Por ahora, el presidente marca el ritmo de la política. Pero esta semana vuelven a protagonizar sendas actividades públicas dos líderes que podrían disputarle la escena. Territorio, Venezuela y 2025 en el horizonte.
El presidente Javier Milei obtiene el apoyo del sector agropecuario con promesas de reducción de retenciones y aranceles, pero enfrenta desafíos económicos y climáticos que complican la liquidación de divisas.
La hermanísima en el frente político y Caputo Jr. en el armado del supra-poder generan problemas. Datos de alerta en el laboratorio libertario. El peronismo que se acerca a Villarruel. El mercado negro de las bases de datos y los “mitos” de la inteligencia criolla.
La fluctuación en los precios de los commodities y el crecimiento del riesgo país, entre otros fenómenos, influyen a la hora de tomar decisiones económicas en el país. Cómo jugó el mundo -a favor o en contra- desde que asumió Milei.
La influencia de los megamillonarios en las relaciones internacionales de Estados Unidos resurge en la academia, con Donald Trump como caso emblemático que revela tensiones entre intereses financieros y decisiones gubernamentales.
El Gobierno defiende la medida como una estrategia financiera para obtener retornos, mientras la oposición cuestiona la falta de transparencia y el posible uso del recurso como garantía en préstamos internacionales.
Por los chispazos con la hermanísima, la vice se convierte en refugio de desplazados de LLA y del PRO residual. La alternativa electoral del 2025. El rol de “Bartolo” Abdala.
Como los aeropuertos para el antropólogo francés Marc Augé, el “centro- ideológico” es el “no lugar” de la política argentina.
Por qué es urgente y necesario construirlo.
Largamente pospuesta, el expresidente vuelve a la escena pública para ordenar a la tropa y bajar línea. Ve una oportunidad en el descontento que empiezan a mostrar las encuestas.
El objetivo es recaudar unos USD 2000 millones, en medio de tensiones con el organismo multilateral de crédito y especulaciones geopolíticas. El desafío de llegar a marzo.
El presidente decidió, finalmente, no competir en las elecciones y abrió un nuevo escenario. El impulso a Kamala Harris y las posibilidades de mejorar su perfil a contrarreloj.