Vender pasado: la campaña retroactiva y el ruido de Milei con (los) Caputo

Un presidente dual: relato cultural duro con sutil giro heterodoxo en la economía. Satán, valores judíos y visita Papal: el laberinto teológico de Milei. Un gabinete gélido y en penumbras. Kicillof con empresarios.

– Las redes están apagadas, ¿no?

Patricia Bullrich lanzó la frase al aire, sin destinatario nominal, como quien tira una piedrita al río. Santiago Caputo, que alguna vez fue el comandante virtual de Javier Milei, no se mosqueó. Bullrich venía de espadear con Martín Menem sobre cómo desplegar la táctica legislativa. Tuvo que soportar, en franca minoría, que se diga que Diputados tiene más fluidez que el Senado para sacar los proyectos “de Javier”.

Una instantánea política que expone el clima en el micromundo libertario. Los cruces ocurrieron en la mesa política del martes, cuando todavía los ministros no salían del asombro de la reunión de gabinete del lunes con la que, luego de 45 días sin ver al presidente, se encontraron en un salón casi en penumbra, gélido, en el que Milei habló y se retiró sin permitir comentarios.

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La mala hora parió una anomalía: Caputo, un gurú en tránsito, que pegó el faltazo a la reunión de gabinete en medio de los chispazos por el manejo de la narrativa oficial, coincidió con el diputado Menem en el mandamiento medular de la lógica libertaria: los dos pidieron que a Milei se lo evalúe por lo que evitó, más que por lo que logró. “Salvó a la república de una muerte segura”, tuiteó Santiago. “Nunca se va a hablar de lo que no pasó: fueron cinco salvadas del arquero en el minuto noventa”, dijo Martín.

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Sin presente para ofrecer, sobrevive la campaña retroactiva. Volver a empezar: la matemática, para muchos, exagerada o esotérica, del 17.000% de inflación que invocó Milei y que recordó, por repitencia numérica, plagio u homenaje, al argumento que casi 40 años atrás mencionó José Alfredo Martínez de Hoz en una entrevista con Bernardo Neustadt y Mariano Grondona. Acá, el registro.

Miren lo que hago

En el espejo retrovisor no hay solo virtudes contrafácticas –aunque probables– también está el recurso de vender pasado, la amenaza recurrente, y todavía eficaz para una parte de la sociedad, que expresa el peronismo. La novedad es, sin embargo, otra: la semana más ardiente de Milei prologó una serie de anuncios, moderadamente heterodoxos, de Luis Caputo. Milei puede recurrir a aquella vieja frase de la política: miren lo que hago, no lo que digo.

La frase “justicia social” en boca del ministro de Economía, durante la conferencia de prensa donde anunció 18 mil créditos hipotecarios UVA con fondos del FGS del ANSeS, sugiere, de mínima, una curiosidad justo en el momento en que invocando un poema de juventud de Karl Marx, llamado El Violinista, el presidente denunció una simpatía por el demonio. Sobre el asunto hay una literatura profusa –un ensayo publicado en 1975 evita la metáfora y se titula “Marx y Satán”– pero puede intuirse que Milei llegó hasta ahí porque Murray Rothbard también abordó el tema.

Parece haber una sutil lógica en el caos teórico de Milei: en el colegio ORT habló de los “valores del judaísmo”, un atajo para no mencionar los valores judeo-cristianos, mientras busca condicionar los movimientos del papa León XIV en su visita a la Argentina. Hay una figura para mirar: Mara Gorini, mano derecha de Karina Milei, fue puesta por la hermanísima como enlace con la Iglesia argentina sobre todo lo referido a la visita papal.

Gorini trabaja con Karina pero no tiene designación formal. No figura, al menos, en el Boletín Oficial. Quizá sea monotributista con contrato de obra. La hermanísima la envió como su voz y voto en la mesa que organizará la visita del pontífice. La sentó en la reunión con autoridades de la Iglesia y en la que mantuvo con funcionarios de CABA, Córdoba y Provincia de Buenos Aires.

La incógnita papal

La exposición de Gorini empantanó la concesión de Tecnópolis. La funcionaria ad hoc fue directiva de la empresa Foggia, adquirida por Torneos en 2024, firma de la familia Werthein –que no integra el excanciller– y rankeó como preferida para quedarse por 25 años con la administración del predio de Villa Martelli. El pasado de Gorini y su presente junto a Karina fue insumo para que se especule que los Milei ponían un pie en ese negocio. 

Al final, DirecTV/Torneos se retiró. Quedó en pie Fénix Entertainment Group, de Marcelo Fígoli, que sumó aliados estratégicos, pero al final la concesión parece haber quedado despejada para el grupo Movistar Arena, del grupo La Nación, con los socios estadounidenses de Live Nation. Si en algún momento se proyectó Tecnópolis como complejo competidor del Movistar Arena, ya no seria así.

De regreso a León XIV, el Gobierno mira con cautela la visita como mira todo aquello que no puede manejar: pidió que no haya actos masivos y abiertos, sino con aforo, pero el Vaticano dijo no sin decir que no: confirmó que las tres únicas actividades confirmadas son las misas populares que el papa hará en la Basílica de Luján, Córdoba y el monumento a los Españoles, en Palermo.

Así como Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández fantasearon con una visita de Francisco, íntimamente con la expectativa de que la presencia los beneficie, Milei está en una encrucijada: no formó parte de sus deseos ni de sus pedidos, y en el Gobierno temen que la visita papal se convierta en una plataforma que canalice la crítica contra la gestión libertaria. León irá a Córdoba, donde está el arzobispo Angel Rossi, que calificó la política oficialista como “sadismo de Estado”.

Todo el pasado por delante

Despejados el fanatismo y los pronósticos voluntariosos, a 300 días de la medianoche en que vence el plazo para anotar candidaturas presidenciales para 2027 –eso si sobreviven las PASO, sin ellas faltarían 350 días–, la única bandera más o menos consistente que tiene aquí y ahora el mileísmo es que el peronismo todavía genera más espanto que expectativas.

Sin embargo, es un asunto recurrente que en el Gobierno haya reclamos de pragmatismo. El ruido de estas semanas entre Milei y Toto Caputo son una remake de algo que ocurrió en mayo pasado y que contamos en #Sistema2. Así como Santiago Caputo pide un ordenamiento político para armar un scrum de poder territorial con gobernadores aliados, el ministro de Economía quiere salir del manual ortodoxo de su presidente.

Como si estuviese poseído, Caputo habló de justicia social en el lanzamiento de créditos hipotecarios, recordó el incentivo a la economía que implicaría el OK para otorgar créditos en dólares y repasó la licitación de rutas como un incentivo para que se reactiva la construcción que viene –dijo– “rezagada”. Sin ser un plan platita, son anabólicos que reflejan que se asumió que la economía no despega.

Este viernes la consultora Analytica, de Ricardo Delgado, presentó los datos de mora de julio: volvió a subir. Santiago Bausili, presidente del Banco Central, había dicho que en marzo se había tocado el techo. No ocurrió. Hay un registro impactante: de abril a julio, el número de morosos casi se duplicó. En la segmentación por edades, casi 40% de jóvenes en mora. Es difícil no ver una anomalía estructural.
 

El “otro” riesgo país

Martín Pollera, exfuncionario y consultor del grupo Atenas, presentó un monitor de sectores de la economía de julio y es muy difícil entrever buenas señales. El serrucho pierde filo hacia abajo. Es, sin velos, crítico de la gestión de Caputo pero explora, más allá de la crítica política, que el modelo Milei no tiene consistencia. Juega, en ese plano, con la idea de “otro” riesgo país.

“El riesgo país mide la probabilidad de que el Tesoro pague los vencimientos que vienen. No mide si la economía funciona, no refleja si el modelo funciona. Son dos cosas distintas que hoy están más separadas que nunca. Si el índice midiera consistencia y no probabilidad de default, estaría arriba de los 1.500 puntos”, provoca Pollera y pone, como eje, la dicotomía entre el superávit de julio que Economía logró a pesar de una caída de 3,1% de la recaudación pero gracias a un recorte de 7% del gasto.

A su modo, Axel Kicillof le planteó una brecha similar a los veinte empresarios con los que se reunió, a instancias de Susan Seagal, la titular del Council of the Americas, en el hotel Alvear luego del discurso de Javier Milei. El gobernador se conoce hace tiempo con Seagal. Se han visto más de una vez. La directiva lo llamó y le propuso el encuentro. La cita, en sí, sugiere algo.


La curiosidad empresaria giró en torno a por qué “la macro ordenada” no se percibe positivamente por las mayorías. Kicillof escarbó en esa brecha e hizo incapié en la naturaleza de una macro que excluye. El gobernador trata, hace tiempo, de revertir la resistencia del Círculo Rojo. Pablo López, su ministro de Economía, viajó hace dos meses a Estados Unidos con el mismo mensaje: espantar el fantasma de defaulteador.

Claroscuro legislativo

El miércoles, la Cámara de Diputados mostró su claroscuro: se juntaron 138 diputados contra la resistencia del oficialismo a discutir proyectos de asistencia a los morosos pero, al rato, el oficialismo juntó 144 votos para aprobar la reforma del BCRA. En los dos colectivos se repitieron pasajeros: diputados que responden a gobernadores con diálogo con la Casa Rosada.

El 9 de septiembre habrá sesión especial con agenda de morosos y emergencia en Discapacidad. El Gobierno empezó a maniobrar para que esa reunión no impacte como una derrota política y se lea como, a mediados de 2025, se leyeron los tropiezos electorales con presupuesto universitario y los fondos para el Garrahan. Pero a pieza esencial es otra: la reforma política.

Presionada por la Casa Rosada, que le cuestiona lentitud, y por los aliados, que quieren que se discuta Ficha Limpia, Bullrich prometió que empezará la discusión por la Reforma Política que se reduce, al final, a un punto: eliminar/suspender las PASO. Hay una distorsión entre velocidad y necesidad. El Ejecutivo quiere avanzar para despejar un problema operativo y dar, además, una demostración de que puede aprobar leyes picantes.

“Hasta noviembre o diciembre, los gobernadores no van a dar señales. ¿Por qué nos vamos a apurar cuando no sabemos si nos conviene o no’”, dijo un legislador que reporta a su gobernador y tiene un vínculo aceitado con La Libertad Avanza (LLA). Lule Menem opera como negociador blue en el Senado. Diego Santilli, el jefe de Gabinete, promete que antes de fin de año habrá reforma.

El viernes, Santilli estuvo de recorrida por CABA con Karina Milei y Pilar Rámirez. El “Colo” activó equipos de gobierno para diseñar un plan para la provincia de Buenos Aires y hasta desliza que en febrero se enfocará en una campaña más intensa en el territorio. ¿Dejará su cargo? El jefe de Gabinete no contempla que se pida licencia y ser candidato full en PBA puede ser, más tarde o más temprano, incompatible con el puesto.

Hay que mirar a un jugador: Gustavo Coria, su número 2, el que interviene y resuelve luego de que Santilli hace la rosca política y la foto con los gobernadores. Coria es el enlace operativo con Economía y dicen que construyó, en muy poco tiempo, un vínculo de confianza con Karina Milei. A pesar de todo ese despliegue, Santilli se muestra funcional a los movimientos de la hermanísima para incomodar al PRO en CABA.

Sensor de riesgo electoral

El Gobierno tiene, al final del dia, un beneficio: para un número importante de los gobernadores, el riesgo electoral lo constituye más el peronismo que LLA, por lo cual los jefes territoriales necesitan negociar con Milei o, al menos, no les conviene un libertario excesivamente debilitado que facilite la irrupción de una ola de recambio hacia el peronismo.

Es cierto que falta mucho y dependerá, en cada caso, de la oferta electoral local y de si las elecciones son simultáneas con la nacional o separadas, y qué oferta se presenta a nivel nacional. Con la foto de hoy, hay una mayoría de gobernadores para los que la amenaza electoral es el peronismo y deben acordar con LLA para evitar o bien que se divida el voto antiperonista, o bien juntar las adhesiones en una oferta compartida.


Hay un puñado acotado de opciones. Básicamente Córdoba, Salta, Jujuy y CABA, donde los jefes locales ven como principal amenaza a LLA. Otras, como Neuquén, parecen inmunes a todo mientras que casos como Misiones –provincia que Kicillof visitará en septiembre–, donde los sacudones del oficialismo local presentan muchas derivadas.

Pero en la mayoría –entre ellos San Juan, San Luis, Chubut, Río Negro, Entre Ríos, Chaco e incluso Santa Fe– la amenaza del oficialismo local es que emerja, enfrente, alguna versión del peronismo. Hay otro puñado de provincias, que ahora gobierna el peronismo o aliados del PJ, con sus propias dificultades. Como Tierra del Fuego donde la división de lo que fue UxP puede derivar en una derrota.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.