La menopausia deja atrás la vergüenza y exige derechos
Experiencias atravesadas por desinformación, aumento de consultas especializadas y proyectos de ley muestran un cambio cultural que interpela al sistema sanitario.
El primer ginecólogo al que consultó María Dolores Costa por signos de menopausia la mandó a rezar. “Tenía mis 50 recién cumplidos. Necesitaba vitaminas, calcio y un gel para la sequedad vaginal, pero como tenía puesto un DIU hormonal, me dijo que rece por mi alma y luego vuelva”, recuerda en diálogo con Punto de Encuentro. Fue hace ocho años en Tartagal. Contadora pública dedicada a la docencia universitaria, mendocina, María Dolores se había mudado poco antes a esa ciudad del norte salteño por una oferta laboral de su marido.
Tres años después, en 2021, ella y su familia se mudaron a la ciudad de Salta. Por entonces, había empezado a experimentar olvidos y falta de concentración. “Arrancaba una frase y no sabía qué iba a decir”. No le pasaba dando clases pero sí en conversaciones sociales. María Dolores lo atribuyó –erróneamente– al confinamiento obligatorio por la pandemia de Covid-19. Nunca imaginó que se trataba de la llamada “niebla mental», un signo poco conocido asociado a la disminución de estrógenos que acompaña el cese de la menstruación.
También sintió que perdía la libido y que la sequedad vaginal impactaba de la peor manera en su vida sexual de pareja, como le pasa a muchas mujeres al llegar a la menopausia. Y también, como le pasa a muchas, recorrió varios consultorios ginecológicos pero en ninguno encontró respuestas oportunas para atenuar los cambios corporales que pueden llegar con esta transición hormonal. Ningún ginecólogo le ofreció tratamiento. Ni reemplazo hormonal, ni nada de nada. “Por la sequedad vaginal no puedo tener relaciones. Me resulta imposible. Mi libido murió”, cuenta, desolada. Otro de los cambios que más la afectan es el aumento de peso: “Lo más duro de la menopausia fue recuperar peso después de años de sostenerlo: tras una cirugía bariátrica y 12 años en mi peso ideal”. Ahora María Dolores tiene 58 años.
En la Ciudad de Buenos Aires, Fabiana Peralta Ramanzini vivió la misma falta de información y de acompañamiento adecuado al acercarse a la menopausia. Es interiorista y artista visual. En sus obras habla de discapacidad y de climaterio. Tiene 59 años, vive una parte del año en el barrio porteño de Puerto Madero y otra, en la ciudad española de Andalucía. En septiembre –cuenta– “me recibí de menopáusica”. También a ella la afectó la “niebla mental”. Y como le pasó a María Dolores en Salta, desconocía su relación con la menopausia y que podía empezar a manifestarse en la llamada perimenopausia, los años previos a dejar de menstruar.
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SumatePero peor aún: ninguno de los cinco o seis psiquiatras y neurólogos que consultó en los últimos años, asustada al suponer que tenía una enfermedad degenerativa que afectaba su memoria, le advirtió que podría tratarse de algo normal a esa altura de su vida, relacionado a la transición hormonal que se acercaba. “Vengo haciéndome test neurológicos hace años con médicos súper famosos. Pasé muchos años de angustia y miedo pensando que estaba enferma, que tenía Alzheimer u otra patología grave”, dice.
Tanto María Dolores como Fabiana descubrieron la “niebla mental” a través del podcast Encendidas, una creación de esta cronista junto con Ingrid Beck, donde abordamos con humor e información basada en evidencia científica los distintos aspectos que rodean a la menopausia. El podcast, pionero en el país sobre la temática, fue finalista del Premio Roche de Periodismo en Salud 2025, que convoca la Fundación Gabo y tiene más de 320 mil reproducciones, con audiencia no solo en la Argentina sino también en España, Uruguay y otros países de la región. El 9 de marzo será declarado de interés para la comunicación social de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura porteña.
“Escuchar el podcast me cambió la vida”, dice Fabiana. A María Dolores también le trajo alivio ponerle nombre a lo que le estaba pasando.
María Teresa y Fabiana, como miles de mujeres en la Argentina llegaron a la menopausia sin información suficiente ni el acompañamiento que necesitaban de un o una especialista en climaterio.
Agenda feminista
El derecho a la salud desde una perspectiva integral en esta etapa quedó relegado en la agenda feminista.
“En las últimas décadas se ampliaron de manera significativa los derechos vinculados a la salud integral de las mujeres, desde el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos hasta la legalización del aborto, impulsados en gran medida por los movimientos feministas. Sin embargo, la menopausia sigue siendo una etapa invisibilizada, atravesada por estigmas y sin suficiente debate público ni políticas específicas, en una sociedad que históricamente ha centrado la valoración de las mujeres en su capacidad reproductiva”, analiza el diputado socialista Esteban Paulón, autor de un proyecto de ley que busca incluir en las políticas públicas el acceso a la salud integral durante la menopausia y el climaterio.
Aunque no es una enfermedad, los cambios corporales que puede ocasionar esta transición hormonal –y que van mucho más allá de los conocidos sofocos– pueden afectar de manera significativa la calidad de vida. Insomnio, niebla mental, caída de la libido, cansancio, irritabilidad, cambios de humor, bajones anímicos, sequedad vaginal, son algunos de los signos más habituales.
Además, a partir de los 45 años, la baja de estrógenos aumenta el riesgo cardiovascular, metabólico y óseo. Lo señala Florencia Lustig Witis, especialista en Endocrinología y Medicina Interna del Servicio de Endocrinología ginecológica del Hospital de Clínicas, dependiente de la UBA. “Por eso es clave una evaluación médica integral —clínica, ginecológica y endocrinológica— que permita prevenir problemas y mejorar la calidad de vida durante la transición a la menopausia”, precisa la especialista.
La conversación sobre esta transición hormonal que se abrió públicamente y con más alcance hace poco tiempo con libros, podcasts, y las voces de influencers –algunas médicas– en redes sociales, está repercutiendo en el aumento de consultas.

“Lo que cambió no es que haya más síntomas, sino que ahora se habla más de menopausia y las mujeres saben que lo que les pasa tiene tratamiento”, señala la ginecóloga Alejandra Belardo, jefa del Servicio de Climaterio del Hospital Italiano. En el último año, este servicio pasó de recibir mayormente consultas por controles ginecológicos a atender principalmente a pacientes por signos de la menopausia.
Muchas –destaca Belardo– llegan con síntomas de sequedad vaginal e imposibilidad de tener relaciones por el dolor que sienten y sin haber recibido antes ninguna indicación. “No tienen por qué aguantarla y pasarla mal”, afirma.
A la ginecóloga Sandra Magirena, con gran actividad en Instagram a través de su cuenta @consultorio.magirena, también le aumentaron las consultas vinculadas a la menopausia en el último año, alrededor de un 60%, cuenta a Punto de Encuentro la autora del libro Regreso a mí. Vivir la menopausia consciente (Editorial Ateneo, 2021).
En el Hospital de Clínicas, dependiente de la UBA, solo un servicio incrementó sus consultas y fue el de Endocrinologia ginecologica, donde se atienden –entre otras pacientes– aquellas que consultan por climaterio.
Sin información
La Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, junto con la Asociación Civil No Pausa, realizó en 2021 una encuesta pionera que arrojó que más del 50% de quienes estaban por llegar a la menopausia no sabían qué era el climaterio.
No solo falta educación en la población en torno a esta temática, también –y es más grave– entre profesionales de la salud, ginecólogos, cardiólogos, nutricionistas, advierte Valeria Freijedo, ginecóloga, integrante de Asociación Argentina para Estudio del Climaterio (AAPEC). Sadra Yaris, también ginecóloga de la AAPEC coincide: “Hay falta de información en médicos. Los residentes no tienen buena formación en la temática”. Freijado y Yaris dirigen un curso anual de formación de la AAPEC.
Aunque hay alrededor de 5 millones de mujeres que tienen entre 45 y 65 años, no hay equipos médicos especializados en todos los hospitales públicos y es muy difícil encontrar alguno en cartillas de obras sociales o prepagas. Dato: no todos las ginecólogas y ginecólogos están especializados en climaterio.
Un relevamiento que llevó adelante el expresidente de la AAPEC, Pablo Carpintero, detectó que en el ámbito porteño apenas la mitad de los hospitales públicos tienen servicios con especialistas en climaterio. “Muchos de los equipos que existían fueron desmantelados. En muchos casos porque se jubiló el médico o la médica que estaba a cargo y no fue reemplazado”, alerta Carpintero, actual copresidente de la Junta Directiva de la Sociedad Internacional de Menopausia.
A esto se suma que no hay protocolos estandarizados de atención –como en el caso, por ejemplo, del embarazo–, lo que convierte casi en una cuestión de suerte la posibilidad de tener un abordaje terapéutico apropiado.
“La menopausia no es un hecho meramente biológico sino que tiene un impacto biopsicosocial. Y cuesta que se vea esa complejidad. Es fundamental que las mujeres tengan la información que las va a empoderar para tomar las decisiones oportunas sobre cómo atravesar esta etapa”, señala Carpintero.
En octubre, la Secretaría de Salud de la Nación convocó a Carpintero para brindar un conversatorio de manera virtual a todos los centros de atención primaria de la salud nacionales. “Fue la primera vez que se les habló de menopausia y climaterio”, subraya Carpintero. Se conectaron profesionales de la salud de 500 centros de APS, destaca. “La falta de formación profesional sobre el tema, el estigma cultural que todavía rodea a esta etapa, y la ausencia de referentes capacitados para abordar la temática, fueron las problemáticas recurrentes que comentaron los participantes”, enumera Carpintero.
Experiencia privada, debate público
La buena noticia es que la necesidad de desarrollar políticas públicas que garanticen una atención integral está empezando a escucharse en ámbitos legislativos. El 5 de agosto pasado el diputado Paulón –acompañado por su colega de bancada del socialismo Mónica Fein– presentó un proyecto de ley que propone garantizar derechos vinculados a la salud, la información, el trabajo y la educación a quienes transitan la menopausia. Para su redacción consultó con sociedades científicas y referentes del tema.

“El proyecto es amplio y muy necesario en un contexto de envejecimiento poblacional: para 2050, el 60% de la población tendrá más de 60 años y en América Latina las mujeres aumentarán su expectativa de vida siete años más que los varones. Sin embargo, también enfrentarán un 25 por ciento más de discapacidad, en muchos casos asociada a comorbilidades prevenibles”, advierte Carpintero, uno de los expertos consultados para la redacción del proyecto de Paulón y Fein.
“La transición a la menopausia representa una ventana de oportunidad para prevenir enfermedades cardiovasculares y problemas óseos como osteoporosis – causante de fracturas de caderas–, vinculados a la caída de los estrógenos. Un abordaje adecuado en esta etapa puede reducir riesgos y mejorar la calidad de vida en el largo plazo”, agrega Carpintero. Los tratamientos deben ser personalizados, aclara.
Si se sanciona el proyecto de ley Argentina quedaría a la vanguardia a nivel regional, garantizando derechos, dignidad y equidad, desde un marco de justicia social, apunta Carpintero. En ese sentido, destaca la importancia de tener una mirada federal, por la desigualdad en el acceso a servicios especializados en climaterio en las diferentes provincias. “Toda mujer tiene derecho a tener tratamientos hormonales o no hormonales, según sus necesidades y desde una mirada biopsicosocial. La atención tiene que ser integral, contemplando también la salud mental”, dice.
Provincias que avanzan
El 25 de septiembre, la provincia de Misiones se convirtió en la primera en sancionar una ley que reconoce a la menopausia y el climaterio como una cuestión de salud pública, con un enfoque que combina prevención, asistencia y educación. Se espera que este año se empiece a implementar. La norma crea un programa provincial que garantiza el tratamiento integral con cobertura en estudios diagnósticos, atención clínica y de especialistas, terapias psicológicas, nutricionales y kinesiológicas, además de la provisión de terapias de reemplazo hormonal en los casos que corresponda, entre otros tratamientos, a todas las mujeres que atraviesan esta etapa.
Hay proyectos también en otras provincias: uno en la Cámara de Diputados bonaerense que ya tiene media sanción del Senado, impulsado por la senadora de Unión por la Patria, María Rosa Martínez. En octubre presentó una iniciativa similar en la Legislatura de Entre Ríos la diputada justicialista Andrea Zoff, que todavía no empezó a debatirse.
“Es increíble que al día de hoy la menopausia sea un tema del que no se habla y que no exista información clara ni políticas públicas que lo aborden”, dice Zoff a Punto de Encuentro. Decidió presentar el proyecto a partir de su experiencia personal: a los 47 años, en plena perimenopausia, comenzó a buscar información al empezar a experimentar signos como niebla mental, cansancio, y cambios de humor.
“Me encontré con mensajes contradictorios: una médica decía una cosa, otro profesional algo distinto. Tome conciencia de que es mucho más que tener calores o alguna cuestión puntual, sino que realmente te atraviesa y te transforma en la vida diaria, y con un montón de efectos sobre la salud, cardiovasculares, problemas óseos como osteoporosis, es decir, puede generarte muchas consecuencias.También empecé a hablar del tema en la oficina, con mis compañeros de bloque y con amistades, y me di cuenta de que casi nadie lo compartía en primera persona, que pocas mujeres decían abiertamente ‘estoy atravesando esto’ o ‘me está pasando tal cosa’. Ahí entendí que no era algo individual, sino una experiencia mucho más extendida de lo que parece, solo que casi no se habla”, cuenta la diputada.
En la Defensoría del Pueblo porteña están también elaborando un proyecto para presentar en la Legislatura de la Ciudad; y en Catamarca, la diputada del Frente de Todos Natalia Ponferrada adelantó a Punto de Encuentro que está trabajando en un texto que tiene previsto presentar este año.
A nivel local, la Legislatura de la ciudad de Santa Fe aprobó el 16 de octubre una ordenanza que crea el Plan Municipal de Gestión Menstrual y Climaterio. Impulsado por las concejalas socialista Laura Mondino y la radical Silvina Cian, la iniciativa reformula una norma previa de gestión menstrual para sumar el climaterio y menopausia en un mismo enfoque de ciclo vital. Mondino, cuyo mandato terminó en diciembre, cuenta que ya están trabajando en su implementación mediante la articulación con el Ejecutivo local, y en particular, con el área de Salud municipal.
“Es clave que el acompañamiento se dé especialmente desde el sistema de salud, con una mirada integral, pero también ampliar el abordaje a otros espacios educativos y sumarlo, por ejemplo, en la ESI”, apunta. La ordenanza anterior creó una canasta de gestión menstrual con toallitas en espacios públicos, pero el desafío ahora –plantea– es ampliarla para que incluya también insumos para el climaterio y la menopausia, como tratamientos hormonales y geles vaginales. La menopausia ya salió del clóset. Es hora de que entre en las políticas públicas. Y el acceso a información y a tratamientos –cuando se requiera– deje de ser un privilegio y se convierta en derecho.
Esta nota pertenece a Punto de Encuentro — un especial de Amnistía Internacional Argentina junto a CENITAL. Podés leer todos los artículos acá.
Crédito foto de portada: Lucía Merle para PDE