La empresa de tecnología le puso un coto al uso de la IA que el Departamento de Guerra pretendía. El Gobierno escaló su enfrentamiento ante la negativa.
El país se enfrenta a un deterioro estructural: embalses vacíos, acuíferos agotados y zonas enteras del país hundiéndose hasta 31 centímetros por año. Un colapso paulatino, perfectamente medible, pero políticamente inasimilable.
Lo que se negocia no es tanto el acceso al mercado, sino el reconocimiento práctico de que el socio entiende quién tiene capacidad de daño. Una “reciprocidad” desigual.