Seducir a los ninguno: el quiebre de Milei y el secretismo del PJ
La negociación Karina-Macri y el G10 peronista expresan lo mismo: se aceleró el 2027. El Gobierno se asume débil y el PJ ve otra oportunidad. Los que se animan frente a la crisis libertaria. Cómo ganar una elección en el reino del ningunismo.
– Yo quiero un acuerdo, pero hay que convencerla a Karina.
Javier Milei repitió la frase durante los últimos 50 días, al menos frente a tres interlocutores. El deseo, al fin, se corporizó: la hermanísima llamó a Mauricio Macri y activó una negociación con el PRO. Karina logró que el expresidente, que dos años la ninguneó con método y fervor, la reconozca como su contraparte política. Macri aceptó el teléfono rojo con un pero, falso o precavido: “The last chance”.
Un mes atrás, Karina no quería negociar. En pleno mundial, en una casi secreta reunión con dirigentes porteños, transmitió que su plan para CABA era tener un candidato propio a la Jefatura de Gobierno. Marcó con claridad que en la Ciudad bajaba una línea diferente a la de otros. “A algunos senadores yo ya les pedí que frenen la crítica, que no atosiguen a los gobernadores. Pero ustedes pueden hacer lo que quieran”, les dijo.
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Algo cambió. Evaporado el “veranito Santilli”, el Gobierno exuda fragilidad. Causa o consecuencia, la derrota en el Senado por la Ley de Tierras expuso esa debilidad. Con datos de encuestas en mano, Karina asumió lo obvio: una lista presidencial amarilla, que saque modestos 3-4% de los votos, sería fatal para la reelección de su hermano. A contramano del Riesgo País, las acciones del PRO subieron.
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SumateLa necesidad hereje
A la distancia, Macri puede considerar como una jugada táctica eficaz la irrupción de Hernán Lacunza como candidato a presidente. El economista lo fue a visitar dos meses atrás, antes del desembarco de Santilli como jefe de Gabinete. El ascenso del “Colo” le dio más potencia al ala acuerdista del PRO –donde se enrolan entre otros Cristian Ritondo y el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio– y refrenó la aparición del economista.
– ¿Mauricio, vos querés ser presidente? Si vos no estás, yo estoy –le dijo Lacunza a Macri.
– Vos caminá.
El exministro, según le contó Macri a los suyos, le avisó que no cuente con él si el plan es pactar con La Libertad Avanza y recordó, como antecedente, que en 2025 Lacunza rechazó una propuesta para ser candidato en la lista compartida entre LLA y el PRO que primero encabezó José Luis Espert y luego Santilli. Los dichos del economista luego de reabierto el diálogo ratifican esa postura. “Si hay acuerdo, me voy a mi casa”.
¿Y si las PASO quedan en pie, Lacunza no podría ser un candidato PRO en un frente con LLA, que junte votos extra pero los retenga dentro de la oferta de derecha? El operador que desliza este escenario se permite, entre el registro histórico y la humorada, plantear que Lacunza podría ser lo que fue Ernesto Sanz en 2015: un candidato testimonial de la UCR en Cambiemos. “Lacunsanz”, chistea.
Los Milei, improvisados y pasionales en la política, no saben negociar desde una posición de flaqueza. Más allá del pragmatismo, a Karina no la vieron cómoda en tener que llamar a Macri. Hasta hace medio año, soñaba con gobernar CABA con Manuel Adorni y hoy, además de no poder “desactivar” la causa judicial contra su protegido, tiene que ensayar un pacto con el PRO.
Digresión: ¿lanza reproches la hermanísima por la situación judicial de Adorni? ¿Hay chispazos entre los Menem y Santiago Viola por eso? ¿Se astilló la relación entre los riojanos y Juan Bautista Mahiques? Los que conocen la trama judicial advierten que los Menem no logran designar leales en la Justicia. Por el pleno manejo de los pliegos, a Mahiques se lo ve como el ministro de Justicia más poderoso de la historia criolla.
El tullido y la anestesia
La política aparece en el laboratorio libertario como única herramienta, porque en todas las terminales de LLA descartan que Milei pueda jugar una carta para ayudar a despabilar la economía. Más allá de lo obvio, en el menú del oficialismo aparecen planteos que podrían producir un alivio sin quemar la biblia presidencial. Tienen que ver con cuestiones de estilo y de forma.
La metáfora que mencionan en un sector de LLA es dura. “Se puede comprender, aunque no guste, que le tengan que cortar el brazo a una persona. Lo que no se puede comprender es que no le pongas anestesia”. Se menciona, en particular, respecto de la situación de los 6 millones de argentinos que están en situación de mora, para los que el Gobierno solo tiene palabras de destrato.
La frase de Milei de que a nadie le pusieron una pistola en la cabeza para endeudarse, reforzada por la de Toto Caputo de que es un problema entre privados, va en contramano a otras consideraciones: desde la mesa política pidieron a algunos bancos privados información sobre el tema morosos, lo que generó, en las entidades, la presunción de que podría haber una medida. Hubo decepción cuando advirtieron que no habría nada.
Si en los asuntos políticos Milei pudo convencer a Karina de la conveniencia de negociar, ¿la hermanísima tiene el poder, o el interés, de convencer al presidente de que pegue un volantazo en aspectos de la economía real?
El Banco Nación, que concentra buena parte de los empleados estatales –no todos porque Federico Sturzenegger, para celebración de otros bancos, eliminó la normativa que establecía que el personal estatal debía cobrar a través del BNA– tiene una línea de renegociación muy flexible, donde en pocos meses entraron casi 80 mil clientes. Con culpa, el Gobierno no lo cuenta como un aporte para atender el problema de los endeudados.
El karma del endeudado
El Banco Provincia y el Banco Ciudad lo publicitan y, tanto el Gobierno de Axel Kicillof como el de Jorge Macri lo presentan como gestos de empatía. La Casa Rosada no. Mientras el presidente y el ministro agreden a los morosos, hay un dato particular: el Ejecutivo nacional licuó los salarios estatales, que perdieron alrededor de 35% en la gestión Milei, y muchos de ellos engrosan el universo de morosos.

Un informe de Sergio Palazzo, diputado de UxP y titular de La Bancaria, revela con datos de la central de deudores del BCRA, que 43.784 integrantes de fuerzas armadas y de fuerzas de seguridad federales están en mora. Calcula que 25% del total del personal de las fuerzas están en esa condición. La crisis es más visible si se compara con la del resto de los estatales, donde el promedio de mora es del 10%.
El informe detalla que entre el personal del Ejército la mora llega al 30%, que 6 de cada 10 uniformados de menos de 35 años están endeudados, que el 71% tomó crédito en entidades no bancarias –que suelen tener tasas mucho más altas– y que la mora se triplicó en menos de dos años. Daniel Hadad, en su raid mediático de estos días, muy parecido a una gira de campaña, lo graficó así: “El piloto de un F-16, a la tarde maneja un Uber”.
Amilcar Collante, de la consultora PROFIT, condensó en una placa los cuatro indicadores que explican el deterioro de la economía doméstica: los salarios privados registrados (si se toma el general o el estatal están peor) están empatados o van un poco debajo de la inflación y muy por debajo de la tasa de financiamiento, lo que parece explicar el aumento constante y acelerado de la mora de las familias.
El 2,1% del IPC de julio, informado por el INDEC este jueves, con la inflación núcleo en 1,8%, son un golpe no solo al relato presidencial de una inflación que comience con 0 si no, más de fondo, a la sostenibilidad social del plan. Matías Battista enlaza ambos fenómenos para dar una definición: no es un problema de deuda sino un problema de ingresos que además de golpear a las familias golpea a las empresas.
Sin rentabilidad, las empresas no pueden aumentar salarios y sin aumento de sueldos no hay forma de reducir, siquiera progresivamente, el endeudamiento de las familias ni reactivar el consumo. La crisis y la inacción del Gobierno ante la crisis produce otro fenómeno: el sistema de poder dejó de considerar irreversible la reelección de Milei, como ocurría unos pocos meses atrás. Eso suma incertidumbre. La irrupción de Hadad en la escena puede leerse como otro ramalazo de inquietud del Círculo Rojo.
El empresario de medios jugueteó con la hipótesis de ser candidato, pero también le envió un guiño a Jorge Brito. Hadad habita el mismo hemisferio ideológico, de alianzas geopolíticas y de relaciones, que Milei. Sus críticas y la sola insinuación de una postulación son un factor de alarma en Casa Rosada. En el evento en la Facultad de Derecho había referentes de todos los espacios, pero ningún libertario puro.
“Lo más cercano que había del Gobierno eran los Granaderos”, bromeó un invitado. En el peronismo, que estuvo presente vía Gerardo Zamora, Wado De Pedro, Federico Otermin y Mayra Mendoza, entre muchos otros, miran con simpatía que haya una voz que cuestione a Milei y al ministro Toto Caputo desde su propio cuadrante de poder.
El G10 peronista
La reacción de Karina de retomar la negociación con Macri y el coqueteo de Hadad, como una voz pública que podría entenderse como un mensaje para que el oficialismo reaccione ante el precipicio, también tuvo una expresión en el peronismo: la reunión que el martes, entre las 20:20 y las 23:30, mantuvieron diez dirigentes del panperonismo en el entrepiso del hotel Emperador de la Ciudad de Buenos Aires.
La idea surgió hace varias semanas en una charla entre José Mayans y Germán Martínez, ganó volúmen como un intento para que el PJ nacional no quede preso de la interna bonaerense y se aceleró con el golpe que, junto a otros sectores, se ejecutó contra el Gobierno en el Senado. El peronismo volvió a sentir que está en carrera. “Como diría el Alberto, hay 2027”, le dijo un asistente a Cenital en referencia a una convocatoria que en San Luis hizo el entonces gobernador Alberto Rodriguez Saá antes de la elección de 2019.
Además de Mayans y Martínez, estuvieron los gobernadores Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela y Gustavo Melella y Gerardo Zamora como jefe político de su provincia. La ronda se completó con Sergio Massa y Máximo Kirchner. Post cumbre, se instaló la idea de que ahí había al menos cuatro precandidatos presidenciales. Un comensal, con honestidad brutal, dijo: “El objetivo es que el peronismo vuelva a gobernar, después vemos con quién”.
Que una juntada de diez peronistas se haya mantenido en secreto casi veinte horas podría considerarse un rasgo de vitalidad o, como lo definió uno de los presentes, una señal de que cuando aparece la expectativa real de poder, los intereses se ordenan. Un informe reservado de #OpinaArgentina, la consultora de Facundo Nejamkis, preguntó a quién votaría si la elección fuese este domingo y el resultado dio ganador al peronismo con 37%, contra 32% de LLA.
El PJ está reducido a seis provincias y tiene la necesidad de ampliarse mientras los jefes territoriales, como shogunes provinciales, pueden emular al primer ministro Antonio Salandra con su sacro egoísmo (los que no reciben el newsletter, es la oportunidad para hacerlo) y negociar a dos puntas con la Casa Rosada y con el peronismo. Cada parte puede, además, amenazar con hacer daño: el cordobés Martín Llaryora necesita, por caso, neutralizar una segunda oferta peronista. Una división del PJ en Catamarca sería letal.
Los que se animan
En la cumbre del G10 en el hotel Emperador, además de una agenda legislativa y tareas para cada referente, se habló de defender las PASO, lo que tiene un metamensaje: que haya puntos de acuerdo no quiere decir que esté allanado, ni que se vaya a allanar fácilmente, la cuestión de las candidaturas. En rigor, defender las PASO es para preservar una herramienta que puede servir para ordenar más adelante.
En la mesa política oficialista del martes se acordó acelerar con la reforma política y se fijó un plazo de dos meses para acelerar acuerdos. En un mes, entra en la mesa de negociación el presupuesto 2027 y el problema operativo del Gobierno es que tiene una sola carta para ofrecer: su poder de daño electoral. Es una lógica que en #Sistema2 contamos hace varios meses: LLA puede ir en alianza con el gobernador, con lista propia para dividir a la oposición y ayudar al jefe local, o presentar boleta violeta para hacer perder al gobernador.
Un caso testigo es San Juan, donde gobierna Marcelo Orrego: si LLA va por afuera, las chances de victoria del peronismo aumentan exponencialmente. Digresión: Sergio Uñac reapareció la noche del viernes con la intención de aparecer en la escena nacional, con el viento de cola de la mala hora del Gobierno y los movimientos de ordenamiento que se registran en el PJ.
Muchos se animan: la aparición de Lacunza, los movimientos que se vienen de Jorge Brito, el coqueteo de Hadad y un ensayo incipiente, aunque no está claro si para sí mismo o para otros, del influencer Rosendo Grobocopatel, hijo del ex Rey de la Soja. ¿Qué tienen todos en común? Son más civilizados, pero habitan el mismo continente ideológico que va del centro a la derecha.
¿Qué ven los que se animan? ¿El ascenso de Milei, con todo lo poco convencional que incluye el caso libertario, hace pensar a otros que es fácil llegar a presidente? ¿O creen improbable el regreso del peronismo? ¿O quieren hacer lo posible para impedir que eso ocurra? Es probable que haya de todo un poco: pero la irrupción tiene como hilo común la presunción de que la continuidad de Milei está en veremos.
El dominio de los ninguno
El desencanto con Milei, un dato que verifican todas las encuestas –indistintamente de las presunciones sobre el comportamiento futuro, en particular el electoral– se recorta como dato potente en el último estudio de Observatorio Pulsar.UBA, dependiente del IGEDECO, Facultad de Ciencias Económicas y de la Carrera de Ciencia Política de la UBA. Se trata del primer informe de Creencias Sociales de 2026.
Hay un dato central: la expansión de los “ninguno”, un universo enorme de argentinos que no se identifica ni simpatiza con “ningún” partido o espacio político en un marco donde el desinterés por la política alcanzó niveles récord, una mayoría abrumadora muestra bajo compromiso por la participación social activa, pierde potencia la polarización cotidiana y explora una moralidad flexible.