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Radiografía de las empresas exportadoras

¿Cómo son las empresas que exportan en Argentina? ¿Qué tamaño tienen? ¿Cómo hacemos para que haya más? Todo esto y, como siempre, algunas cositas más.

Hola, ¿cómo andás? El lunes, mientras miraba el eclipse me reía solo imaginando lo que pensaría una persona que me viese con una radiografía pegada a la cara mirando el cielo (aunque calculo que fuimos bastantes los que brindamos semejante espectáculo).

En fin, luego del ¿inusitado? interés que despertó el tema de la semana pasada, pasemos a una radiografía más seria: la de las empresas exportadoras argentinas. Para eso, me voy a basar en dos trabajos muy recomendables por su cuantiosa cantidad de datos, algo que suele escasear cuando se quiere analizar la evolución de las empresas de determinado sector. Por un lado, este trabajo de 2019 realizado por el ministerio de Desarrollo Productivo (en ese entonces, de “Producción”) y este otro de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).

¿Cuántas son las empresas exportadoras argentinas?

En 2019 hubo unas 9.800 firmas que comercializaron productos al exterior. Al observar su evolución en el tiempo (ver gráfico), el vaso medio lleno es que en los últimos años se logró frenar la reducción sostenida de las empresas exportadoras (se perdieron más de 5.000 entre el pico de 2006 y 2015), mientras que el medio vacío es que, aun así, estamos en los niveles más bajos de los últimos 25 años.

Evolución de la cantidad de empresas exportadoras

Nota: La cantidad para 2019 surge de una estimación realizada por la Cámara de Exportaciones de la República Argentina.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo (2019).

¿Esto es mucho o poco?

La comparación internacional muestra que Argentina tiene una inserción internacional baja (casi 40% menos de empresas exportadoras que otros países, aun controlando por las diferencias de tamaño y nivel de desarrollo). Esto responde, en parte, a que sólo una pequeña porción de las empresas argentinas exporta. En Argentina lo hace el 1,6% del total de las empresas privadas, sensiblemente menor a la de economías más desarrolladas, pero superior a la del resto de la región (con la excepción de Uruguay).

Proporción de empresas exportadoras (como % del total de empresas)

Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo (2019).

El bajo porcentaje de exportadoras es un rasgo característico de América Latina y guarda relación con la primacía de las exportaciones de materias primas, actividad que se caracteriza por estar muy concentrada en su producción y/o explotación, sumado a las elevadas distancias que separan al continente de los principales polos exportadores (EEUU, Europa y Asia) y a problemas de falta de competitividad e infraestructura que enfrenta la región.

Otro rasgo interesante es la elevada concentración del sector: en Argentina, el 1% de las empresas acapara el 73% del total exportado (medido en millones de dólares). Por ejemplo, en Brasil la concentración del 1% que más exporta es del 77%, en Chile del 76%, la de México es prácticamente idéntica a la de Argentina, mientras que en la Unión Europea representa solo el 47%. Nuevamente aquí cobra relevancia la estructura productiva de la región para explicar la diferencia, dada por la especialización en productos primarios/extractivos a manos de pocas -grandes- empresas.

Por último, pero no por eso menos importante, a las empresas argentinas les cuesta mucho consolidarse en los mercados internacionales, pero una vez que lo logran se mantienen por muchos años. Esto se ve reflejado en una baja tasa de entrada (empresas nuevas que exportan cada año) y de salida (empresas que al año siguiente dejan de exportar) a nivel internacional, explicado por la presencia de elevados costos fijos y barreras a la entrada. Esto dificulta la rotación de empresas y por ende solo permite que ingresen –y perduren- las de mayor productividad y escala.

Tasa de entrada y salida de las empresas exportadoras (promedio 2010-2018, como % del total de empresas)

Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo (2019).

La contrapartida de una economía con baja entrada y salida de empresas es una alta tasa de supervivencia exportadora. Son pocas las que lo logran, pero una vez que se consolidan, consiguen mantenerse exportando por muchos años. El gráfico a continuación muestra, para el total de empresas que exportaron durante 2017, la cantidad de años consecutivos por la que lo venían haciendo. La gran mayoría eran “nuevas” exportadoras (primer o segundo año que lo hacían) o empresas consolidadas (que exportaron por más de 23 años consecutivos).

Distribución de las empresas exportadoras en 2017 según la cantidad de años consecutivos de exportación

Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo (2019).

¿Qué características tienen en común estas empresas ya consolidadas? 

El rasgo más distintivo es, probablemente, su mayor tamaño y escala de producción frente a la media de las empresas exportadoras. Casi la mitad de las mismas son empresas medianas o grandes (50 o más trabajadores). Además, estas empresas exportan -en promedio- un volumen más elevado y también llegan a más destinos que el resto.

El tamaño y la escala de la empresa exportadora es determinante a la hora de definir tanto el volumen como el alcance de sus exportaciones, como muestra el cuadro a continuación, que desagrega dichas variables en función del tamaño de la empresa. La capacidad y la probabilidad de exportar es mucho más elevada cuanto mayor es el tamaño de la empresa.

Tamaño de las empresas, exportaciones (en millones de USD) y distancia promedio (en km.) para 2019

Fuente: CERA (2019).

Otro elemento sumamente importante es que estas empresas son las que explican el declive sostenido de las exportaciones que se observó entre 2011 y 2015 (ver newsletter anterior). En 2011 exportaron en total por casi USD 74.000 millones, mientras que en 2015 eso se redujo a USD 51.000 millones. Dicha pérdida de unos USD 23.000 millones representa el 97% de la caída total del período en cuestión.

Un dato alentador: resulta más fácil impulsar las cantidades exportadas de empresas ya consolidadas que promover nuevas empresas. Existe una gran cantidad de empresas que dejaron de exportar pero que siguen activas (es decir, no es que dejaron de hacerlo porque cerraron la empresa), lo cual es otro dato positivo de cara a la recuperación de la capacidad exportadora. De las 18.500 que exportaron entre 2007 y 2016, unas 10.000 siguen registrando actividad.

No obstante, con eso solo no alcanza. Es necesario impulsar nuevas empresas exportadoras para lograr que el día de mañana -la mayoría- pase a formar parte del grupo de las consolidadas. Frente a eso, la experiencia previa muestra que la mayoría de las empresas que empiezan a exportar llevan más de 5 años produciendo para la economía doméstica, lo cual sugiere que es necesaria cierta trayectoria empresarial y crecimiento apalancado por el mercado interno como requisito previo para pegar el salto exportador.

A modo de conclusión y a partir del análisis anterior, el impulso de la capacidad exportadora tiene dos aristas: en primer lugar, recuperar el volumen perdido por parte de las empresas ya consolidadas en los mercados internacionales, lo cual probablemente no requiera de medidas específicas asociadas a cuestiones de competitividad sino de lograr la tan ansiada estabilidad cambiaria (en la actualidad el tipo de cambio real multilateral se encuentra en niveles similares a los de 2011); en segundo lugar, promover nuevas empresas exportadoras, lo cual requiere un mercado interno pujante que incremente el nivel de producción y la escala de las empresas, sumado a políticas específicas (acceso a financiamiento, asistencia técnica en cuestiones regulatorias y de certificación, organización de ferias, entre otras) que luego ayuden a dichas empresas a pegar el salto exportador.

¿Más economía?

Está difícil encontrar charlar en estas fechas, así que esta vez te recomiendo “Introducción al aprendizaje profundo”, un curso gratuito y online que acaba de sacar la Universidad Austral, en la plataforma Coursera (que si tampoco la conocés, explorala un poco porque hay cursos gratuitos de todo tipo y de altísima calidad). Una gran iniciativa, no solo porque el aprendizaje profundo (machine learning) es una de las áreas de mayor crecimiento en este último tiempo, sino porque además existe poca oferta de cursos en español sobre estos temas.

Y ya que estamos con el tema del big data, el podcast de la semana es este capítulo de Historias de Nuestra Historia, donde Felipe Pigna entrevista a Luciano Galup, que cuenta de qué se trata el big data y cómo se puede manipular la opinión pública.

Hasta acá llegamos por hoy. Ojalá que algo de todo esto te haya servido para que ahora entiendas un poco más de esta cosa tan difícil que parece la economía argentina. Si no aguantás hasta la semana que viene, la seguimos por acá.

Espero tu respuesta. Te mando un abrazo grande.

Juanma

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Me dedico a estudiar la macroeconomía argentina, algo que en este país debe ser similar a tener un doctorado en física molecular. Soy magister en Desarrollo Económico en la UNSAM y estoy haciendo el Doctorado homónimo en la UNQUI. Jugador amateur de hockey y guitarrista de fogón.
@jmtelechea
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