Como en el 86: Argentina le ganó a Inglaterra por 2 a 1 y está en la final del Mundial
La Scaloneta volvió a remontar a puro fútbol y corazón. Enzo Fernández y Lautaro Martinez hicieron los goles de un equipo que ya es eterno.
Como en México 1986 Argentina le ganó a Inglaterra 2–1 y se metió en la final del Mundial. La Selección puede ser el primer equipo en ganar dos torneos seguidos en 64 años, Scaloni el segundo entrenador en conseguirlo y Messi el primer capitán en levantar la Copa del Mundo por duplicado. Pero para eso habrá que ganar el domingo. Ayer, aunque haya sido solo un partido de fútbol, los jugadores dejaron en claro que las Malvinas son y serán argentinas.
Qué grupo de jugadores
Después de la victoria épica contra Egipto en octavos de final, Lionel Scaloni se quebró en la entrevista para la transmisión internacional y se tuvo que ir. Sólo atinó a decir, entre lágrimas: “Qué grupo de jugadores, hermano”. Él no lo sabía pero, como pasa muchas veces con Los Simpsons, predijo el partido con Inglaterra.
En los cuatro encuentros de eliminación directa de este torneo la Argentina padeció. Fue dos veces a suplementario y siempre se levantó. Contra los ingleses era especial: por la rivalidad deportiva, la historia, la instancia y el legado. El seleccionado demostró por qué es el mejor equipo de los últimos años y con qué argumentos llegó su quinta final seguida. El domingo a las 16hs en New Jersey estará España, un combinado que también está de racha: jugará su cuarta definición en cuatro años. Será la canonización de Messi o la sucesión de Lamine.
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Argentina jugó el partido más parecido a la matriz Catar 2022 de los siete disputados en este torneo: por disciplina táctica, amor propio para ir a buscarlo, temple para no caerse y el deseo de ganarlo. Inglaterra, por su parte, se conformó muy rápido y Thomas Tuchel buscó aguantarlo. Pero la Scaloneta demostró por qué es el campeón y avisó que hay que rematarlo o sufrir las consecuencias.
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SumateAl partido podríamos dividirlo en tres actos: el primer tiempo; desde el arranque del segundo hasta el gol inglés de Anthony Gordon y los últimos 40 minutos.
El preámbulo fue una muestra clara de cómo lo iban a vivir los argentinos — jugadores e hinchas — . Cuando sonó God save the King, el himno británico, casi no se lo escuchó porque de fondo la hinchada atronaba con “el que no salta es inglés”. Al momento en que tocó nuestra canción patria, la Scaloneta lo cantó en modo Los Pumas y dejaron en claro que, como decía The Clash, esto era «Death or glory». Si hablamos de rock, ayer estuvo en el estadio el mejor ser humano vivo, el tío Mick Jagger, pero se ve que sus poderes valieron solo con Noruega.
Los entrenadores sorprendieron con los cambios. Scaloni puso a Simeone por De Paul para contener los avances de Gordon. En conferencia el DT aseguró que le dolió sacar al ex Racing, pero fue la primera señal parecida a lo que hacía en Catar. Thomas Tuchel modificó a los dos laterales para que entren Reece James y Djed Spence, que fue peligroso en la primera media hora. También entró Morgan Rogers por Noni Madueke y acertó. Hasta el segundo tiempo fue un partido chato, con los ingleses presionando alto y los argentinos haciendo un fútbol callejero donde buscaron raspar a Bellingham.
El segundo acto fue rápido e intenso. Julián Alvarez, que pasó a jugar por derecha, tuvo dos remates que sacó Pickford apenas volvieron del vestuario. Y a los diez minutos llegó el gol inglés. Harry Kane se retrasó para recibir la pelota y lanzó largo para Rogers. Tagliafico anticipó, pero su rechazo cayó en los pies de Rice que, lanzado al ataque, abrió a Rogers de nuevo. El compañero de Dibu Martinez tiró un centro al segundo palo, Molina no calculó bien la presencia de Gordon y el nuevo jugador de Barcelona le ganó la posición para definir junto al palo. 1–0 y a resetear. Los británicos se enamoraron del resultado y quisieron bajar el telón. Pero no sabían lo que se les venía.
Tras el cooling break los equipos empezaron con los cambios. Scaloni metió a Nico González por Paredes y sorprendió. Después fue el turno de Montiel, De Paul y Otamendi. Los tres rindieron: el de River bancó a Bellingham; el motorcito puso la pelota adelante; y el ex Vélez despejó todo lo que iba al área. Tuchel se vistió de italiano: metió un catenaccio tan duro que llegó a tener seis defensores en cancha. Harry Kane no lo dejó pasar cuando terminó el partido.
Argentina entonces acorraló a su rival. Pickford sacó dos cabezazos de González. Mac Allister estalló otro en el palo. Messi y Enzo Fernández probaron de afuera, pero se fueron cerca. Hasta que el nudo se desató. Messi jugó un córner corto con De Paul, quien le devolvió la pelota. El 10 juntó marcas y apareció libre Enzo Fernández. El capitán se la pasó en el momento preciso y el volante del Chelsea finalmente sometió al arquero inglés (fascinante como se le salió la cadena otra vez a Cuti Romero y se lo gritó en la cara). Como contra Egipto, Argentina olió sangre y fue a buscarlo.

Como este es mi newsletter, me voy a citar sin tapujos. El día posterior a la victoria contra los egipcios, utilicé una frase de Rudy Tomjanovich, exentrenador de los Houston Rockets, que declaró que “nunca hay que subestimar el corazón de un campeón”. Los ingleses deberían haberlo sabido.
Desde el empate Argentina decidió que iba a ganarlo. Mac Allister remató por enésima vez y su tiro volvió a dar contra el palo de Pickford. Messi recogió el rebote afuera del área por el sector derecho, donde suele estacionarse en los últimos partidos. Encaró a Spence y a Nico O´Reilley que se apuraron para tratar de cerrarle el paso — 25 y 21 años respectivamente — . Los desbordó y tiró un centro flotado con la pierna derecha. Todo con 39 años, siete partidos y dos suplementarios encima. La pelota pasó al arquero y cayó entre Stones y Konza, donde estaba Lautaro Martínez, quien cabeceó al gol y desató el delirio.
Si bien el Toro ya le había marcado a Jordania y Suiza, este gol fue el pago por todo lo que no entró en Catar. Si alguien merecía esa foto probablemente era él. Es maravilloso lo que dijo tras el partido: se acordó de sus padres y de sus hijos, de lo que vivió y de lo que aprendió.
Tuchel mandó dos delanteros a la cancha para tratar de revertir el marcador, pero ya era tarde. No pudo romper la maldición de que no haya selecciones campeonas del mundo con técnicos extranjeros.
Dinastía
Este equipo es la mejor dinastía del fútbol argentino. Antes de ellos hubo dos campeonatos mundiales, catorce títulos de Copa América, una Copa de las Confederaciones y una Finalissima (que tenía otro nombre). También hubo jugadores emblemáticos como Diego Maradona o Mario Kempes — que ayer cumplió 72 años — . Pero nunca había habido una camada tan consistente en el tiempo. Desde que asumió Scaloni jugaron seis torneos: ganaron cuatro, fueron terceros en la Copa América 2019 y el domingo juegan la final de su segundo Mundial. Solo la Generación Dorada y Las Leonas lograron hilvanar años de dominio como este.
Salvo contra Argelia y Jordania, el seleccionado debió trabajar sus partidos a lo largo del torneo. Con Austria lo resolvió por peso específico; a Cabo Verde lo pasó con pánico; con Egipto fue amor propio; contra Suiza apeló al oficio y ante Inglaterra sacó el fútbol y mucho amor propio. Los jugadores sabían todo lo que significaba el partido y no lo dejaron ir. Además cortaron una racha de 36 años sin ganarle a un campeón del mundo en el tiempo regular. La última vez había sido en Turín, por los octavos de final del Mundial de Italia contra un equipo de camiseta amarilla.
Para Messi esta victoria es una gema que no tenía: su propio partido contra Inglaterra. Se acordó de Diego y especuló que debía estar contento. También marcó que era especial para los argentinos por la historia que hay.
Si bien en la previa la estrategia discursiva fue separar el partido del reclamo de soberanía territorial. Cuando terminó el partido, los jugadores desplegaron una bandera que decía “Las Malvinas son argentinas”. Leandro Paredes y Lisandro Martínez explicaron por qué no podían mantenerse al margen. Aunque fueron reemplazados en el segundo tiempo, ambos jugaron un gran partido. Cuti Romero, Enzo Fernández y el cierre de Messi fueron otros puntos altos.
El domingo cueste lo que cueste
La final será un hecho inédito para el capitán. Será su partido 34 en Mundiales, se transformará en el primer argentino en jugar tres definiciones y el segundo en toda la historia después de Cafú. Además de tener la chance de ser bicampeón, puede convertirse en el único capitán que levante dos veces la Copa del Mundo. Ayer dio dos asistencias que lo pusieron en la cima de la tabla de goleadores. Tiene ocho goles, los mismos que Mbappé. Pero el argentino suma cuatro pases gol, uno más que el francés. Así lo festejó en sus redes.
En la previa Zlatan Ibrahimovic había dicho que los ingleses “ya conocieron la mano de Dios, ahora conocerían la zurda”. Querido Zlatan, yo te adoro, pero dos cosas: la zurda ya la habían visto y el centro de ayer fue con la derecha.
Scaloni está también ante un juego crucial. Solo dos veces un campeón revalidó el título y la última fue en 1962. Además Vittorio Pozzo es el único entrenador que levantó dos veces el trofeo. Enfrente estará su maestro de la escuela de entrenadores, Luis De la Fuente, a quien le volvió a tirar flores.
El DT argentino se emocionó al hablar de sus jugadores y también de los hinchas: “Somos únicos, no lo digo con arrogancia. Esta gente nos llevó a ganar el partido”. Cuando le pidieron una definición de por qué estaban en la final no quedaron dudas del amor por su plantel: “Se han criado en ambientes donde no le tenían miedo a nada, no les pesa la responsabilidad. Juegan como si tuvieran 7, 8 años”.
Hay veces que, sin la perspectiva histórica, es difícil dimensionar lo que pasa. Pero acá no quedan dudas de que Lionel Scaloni ha creado un equipo de época, que compite como nadie y nunca baja la intensidad. España será la prueba más dura porque se trata de un seleccionado organizado, prolijo y ambicioso. Por suerte, para Argentina juega Messi.
Espero que hayan festejado mucho y que hoy tengan un hermoso día, finalistas.
Fede