Tierra de traidores

Un repaso por la deriva autoritaria del gobierno nicaragüense de Daniel Ortega, pasando por el fin de la era Netanyahu en Israel y culminando en la reunión bilateral entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia.

Hola, ¿qué tal? 

Entre los temas de la semana tenemos la delicada situación política que vive Nicaragua. En los últimos diez días, cuatro precandidatos a presidente fueron detenidos acusados de lavado de dinero y “traición a la Patria”. La deriva autoritaria del gobierno de Daniel Ortega, a cinco meses de las elecciones, preocupa más que nunca a toda la comunidad internacional. ¿Cuál es el límite de Ortega?

En Israel comienza el primer día del nuevo gobierno de extrema derecha de Naftali Bennet que llega para ponerle fin a los doce años de gobierno de Benjamín Netanyahu del que formó parte. La coalición gobernante es tan diversa y poco común que escapa a cualquier etiqueta. En este momento, todo es incertidumbre excepto que, después de tantos años, Nethanyahu ya no estará en el poder y que comenzará a ser investigado. 

El miércoles tendrán su primer encuentro cara a cara el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con Vladimir Putin, ¿qué podemos esperar de esa reunión?

Empezamos.

Tierra de traidores

Nicaragua tiene elecciones el 7 de noviembre. La previa a la campaña arrancó complicada. En los últimos diez días, al menos ocho dirigentes opositores fueron arrestados, cuatro de ellos son precandidatos a presidente. ¿Las causas? En algunos “lavado de dinero”, en otros casos “traición a la patria”. Veamos.

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Cristiana Chamorro Barrios fue la primera, el miércoles 2 de junio, en quedar detenida acusada de lavado de dinero según la ley 977. Cristiana es periodista, hija de la expresidenta de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), y una de las precandidatas que mejor mide. A los tres días, le tocó el turno al candidato Arturo Cruz Sequeira, arrestado en el aeropuerto de Managua cuando volvía de Estados Unidos, investigado por “atentar contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo”. Y unos días después, la lista siguió con otros dos precandidatos: Félix Maradiaga (Unidad Nacional Azul y Blanco) y Juan Sebastián Chamorro (Alianza Ciudadana), que también fueron arrestados por “incitar a la injerencia extranjera en asuntos internos”. En la mañana de ayer, la persecución contra opositores continuó con el arresto de las dirigentes del partido Unión Democrática Renovadora (Unamos) Dora María Téllez, Ana Margarita Vijil y Suyen Barahona. Y, unas horas más tarde, le tocó el turno a Hugo Torres.

La CIDH y la oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América Central (OACNUDH) denunciaron que la “persecución penal en contra de los opositores viola el derecho a la libertad personal, el principio de legalidad, la presunción de inocencia, el derecho a ser juzgado por un tribunal o juez imparcial, así como otras garantías del debido proceso”. 

También denunciaron la situación en Nicaragua la Unión Europea, el secretario general de ONU, Antonio Guterrez, y organizaciones como Human Right Watch y Amnistía Internacional

¿En qué se basan las detenciones? Desde 2018, después de un ciclo de protestas contra el gobierno de Daniel Ortega que terminó con más de 300 personas muertas, el oficialismo decidió radicalizar su posición y alejarse, cada vez más, del respeto por un sistema electoral transparente y democrático.

A fines del año pasado, el Congreso de mayoría oficialista aprobó una serie de leyes como la de Agentes Extranjeros, la de Ciberdelitos y la de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, que terminan por funcionar como una especie de paraguas legal donde todo vale.  

Mirá lo que dice la Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y la Autodeterminación para la Paz.

“Todos los que lesionen los intereses supremos de la nación contemplados en el ordenamiento jurídico, serán ‘Traidores a la Patria’ por lo que no podrán optar a cargos de elección popular”.  Así fue que el oficialismo, previendo un año electoral, diseñó su propia legalidad para avanzar contra todo aquel que piense distinto. 

Como si faltara algo, el 4 de mayo pasado, la Asamblea Nacional aprobó una reforma electoral que le da más poder al presidente Ortega y nombró a los nuevos magistrados del Consejo Supremo Electoral, todos ellos propuestos por el partido de gobierno y sus aliados. La Asamblea no nombró a ninguno de los candidatos propuesto por los partidos de oposición ni por la sociedad civil.

¿Qué se juega en esta elección? Lo que se juega en esta elección es el diagnóstico de la democracia en Nicaragua. El repudio internacional generalizado que provoca la estrategia política de Ortega hace que cada vez sea menos sencillo encontrar países aliados. 

Fin de la era Netanyahu

Después de 12 años, ésta será la primera semana sin Benjamin Netanyahu en el poder. En la tarde de ayer el Parlamento aprobó la formación de un nuevo gobierno por 60 votos a favor y 59 en contra. En Tel Aviv, miles de israelíes salieron a festejar. De cualquier modo, nada asegura que el fin de la era Netanyahu sea definitivo, dependerá de la salud de la nueva coalición de gobierno en el Parlamento. 

El nuevo primer ministro es Naftali Bennett, líder político del partido de extrema derecha, Yamina. Bennett gobernará los primeros dos años para luego pasarle el poder al moderado Yair Lapid, del partido Yesh Atid. El acuerdo involucra a ocho partidos que van de la derecha a la izquierda e incluye judíos ortodoxos y árabes islamistas. Lo que viene es todo incertidumbre. 

¿Quién es el nuevo primer ministro? Naftali Bennett, a pesar de haber sido asesor de Benjamin Netanyahu y ministro de Educación y Defensa durante su gobierno, está ubicado incluso un paso más a la derecha que Netanyahu. Bennett es una de las principales figuras políticas de la derecha religiosa de Israel. En sus discursos rechaza la creación de un Estado palestino y defiende la expansión de las colonias israelíes y la anexión de tierras. Bennet, con su pobre cantidad de diputados, jamás podría haber llegado al poder de otra manera que no sea con este acuerdo entre partidos. 

¿Qué pasará con Netanyahu? En lo inmediato seguiría siendo líder del Likud, principal partido de la oposición, pero estará ocupado en enfrentar una serie de causas de corrupción que incluyen fraude, soborno y abuso de confianza, que podrían dejarlo más de diez años en la cárcel. Ahora, Netanyahu no está para nada arruinado. El exprimer ministro intentará salvarse continuando con la estrategia de intentar romper la coalición de gobierno para así forzar una nueva elección anticipada y terminar con el nuevo gobierno antes de tiempo. No debemos descartar nada. 

¿Qué pasará con el conflicto con Palestina? La incertidumbre mancha todo. Israel tendrá a un ultraconservador como primer ministro, un moderado en la política exterior y varios árabes musulmanes. El acuerdo con la Lista Árabe Unida, integrada por ciudadanos palestinos que viven en Israel, lo convierte en el primer partido que representa a la minoría árabe del país en unirse a un gobierno. Mansour Abbas, líder del partido, dijo que cuenta con las garantías de la derecha para ampliar los derechos y el reconocimiento de los ciudadanos palestinos de Israel. Pero, hasta ahora, la posibilidad de que un gobierno que tiene como primer ministro a una figura como la de Bennet pueda ampliar la capacidad de respuesta a las demandas de los palestinos, es solo cuestión de fe. 

Cara a cara: Biden con Putin

Este miércoles, el presidente de Estados Unidos se reunirá con Vladimir Putin en Ginebra. Es el primer encuentro cara a cara entre ellos desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca. 

Como para ir calentando motores, Putin dijo que su país estaría dispuesto a extraditar a las personas responsables de cometer ciberdelitos a Estados Unidos si el acuerdo es recíproco. Esta definición es importante porque busca dar respuesta a una serie de ataques a empresas estadounidenses en las últimas semanas. Tanto Moscú como Washington dijeron que están interesados ​​en discutir los temas vinculados a la ciberseguridad. 

Biden, por otro lado, deslizó ayer que Putin es un “autócrata” y dijo que tiene razón al decir que las relaciones no están en un buen momento.  Entonces, si las cosas no están nada bien, ¿por qué se están reuniendo y qué podemos esperar del encuentro?

La meta está lejos de plantear coincidencias, lo que esperan ambos gobiernos es tener en claro cuáles son los límites que no se pueden pasar, los puntos innegociables que pueden llevar a profundizar el conflicto. Rusia sigue siendo un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y una potencia nuclear, y eso Biden lo tiene claro.

Entre los temas en agenda la prioridad posiblemente sea recomponer las relaciones diplomáticas entre los dos países. Después de que el gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra Rusia y expulsiones diplomáticas en abril por la acusación de tomar partido en las elecciones del año pasado. Como respuesta, el gobierno de Putin prohibió a sus ciudadanos trabajar para misiones diplomáticas estadounidenses, lo que redujo los servicios consulares a los ciudadanos estadounidenses que están en Moscú. 

Este episodio del podcast Checks and Balance, es un diálogo entre James Bennet de The Economist y Michael McFaul, un exembajador de Estados Unidos que estaba con Biden cuando se reunió con Putin por última vez, en el cual intentan responder a la pregunta sobre cómo debería Biden manejar el encuentro con su par ruso. 

Ya hicieron circular que no habrá conferencia de prensa conjunta, así que lo que podamos llegar a conocer puede tener sabor a poco. 

Hasta acá por hoy. 

Nos vemos la próxima,

Ayelén

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Soy periodista especializada en política internacional. Estudié Ciencia Política (UBA) y tengo un máster en Periodismo (UTDT). Viví un tiempo en Caracas, Madrid y Londres. Co-conduzco la Edición Internacional del noticiero de TV Pública y soy columnista en la semana en la Edición Central. Produzco y conduzco el podcast de análisis político de la revista Nueva Sociedad y escribo en distintos medios como Le Monde Diplomatique. Tengo tres obsesiones políticas: Bolivia, Brasil y Venezuela.