En contexto

Más de 200 votos

En un escenario impensado días atrás, el Gobierno se enfrenta desde hoy a las 14 a la votación del acuerdo con el FMI en Diputados con pronóstico más que holgado, aunque atento a las sorpresas que podrían surgir en una sesión que anticipa áspera. Próxima parada: el Senado.

Buenos días. Difícilmente haya un cambio de día más atinado para un newsletter que el que acaba de meter En Contexto, que ahora sale jueves por medio y hoy no tuvo mejor momento para debutar en su nuevo esquema que la antesala de una sesión legislativa con algo de incertidumbre. Digo algo porque finalmente hoy desde las 14 la Cámara de Diputados va a discutir en el recinto el acuerdo con el FMI y, si miramos lo que pasó anoche en el plenario de comisiones de Presupuesto y Finanzas, todo indica que el proyecto va a salir aprobado. Aun así, hay varias preguntas que sólo van a quedar respondidas cuando tengamos el detalle de cómo votó cada legislador.

A esta hora, la duda principal es si durante la sesión puede llegar a suceder algo que termine dinamitando los acuerdos políticos y las previsiones. Es un interrogante más que legítimo teniendo en cuenta que, hasta cinco minutos antes del rechazo, el Presupuesto 2022 también estaba prácticamente aprobado en Diputados. Entonces, primera pregunta: ¿pasará algo durante el debate que se lleve puestas las racionalidades? Sólo lo sabremos si sucede.

Por supuesto que, en caso de una aprobación, las incógnitas siguientes tienen que ver con lo que la votación nominal evidenciará al interior de cada una de las coaliciones políticas mayoritarias: el Frente de Todos (FDT) y Juntos por el Cambio (JxC). Empecemos por los primeros, que son gobierno.

El clima en gran parte del oficialismo anoche era de una alegría moderada sobre suave colchón de alivio. “Teniendo en cuenta el desastre interno que tenemos, fue un logro”, resumió una voz importantísima del equipo de Alberto Fernández, que participó de los retoques finos al texto. Se refería al dictamen de consenso que el Gobierno alcanzó ayer con JxC después de ceder fortísimamente y dejar atrás aquello que Guzmán dijo hace tres días nada más ante el mismo plenario de comisiones que ayer desoyó sus palabras. “Algunos quieren aprobar el financiamiento sin votar las políticas económicas. Eso no existe”, había dicho el ministro de Economía respecto de la pretensión (ahora logro) de JxC de no tener que apretar el botón verde para validar las metas a las que el Gobierno se está comprometiendo con el Fondo. Alberto Fernández entregó el artículo 2 en pos de un consenso amplio. Al menos en las comisiones, lo obtuvo.

Pero, incluso con un dictamen con altísimo consenso (sólo cuatro diputados de JxC no lo firmaron sobre un total de 38 cambiemitas y un frentetodista firmó en disidencia: el puntano Carlos Ponce), se mantiene la duda aun para los propios de qué hará La Cámpora en el recinto. Hace exactamente un mes, Máximo Kirchner ordenaba silencio y les pedía a sus diputados que no se dejaran porotear. La orden fue cumplida a rajatabla. “¿Cómo vota xxx?”, pregunté anoche respecto de un diputado de La Cámpora. 

–Como le diga Máximo.
–¿Y cómo le dice Máximo?
–Aún no sabe.

Hay, de todas formas, algunas pistas que permiten que nos entreguemos al análisis hasta que llegue la hora del voto. Que el camporista Marcos Cleri haya sido reemplazado sin ningún tipo de enojo ni pataleo, sino más bien con acuerdo, en la comisión de Presupuesto para no poner en riesgo la posibilidad de un dictamen de consenso habla de un Máximo Kirchner que está cumpliendo con lo que en su momento le anunció a su sucesor al frente del bloque del FDT, Germán Martínez: no obstaculizar (más) la aprobación del proyecto.

Los tres diputados de Patria Grande (Federico Fagioli, Natalia Zaracho e Itaí Hagman), cuyo referente más visible es Juan Grabois, ya anunciaron que no votarán a favor. Es decir que pueden abstenerse, votar en contra o ausentarse. Misma duda que pesa sobre tres de los seis diputados sindicales que integran el FDT (los otros tres, después de hablar largamente con Alberto Fernández, decidieron votar a favor) y sobre los dos diputados de la Corriente Clasista y Combativa. Entonces, segunda pregunta: ¿cuán dividido se mostrará el FDT a la hora de votar? Todo indica que sólo La Cámpora (¿con sorpresas?), Patria Grande, tres diputados sindicales y la CCC marcarán sus diferencias, aunque sería llamativo que lo hagan votando en contra, así que habrá que mirar a las ausencias y abstenciones.

Como un asterisco a esa segunda pregunta hay que sumar la incógnita sobre lo que pasará en el Senado. En el equipo de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguraban anoche que no fue consultada en medio de las intensas negociaciones por los cambios al proyecto para sondear si en el Senado podría avanzar la nueva redacción. Tal vez algo indiquen al respecto las declaraciones durante la Fiesta de la Vendimia de la mendocina Anabel Fernández Sagasti, senadora, integrante de La Cámpora y muy cercana a CFK. “Voy a votar como peronista y mendocina. Aún lo estoy pensando”, dijo y se mostró preocupada porque la discusión no rompa el bloque: “Debemos mantener la unidad para seguir gobernando”.

La unidad, al menos la unidad formal, no parece a esta hora estar en juego. Hasta Juan Grabois, que oficializó el no acompañamiento del proyecto, ratificó que sus diputados no se irán de la bancada.

Pero crucemos de vereda y miremos a JxC, que también tiene su muy álgida interna. Anoche hubo dos momentos muy tensos al interior de la oposición, ya cuando finalizaba el plenario de comisiones. El primero ocurrió mientras los diputados esperaban el regreso de Carlos Heller con la confirmación del acuerdo y la redacción consensuada del proyecto, cuando el radical Mario Negri se enteró de que los últimos cambios (con precisiones de técnica legislativa) estaban siendo negociados con Cristian Ritondo y Luciano Laspina y no con él. Amenazó entonces con vaciar la comisión y obligó a Heller a volver de apuro para contener los ánimos.

Es comprensible el enojo de Negri, pero también la decisión del oficialismo de negociar sólo con Ritondo y Laspina. Finalmente, lo único que el Gobierno necesitaba para poder avanzar era el OK final de Mauricio Macri, que festejó por Zoom exultante los cambios que le arrancó al oficialismo.

Minutos después, con un Negri que ya había digerido el desplante, un mensaje de WhatsApp volvió a tensar los ánimos en JxC. Ahora con los actores intercambiados. Fue Ritondo el que escribió muy enojado en el grupo, despotricando contra este tuit de Gerardo Morales, en el que el presidente del Comité Nacional de la UCR se preocupó en dejar bien en claro que fueron los radicales y los lilitos los que buscaron el acuerdo para evitar el default. Ni Macri ni el PRO. Entonces, tercera pregunta. ¿Cuán dividido se mostrará JxC a la hora de votar? Puede que algo, al igual que el FDT (y ya debería dejar de sorprenderme cuánto se mueven en espejo estas dos coaliciones) porque Gerardo Milman, Omar De Marchi, Federico Angelini y Graciela Ocaña se negaron anoche a firmar el dictamen de consenso. Le pregunté a uno de ellos qué significaba eso y cómo votará hoy. “Suspenso”, me respondió. Hay un denominador común que enlaza a esos nombres y es la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. 

Entonces, nos queda la cuarta y definitiva pregunta para un día como hoy. ¿Cómo saldrá la votación? Los optimistas en el FDT dicen “más de 200 votos”. Los cautos, “cerca de 200”. Una cuenta lineal dice que si al total de 257 diputados les restamos los votos en contra de los 4 libertarios y de los 4 del FIT y también los votos incógnita (ya sea por abstención o ausencia) de los 18 camporistas, los 3 sindicalistas, los 3 de Patria Grande, los 2 de la CCC y los 4 cambiemitas que no firmaron el dictamen, el Gobierno tiene unos 219 votos que debería estar en condiciones de lograr. No falta mucho. En unas horas veremos.

Nos vemos la próxima. Acordate que, si te copa lo que hacemos, siempre podés sumarte acá.

¡Besos!

NBG

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Soy columnista política en un país en el que la política no da respiro. Jugué mucho tiempo de local en el Congreso. Gracias a ese lugar hermoso, los conozco a casi todos. Trabajo también en Radio Con Vos y en IP. Gracias al feminismo descubrí hace poco que me gusta jugar al fútbol.
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