Los 9 segundos que explican a Milei y el pánico electoral de Karina

El presidente pausó la interna libertaria y se frenó su caída en las encuestas. El misticismo de Caputo y el ruido aliado. La orden que recibió Bullrich. Las dos cláusulas que discute el peronismo. ¿Es posible desconurbanizar?

Sergio Iraeta se inquieta, mandibulea, chasquea sordamente la lengua. 9 segundos y 19 centésimas espera un aplauso que recién sonará tras su reclamo. Iraeta, que llegó a secretario de Agricultura por un vínculo tercerizado con Luis “Toto” Caputo, reprocha la falta de flow. Sin rapear, lo dice. Risueña o ridícula, la postal escenifica la distorsión entre lo que el Gobierno de Javier Milei ve y lo que otros ven.

El pecado de Iraeta, apuntado por desmantelar el INTA y SENASA, cercano al ex ARCA Juan Pazo, fue su poco olfato para semblantear el auditorio: gente del sector del maíz, donde el 65% de la actividad es de pequeños y medianos productores, para quienes el fertilizante aumentó -por el conflicto en Irán- un 40% en dólares, paga 8,5% de retenciones y recién a mediados de 2027 bajará 0,25%. El secretario le pidió aplausos a una tribuna que junta quejas. No la vio.

¿El aforismo de Iraeta pudo ser eficaz en boca de Javier Milei o de Caputo en el Latam Economic Forum que montó Darío Epstein? Sí. De hecho, los participantes celebraron que el ministro de Economía dijera en público lo opuesto a lo que dijo en la mesa política libertaria, cuando reclamó un pacto de gobernabilidad para blindar su plan económico, sugerencia que molestó mucho a Karina Milei.

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Caputo, a quien los empresarios que lo conocen ven otra vez sumido en un trance de mileísmo místico, proclama la irremediable reelección del libertario y minimiza el costo social. Los 9 segundos con 19 décimas del silencio que inquietaron a Iraeta son una señal de desconexión que Caputo, más cauto al elegir a dónde ir, gambetea. Eso no quiere decir que no exista. De hecho, existe y golpea a los votantes libertarios.

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El bolsillo de los desencantados

El informe de mayo de la consultora Synopsis, de Lucas Romero, muestra que cuatro de cada diez votantes de La Libertad Avanza en 2025 creen que su economía personal ahora está peor que en 2023. Es interesante porque, de ese bloque de 40 puntos, 27 cree que la economía general está mejor pero la suya está peor, mientras que el 13 restante ve deterioro en ambos renglones. Romero detecta un 10% de desencantados de Milei y otro tanto de dudosos, a lo que atribuye la pérdida de competitividad electoral del presidente.

Un estudio de Zentrix señala que 1 de cada 2 adherentes al Gobierno dice que su sueldo solo le alcanza hasta el día 20 del mes. Además, el 66,2% de los votantes oficialistas cree que su salario pierde respecto de la inflación. Más allá de las encuestas, el BCRA y el INDEC reflejan el drama de la deuda familiar y de la pérdida de poder adquisitivo por la suba de gastos fijos y el deterioro de los salarios formales respecto del IPC.

Caputo, luego del tropiezo con Karina, promete que la economía gobernará a la política. Bien mirado, parece resignarse a que no se restablezca un orden interno en el oficialismo. Quizá aplica aquello que atribuyen a los Menem: “Toto no entiende nada de política”. El armisticio entre Santiago Caputo y Martín Menem, que el presidente selló con abrazos en el palco de Casa Rosada, pausa una interna que no tiene retorno.

Deshojar las PASO

Es una pax armada. El martes, en Casa Rosada, Caputo escuchó la orden de Karina Milei para que Patricia Bullrich priorice en la agenda del Senado el proyecto de reforma política. La hermanísima tiene un pánico puntual: que la economía no los salve como promete Caputo y que la reelección de su hermano esté atada a la destreza política para armar bien lo propio y, en paralelo, desarmar mejor lo ajeno.

La reforma electoral brota del miedo de Karina. El Ejecutivo cree que las PASO son un problema para el intento de reelección de Milei y por eso está dispuesto a hacer concesiones para eliminarlas. Bullrich anotó el pedido de sus aliados del Senado para avanzar, antes que con la reforma, con Ficha Limpia. Prometió que sí pero después, en parte por la interna libertaria, la operación se frenó.

Karina le quiere quebrar el brazo a Bullrich, que plantea que no están los votos. La hermanísima parece decidida a tratar de someter a la senadora, que baja el tono pero no se queda quieta. Logra, como refleja el análisis de conversación digital que hizo Ad Hoc de Javier Correa, convertirse en la figura libertaria que le aporta mayor clima positivo en redes a Milei.



La urgencia por la reforma electoral es una señal de alerta. Si no logra sacar las PASO, acepta deshojar, letra por letra, el mecanismo. Borrar la O de obligatorias, para que partidos con lista única no deban competir y para que ir a votar sea opcional. Incluso sacar la S para que no sean simultáneas y de ese modo evitar las comparaciones entre un espacio y otro. De máxima hasta fantasean con sacar la A de abiertas para volver al viejo esquema de las internas partidarias con padrón de afiliados.

Larga vida al dedazo

Hay un elemento que valida la propuesta oficial para sacar las PASO. Desde su instauración -promovida por Néstor Kirchner como un recurso para ordenar la dispersión del PJ y evitar mega campañas con fondos privados como la de Francisco De Narváez, que lo derrotó en 2009- está en debate hasta qué punto el Estado puede intervenir (o interferir) en la democracia interna de los partidos.

El proyecto oficial elimina las PASO y no establece ningún mecanismo, por lo que devuelve a los partidos la facultad para resolver a su antojo, gesto que puede leerse de otro modo: reduce la democracia partidaria, limita la participación en la selección de los candidatos de los partidos y, de ese modo, puede favorecer el “dedazo”. En LLA, ese deporte lo practica Karina con los Menem como escuderos.

Otros dos elementos computan como señales del riesgo electoral para Karina. El proyecto elimina de un plumazo el debate presidencial, lo que explicita que el presidente le escapa al mano a mano, y establece un régimen de aportes privados para la campaña electoral, con la figura de “aportante independiente”, que le haría pensar a Fred Machado, sponsor de José Luis Espert, que su problema fue el timing.

Este último punto aparece en la lista negra de los aliados, no por principismo sino por autopreservación: podría volverse en su contra que se autorice a fundaciones, ONGs, empresas o personas a financiar campañas, a favor o en contra de un candidato o partido, sin límite de gasto ni de plazos, y sin tener que declarar y justificar en la Justicia en qué se gasta ni de dónde salieron esos recursos.

Una cuestión de tiempos

En ese ruido, sorprendió una intervención de Gustavo Sáenz, el gobernador de Salta, quizá el mandatario más amigable con Milei, incluso más que algunos aliados de eso que se llamó Juntos por el Cambio. El salteño sintetizó fragilidades puntuales del proyecto libertario. Relató que, a pesar de ser una provincia con potencial minero, padece gravemente la pérdida del empleo y se incrementó el deterioro social.

La consultora Vectorial analizó el ICG de la Di Tella y lo cruzó con indicadores sobre gastos y recursos provinciales para tratar de encontrar la cuadratura del círculo que explique por qué, con economías regionales en crisis y cuentas provinciales en rojo, se sostienen niveles de apoyo -todavía altos en el interior- al Gobierno en ciertos territorios. El rechazo a Milei se concentra en el conurbano bonaerense y tiene réplicas en otros conurbanos, lo que pone sobre la mesa una lógica: el gobierno libertario debería ser el más interesado en resolver o tratar de ordenar ese epicentro hostil.

En Casa Rosada hablan, hace tiempo, de “desconurbanizar”. Pero no hay ningún programa ni planificación para que el Gobierno induzca, colabore u ordene ese proceso. Todo, dicen en el Ejecutivo, debe ocurrir naturalmente como en los ‘80 o en los ‘90, en medio de otras crisis, cuando bonaerenses y porteños se fueron a vivir al interior del país. Sin saberlo, el Gobierno tiene un insumo en su poder: una base de datos de 2023 cuando se abrió un Registro Único de Solicitantes (RUS) donde se inscribieron 986 mil personas que buscaban tener acceso a un lote con servicios.

Con el doble click aparecen aspectos interesantes. 50% de los inscriptos están dispuestos a mudarse de ciudad dentro de su misma provincia y 25% estaría dispuestos a mudarse a otra provincia. El 65% de las inscripciones las hicieron mujeres, el 50% fue en provincia de Buenos Aires, el 6,4% en Córdoba y el 5,9% en Santa Fe, como lugares de más concentración.

Juan Grabois, que impulsó ese registro como parte de su vínculo con Sergio Massa post PASO de 2023, coincide con el plan de “desconurbanizar”, que prefiere llamar como plan para “repoblar” Argentina. Diego Santilli, en su variante como candidato a gobernador bonaerense, puso a un equipo a trabajar en ese tema. A grandes rasgos, distintos sectores políticos parecen ver ahí un ámbito en el que trabajar.

De vuelta a Sáenz, el segundo componente de su crítica a la Casa Rosada apuntó a la cuestión de los tiempos: dijo que la recuperación debe ser rápida, porque si no será muy tarde. ¿Cuánto tiempo tiene la sociedad para soportar la crisis económica?

En el estudio de mayo de Management & Fit, esa pregunta encuentra una respuesta: el 22,3% ya no tiene capacidad para aguantar la situación económica, mientras cerca del 40% manifiesta que puede soportar entre uno y doce meses. Es decir: más de 60% de los consultados ya no puede o dejará de poder soportar el contexto económico actual a lo largo del próximo año, es decir, antes de las elecciones. Los más resilientes son varones, menores de 40 y de nivel económico alto. Los menos, los de nivel económico bajo.

Según observa Martín Rapetti, director de Equilibra, no hay indicios de que ese panorama cambie positivamente, al menos en el corto plazo. En abril, la consultora midió que la actividad habría vuelto a caer tras el rebote de marzo. Es un ejercicio teórico que a muchos no les gusta pero es indicativo: si se sacara de la ecuación agro, minería y energía, la economía lleva un año de estancamiento y no hay señales de que salga de esa quietud.

El bienestar económico y la fe mileísta -si se tratase de entidades compatibles- están en una maratón contrarreloj. Es un riesgo que puede espejarse en el relato de Alejandro Zambra, sobre un creyente que va a misa a un gimnasio y le hablan todo el tiempo de una parroquia en construcción. Tarda tanto que, cuando la terminaron, el personaje ya no creía en Díos. Milei ya perdió fieles: en mayo dejó de caer su imagen y encontró un nuevo piso, más abajo que el anterior.

Los gobernadores en un no-lugar

Lo de Sáenz sorprende no solo por su alineamiento con la Casa Rosada sino porque, al mismo tiempo, el grueso de los gobernadores parecen cómodos en un no-lugar: ni se asocian a Milei ni, tampoco, y a pesar de la caída de la imagen presidencial, se animan a confrontar con él. La razón más sencilla es que comparten votantes con el libertario que, según analizan tanto el cordobés Martín Llaryora como el santafesino Maximiliano Pullaro, les ofrece una posibilidad que creen irresistible: con elecciones desdobladas limitan el potencial arrastre positivo de Milei y pueden, además, jugar con el rechazo que generan LLA y el peronismo K

 “No tiene sentido ni abrazarse ni pelearse con Milei. Si estás equidistante, podés aprovechar el odio de los peronistas hacia Milei y de los libertarios hacia los K para ser la herramienta que ambos usen para que no gane el otro”, teoriza un operador provincial.

Días atrás, Fernando De Andres y Ezequiel Sabor, a quienes Mauricio Macri encomendó la tarea de recomponer o establecer diálogo con los jefes territoriales, se reunieron con Llaryora. El cordobés analiza convocar a elecciones para abril, aunque sectores del PJ, con terminales en Juan Schiaretti, deslizan que eso recién se resolverá en enero de 2027 porque no está descartada todavía la hipótesis de que Llaryora se lance a una carrera presidencial.

El gobernador está enfocado en su reelección y la ve posible en la medida que la oferta opositora, que se reparte entre LLA, Luis Juez y Rodrigo De Loredo, siga dispersa. En el menú lilbertario hubo bolilla negra de Karina para Agustín Laje luego de que este saliera a sumarse al planteo de los caputistas respecto de que Martín Menem le mintió a Milei con el Rufus-gate.

¿El centro tiene centro?

El cordobesismo se prepara para una disputa ajustada y, por eso, se enfoca en detalles: detectó que entre los indecisos, según un estudio de Sicchar, hay mayor porcentaje de mujeres y en sectores medio-bajo que declaran ingresos de entre 700 mil y 1,4 millones. Esa encuesta ubica a Llaryora con más de 30 puntos mientras que Juez, De Loredo y el karinista Gabriel Bornoroni aparecen en un rango de entre 13 y 9 puntos.

Detalle inquietante: Llaryora opera sobre un escenario donde él es el único candidato peronista, algo que requería un acuerdo tipo de sintonía con el sector de Natalia De la Sota.

Pullaro, en Santa Fe, cree que tiene un panorama más allanado y donde las PASO, que serán en abril, le servirían para ordenar el voto anti Milei y anti peronismo en su favor. Según Innova, en Santa Fe el número de desencantados con Milei es de 20 puntos -15 puntos están peor y dejó de apoyar a Milei, 5 no está peor pero dejó de apoyar a Milei- mientras otros 20 puntos están peor pero siguen apoyando al presidente.

En la primera quincena de junio, Macri llevará su Próximo Paso a Rosario, donde estará con Gisela Scaglia y con Rogelio Frigerio, mientras que en esos días, la Alternativa Federal peronista que debutó en Parque Norte el primero de mayo, hará su primera cumbre regional en Entre Ríos, con Guillermo Michel como anfitrión. Un hilo conceptual, no del todo invisible, une a las cuatro expresiones: el cordobesismo, Pullaro, el regreso de Macri y el peronismo del medio creen que hay un lugar para crecer entre Milei y el peronismo K.

El nido vacío

Es una música que se baila mucho en los años pares cuando, como dicen los encuestadores, la elección está tan lejos que nadie responde muy convencido qué votaría. Pero el nido vacío está ahí. Synopsis encontró un universo bastante amplio que define su voto, por descarte, porque no hay alternativa. Es un fenómeno que se registra en las dos puntas del abanico de identidades políticas.

El mapa se divide en tres: un bloque, un poco mayor, rechaza enteramente a Milei y otro apoya a LLA, hay un tercer bloque que reparte sus simpatías entre Milei y la oposición pero que lo hace porque no hay otra alternativa. El negocio de la polarización es la otra píldora mágica que el Gobierno quiere meter en el menú electoral del año que viene.

¿Qué alternativa buscan esos votantes huérfanos? El peronismo no K, ese que habitan con matices desde Juan Manuel Olmos hasta Miguel Pichetto y, entre otros, Emilio Monzó -pero que también observa Sergio Uñac-, cree que ese debate es sobre oferta económica y decidió abrazar un puñado de conceptos que instaló en la conversación pública Milei que logró, por caso, una defensa casi sin matices del superávit fiscal.

Esta semana, Michel y Victoria Tolosa Paz, promotores de Alternativa Federal Peronista, invocaron a Néstor Kirchner, que en su discurso de asunción presidencial habló de las necesidad de tener cuentas fiscales ordenadas. Kirchner era fan, en un contexto mejor que otros presidentes, de los superávit gemelos. Después, Cristina jugó con la idea de que el déficit no era malo per se, que las grandes potencias tenían déficit.

Aquella CFK se encuentra, ahora, con un Milei que se autoelogia porque Argentina es el único país del G-20 con superavit fiscal, aunque esa cuenta esté objetada incluso por el FMI al igual que el otro ancla política libertaria: la medición de inflación que el INDEC hace con una canasta de consumo que tiene más de 20 años. Paula Penacca salió, sin confrontar abiertamente, a tirotear a Michel y Tolosa Paz.

Las cláusulas del peronismo

Ya lo había hecho hace 20 días, como se contó en #Sistema2, el economista Santiago Fraschina como respuesta a discursos en la cumbre de Parque Norte. En medio, conceptualmente más cerca de La Cámpora que de AFP, Kicillof aparece forzado a equilibrar las cuentas bonaerenses “para subsistir”, dicen en La Plata. Un peronista del centro mira la interna familiar kirchnerista y da una definición provocadora: “Los únicos que ven a Kicillof como no K son los de La Cámpora, todos los demás ven a Axel casi como el más kirchnerista”.

La última Cristina empezó a revisar su línea analítica y retomó el concepto de las cuentas ordenadas, siempre con el anexo de que no debe ser prioritario ni a costa de todo. La figura en diagonal es hablar de equilibrio fiscal intertemporal, es decir que no necesariamente tiene que darse todos los meses, puede haber “permitidos” pero debe estar en el menú de objetivos.

El año pasado, Cristina le pidió al secretario de Economía del PJ, Emiliano Estrada, que trabaje con economistas de distintos sectores para discutir y armar un plan macro peronista. Se hizo, tiene 350 páginas y se lo llevaron a San José 1111. Por alguna razón, Cristina lo leyó y analizó, dicen que lo subrayó, agregó asteriscos y tachones, pero ese material no circuló como insumo para el debate interno. La línea central del documento sobre ese punto es que el equilibrio de las cuentas públicas es una condición “necesaria” para estabilizar la macroeconomía bimonetaria argentina.

Pero todo aparece cruzado por otro elemento, no económico sino puramente político: qué lugar debe tener en la agenda peronista el reclamo de libertad de Cristina Kirchner que el 10 de junio cumplirá un año de detención, en condiciones oprobiosas, sobre todo si se consideran los términos de su prisión domiciliaria respecto de las que mantienen otros condenados. Según un informe del Consejo de la Magistratura, las condiciones de detención de la expresidenta son peores que las de la mayoría de los condenados por crímenes de lesa humanidad o por casos narcos.Juan Grabois, que venía con perfil bajo, reapareció y dejó -entre varias- dos definiciones: cualquier presidente peronista debe indultar a Cristina, aunque ella no quiera, pero cada dirigente tiene su modo de llevar adelante ese planteo. El ruido con el ecosistema cristinista es un asunto de tiempos: la pretensión es que Cristina recupere la libertad para poder ser candidata a presidenta en 2027.

BONUS

# El Gobierno atravesó sin ruido la homilía de Jorge García Cuerva, en buena medida porque hizo algo de lo que no hay antecedentes en los últimos años: convocó al arzobispo días antes del 25 de mayo. Lo hicieron Sandra Pettovello, que luego viajó al Vaticano, y Pablo Quirno que, en paralelo, designó a Agustín Caulo, un joven dirigente de la línea ultraconservadora, como secretario de Culto.

# A García Cuerva parece incomodarle su pasado como militante de la JP en San Isidro, con Antonio Cafiero. Moderó su discurso e hizo varias observaciones previas como para evitar que sus palabras se interpreten como lo que fueron: críticas a Milei. El tono, sin embargo, es claramente diferente al de otros hombres de la iglesia, como el arzobispo de Córdoba, Angel Rossi, que directamente habló de “sadismo de Estado”.

# García Cuerva -que conoce hace tiempo a Victoria VIllarruel, porque su padre era compañero de armas del padre de la vice- más parece haber evitado la confrontación en pos de mantener un equilibrio frente a la muy posible, que se confirmaría en la segunda parte de junio, visita del Papa León XIV a la Argentina.

# El lunes pasado se informó que el grupo Werthein se quedó con el control total de TyC. Controlantes de DirecTV y de Torneos, dueños de los derechos de transmisión del Mundial y de casi todo el fútbol en Argentina y parte del continente, más que el avance de los Werthein -entre los que no está el ex embajador- la novedad es que, después de décadas de predominio, el grupo Clarín se despide totalmente de la transmisión del fútbol.

# Más que la trasmisión lo fuerte es, y permítaseme la figura, que pierde el manejo editorial de la transmisión del fútbol. El Mundial se verá por Flow pero el contenido no lo manejará Clarín. La negociación, que empezó hace meses, se aceleró por la disputa de Clarín con la AFA -donde deben haber festejado la retirada del holding- y estuvo cruzada, dicen en el mercado, por cierta tensión entre Clarín y sus socios mexicanos.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.