Tensiones en el peronismo a cuatro años del intento de magnicidio a CFK
En 540°, el análisis político de la coyuntura y las repercusiones judiciales dio paso a una intensa discusión entre especialistas acerca del impacto social, la calidad laboral y la sustentabilidad cambiaria hacia 2027.
Una nueva emisión de 540° contó con la conducción de María O’Donnell y la participación especial del director de Cenital, Iván Schargrodsky —en reemplazo de Ernesto Tenembaum—. El programa abrió con el análisis del cuarto aniversario del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, el rol de la oposición, los ruidos internos por el respaldo de senadores peronistas a pliegos judiciales y el escenario geopolítico abierto por Donald Trump.
Tras ese recorrido político, la transmisión dio paso a una exhaustiva mesa económica integrada por el analista financiero y columnista de Ámbito Financiero Christian Buteler, el consultor financiero Fernando Marull y el economista y dirigente Claudio Lozano.
El respaldo explícito del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y la eventual necesidad de auxilio financiero abrieron el primer contrapunto sobre el frente cambiario. De cara a los próximos compromisos y al calendario electoral, Buteler advirtió: “Ojalá no recurrir al bolsillo mágico de Estados Unidos, pero hay que saber que el año que viene va a haber presión sobre el tipo de cambio”.
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Contestá la encuestaEn contraste, Marull desestimó una dependencia crítica de Washington y valoró la capacidad de intervención oficial: “No sé si van a necesitar a Bessent. El año pasado Bessent puso 2 mil millones de dólares, pero Caputo puso 17 mil millones”. En una postura diametralmente opuesta, Lozano cuestionó la viabilidad estructural del rumbo actual y remarcó: “Este modelo solo puede producir este resultado y cosas peores. No se cayó por el sostén de Estados Unidos”.
La divergencia entre los indicadores agregados y la realidad cotidiana ocupó el centro de la mesa, especialmente ante el discurso oficial que postula un éxito rotundo en la creación de puestos de trabajo. Aunque Marull reconoció que “la macro está ordenada, pero la micro muestra que hay sectores que no repuntan. Ingresos que no van a repuntar”, Buteler objetó con dureza la calidad del empleo generado: “Nunca vi un programa económico que celebre cuando crea empleo informal y destruye el formal”. En esa misma sintonía, Lozano señaló que el dinamismo acotado a sectores extractivos como hidrocarburos o minería no compensa la caída de la industria, el comercio y el empleo registrado.
El deterioro del poder adquisitivo y el comportamiento del crédito familiar completaron el diagnóstico sobre el mercado interno. Al analizar la situación patrimonial de los hogares frente al encarecimiento de los servicios públicos, se expuso que “se quintuplicaron los préstamos personales desde 2025”, reflejo del desplome en el ingreso disponible tras el ajuste tarifario. Si bien Marull matizó el cuadro destacando la desaceleración inflacionaria y el refuerzo en asignaciones sociales para amortiguar la pobreza en los sectores más vulnerables, el consenso de la mesa subrayó el estancamiento y la pérdida acumulada que arrastra la clase media urbana.
Hacia el tramo final, el debate se trasladó a las derivaciones políticas y la competitividad electoral de Javier Milei. Frente a la premisa de que los problemas de la calle no permean en los sondeos, Buteler enfatizó que «la economía real es la que hace que Milei caiga en las encuestas. Cae en todas las encuestas, algo de realidad hay». El intercambio concluyó con interrogantes abiertos sobre el desenlace del programa: mientras algunos panelistas apuntaron a que las correcciones requerirán tiempo y reestructuración productiva, otros alertaron que, sin un cambio sustancial de prioridades o en ausencia de una alternativa electoral nítida, el costo social continuará marcando el pulso del escenario político.