Una decisión íntima, un cambio global
Un pueblo de Catamarca como muestra de un fenómeno mundial: menos nacimientos cruzados por desigualdad, expectativas laborales y libertad individual.
Nancy Carrizo nunca tuvo un antojo, ni sufrió náuseas, vómitos o cansancio extremo debido a un embarazo. Por la casa familiar que comparte con su madre se escuchan pasos pero no son pies de niños sino de alguno de sus seis perros. Vive en El Rodeo, un pequeño pueblo de Catamarca al pie de las sierras de Ambato, tiene 47 años y representa una tendencia: mujeres que eligieron no maternar.
Es un fenómeno a nivel mundial. En Argentina, la baja de la tasa de natalidad implica una reducción del 65,4% desde 1960. La provincia norteña tiene una tasa actual de 9.52 nacimientos por mil habitantes y se proyecta una caída a 6.45 para 2044, una de las 10 con mayores descenso en todo el país.
En el caso de Nancy, asegura que la decisión de no procrear fue tomada a conciencia. Después de algunos vínculos estables, once años atrás encontró a su opuesto complementario, un ingeniero jubilado que le lleva 30 años, al que describe como “vital, inteligente, y muy bien conservado”. El amor maduro no tuvo espacio para la descendencia, pero tampoco antes había existido.
Alguna vez lo evaluó pero comprendió que era más para satisfacer el deseo de su mamá que quería ser abuela, o la mirada de las amigas que le señalaban un espacio vacío. Con los años, la decisión de Nancy se fortaleció. Mientras trabajaba en la ciudad de Catamarca, en Buenos Aires y Córdoba. Pasó por el ámbito bancario, tuvo su negocio propio. Vio desigualdad y violencia, y pensó: “¿Cómo voy a traer un niño, que voy a amar el resto de mi vida, a este mundo que está tan horrible?”. Pero al conocer a Eduardo y con cierta estabilidad en la pareja, lo volvió a imaginar. Sería la última vez: “Pensé si no querer me hacía egoísta, pero me parece más egoísta traer a un hijo para satisfacer expectativas ajenas y sentirme realizada”, concluyó.
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El caso de Nancy Carrizo se repite en otras geografías de Argentina y el mundo. La caída en la tasa de natalidad es histórica, revela la ONU. Según sus estimaciones para el periodo 1950-2024/2026, en 1950 nacían 37 personas cada 1000 habitantes, mientras que hoy son 17 y se estima que el número seguirá decreciendo.
Enfoques locales
En 2025 se presentó el informe “Estudio sobre la Tasa de Natalidad. Proyección a 20 años en la provincia de Catamarca”, que el gobierno había encargado al Consejo Federal de Inversiones. Alberto Fastman estuvo al frente de esa investigación y asegura que la situación va a tener consecuencias a mediano plazo: “La tasa de natalidad, y la tasa de fertilidad asociada (la cantidad de hijos que tiene o que podría tener una mujer) han disminuido considerablemente —asegura. Argentina ha experimentado una brusca caída y estamos como hace 60 años un poco al nivel europeo”.
Fastman expone que las provincias con más ingreso per cápita —incluyendo la Ciudad de Buenos Aires—, tienen la mayor caída en la tasa de natalidad, asociada al desarrollo de cada región. En el caso de Catamarca ha descendido una tercera parte en su tasa de natalidad, cuando en 1960, era superior a la media Argentina. Hoy Catamarca tiene una tasa de fertilidad promedio de 1,42 y Argentina de 1,33, mientras que un país europeo como España tiene una tasa de fertilidad de 1,19. El panorama que describe Fastman con una baja en la tasa de natalidad, es una sociedad envejecida: “La edad promedio actual en la provincia es de 34 años, dentro de 20 años va a ser de 43”, asegura.
En Argentina la expectativa de vida de la población en promedio es de 77 años. Para dentro de 20 años, se estima que se va a correr a 80 años. Según Fastman, en Catamarca la edad promedio en que empiezan a ser madres es de 28,6 a 2024. Para 2044, sería de 30 años. Entre los factores que inciden en la disminución de la tasa de natalidad, menciona no solo la inseguridad económica, sino también la búsqueda de desarrollo profesional de las mujeres, que en varios casos posterga la maternidad y en otros, la suprime.
Nombra también el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable sancionado en 2002 que promovió la educación sexual y el acceso a métodos anticonceptivos, y la Ley 26150, el Programa Nacional de Educación Sexual (ESI), obligatorio desde 2006 en los establecimientos educativos. Suma la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, sancionada en 2020 y sabe que entra en terreno polémico. Reconoce que en la presentación del informe “se levantó polvareda”: no hay todavía datos concluyentes, pero desde la estadística observa que será un factor a considerar.
La precariedad de la Salud Pública
El Hospital Regional de El Rodeo, dentro del departamento Ambato, se inauguró el 15 de agosto de 2023. El doctor Luis Castro, que es su director, trabaja en la zona desde 2010, cuando todo lo que había era un minihospital. Ahí le tocó atravesar un alud que afectó al pueblo doce años atrás. Ha sido testigo de los cambios sociales en el lugar. Mientras en el consultorio se desarrolla la entrevista, afuera esperan su turno algunas familias para los controles de salud integral previos al ingreso escolar.
“Se puede observar la negación de los jóvenes a tener hijos. Los motivos serían la falta de oportunidades, de estabilidad, no tener la posibilidad de una casa propia. Factores socioeconómicos que tienen que ver con una buena educación, porque tener un hijo no es solo tenerlo”, asegura.
En la Administración Provincial el piso salarial es de alrededor de $850 mil pesos, en municipios del interior puede ser de aún menos, según antigüedad y categoría. A eso se le suma la precarización laboral, cubierta por becas que rondan los 300 mil pesos por mes. Castro cree que esa precariedad incide y que es una alarma ante la posibilidad de no contar con salud pública. Cita un ejemplo: de una población estable de 1063 personas, según el censo de salud realizado por las Agentes Sanitarias de El Rodeo, no todas las personas con factores de riesgo pueden acceder a una vacuna antigripal. Tampoco están disponibles todos los servicios: para consultar con ciertos especialistas es necesario viajar a San Fernando del Valle de Catamarca, a 35 km del pueblo.
“No hay gente porque tampoco el Estado puede pagar contratos nuevos. Y tenemos índice altísimo de enfermedades transmisibles, las más usuales son gonorrea, clamidia. Desaparecieron preservativos, las campañas que tienen que ver con educación sexual, procreación responsable”, marca Castro, e insiste desde un punto de vista sanitario: “Debería ser política de Estado destinar más presupuesto”.
En una de las salas, dos de las Agentes Sanitarias, Carolina Hansen y Camila Castro, verifican los nacimientos en un cuaderno. Junto a una tercera agente se dividen las zonas del pueblo y así cubren las necesidades.
En 2014 hubo 13 nacimientos, en 2018 fueron 19, el último pico antes de la pandemia. Luego la cifra comenzó a bajar. En 2023 fueron 11, en 2024, 7, y en 2025, 9 nacimientos. Con respecto a las razones del descenso, lo atribuyen a la crisis económica, y también al derecho a decidir.
“Ahora hay más métodos para cuidarse. Hay muchas chicas que deciden directamente no tener niños por una cuestión personal. Incluso he tenido pacientes que han solicitado siendo jóvenes realizar una histerectomía porque ya decidieron que no quieren ser mamás”, señala Carolina Hansen.

Salvo excepciones, concebir ha dejado de ser un mandato, pero en El Rodeo aún es tabú no hacerlo: pocas están dispuestas a contar su experiencia.
Para realizar una histerectomía se debe concurrir a la Maternidad de Catamarca, que es el centro de referencia. Allí evalúan la situación socioambiental, para determinar si es factible o no, explican las agentes. Si la respuesta es negativa, de todas maneras se le da a la paciente un método anticonceptivo: un implante subdérmico, pastilla, inyectable, o preservativo.
Cómo eran las cosas
Cuando Lorena Aredes llegó desde Tucumán a la ciudad de Catamarca en 2009, con la intención de estudiar en la universidad, conoció a Marcelo Moya, oriundo de El Rodeo, y dejó la carrera. Enamorados, decidieron vivir en el pueblo, en donde él comenzó a ejercer como docente. Así concretaron el sueño de tener casa propia y familia. Cada paso fue planificado.
También los hijos: una de 19, una de 13 y un niño de 6 años. “Lo planeamos para que se lleven 6 años prácticamente entre cada uno. A partir de los dos años que tenía la mayor volví a estudiar en el profesorado”, recuerda Lorena.
Fue lo que deseaba, pero cree que si le tocara empezar su familia hoy, las decisiones serían otras: “Creo que tendría un hijo solo. Hoy en día está muy complicado, más que todo para dos personas que laburan”, reconoce.

Es profesora de tecnología, hace doce años que la escuela primaria es parte de su rutina. Su pareja tiene el cargo de subdirector. Dicen que la matrícula se mantiene estable porque se anotan estudiantes de pueblos cercanos. Pero sí notan cambios en las estructuras familiares: más separaciones, más familias ensambladas. “Muchas mamás tienen que trabajar. O debido a una separación o a que los ingresos no son suficientes. Sobre todo en los últimos años. Ese sí podría ser un motivo para que decidan no tener hijos”, arriesga.
Necesidad de políticas, pero ¿cuáles?
«Si la población escolar disminuyera un 45% dentro de 20 años —como es la proyección—, sería necesaria una redistribución del gasto estatal y del personal”, dice Alberto Fastman. Asegura además que el decrecimiento podría generar un problema con la caja previsional, ya que no habría proporción entre trabajadores activos y pasivos, con una población envejecida y menos empleos en el mercado laboral».
Según el actuario, Europa es el espejo con el cual podemos ver nuestro futuro. Teniendo en cuenta que para que la población se mantenga constante, la tasa de fertilidad debería ser de 2,1, en el viejo continente han implementado políticas con diferentes resultados. En el caso de Francia –que tiene una tasa de fertilidad de 1,68–, en 2022 implementó subsidios por hijo, reducción de impuestos para familias numerosas y guarderías subvencionadas. El resultado: en un año los nacimientos se redujeron en un 6,6%.
Si no se hubiera implementado ninguna medida, la caída habría sido aún mayor.
“Hacerlo en Catamarca implicaría postergar la tendencia por un par de años porque es un tema cultural y no siempre la plata funciona. Ningún país de Occidente tiene una tasa de fertilidad del 2,1”. Considera que el país debe implementar políticas y reformas. En enero de 2026 se creó la Comisión Provincial de Seguimiento y Coordinación Demográfica con el objetivo de “frenar la caída histórica de la natalidad que ha disminuido un 50% en 25 años”.
Por el derecho a decidir
A contramano de los análisis más agoreros, María de las Nieves Puglia, doctora en Sociología, mantiene una mirada optimista: considera que la caída más pronunciada en la última década no se trata de una crisis, sino de una conquista, debido al descenso del embarazo en niñas y adolescentes. Opina que el desaceleramiento del crecimiento poblacional tal vez sea un respiro para el planeta y habla de una cuestión clave: el desfasaje del cuidado para las personas que desean desarrollarse en sus trabajos y maternar, la mayoría no tiene un acompañamiento acorde, a través de cuotas alimentarias y licencias de sus parejas.
Por último, derriba el mito de que es sólo un tema económico.“Las naciones más prósperas tienen la fecundidad más baja. Lo básico es garantizar que quienes desean maternar lo hagan sin sacrificar su bienestar, y quienes no, tengan herramientas para elegir”.
“Según cálculos de la Organización Internacional del Trabajo, el sector de cuidados (salud, educación y cuidados), tiene la potencialidad de generar 1.800.000 puestos de trabajo en un escenario conservador de media”, asegura. Con un panorama de reducción de la proporción de niños y envejecimiento poblacional, Puglia menciona a la llamada “Economía Plateada” como opción de mayor demanda. El trabajo en educación escolar es probable que baje pero exigirá —según la socióloga—, una mayor calidad en la formación de las personas. Con respecto al sistema previsional, al que define como “complicado hace bastante tiempo”, dice que el problema no es solo el envejecimiento poblacional, sino un mercado sumamente informalizado en Argentina.

“El desafío será cómo rediseñar el sistema sin perder en cobertura y sin intentar caer en la fantasía de que una sola medida, como aumentar la edad jubilatoria, resuelve un problema estructural”, insiste y asegura que la decisión de no prorrogar la moratoria jubilatoria el año pasado ya ha sido un paso en ese sentido.
Hablar de libertad
Mientras la tendencia es de poblaciones longevas, y Europa gasta millones de euros para que la caída de la tasa de natalidad no sea tan pronunciada, en Argentina —y en Catamarca— recién se empieza a planificar cómo enfrentar los cambios en la familia y en la sociedad. Pero nada parece preocupar a Nancy Carrizo, la mujer de El Rodeo que eligió no maternar y que ahora sonríe a cámara y dice que no se arrepiente de su decisión.
Desde Católicas por el Derecho a Decidir, la coordinadora del área salud Ana Morillo comparte con muchas compañeras el criterio de que la baja de la natalidad tiene que ver con el derecho a definirse en un proyecto personal: “Principalmente de mujeres y personas gestantes, y de varones que no necesariamente tienen a la maternidad y la paternidad como proyecto de vida”.
Morillo es trabajadora social en Córdoba desde hace más de 20 años. “Antes encontrar mujeres con ocho, diez hijos era mucho más frecuente. Hoy las mismas chicas en los barrios, tienen uno o dos, con suerte”, asegura. Pero señala que la baja en la tasa de fertilidad y natalidad atraviesa todos los niveles socioeconómicos.
Contra la acusación de grupos conservadores, y del mismo presidente Javier Milei que vinculó al aborto con la causa de que “el mundo se quede sin gente”, Morillo responde: “Nosotras no trabajamos para bajar la natalidad, eso es lo que hay que tener muy claro. Es tramposo que nos metan en este debate”. No es contra la maternidad sino a favor de la decisión autónoma. Una palabra que se carga de distintos sentidos: libertad.
Esta nota pertenece a Punto de Encuentro — un especial de Amnistía Internacional Argentina junto a CENITAL. Podés leer todos los artículos acá.