Tensión con los datos económicos, la causa Cerimedo y el análisis de Rosemblat
Jairo Straccia, Maia Jastreblansky acompañados por Matías Mowet examinaron discursos recientes, investigaciones en Bolivia, hitos diplomáticos junto a Felipe Pigna e interrogantes sobre reconstrucción partidaria.
En una nueva edición de El fin de la metáfora, la mesa integrada por Jairo Straccia, Maia Jastreblansky y Matías Mowszet analizó los hechos clave de la coyuntura política y económica nacional e internacional. La emisión contó con la tradicional columna histórica de Felipe Pigna y un mano a mano imperdible con el comunicador Pedro Rosemblat. Durante el inicio, el equipo abordó el discurso del presidente Javier Milei en el Consejo de las Américas. Al respecto, Jastreblansky destacó el tono auténtico y sin libreto del mandatario al observar que “no está leyendo, esto es Milei; quiso decir lo que pensaba sin filtro”.
El debate sobre el rumbo del modelo económico expuso las tensiones del Ejecutivo con los indicadores de la calle y la opinión pública. En esa línea, los conductores coincidieron en que “Milei pareciera estar enojado con la gente que está descontenta”, al tiempo que advirtieron los costos del ajuste: “Se está destruyendo mucho y no queda claro qué se está creando”. Según el análisis de Straccia, dentro del oficialismo conviven posturas encontradas frente al deterioro social, ya que “hay una discusión dentro del Gobierno entre moderar, acercarse al descontento de la gente, y un Milei que hoy dijo ‘vamos a fondo’”.
Por su parte, Matías Mowszet detalló las novedades judiciales que comprometen al ex asesor de campaña libertario en el extranjero al confirmar que «Fernando Cerimedo quedó formalmente imputado». Al profundizar en las pruebas presentadas por la justicia boliviana tras el ataque sufrido por su expareja Nadia Beller, Mowszet precisó que “Cerimedo está acusado de ser el autor intelectual del intento de homicidio; la fiscalía habla de conversaciones en el celular donde Cerimedo hace referencia directa a ‘eliminar’ a Nadia”.
A su turno, Felipe Pigna repasó la historia de las relaciones bilaterales entre Argentina y Estados Unidos desde 1823 hasta la actualidad. El historiador recordó hitos de tensión soberana como la Conferencia Panamericana de 1889, donde “Sáenz Peña les dijo en la cara: ‘América para los americanos es América para los yanquis’. Estados Unidos y Argentina competían por la hegemonía continental”. Asimismo, remarcó las contradicciones durante la última dictadura cívico-militar al señalar que “en el 77 había rispidez entre los gobiernos de Estados Unidos y Argentina; por otro lado, el Pentágono seguía operando el Plan Cóndor, un terrorismo de estado continental”. En cuanto al escenario presente del gobierno libertario con Washington, Pigna concluyó: “Yo creo que supera a lo de Menem, es todo más explícito. Un alineamiento muy potente”.
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Contestá la encuestaEn el tramo final, Pedro Rosemblat pasó por los estudios de Cenital para repensar el rol de la comunicación, los nuevos lenguajes y la reorganización del peronismo tras la derrota de 2023. “Le entregué años de mi vida a la defensa de dirigentes, pero las derrotas políticas te obligan a repensarte”, afirmó el creador de Gelatina. Distanciándose de las especulaciones sobre candidaturas de figuras mediáticas, expresó: “Quiero creer que soy más ‘outsider’ que Galperín”. A su vez, analizó las fortalezas discursivas del oficialismo y la desconexión con el electorado: “De Milei destaco su arrojo. Me gustaría ver eso en dirigentes peronistas”, advirtiendo que “no todos los votantes de Milei son el Gordo Dan; el Gobierno se maneja como si todos sus votantes fueran tuiteros”.
Para concluir, Rosemblat reflexionó sobre la disputa por el liderazgo en el espacio opositor, la herencia política y los desafíos productivos que exige el siglo XXI. En relación con la interna partidaria y la figura de Cristina Fernández de Kirchner, planteó: “¿A quién no le cuesta delegar el liderazgo? El poder no se entrega, te lo sacan. Y todavía nadie se lo sacó”. Asimismo, sostuvo que “muchos de los problemas que tuvieron los gobiernos de Cristina los arrastró de Néstor. No sé si va a haber kirchneristas en 50 años, pero va a haber peronistas”. Finalmente, instó a dar una discusión profunda sobre el futuro económico y el desarrollo tecnológico: “Si vamos a pelearnos con el sector tecnológico, ¿quién va a producir en nuestra Argentina? ¿Cómo vamos a hacer para que la Argentina crezca?”.