Nuevas industrias, viejas polémicas: el cannabis en el centro de la escena

Con 180.000 inscriptos el registro para uso medicinal del cannabis abre la puerta para un sector que cuenta con una enorme perspectiva de crecimiento federal.

¡Buenas! Espero que estés muy bien.

Por mi parte, ahora que volvió el fresquito no puedo decir que me esté quejando. Me gusta dormir tapado y comer un rico guiso, de las mejores comidas que hay.

Yendo a lo nuestro, hoy vamos a hablar de la industria del cannabis -un tema para algunos un tanto tabú-. Te comento por las dudas que ya tenemos un especial en Cenital sobre esta industria, así que te dejo el link.

Aclaración importante: ayer se cumplieron cuatro años desde que Cenital vio la luz, así que estamos de cumpleaños. Te invito a que te sumes a la comunidad y, si no está dentro de tus posibilidades, que compartas lo que hacemos con tus amistades porque aunque no parezca aporta un montón.

Los datos del día

Si bien son todos datos aproximados, dado que a nivel internacional es un mercado muy reglado y a nivel local la parte legal todavía es reciente, veamos algunas cuestiones.

En Cenital nos importa que entiendas. Por eso nos propusimos contar de manera sencilla una realidad compleja. Si te gusta lo que hacemos, ayudanos a seguir. Sumate a nuestro círculo de Mejores amigos.

  • Se estima que la producción global de cannabis para uso legal pasó en las últimas dos décadas de 9.5 toneladas a 650 toneladas;
  • En Argentina se calcula que hay más de 2000 tiendas que venden artículos para cultivo de marihuana;
  • El registro que habilita el uso de cannabis medicinal en Argentina se habilitó en 2021 y para fines del año pasado ya contaba con más de 180 mil inscriptos, de los cuales más de dos tercios están habilitados para cultivar.

Cannabis 101

Antes que nada, pero después de los datos, veamos un poco de qué se trata todo esto. Es una planta con muchas propiedades -entre ellas lo psicotrópico que generó las prohibiciones en su momento- que se usa para una vastedad de cosas y hace miles de años. Quizás el uso más conocido es el de ser una droga o, si no te gusta esa palabra, algo que altera nuestro estado. Acá radica la primera y mayor diferencia entre el cannabis y el cáñamo: la primera tiene efectos psicoactivos, mientras que la segunda no.

En el primer caso, más allá de la forma de ingesta, puede tener un objetivo tanto recreacional como medicinal. De paso, si querés saber más sobre cuáles son los consumos más habituales en nuestro país te dejo esta nota del especial de cannabis.

Dentro de los formatos en los que se consigue, los más conocidos son la flor de la planta (cogollos) y el aceite, pero también hay alimentos, cosméticos y cremas -últimamente me encontré con varias publicidades de productos farmacéuticos en la televisión-. En función del uso que se le da conviene más un formato que otro porque no todo es lo mismo. Dependiendo de los componentes químicos que tenga la planta, la reacción va a ser diferente. Es decir, si uno quiere usar aceite para aliviar alguna dolencia utilizará un tipo determinado de producto que se extrae del tipo de planta que tiene más componentes asociados con aliviar la dolencia. Mientras que si se utiliza de forma recreativa buscará algún producto que vaya más de la mano con esa experiencia. Como esto tiene que ver con la química y biología de la planta, de lo que sinceramente entiendo poco y nada, te dejo este podcast que me pareció muy informativo -y, sobre todas las cosas, entendible-.

Por otro lado, está el cáñamo, que no produce ninguna alteración, pero por las dudas la última dictadura lo prohibió. ¿Por qué? No hay motivo. También en este caso hay muchos usos: se pueden hacer tejidos, bioinsumos para la construcción y hay una fábrica en Argentina que hace anteojos y alimentos, entre otras cosas. Lo positivo de este tipo de productos es que son sustentables y fijan carbono en sus transformaciones.

Para no extenderme más con cuestiones técnicas, solo queda decir que se puede cultivar en casi cualquier región y de diferentes maneras: desde entornos más controlados como invernaderos hasta grandes plantaciones al aire libre. Dependiendo el fin que tenga la planta convendrá un tipo de proceso u otro, ya que en algunos casos es necesario tener un control estricto sobre lo que se produce y cómo se hace.

La Ley y el Orden

Dicho esto, cabe preguntarse en qué anda nuestro marco normativo. Después de años de lucha por parte de distintos actores de la sociedad civil, como por ejemplo Mamá Cultiva, se logró avanzar en una serie de leyes que habilitan la investigación, el uso medicinal y los diferentes niveles de la producción. Para que veas el nivel de organización que hay, te dejo este mapa donde están geolocalizadas las diferentes organizaciones.

No nos vamos a adentrar más de lo necesario en cuestiones legislativas, pero creo que vale la pena tener en cuenta algunas cuestiones porque permiten pensar al sector como una industria con todas sus potencialidades.

Si bien la ley de uso medicinal se sancionó y reglamentó en 2017, no contemplaba el autocultivo, dificultando el acceso a las personas que lo necesitaran. Recién en 2021, el Ministerio de Salud -con un fuerte apoyo de la ministra Carla Vizzotti- creó el REPROCANN, un registro que permite a quienes estén inscriptos el cultivo, tenencia y transporte de cannabis con fines medicinales en todo el territorio nacional.

Sin embargo, no todo el mundo puede cultivar. Ya sea por dificultades técnicas -no es un cactus que sobrevive aunque no lo quieras- o por falta de espacio, mucha gente que lo requiere no puede garantizar su propia provisión. En este marco, la normativa también avala el cultivo en conjunto, a partir de los “clubes cannábicos”. Nos pusimos en contacto con uno de estos grupos para conocer más sobre el funcionamiento.

NS: ¿Cómo fue el proceso de inscripción para establecerse como un club cannábico?

Club cannábico: Dentro de este Registro se establece la posibilidad de que Asociaciones Civiles reconocidas por el Ministerio de Salud como ONG de la Salud puedan abastecer hasta a 150 personas con cantidades periódicas de cannabis en distintos formatos (flores, aceites, comestibles, etc.). Para esto es necesario que un médico vincule al paciente con el REPROCANN y luego con la ONG. Entonces, lo que coloquialmente se conoce como “Club Cannábico” es en realidad una Asociación Civil sin fines de lucro que fue aprobada por la IGJ, luego reconocida por el Ministerio de Salud como una ONG de la Salud y finalmente vinculada a través del REPROCANN con los pacientes que se asocian.

En nuestro caso, realizar los trámites necesarios para operar nos llevó aproximadamente seis meses y lo hicimos asesorados por un abogado especializado en el tema. También se conoce dentro del “mundo cannábico” a varios estudios de abogados que se dedican a asesorar y facilitar trámites como por ejemplo el Estudio 420.

-¿Cómo funciona el club? ¿Quiénes pueden participar?

-Pueden participar únicamente quienes estén inscriptos en REPROCANN, es decir, quienes hayan tenido una entrevista con un médico y se les haya indicado cannabis con fines medicinales. La idea es que los médicos además hagan la vinculación del paciente a la ONG a través de la web de REPROCANN, pero esta posibilidad recién se incorporó a la página hace pocos días y todavía no está en funcionamiento pleno.

Una vez que se cumple con el registro en REPROCANN, los socios firman un contrato con la ONG en el cual establecen la cantidad de cannabis que van a necesitar por mes y pagan una cuota mensual de abastecimiento. A medida que los socios retiran o reciben su cuota mensual de cannabis, transfieren a la cuenta bancaria de la Asociación Civil los montos adecuados y se emiten las facturas correspondientes. Teniendo en cuenta que se trata de una Asociación Civil sin fines de lucro, los ingresos que genera se destinan a sostener el funcionamiento del Club (sueldos de quienes trabajan controlando el cultivo, personal administrativo, compra de materia prima para la producción, inversión en equipamiento, etc).

NS: ¿Cuáles son los mayores obstáculos y las oportunidades que ven en el marco de las nuevas reglamentaciones?

CC: En primer lugar, amplía derechos contra una situación anterior de persecución y criminalización del cultivador de cannabis, permitiendo a muchas personas salir de la marginalidad y tener un trabajo digno, desafiante y reconocido por la sociedad. En segundo lugar, este modelo permite el desarrollo de pseudo PYMES -cultivos de pequeña y mediana escala- que abastecen a grupos reducidos de personas generando así fuentes de trabajo y competencia en el mercado. Finalmente, el principal obstáculo sigue siendo que para muchas personas el cannabis es un tema tabú y hay muchas dudas y desinformación sobre la legalidad de las actividades realizadas por las ONG. Además, si bien el REPROCANN es una herramienta muy útil, un gran sector de la población lo desconoce por completo y no llega a estar protegido a tiempo de situaciones de violencia policial.

Sobre esto último también hablé con varios usuarios de cannabis medicinal. En todos los casos me comentaron que llegaron al REPROCANN por medio de recomendaciones, ya que sus obras sociales y prepagas no tienen un mecanismo claro para ver cuáles son los médicos que están inscriptos en el sistema.

Una última cuestión antes de pasar a lo más “productivo”. Hoy en día vivimos una situación extraña, en la que se puede viajar en avión -quizás el medio que tiene más controles- con un frasco de flores, pero al mismo tiempo pueden demorar a pibes y pibas por tener un porro encima -si es que no están inscriptos en el programa-. A lo que voy es que el uso medicinal no puede ser una excusa para frenar los avances porque todavía hay gente que sigue sufriendo por la ilegalidad del consumo y tenencia. Pero da para largo, así que ya que estamos te dejo este otro especial del año pasado sobre narcotráfico y la ilegalidad de las sustancias psicoactivas. Con todo lo que hacemos en Cenital, ¿cómo no te vas a sumar a nuestro círculo de Mejores amigos?

Loco un poco nada más

Una de las últimas cuestiones que mencionan desde el club cannábico es la posibilidad de generar puestos de trabajo vinculados a la provisión del producto medicinal. Sobre este punto nos vamos a detener porque es la clave de la industria.

Quienes plantan necesitan de insumos -que varían según el tipo de plantación-, semillas, asesoramiento y mano de obra que controle la evolución de las plantas. Los insumos se venden -al menos a pequeña escala- en los growshops, que también necesitan empleados y un negocio. Entonces, ya con lo más superficial hay un movimiento de dinero considerable. Pero no se queda en eso la industria, para nada.

De la cadena del cannabis también participan centros de investigación -tanto de las universidades como del CONICET y del INTA-, empresas públicas y privadas. También se están elaborando semillas propias, aprovechando las capacidades desarrolladas en biotecnología que tiene el país. En definitiva, se está conformando un engranaje sumamente amplio y complejo en tan solo unos pocos años.

Sobre esto charlé con Lorena Drewes, economista y parte del equipo que elaboró la ley de para la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial.

NS: ¿Cuáles son los actores que participan actualmente en la producción industrial?

LD: En Argentina el año pasado se sancionó la ley para la industrialización del cannabis de uso medicinal y el cáñamo con fines comerciales. Sin embargo, todavía falta que se reglamente la ley, con lo cual los proyectos existentes son de investigación y desarrollo, ya sea de privados o de públicos. En ambos casos siempre se realizan en asociación con el INTA y el CONICET -hacerlo es un requisito regulatorio-, por lo tanto hay una vinculación directa de estas instituciones científicas con los proyectos productivos. Hoy en día ya hay aproximadamente 50 proyectos aprobados por el Ministerio de Salud.

NS: Algunas farmacéuticas ya ofrecen cremas y otros productos vinculados al cannabis, pero todavía no es tan común, ¿qué desafíos existen para que se normalice la venta de aceites y otras variedades?

LD: También en este caso que se reglamente, ya que a nivel nacional no contamos con una regulación que habilite la producción con fines comerciales. Entonces, las cremas que hay en el mercado, por ejemplo, importan los insumos cannábicos que utilizan. Los proyectos nacionales hoy -al estar enmarcados en investigación- no están habilitados para venderle la producción a un laboratorio para que termine siendo un producto medicinal. Hasta que no se reglamente la ley que se sancionó el año pasado y que permite la industrialización del cannabis para uso terapéutico y medicinal y el cáñamo industrial no podemos tener una industria con productos finales, pero sí productos en el marco de la investigación y desarrollo.

NS: ¿Cuáles podrían ser los productos en los que se avance más rápidamente para la comercialización?

LD: Por el momento el avance más notable es respecto a incorporar el CBD y el grano de cáñamo en el código alimentario. Eso va a permitir que los alimentos puedan estar aditivados con CBD o pueda haber alimentos con grano de cáñamo, que permite hacer aceites comestibles y harinas, entre otras cosas. Por sus propiedades, el grano está considerado en algunos países como un superalimento, tanto para personas como para animales.

NS: Por último, ¿qué posibilidad hay de que el desarrollo de la industria tenga carácter federal, de forma tal de mediar en las asimetrías productivas que hay en nuestro país?

LD: Hoy en día casi todas las provincias tienen proyectos aprobados en el marco de la ley -todos con su respectiva vinculación con el CONICET y el INTA-. La mayoría está en cabeza de las administraciones provinciales o, en el caso de Buenos Aires, de sus municipios. Se crearon empresas estatales para el desarrollo de estos proyectos. En el Norte Grande por ejemplo hay proyectos en Jujuy, La Rioja, Misiones, Corrientes y Tucumán, son pocas las que no tienen. Sin embargo, para que estos puedan escalar es necesario que haya reglas de juego claras, de forma tal de que los privados también puedan invertir y asociarse con la trama pública.

Bonus Track

Hemos llegado al fin, espero que te haya gustado tanto como a mí averiguar sobre estos temas. Te dejo algunas cosas que vi esta semana que, creo, pueden interesarte.

  • En julio arranca la construcción del polo tecnológico de La Matanza. El conurbano es el centro industrial del país, así que este tipo de iniciativas me parecen sumamente prometedoras;
  • Las últimas semanas hubo bastante revuelo en torno al litio y, como siempre, salió el tema de qué vamos a hacer con el mineral. Ya lo vamos a tratar en profundidad a su debido tiempo, pero te dejo lo que viene haciendo la Secretaría de Asuntos Estratégicos, quizás te interese;
  • Uno de los motivos por los que la gente consume productos cannábicos es para aliviar la ansiedad, muy relacionado con la salud mental. Así que te dejo el especial de Cenital que salió la semana pasada sobre el tema, ojalá te guste.

Como siempre, no puede faltar la película de terror. Esta semana te recomiendo La cabaña en el bosque, es medio una sátira de Evil Dead y tantas otras, así que es más relajada. Además, tiene un guiño a esta entrega, lo que viene al pelo.

Te mando un abrazo

Nicolás

Escribe sobre temas de sectores y desarrollo productivo y trata, todo lo posible, de cruzarlo con datos. Le importa que estos sectores impulsen el bienestar social. Estudió economía en la UBA, se especializó en políticas sociales en UNTREF y arrancó una maestría en desarrollo económico en UNSAM. Es docente e investiga sobre Política Productiva en Fundar.