El milagro Adorni: la solidaria (y solitaria) defensa de Milei del enemigo público número 1

El escándalo del jefe de Gabinete llega al Congreso. Chispazos con Bullrich. La caja de Caputo y el malestar de las FF.AA. El sueño americano de Angeletti. El teorema Pichetto y la des-unión peronista. 


“Está feo feo, pero lo tenemos que resolver”. Mediodía del viernes y en Casa Rosada se activó, entre llamados y especulaciones, un poroteo incómodo. La última mentira pública de Manuel Adorni, otra más en una mamushka de engaños y contradicciones, construyó una posibilidad inquietante para el Gobierno: que por primera vez desde 1994 la oposición avance en el Congreso con la expulsión de un jefe de Gabinete.

Adorni, que vivió como un asceta mientras sus dólares se multiplicaban en un pendrive fugitivo, logró una magia infrecuente: 80% de rechazo en la opinión pública, con un predominio de la “ira”, ministros y funcionarios que evitan defenderlo y socios y aliados de La Libertad Avanza (LLA) que piden su renuncia. Javier Milei, más por obstinación que por táctica, parece el único sostén de Adorni. La falacia del costo hundido.

“Los ministros los define el presidente”, se atajan en el gabinete frente a una tesis envenenada. Hipnotizado, sometido a decir solo la verdad, más de un dirigente libertario diría que la salida del jefe de ministros, vía moción de censura del parlamento, no sería un mal negocio: les permite extirpar el problema Adorni y, en paralelo, pone a Milei en víctima, un juego que a veces le reditúa.

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Comunicados y/o votos

La saga de comunicados del PRO, la UCR, Provincias Unidas y legisladores que habitualmente votan violeta, como Karina Banfi, encendió las alarmas. El ministro del Interior, Diego Santilli, el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, y Eduardo “Lule” Lule Menem, habituales enlaces con los gobernadores y los jefes parlamentarios, hicieron una ronda de consultas y un primer balance de riesgos. “El tipo nos mintió, nos tomó de boludos ¿qué quieren que hagamos?”, dijeron desde Córdoba.

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Mauricio Macri, que tiene un puñado de diputados mauricistas, puede hacer daño como cuando mandó a los suyos a voltear el DNU con gastos reservados para la SIDE. Ocurre algo peculiar: Macri parece reaccionar frente al caso Adorni siempre un rato después de que lo hace Patricia Bullrich. Late, ahí, una disputa por la representación del votante republicano.

La UCR, que se bifurca entre críticos y pro-Milei, cuestionó las “mentiras” de Adorni pero nadie arriesga un pendrive vacío a que los seis diputados del bloque que conduce la mendocina Pamela Verasay, que reporta al gobernador Alfredo Cornejo, se animen a hacer un movimiento contra Adorni. Ir sobre el jefe de Gabinete es ir sobre Milei y Cornejo quiere andar bien con el presidente.

El ecosistema de provinciales, donde conviven salteños, tucumanos, misioneros y catamarqueños, es un territorio más incierto porque hay lógicas locales. Osvaldo Jaldo anunció que irá por su reelección en mayo mientras, que en Misiones estalló una guerra interna entre Carlos Rovira, el demiurgo del Frente Renovador local, y el gobernador Hugo Passalacqua. Fin de la concordia.

Se mezcla, además, con la agenda legislativa libertaria, que tiene como prioridad, a mediano plazo, la reforma electoral para eliminar las PASO. O, al menos, o sacarle la O. Bullrich dice que no están los votos y Santilli salió, por su lado, a buscar apoyos. En Casa Rosada especulan que la negativa de la senadora es en defensa propia: las primarias podrían ser, para ella, un atajo para evitar que los Milei la excluyan de la oferta electoral en 2027.

El riesgo externo

En ese ajedrez, el presidente tiene una ventaja temporal. La sesión convocada para el martes 23 de junio, un día después del segundo partido de Argentina en el Mundial, es solo para “emplazar” a las comisiones de Diputados -que Martín Menem tiene preventivamente cerradas con llave- para que emitan dictamen sobre proyectos que proponer interpelar a Adorni y promover, en función del artículo 101 de la Constitución, una moción de censura para eyectar al jefe de Gabinete. Es decir: no es inmediato.

Milei tiene, del otro lado, una amenaza que hiere fronteras afuera: la victoria electoral de octubre pasado reconfiguró el mapa legislativo y le permitió al oficialismo mostrar mayorías en las dos cámaras, un factor central para mostrar solidez política. Una derrota legislativa, que implique para colmo la remoción del jefe de los ministros, podría leerse como un revés político grave y aumentar las dudas del mercado sobre la gobernabilidad.

El período entre el ruido mediático y la ejecución del castigo legislativo hay, al menos, tres instancias: juntar quórum, emitir dictamen y votar el proyecto que, además, debe pasar por las dos cámaras. Es una maratón política que le ofrece al Ejecutivo una larga temporada para negociar, apostar a que cambie el aire o para que, simplemente, los opositores blandos olviden cristianamente las ofensas de Adorni. Lo que ocurra primero.

El “tapón” Manuel

Hay otra alternativa. Que Adorni, a esta altura el enemigo público número 1, por motu propio o por determinación de Milei, deje su cargo. ¿Puede ocurrir en medio de la espuma del Mundial? El funcionario avisó que en julio irá a dar su exposición en el Congreso, mensaje para transmitir que no se contempla una salida inminente.

El jefe de gabinete es un cadáver político que daña todo lo que lo rodea. “Hace rato, Manuel decidió preocuparse solo por evitar un problema judicial para él, sin importarle las consecuencias para el Gobierno”, lamenta un operador libertario. El día que Adorni priorizó la estrategia judicial del abogado Matías Ledesma relegó a un segundo lugar el costo político que su permanencia le ocasione a la administración Milei.

El coro que en público pide la renuncia del jefe de Gabinete casi no tiene eco en la mesa política libertaria. Solo lo hace Bullrich, que el jueves le reprochó a Adorni su conducta y sus mentiras. El jefe de Gabinete le dijo que sus dichos públicos dañaban al Gobierno y la senadora, que entendió que Adorni ya no es un tema vedado, le contestó que eran sus conductas las que perjudicaban al Ejecutivo.

Karina intervino para ordenar los chispazos. Hace semanas, Santiago Caputo se corrió del asunto. No opina ni participó en el armado comunicacional, evidentemente fallido, con el que Adorni quiso justificar gastos por más de medio millón de dólares. El clan Menem, con menos acceso al mano a mano presidencial, se limita a respetar un mandato: hacer lo que ordenen los Milei.


El equipo económico padece cada episodio del Adorni-gate. En Economía se quejan de que el escándalo le impide al Gobierno hacer valer logros como el dato de IPC de 2,1% de mayo, más de un punto menos que hace dos meses, y la mejora en la calificación de Standard & Poors que derivó en una baja del riesgo país, que llegó a 437 puntos, el mejor nivel de los últimos ocho años.

La queja de los Caputo boys es una verdad a medias. En el segmento servicios, que constituyen gastos fijos de las familias, la inflación está por encima del 2,6%, lo que confirma el impacto sobre el ingreso disponible. La inflación subyacente -orientada a medir la tendencia sin sobresaltos- que mide Equilibra, la consultora de Martín Rapetti, dio 2,3% y sugiere que la baja puede ser lenta.

Un destino para Adorni

Los datos de actividad de abril, mes en que según Luis Caputo empezaban los 18 mejores meses de la historia, mostró una caída que empañó el rebote de marzo. El Gobierno tiene otro problema: ni la pendiente desinflacionaria ni el dólar estable, dos “éxitos” que pudo exponer Milei, sirven para seducir a la opinión pública. Cuando 3 de 4 personas (según el informe de ARESCO que le llega a Milei) señalan que les cuesta llegar a fin de mes, una inflación a la baja y un dólar quieto no son suficientes.

Milei sabe que Adorni es puro costo y que daña la gestión, aunque un sector de la opinión pública se permite defenestrar al jefe de Gabinete sin, todavía, castigar al presidente. Milei no sale indemne del escándalo de su vocero, que ya no sirve como tal, pero tampoco sufrió el nivel de destrucción pública que tuvo su ministro en jefe. Hay un factor que, aunque focalizado, sí lo complica: las razones de por qué sostiene a Adorni.

Management & Fit exploró esa pregunta y encontró un dato inquietante: un 42,1% considera que lo sostiene por “información que Adorni posee sobre irregularidades en el Gobierno”. Es decir: ven complicidad o, peor todavía, observan que la decisión de Milei de mantener al jefe de Gabinete es en defensa propia. Algo es cierto: siempre es riesgoso dejar suelta a una viuda (o viudo) del poder.


Esta semana, Antonio Aracre, que oficia como vocero blue libertario, dijo que lo mejor que podría hacer Adorni sería irse al exterior. Es una observación interesante porque coincide con un deseo que bastante tiempo antes de que estalle el escándalo de los vuelos privados, la expansión inmobiliaria y dólares cash, habría manifestado Bettina Angeletti, la esposa del jefe de Gabinete: irse a vivir a Estados Unidos.

Angeletti habría hecho, incluso, alguna gestión administrativa en ese país. Picardías del azar: un viaje a Estados Unidos, en marzo pasado, como parte de la comitiva presidencial, detonó una crisis que tiene en vilo a su marido, lo puso en un nivel de deterioro en la opinión pública, que hace que muchos les sugieran -sobre todo por sus hijos- mudarse fuera de Argentina.

El tesoro de los inocentes (fiscales)

Adorni, Angeletti y unos treinta funcionarios y diputados libertarios más se anotaron en el régimen de Inocencia Fiscal. Que Andrés Vázquez, titular de ARCA, y Juan Pazo, su antecesor en el organismo, se hayan inscripto parece un chiste, pero no. Otros que fueron en busca de un “tapón fiscal”, una prescripción de olvidos o picardías pasadas, son Federico Sturzenegger y el viceministro de Justicia, Santiago Viola.

La lista se amplia al totocaputista Felipe Núñez, un libertario que se volvió fanático de los beneficios del Estado -créditos a tasa preferencial del BNA, perdón fiscal-, el cineasta Santiago Oría -a quien Karina Milei le pidió que arme tropa de redes ante la quietud de Las Fuerzas del Cielo- y una figura muy activa en el ecosistema Adorni, su jefa de asesores, Aimé “Memé” Vázquez.

“Memé” fue la encargada de negociar, en nombre de Adorni, la contratación de partidos del mundial para la Televisión Pública, gestión que se hizo contra reloj porque -como se contó en esta columna- al principio los operadores del Estado no mostraban interés en tener partidos en la pantalla del canal estatal. Al final, fue Karina Milei quien pidió y Vázquez cerró un acuerdo oneroso: 10 partidos por U$S 4 millones.

Luego de la aparición de Adorni en LN+, Vázquez contactó a funcionarios para pedirles que salgan a bancar al jefe de Gabinete. No consiguió demasiado. Sandra Pettovello, de hecho, circuló que tenía lista una DDJJ impecable desde hace un mes pero que no la presentaba por las demoras del jefe de Gabinete. Pettovello reaparece, otra vez, como eventual sucesora si saltase Manuel.

Una versión más alocada, difícil de determinar, sugiere que Vázquez, Oría y otros más se anotaron en Inocencia Fiscal para que no parezca que solo Adorni y su esposa son las únicas referencias libertarias en el “tapón” fiscal. ¿Dónde se esconde un elefante? En una manada de elefantes.

Mal clima uniformado 

El mal humor social, producto de demandas de bolsillo, se convirtió en un factor crítico para Carlos Presti, el ministro de Defensa. Hubo un acto en Córdoba al que viajaría Milei. La versión oficiosa es que Presti fue notificado de que el mal clima entre los uniformados podía convertirse en un desplante que incomode al presidente. Al final, el libertario no asistió.

Presti lidia con la demanda por salarios de las fuerzas, crisis que no es nueva pero que volvió a quedar expuesta esta semana cuando trascendió que 3 de cada 4 efectivos, sobre todo los de menor rango, realiza alguna tarea extra a la cuestión militar para sumar ingresos. No todos manejan un Uber o son repartidores, que existen, pero recurren a otros rebusques como vender comida o hacer changas.

El obsceno enriquecimiento de Adorni es una bomba sucia para esos trabajadores que, como el resto de la administración pública, tienen retrasos de casi 40% respecto de la inflación desde noviembre de 2023. Para las Fuerzas Armadas no hubo, como sí lograron las de Seguridad, un plus por única vez. Tampoco pueden demandar, como ocurrió con las universidades.

Un mensaje de la Corte

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) llevó su demanda por la ley de Financiamiento Universitario a la Justicia, acción que llegó a la Corte y derivó en que, ante el riesgo de un fallo del máximo tribunal, Alejandro “Galleguito” Álvarez, en línea con Martín Menem y Santilli, firmara un acuerdo con un aumento de casi 25% a los universitarios, 20% a gastos de funcionamiento y 50 mil millones a becas para estudiantes, además de otra partida similar a los hospitales universitarios.

“Toto” Caputo aceptó a regañadientes un acuerdo que implica, en lo que queda de 2026, una erogación de 850 mil millones de pesos. Es, de todos modos, menos de lo que le costaría la ley que votó el Congreso -y un poco más que un principio de acuerdo de fines del año pasado- pero tiene un riesgo extra de que otros sectores -quizá no formalmente fuerzas de seguridad y FF.AA. porque carecen de sindicatos- lo tomen como punta de lanza para reclamar aumentos.

El presidente parece ajeno a esos asuntos. Los últimos meses pasó días enteros casi en soledad en Olivos. Enojado con viejos amigos -a los que bloqueó de las redes y el WhatsApp-, las tertulias de ópera y economía son cada vez menos concurridas. Solo el “Profe” Juan Carlos De Pablo y Miguel Boggiano, que suele sumar a su hermano Pablo, director de orquestas, están en las juntadas que alguna vez fueron maratónicas y tumultuosas. Algo no cambia: cada mes, religiosamente, el pastor evangelista Alejandro Rodríguez visita la residencia para charlar a solas con el presidente.

Las misas peronistas

El funeral del Indio Solari, que reactivó el teléfono rojo entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, desplegó una magia efímera. El peronismo tuvo su misa pero la promesa -o la demanda- de unidad no asoma para el corto/mediano plazo. A un año del fallo de la Corte que confirma la condena de Cristina Kirchner, Miguel Pichetto introdujo una novedad: dijo que el Congreso podría declarar la nulidad del fallo.

Expone varios motivos, como la animadversión del tribunal y una serie de comportamientos y vínculos de los jueces y fiscales que intervinieron en el proceso. El punto más potente es político porque encaja, a la perfección, con una giro en la postura del cristinismo respecto a la oferta electoral que debe tener el peronismo en las elecciones del 2027. Hasta hace poco, se invocó a Sergio Uñac o a Jorge Capitanich -un poco, también, a Wado De Pedro- como los candidatos “de Cristina”.


Máximo Kirchner dio una entrevista en M1 por C5N y aportó un dato nuevo: su sector hará “todo lo posible” para que la expresidenta, que permanece con prisión domiciliaria, sea la candidata a presidenta del espacio el año próximo. No es del todo relevante si jurídicamente eso se puede lograr. Sí lo es que Máximo no haya contemplado, como variable, que Axel Kicillof sea el candidato del cristinismo.

El diputado opera sobre dos factores: Cristina sostiene niveles de apoyo e imagen positiva similares a los de Kicillof, aunque está -¿o en parte por eso?- con bajísima exposición pública y, además, ninguna de las otras ofertas del peronismo tiene peso suficiente como para emerger, si quisieran, como rivales del gobernador. Así y todo, a pesar de los dichos de Máximo y del planteo de Pichetto, hoy es una hipótesis lejana que CFK pueda ser candidata en 2027. Entonces, así como Cristina es la principal amenaza de Kicillof, CFK puede ser también la que tapone el surgimiento de figuras que sean competitivos contra el gobernador que, en casi todas la encuestas, aparece en una situación de paridad -en escenarios de balotaje- contra Milei.

Un estudio de Explanans hace doble click en los territorios y proyecta una victoria de Kicillof en Buenos Aires por más de 10 puntos, empate en CABA y derrota del bonaerense en Santa Fe, Mendoza y Córdoba (en esta última por 25 puntos), y leve margen en el resto del país lo que le da una ventaja general sobre el presidente libertario, mientras hay casi 14% de indecisos y ausentes.

El 20, en Parque Lezama, habrá un acto armado por el PJ nacional para pedir la libertad de CFK. Hay, aunque parezca repetitivo, dos interrogantes: saber si Kicillof estará presente y cómo será el encuentro entre el gobernador y la tropa de La Cámpora.

Más lecturas:

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.