Zelenski con Cenital: Argentina y Ucrania deben generar una “coproducción” de armamentos

A pocos días de la Conferencia para la Paz en Ucrania, el presidente de ese país expresó desde Kiev su intención de fortalecer la cooperación militar con Argentina. Además, manifestó su frustración con Brasil y China por su distancia respecto de la crisis que vive ese territorio desde el inicio de la guerra con Rusia.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo a medios latinoamericanos, entre ellos Cenital, que su país trabaja con Argentina en una posible “coproducción” de dispositivos de uso militar como “drones y antidrones”. Fue durante un encuentro en el complejo presidencial en Kiev, donde habló de su relación con Javier Milei y volvió a mostrar su frustración por las distancias que le marcan Brasil y China, países que no estarán en su “Conferencia para la Paz” en dos semanas, y a los que tildó de pensar “primero en Rusia”.

Después del mediodía de hoy, Zelenski llegó a la Casa Gorodetsky, un edificio característico por su inusual diseño en concreto, rodeado de columnas coronadas con figuras de sirenas y animales, ubicado frente a las oficinas presidenciales en Kiev. Allí recibió al grupo de periodistas latinoamericanos como parte de sus intentos por acercarse a una región -que aún parece desconocer- y para sumar aliados a pocos días de la cumbre en la que presentará una suerte de plan de paz para la guerra con Rusia, país que, sin embargo, no fue invitado, algo que Brasil y China rechazan. En cambio, aseguró que más de 80 de los 160 presidentes invitados ya confirmaron su presencia, entre ellos Milei y sus pares de Chile, Gabriel Boric, y de Colombia, Gustavo Petro.

En contraste con la colorida sala de la antigua residencia Art Nouveau, Zelenski llegó con su habitual conjunto de fajina para hablar sobre intercambio comercial y diplomacia en pos de sumar adhesiones más allá de sus socios habituales, a quienes les reprocha titubear en su apoyo a Kiev mientras sus tropas perdían terreno en el campo de batalla. Luego del bloqueo durante meses de la ayuda para Ucrania en el Congreso de Estados Unidos, hasta el impedimento de usar armas de la OTAN para atacar a Rusia en su propio territorio, el excomediente y actual líder ucraniano busca aliados en otros horizontes.

Tras pasar estrictos controles en medio de barricadas y autos militares que custodian el complejo presidencial, con soldados circulando y bolsas de arena apostadas en las ventanas del edificio donde se encuentra la oficina, Cenital participó de la entrevista al mandatario ucraniano.

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La reunión del presidente ucraniano con periodistas latinoamericanos.

Cenital: -¿Cómo es su relación con el Gobierno de Argentina? ¿Por qué está tan interesado ahora en las relaciones con América Latina?

Volodímir Zelenski: -Estamos empezando a construir relaciones fuertes entre nuestros países. Yo estuve en la asunción del Presidente Milei y estoy enormemente agradecido de que él nos apoye y sabemos que va a estar presente en la Cumbre (en Ginebra). No hay países grandes o chicos. América Latina tiene una voz potente en las resoluciones de la Asamblea General de la ONU. En las decisiones políticas la escuchan porque es una región muy potente del mundo. Y la crisis económica es algo que va y viene. Lo que importa es la solidaridad del país, la influencia. Y en este momento, la influencia es importante para nosotros.

-Argentina es un país que no tiene armas y que atraviesa una situación económica difícil, ¿cómo cree que puede ayudar a Ucrania?

-La amistad empieza con la economía y Ucrania puede tener en potencia un intercambio económico importante con su país. Es cierto que Argentina a lo mejor no puede darnos armas porque no hay industria militar, porque -¡gracias a Dios!- no hay, y ojalá que no haya, guerras en sus países, pero la libertad es una palabra clave para los países de América Latina y yo la escuché mucho cuando estuve en la ceremonia de asunción del presidente Milei. La transgresión de valores como el de la libertad es importante. Es lo que le sucede a nuestro país. Y si Ucrania cae y el mundo no la apoya, va a ser un ejemplo que va a difundirse en todo el mundo. Cuando estamos hablando de la seguridad de Ucrania, también estamos hablando de la seguridad de su país y su continente en lo que respecta al desarrollo de la industria militar para la defensa. Nosotros queremos desarrollar esa área, no para que haya guerra, sino que para que no la haya.

¿A qué se refiere con el desarrollo del área militar?

Tenemos que ser fuertes y defendernos para asegurar la seguridad. La guerra puede tomar muchas formas; la ciberguerra u otros espacios informativos, y ahora tenemos cosas muy diferentes como drones, sistemas de defensa electrónica y es algo que queremos desarrollar con Argentina. Nuestra primera viceministra y ministra de Economía, Yuliia Svyrydenko, habló recientemente de esto con autoridades de su país. Nosotros ya hemos estudiado algunas posibilidades productivas que tiene Argentina y nos gustaría desarrollar este tipo de colaboración, y queremos que Rusia no tenga tanta influencia sobre América Latina.

-¿Qué tipo de colaboración se imagina?

-Hacer una coproducción en lo que se refiere a drones, antidrones, drones marítimos y también (para saldar) el déficit muy grande que tenemos con, por ejemplo, la pólvora. Siempre estuvimos muy abiertos a nuestros colegas argentinos. Ahora estamos dispuestos a hacer ese tipo de producción tanto en Ucrania como en Argentina. Estamos dispuestos a colaborar, a coproducir y a compartir las tecnologías que Ucrania ya ha recibido durante esta guerra. No tenemos otra opción. Rusia es muy grande y no tenemos otra alternativa que ser rápidos y tecnológicos.

-El alto comisionado de DDHH ucraniano, Dmytro Lubinets, anunció el miércoles que la Argentina se unió a la coalición internacional para que sean repatriados los niños que su país denuncia que fueron secuestrados por Rusia durante la guerra, ¿en qué consiste ese apoyo?

-Quisiera decirle que la recuperación de los niños no es cuestión de un solo gobierno. Para recuperar a los niños hay que presionar políticamente sobre Rusia mediante varios canales y varios países. Estamos todavía en guerra y durante la guerra no tenemos acceso a listas completas porque fueron llevados niños desde territorios temporalmente ocupados en un proceso que no controlábamos. Es un trabajo enorme. No se trata únicamente de Argentina. Es una cuestión muy difícil. Una de las más complicadas.

-Usted demanda apoyo de parte de los países de América Latina, pero ¿está dispuesto a apoyar a la Argentina en su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas?

-Ucrania apoya la integridad territorial de todos los Estados y siempre lo hemos dicho. Yo lo quiero recalcar, sean cuales sean las cuestiones de territorio. Hay que trabajar en el frente diplomático para que no comience la guerra, hasta que exista la posibilidad de hacer todo lo posible para que las balas, los misiles, no ataquen. Es mi opinión. Trabajamos por la integridad territorial con nuestro Estado, pero sobre todo por la gente que vive en estos territorios. Se trata de recuperar las vidas. La gente quiere volver a casa. Este es el objetivo mayor. Sea cual sea el conflicto, sean cuales sean los eslóganes, tenemos que hacer todo lo posible para que no haya guerra. No alimentar el tema de la captura de territorios ajenos, no alimentar nunca este tema. Por eso es tan importante que cuando hablamos sobre el apoyo de la integridad territorial y la soberanía de los países no sean únicamente palabras. Si no lo afirmás en voz alta, el agresor puede venir y capturarte.

-El presidente Lula da Silva no irá a la Cumbre en Ginebra y tampoco su canciller, ¿que le diría al gobierno de Brasil? Y, en función de esto, ¿es Brasil el país más importante para Ucrania en América Latina?

-(Zelenski anota, toma aire y responde) ¿Hasta qué punto es importante la unión de América Latina? Para ustedes es muy importante. No pueden tener vecinos enemigos porque enseguida estarán en su casa. Es lo que nos pasó a nosotros. Es muy difícil cuando no entendés que la guerra está muy cerca. Con las nuevas tecnologías, se puede atacar cualquier punto del mundo y es muy difícil defenderse, porque tenés territorios muy grandes, como Brasil, y no se puede defender en su totalidad. Nosotros no podemos y tampoco Rusia. Cuando nuestras armas llegan a sus territorios, son incapaces de defenderse. Por eso es tan importante tener una unión fuerte en América Latina. Ucrania también quiere tener ese tipo de alianza. Y el presidente Lula, ¿acaso no quiere tener esa alianza? No lo entiendo, no lo entiendo (repite). La última señal que dieron Brasil y China es que están dispuestos a participar solo si Rusia lo hace. Pero Rusia nos atacó. ¿Acaso para Brasil es más cercana Rusia que Ucrania? Brasil tiene que estar de nuestro lado y poner un ultimátum al agresor. ¿Por qué tenemos que volver a repetir esto? ¿Por la memoria histórica, por temas económicos?

-¿Sugiere que es una posición por intereses económicos?

-La economía es importante hasta el momento que te llega una guerra y ahí los valores cambian. Son los niños, la familia, la vida y luego el comercio con la Federación Rusa. Ahora aprovechan que las energías son más baratas, pero Brasil no puede recibir recursos energéticos por una generación o por cien. Podemos ganar algo durante uno o tres años, pero después las consecuencias van a ser terribles. La dependencia de Rusia puede ser terrible, como los países africanos, por ejemplo, donde mandaron tropas rusas. ¿Alguno de estos países acaso tiene un desarrollo rápido? ¿Alguno es independiente? Una amistad con privilegios con una persona que tiene ideología fascista solo puede dar provecho por un tiempo. Y lo vemos en la historia de la Unión Soviética, con la que muchos países del sur global tuvieron bastante relación, pero quiero recordar que no solo Rusia estaba ahí, había muchos países que intercambiaban con América Latina, entre ellos Ucrania. Pero hoy Rusia, por separado, es un país pragmático y fascista, con lo cual ellos no quieren desarrollar su propia economía interna, sino que quieren matar a las economías de otros países para poder forzarlos.

En las calles de Kiev, vehículos militares y transeúntes conviven en una aparente normalidad, reflejando la resiliencia de la vida cotidiana en medio del conflicto.

-¿Le preocupa entonces la ausencia de Brasil en la Cumbre de Suiza?

-Nosotros necesitamos ese voto de los países de América Latina en la Cumbre porque es la cumbre de la paz, no de la guerra. Y yo creo que la alianza con los países de América Latina es mucho más potente que la alianza de Brasil solo con Rusia. Nosotros no hemos tenido una declaración conjunta con el presidente Lula o de Ucrania y Brasil, y esa declaración conjunta sí la tienen Brasil y China, que quieren compartir con Rusia. ¿Pero por qué? Si somos nosotros los atacados. China puede juntarse con nosotros, pero China no nos puede imponer cómo terminar esta guerra y decidir por nosotros ¿Por qué Brasil y China primero piensan en los rusos y después en nosotros? ¿Cómo podemos dar esta ventaja a los países que atentan contra otros y priorizar esta alianza con un agresor? Por esto estamos esperando a los líderes de todos los países que quieren terminar esta guerra.

-¿Cuál cree que es la posición de Brasil y China y qué cree que falta para acercarlos a la posición ucraniana?

-Nosotros tenemos un respeto absoluto con el líder chino, queremos verlo y hablar. Y lo mismo con el presidente de Brasil. Sabemos que tienen su propia visión y estamos dispuestos a escucharlos en la Cumbre de la Paz. Pero primero tenemos que conciliar nuestra opinión común con todos los que niegan la agresión, no con Rusia. Porque Rusia bloqueó 200 encuentros en el formato de los Acuerdos de Minsk (2014). ¿Por qué? Porque no quiere terminar esta guerra. Lo que quiere es congelar este conflicto en nuestro territorio.

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Es periodista especializada en política internacional. Trabaja en la agencia Télam y colabora en medios como el diario italiano Il Manifesto, la revista Nueva Sociedad y El Destape. Hizo coberturas en Brasil, Chile, Colombia y España. Como freelance viajó a otra región que la apasiona: Medio Oriente, donde conoció Israel, Palestina y Egipto.