecos en Catar 2022, las mejores performances habían sido los cuartos de final de Camerún (Italia 1990), Senegal (Corea del Sur/Japón 2002) y Ghana (Sudáfrica 2010). En consecuencia, África del Norte encabeza la avanzada continental.

Primeras naciones de África en las que penetró el fútbol en tiempos del colonialismo de Francia, Gran Bretaña, España e Italia –con clubes hoy centenarios, más recursos, mejor infraestructura y sistemas de formación–, Argelia, Egipto, Libia, Marruecos y Túnez conformaron en 2005 la Unión de Fútbol del Norte de África (UNAF), la más poderosa del continente. La proximidad geográfica con el sur de Europa les da acceso e intercambio con culturas futbolísticas competitivas como la italiana, española, portuguesa, griega y turca. El estilo de fútbol cincelado en el norte de África es más técnico, elegante y fluido que el de África Austral, donde se suele ejercer mayor control de pelota. En el norte africano amasan su atrevimiento en la calle, primer eslabón del juego.

Jugar implica un concepto artístico, un intangible cultural, intrínseco. En la calle se aprende el fútbol salvaje, libre y creativo. Como había vaticinado Carlos Bilardo, allí “la gente todavía juega”. “Existen en el barrio muchos Cristiano Ronaldo y Lionel Messi que nunca recibieron una oportunidad”, dijo Riyad Mahrez, mundialista en Brasil 2014, campeón de la Premier 2015/16 con Leicester y capitán de Argelia.

Argelia va por la revancha de “la desgracia de Gijón”

Mahrez, 34 años, nació en Sarcelles, Francia. Zinedine Zidane, campeón mundial con Francia en 1998, es hijo de inmigrantes argelinos que llegaron a Marsella (el marsellés Luca Zidane, uno de los hijos de Zinedine, es el arquero de Argelia en la Copa Africana). Y Rayan Cherki –22 años, crack de Manchester City– es hijo de padre de ascendencia ítalo–argelina y madre argelina. Criado en Pusignan, Lyon, en 2026 jugará su primer Mundial con Francia. En Brasil 2014, última participación, 16 de los 23 futbolistas de la selección de Argelia habían nacido en Francia. Hijos de expatriados. En el extrarradio de París, en la Banlieue, la diáspora africana juega torneos que simulan la Copa Africana (la Coup d’Aulnay des Nations la ganó Comoras, como vemos en este videazo de COPA90).

En el debut mundialista, en España 82, Argelia venció 2-1 a Alemania Federal. Y arañó la clasificación a la segunda fase, impedida por el pacto de no agresión entre Alemania y Austria en el último partido del grupo: dejaron de atacarse tras el 1-0 alemán porque el resultado clasificaba a ambas (a partir de México 86, los últimos partidos de los grupos se jugaron en simultáneo). Alemania y Austria recibieron abucheos en el Municipal El Molinón de Gijón. “¡Que se besen, que se besen!”, les cantaron los españoles. “¡Argelia, Argelia!”. Un periodista alemán se negó a seguir el relato por la “actitud pensosa” de las selecciones. Un comentarista austríaco pidió a la audiencia que apagara la televisión. Pasó a la historia como “la desgracia de Gijón”. En 2026, a 44 años del arreglo de la vergüenza, Argelia volverá a medirse en un Mundial contra Austria.

De las trampas a los no nacidos en Argentina de la selección

Una cosa es que una federación se ocupe de rastrear lazos de sangre en futbolistas talentosos desparramados en otras latitudes. “Esa se convirtió en la clave de las selecciones que representan a países de constantes exilios económicos o políticos”, apuntó el colega Ariel Senosiain en su columna de La Nación. Otra es la trampa, como los falsos argentinos-malayos suspendidos por la FIFA o el armado de una selección compuesta por foráneos que permanecen cinco años en el país y así logran su nacionalización, una práctica de Emiratos Árabes Unidos (acá la desgrana Nahuel Lanzón, en AlterFútbol).

Si Pedro Arico Suárez (Santa Brígida, España) en Uruguay 1930, Constantino Urbieta Sosa (Asunción, Paraguay) en Italia 1934 y Gonzalo Higuaín (Brest, Francia) en Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 no nacieron en Argentina y jugaron Mundiales, en Estados Unidos, México y Canadá 2026 la selección –como nunca– puede incluir entre los citados a más de uno. Ahí están Alejandro Garnacho (Madrid, España), Nico Paz (Santa Cruz de Tenerife, España) y Giuliano Simeone (Roma, Italia). 

Nico y Giuliano son hijos de exfutbolistas que emigraron (Pablo Paz y Diego Simeone). Lógico: Argentina es el tercer país que más jugadores exportó a todo el mundo entre 2020 y 2025 (2.171), una auténtica patria futbolera de expatriados por la pelota. Porque si el mundo cambia, pareciera que cierto correlato se escenifica –o tiene su lugar– en un Mundial.

Es periodista especializado en deportes -si eso existiese- desde 2008. Lo supo antes de frustrarse como futbolista. Trabajó en diarios, revistas y webs, colaboró en libros y participó en documentales y series. Debutó en la redacción de El Gráfico y aún aprende como docente de periodismo. Pero, ante todo, escribe. No hay día en la vida en que no diga -aunque sea para adentro- la palabra “fútbol”.