33% más de probabilidades de ser golpeada durante un Mundial

Datos, datos y más datos. Sobre venta de información por parte de apps de monitoreo del ciclo menstrual, sobre viruela del mono, sobre violencia de género y fútbol.

Holis, ¿cómo andás? Yo acá, en un momento en el que creo que no tendría que decir nada pero quiero saber cómo andás. Estoy haciendo trabajo académico este año, no sé si te había contado. Y eso implica mucho intercambio de ideas, mucha profundización. 

Investigo desde hace años, pero recién ahora me estoy dando el tiempo suficiente como para profesionalizar la actividad. Eso hace que cambie mucho de ideas, que algo que creo que tengo medio cerrado al toque se me abra de nuevo y la concepción anterior me quede muy alterada. Eso hace difícil escribir. Si bien todos entendemos que la escritura es una captura del presente, mi vida está sucediendo de a semanas, yo estoy sucediendo de a semanas. Tengo muy activo el pensamiento y muy bloqueado el género informativo.

* El meme dice: nunca comprenderás mi dolor/hehe perdón

Entiendo que no sepas qué expresar

Lo más terrible para mí de no tener nada que decir es que igual digo algo. Y no hablo solo de tener que trabajar y que eso implique publicar cosas o dar charlas. Hablo de mi personalidad. No hace falta que te aclare que antes que en investigación me profesionalicé en opinología. No me puedo aguantar el pensamiento del momento. Me encanta discutir (no pelear, pelear lo odio y soy una pésima peleadora).

El momento en “pensamiento del momento” suele ser este año, pero hoy es este día. Así que la edición de hoy tal vez te llegue con delay conceptual, como las cartas analógicas. La propuesta de hoy: prudencia. Te voy a hablar de temas en los que pienso hace mucho tiempo. Tal vez la semana que viene vea lo que te dije y piense “esto no es tan así” pero me aseguro de que la base está. Revolearé dotes polémicas, pero al menos no fruta.

La mitad te deja de querer cuando perdés la racha

Hablando de ampliar ideas a través del diálogo, soy una mujer con suerte. Tengo grupos de investigación y lectura con luminarias intelectuales de nuestra época, milito en un colectivo que siempre quiere aportar algo nuevo a la discusión pública y crecí en una familia en la que para cada curiosidad que manifestaba me acercaban libros y me ofrecían talleres (buen día progresómetro). Entre mis vastas fortunas, cuento con la de poder conversar con Zequi Scher, nuestro newslettero de deportes. No sé si leíste su news del sábado, pero es una serie de preguntas a raíz de las denuncias por violencia de género contra Sebastián Villa, delantero de Boca.

¿Sabés cómo se financia Cenital? El principal sostén de nuestro medio son sus lectoras y lectores. Eso nos pone orgullosos y nos da la tranquilidad necesaria para hacer el periodismo en que creemos. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también a nuestra comunidad.

Parte de mi tarde de domingo la dediqué a mandarle mensajes respecto a lo que escribió y me acordé de que alguna vez había leído un estudio que comparaba la cantidad de denuncias por violencia de género durante Mundiales con la del resto del tiempo. Yo sé mucho sobre violencia estructural, poco sobre violencia en el ámbito doméstico y algo de fútbol. Se me arma rápido la relación entre las tres, pero creo que esa es una de las cosas que todavía no estoy preparada para decir, al menos hasta que nos juntemos a tomar un vino con Zequi y esa intuición cambie radicalmente a la luz de su conocimiento profundo sobre la futbolidad. 

Voy a ser prudente entonces y responderé a su consigna, pero no a sus preguntas. “Tenemos que hablar de Villa”, dijo. Y acá va mi aporte para que la conversación vaya tomando forma argumental.

Primero lo primero. En Colombia, los casos de violencia de género aumentaron entre un 38 y un 25% en los días en los que su selección disputó partidos durante los Mundiales de 2014 y 2018. En el norte de Inglaterra, un 26% cuando la selección ganó o empató y un 38% cuando perdió sus partidos en las Copas del Mundo de 2002, 2006 y 2010. No quiero decirte cuáles son los mecanismos que intuyo que unen las dos cosas, pero sí puedo mostrarte que la correlación existe.

Empecemos por el vecindario con algunos datos latinoamericanos sobre denuncias de violencia y partidos de fútbol y después cruzamos el charco, ¿te parece? Aunque ahora que lo pienso, el caso inglés, como la violencia de género, directamente nos queda dentro de casa (¿ves que estoy reconceptualizando muy rápido? No me duró ni una oración la idea de cercanía):

  • Según el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, Latinoamérica es la región más violenta del mundo para las mujeres. Alrededor de un 38% de nosotras experimenta violencia de género en su hogar en algún momento de su vida y el número de femicidios no para de crecer.
  • En 2017, en Colombia, se registraron 70.000 casos de violencia de género en el ámbito doméstico (recordemos siempre que hay mucho subregistro de este tipo de delitos). Según datos elaborados por organizaciones de la sociedad civil, la violencia aumenta durante enero y mayo y los domingos, un día en el que las familias están más tiempo juntas en el hogar. El Día de la Madre es el más violento del año (hay ciudades que incluso prohíben la venta de alcohol durante 24 horas).
  • De acuerdo con datos provistos por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia, los casos de violencia de género perpetradas por parejas en el ámbito doméstico aumentaron entre un 38 y un 25% los días de partido durante los Mundiales de 2014 y 2018 y casi un 50% en la Copa América de 2015.
  • En 2000, la Universidad de Costa Rica hizo el primer estudio específico sobre fútbol y violencia de género. Revisaron archivos policiales y vieron que, en un periodo de 17 meses, las denuncias de violencia aumentaban los días inmediatamente posteriores a los partidos de fútbol masculino, tanto a nivel local como nacional. Años después de la publicación de esta pequeña investigación, el Instituto Nacional de la Mujer retomó el tema y ahora monitorea específicamente los llamados por violencia de género que se realizan durante los partidos. En el Mundial de 2014 aumentaron un 45%.
  • En Inglaterra, se observaron las denuncias por violencia de género recibidas en una comisaría en el noroeste. Las series de datos se agruparon a nivel mensual y diario. Se observaron dos tendencias estadísticamente significativas. En primer lugar, una a nivel diario. Los casos de violencia de género en el ámbito doméstico aumentaron un 26% cuando la selección ganó o empató y un 38% cuando perdió. En segundo lugar, una a nivel torneo (cada Mundial dura un mes): la cantidad de casos total aumentó en cada Copa del Mundo respecto a la anterior (se analizaron datos de 2002, 2006 y 2010).

*El poster dice: nadie desea más el triunfo de Inglaterra que las mujeres. Las tasas de violencia de género en el hogar aumentan un 38% cuando pierde. Sacale la roja a la violencia.

Un poquito de contexto:

  • Durante el Mundial de 2010, las tasas de admisión en 15 guardias de emergencia de hospitales ingleses aumentaron un 37.5%. Muchos de los casos eran ataques cardíacos, lesiones por peleas callejeras y episodios asociados al consumo de alcohol.
  • Más del 75% de las oficinas en Colombia ponen teles en el espacio de trabajo durante los mundiales y las ausencias laborales aumentan un 40%. Las elecciones presidenciales caen en los mismos años. En 2014, el 50% del padrón colombiano votó, mientras que el 80% de la población miró el Mundial (teléfono para Facu Cruz).
  • En 2015, el Instituto Nacional de las Mujeres de Costa Rica colaboró con las televisoras para poner un tablero extra durante un partido de eliminatorias contra Haití, que mostraba el número de llamadas por violencia doméstica que recibía la policía del país en tiempo real. El partido terminó con Costa Rica, 1, Haití, 0, y Violencia contra la Mujer, 31. El tablero parece haber tenido un efecto positivo: durante el siguiente partido de clasificación de Costa Rica, hubo una reducción de casi un 33% en las llamadas que denunciaban violencia de pareja.
  • En 2013, destacados futbolistas de la liga nacional colombiana aparecieron en videos con guiones en los que se pedía el fin de la violencia de género. «Marcar un gol lo es todo para nuestra afición», declaró en uno de ellos Fredy Montero, delantero de Millonarios, que jugó en Estados Unidos y Europa. «Acabar con la violencia contra las mujeres lo significa todo para nuestra sociedad».

Algunos casos más allá de Argentina:

  • En 2016 la policía encontró a María Bazán, esposa de la estrella del fútbol colombiano Pablo Armero, llorando y con mechones de pelo alrededor. María dijo que habían salido a tomar algo y que cuando volvieron Armero quiso tener sexo y ella le dijo que no. Él declaró que le tiró del collar hasta que se rompió y que le cortó las extensiones. Armero había metido el primer gol de Colombia en un Mundial después de 16 años en 2014. Por este episodio, lo metieron en una Correccional en Miami. En 2017, fue convocado a la selección para las eliminatorias. Andrea Guerrero, una periodista deportiva, declaró que le parecía mal y recibió amenazas de muerte de manera constante durante semanas.
  • En 2017 se filtró un video en el que Jorge Luis Pinto, ex DT de la selección colombiana, le pegaba a su hija durante una pelea entre ella y su entonces marido. Mientras ella lloraba, él le decía: “Todo el mundo me ataca y me insulta. Te lo merecés”.
  • Bruno Fernandes de Souza. En 2010, el arquero brasilero fue condenado a 22 años de cárcel luego de asesinar a su novia y alimentar a los perros con sus restos. En 2017 quedó libre y al mes firmó con un equipo de la B. Durante 5 partidos estuvo en la cancha al ritmo de cánticos que decían “todos somos Bruno”.

Ya sé que me comprometí a no hacer ningún análisis, pero mi conclusión contundente e irreversible es: la concha de dios, por qué tanta preocupación por la extinción humana si la humanidad ya está muerta.

Son el mapa corporal que me recuerda lo que hice

En la contracara del no decir por no haber pensado lo suficiente o por no haber pensado con suficiencia, otra forma de la prudencia: saber cuándo parar de decir. Este sábado es el Día Mundial de la Salud Menstrual. El año pasado salió una edición especial de este newsletter sobre el tema y, durante los últimos 7, escribí artículos, papers y ponencias; viajé por todo el país para dar charlas, talleres y capacitaciones; di entrevistas para radio, tele y gráfica (tuve días en los que llegué a dar 6 horas de reportajes). No es que no me quede nada por decir sobre el tema, al contrario, cada vez aprendo más y todo el tiempo me flasheo. Soy muy feliz siendo activista menstrual. No quiero dejar de serlo ni hacer un impasse en esa actividad, pero sí quiero sistematizar y reordenar todo eso que hice antes de volver a decir algo. No es parar de trabajar, es trabajar parada.

Así que en esta carta, en vez de decirte más cosas sobre menstruación, me gustaría que hablemos de lo que decís vos. ¿Alguna vez pensaste en lo que le estás contando a la app que usás para registrar tu ciclo?

*el meme dice: yo mostrándoles un meme a mis compañeros de trabajo en el celu/mi app de monitoreo del ciclo: PODRÍAS ESTAR SINTIENDO LAS TETAS HINCHADAS

El tema de la privacidad de datos en las apps que registran datos del ciclo me encanta y lo sigo desde hace rato, pero nunca había pensado en lo que dice este tweet: “Si estás en Estados Unidos y usás una app para monitorear tu ciclo, hoy es un buen día para borrarla porque estás generando un montón de datos que van a ser usados en tu contra si alguna vez elegís hacerte un aborto”. Recordemos que en el país del norte peligra la legalidad de la interrupción voluntaria del embarazo y que muchas de estas apps venden datos desde hace tiempo, por ejemplo para afinar los algoritmos publicitarios de productos que se ha observado que las personas compran más cuando están menstruando. ¿Qué les impide, entonces, venderlos a los gobiernos de estados prohibicionistas para que puedan observar patrones que indiquen embarazos no llevados a término?

El artículo que cita el tweet es previo a la situación actual de la legislación estadounidense sobre aborto, así que no aborda la pregunta del tweet de manera directa, pero creo que dice cosas muy piolas sobre lo que les decimos a las empresas cuando decidimos darles nuestros datos. Justamente, decir es registrar, pero el entorno en el que decimos no permanece junto a lo dicho. Lo que alguna vez dijimos es un viajero del tiempo y no podemos modificar lo declarado. Lo dicho, dicho está. Lo hecho se va haciendo. Vamos con el resumen:

  • Alrededor de 50 millones de personas en todo el mundo usan este tipo de aplicaciones. 
  • Estas apps tienen usos varios: monitorear problemas de salud relacionados con el ciclo menstrual, como migrañas disparadas por hormonas, prevenir embarazos o planearlos. Para cumplir con estas funciones, colectan información que va bastante más allá de las fechas de menstruación, como por ejemplo: cuándo tuviste relaciones sexuales, si tuviste algún aborto espontáneo o si te estás acercando a la menopausia.
  • En 2020, un estudio de una consultora que trabaja en temas de privacidad digital analizó 5 apps muy utilizadas: BabyCenter, Clue, Flo, My Calendar y Ovia y encontraron que, incluso cuando los usuarios se registran anónimamente, no están dadas todas las garantías para que su información no sea divulgada para propósitos que no autorizaron específicamente. 
  • En este gráfico se ven de forma ordenada algunos de los indicadores de privacidad relevados según la app. 

*Las preguntas, en orden descendente, son: ¿la política de privacidad es fácil de entender? ¿La podés usar sin meter tu nombre y tu mail? ¿Con quién comparte tus datos la app? (opciones: publicidad y marketing/investigadores de salud, con tu permiso/aseguradoras y empleadores a través de programas de bienestar) ¿La app usa estos dos sistemas de seguridad? (opciones: autenticación cada vez que la abrís/funciona con gestores de contraseñas.

  • Cuando salió el estudio, algunas de estas apps hicieron cambios rápidamente para proteger la información sensible que poseen. A saber:
    • MyCalendar: actualizó su política de privacidad para que sea más fácil encontrar información sobre cosas como el procedimiento para pedir que borren tu data. También instalaron la opción de requerir autenticación cada vez que entrás.
    • Ovia: actualizó su política de privacidad según la legislación californiana más reciente. La empresa dijo que esto mejoraba la información de los usuarios sobre temas como las filtraciones de datos.
    • Clue: dijo que no requiere una contraseña para entrar porque es más amigable para los usuarios, pero que si ellos quieren pueden usar un PIN para desbloquear la app cada vez que entran. También modificaron la interfaz para que funcione con gestores de contraseñas.
    • BabyCenter: dijo que, si bien no enumera específicamente con quiénes comparte datos, la aplicación describe las categorías de información personal que recopila y los tipos de información que puede revelar. Esto lo dice en la política de privacidad de la aplicación, que consta de unas 8.500 palabras. La app también solicita acceso a la cámara de la usuaria -algo que no hacen las otras aplicaciones examinadas- para que las usuarias embarazadas puedan tomar fotos de sus panzas. Esas fotos se pueden almacenar en los dispositivos y en la nube, de forma que, si las usuarias cambian de celular o tienen un problema con el actual, la foto se puede restaurar. La empresa no comparte las fotos con ninguno de sus socios, dice. Sin embargo, al igual que otras aplicaciones con foros, las fotos publicadas en los foros de la comunidad de BabyCenter pueden verse públicamente.
    • Flo: no respondió muchas de las preguntas sobre por qué no requieren que te registres cada vez que la abrís como opción default ni describieron cómo reportan filtraciones de datos. Después del estudio, hubo una actualización que permite usarla con un gestor de contraseñas.
  • Un estudio de una sociedad civil noruega mostró que 10 apps muy utilizadas, incluyendo Clue, estaban vendiendo datos a al menos 135 empresas. No hay forma de rastrear fidedignamente el camino de los datos, ya que la app se los puede vender a alguien que después se los venda a otro.
  • Aunque los datos estén anonimizados removiendo cosas como tu mail o tu nombre, se pueden combinar con otra información, como tu localización, contactos u otras cosas que solo están en tu teléfono para saber que son tuyos. 
  • Si desde antes de las apps muchas personas sufren discriminación laboral por estar embarazadas, desearlo o que simplemente sea una posibilidad, no es difícil imaginar que las apps se usen para facilitar esta información. Que levante la mano la que nunca haya estado en una entrevista de trabajo en la que sutilmente le preguntan si está en pareja y cuántos años tiene cuando saben que no tiene hijos.
  • Algunos tips para proteger tus datos si usás alguna de estas apps (u otra): setear las opciones de control de privacidad de forma personalizada, usar un gestor de contraseñas, deshabilitar las publicidades en tu teléfono, prestar atención a lo que compartís, chequear las actualizaciones.

Como en tantas otras instancias de la vida, el peligro no está en lo que sabés que estás diciendo, sino en lo que no decís y se puede saber a partir de lo que dijiste. Tipo el psicoanálisis, pero con evidencia.

Parece el colmo, justo cuando busco peras me convierto en olmo

Hablamos de no decir porque lo que hay para decir es mucho y todavía no lo evaluamos todo junto y de no decir porque ya dijimos mucho. Ahora, simplemente no voy a decir porque no hay nada que pueda ser dicho. A veces esto es un embole, porque lo que no se puede decir necesita ser dicho. De nuevo, prudencia. No ceder a la necesidad con inferencias. En vez de decir, reproducir lo poco que puede decirse.

Y sí, me estoy refiriendo a la viruela del mono. Van punteos de fuentes confiables.

Un ABC del New York Times:

  • La viruela del mono es un virus endémico en algunas partes de África Central y Oriental. Es una versión más benigna del virus de la viruela clásica. Fue descubierta en 1958 a raíz de brotes en monos en cautiverio y puede transmitirse entre mamíferos de distintas especies.
  • El síntoma característico es una erupción con puntitos rojos planos que se van hinchando y se llenan de pus. En general está acompañada de fiebre y dolores corporales. 
  • Los síntomas suelen aparecer entre 6 y 13 días después de la exposición pero pueden tardar hasta 3 semanas. Duran entre 2 y 4 semanas y los casos más severos ocurren más frecuentemente en los niños.
  • No hay un tratamiento específico pero la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense aprobó el uso de vacunas contra la viruela y tratamientos antivirales para controlar los brotes.
  • En general no hay brotes masivos. El primero registrado fuera de las zonas endémicas fue en Estados Unidos en 2003, se debió al contacto con mascotas e implicó un par de docenas de casos. 
  • Se transmite por fluidos corporales, contacto piel con piel y gotas respiratorias. El Centro de Prevención y Control de Enfermedades Europeo declaró que “en la mayoría de los casos presentaron lesiones en el área genital y perigenital, indicando que la transmisión probablemente haya ocurrido durante actividades sexuales”. 
  • En general, los síntomas son leves y la mayoría de las personas se recuperan sin secuelas. En Nigeria, la tasa de mortalidad es de alrededor del 3.3%.

La Organización Mundial de la Salud (comunicado del 21 de mayo titulado “Brote de viruela del mono en muchos países de zonas no endémicas”):

  • La diferencia principal con otros brotes en zonas no endémicas es que los casos reportados no tienen relación confirmada con viajes a zonas endémicas. Los casos identificados hasta el momento no se reducen a varones que tienen relaciones sexuales con otros varones.
  • Se espera que se identifiquen más casos a medida que la vigilancia epidemiológica aumente en países no endémicos.
  • La evidencia disponible al momento sugiere que quienes tienen mayor riesgo de contraerla son quienes tuvieron contacto físico con personas con viruela de mono mientras son sintomáticas.
  • Al 21 de mayo, había 92 casos confirmados y 28 sospechosos en 12 países que no son endémicos para este virus: Australia, Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos (al día siguiente se detectó el primer caso en Argentina, ¡mi país, mi país!)
  • Hasta el momento, todos los casos cuyas muestras fueron confirmadas por PCR han sido identificados como infectados con el linaje de África Occidental. La secuencia del genoma de un hisopado de un caso confirmado en Portugal indicó una estrecha coincidencia del virus de la viruela del mono causante del brote actual, con los casos exportados de Nigeria al Reino Unido, Israel y Singapur en 2018 y 2019.

Recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación:

  • Deben aislarse todas las personas con antecedentes de viaje a zonas endémicas o no endémicas con casos confirmados y/o sospechosos que presenten síntomas compatibles con el virus (erupción aguda y uno o más de los siguientes síntomas: dolor de cabeza, fiebre mayor a 38.5°C, ganglios inflamados, dolores musculares, dolor de espalda y fatiga profunda). Además, deberán usar barbijo, ventilar ambientes, mantener distancia de otras personas y concurrir inmediatamente al sistema de salud.
  • Se considera que hay exposición a un caso cuando: se tuvo contacto con un caso confirmado sin usar protección respiratoria, hubo contacto físico directo o hubo contacto con materiales contaminados como ropa o sábanas.
  • Si hubo exposición se debe: controlar la temperatura dos veces al día, permanecer cerca del hogar siguiendo las pautas de control clínico sanitario estricto durante 21 días (mientras sea asintomático), aislamiento estricto en caso de desarrollar erupción y someterse a una evaluación como caso sospechoso proveyendo una muestra para análisis de laboratorio, no donar sangre, células, tejidos, órganos, leche materna o semen durante el período de vigilancia.

Las preguntas son una forma de decir sin afirmar, así que sigo con mi compromiso de prudencia y te pregunto: ¿no te malviaja un poco que el riesgo de transmisión durante actividades sexuales sea alto y que no se pueda prevenir con forro? ¿No te parece que esto refuerza bastante lo que venimos trabajando tanto desde la ESI acerca de que el sexo no pasa solo por lo genital?

Descargo en la pista mi punto de vista

Cierro esta edición y me voy yendo al cumpleaños de una amiga que una vez me dijo: “Cuando te conocí me caíste mal porque cambiás mucho de opinión, ahora te quiero porque cambiás mucho de opinión”. Espero haberle hecho honor a su cariño, que, como la ciencia, es resultado del poder transformador del tiempo que permanecemos en una intención.

Te mando un beso enorme,

Agostina

p/d: las refes son del primer corte de difusión de alguien que se convirtió en uno de los artistas más escuchados del país. Elegí esta canción porque dice que la deja como testimonio de su pensamiento juvenil para volver a él, asumiendo que va a cambiar.

Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.