Los liderazgos que pueden ser vistos como peligrosos son rechazados. Está el “factor Trump” y la buena opinión de los modelos de desarrollo de Oriente.
En el intento de Milei de replantear la política exterior del país, lo bélico ocupa un sitio inusitado. Una decisión desacertada que podría ser, además, costosa.
Desde hace unos años, las lógicas expansivas y agresivas propias de los imperios reaparecen con intensidad. Los océanos, los estrechos, los polos y los territorios con recursos críticos son epicentros de disputa.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos lo pinta con apetito de ser un señor feudal en América Latina y el Caribe y, al mismo tiempo, retrata su pensamiento.