La desaceleración inflacionaria en este mes marca una señal positiva, con una baja significativa en alimentos y estabilidad en el dólar paralelo, aunque persisten riesgos estructurales.
Expertos desmienten cinco afirmaciones clave del presidente, poniendo en duda la precisión de sus discursos sobre inflación, pobreza, jubilaciones y crecimiento económico.
Mientras los mercados celebran, los riesgos financieros subyacentes amenazan con golpear la economía en 2025: reservas negativas y un futuro incierto para el tipo de cambio. ¿Cualquier crítica es injusta?
Mientras Casa Rosada avanza con una agenda aperturista, la industria local alerta sobre la pérdida de empleos y una economía que favorece la reprimarización.
Pese a las facilidades que brindó el Gobierno para hacerlo, la crisis económica, la baja actividad y los altos costos desincentivan la formalización de empleados.
El crecimiento de las inversiones en dólares y el blanqueo de capitales impulsan una mejora en los indicadores económicos que envalentonan al Gobierno.
Gracias al blanqueo, el Gobierno espera que los números muestren un repunte que permita cerrar el año con 3% de caída. El consumo expone otra realidad.
La inestabilidad monetaria y las estrategias del Gobierno generan incertidumbre, mientras el Banco Central lucha por incrementar sus reservas en un entorno adverso.
Crece el endeudamiento de los hogares mientras los ingresos no logran seguir el ritmo del costo de vida. La deuda, principalmente destinada a gastos corrientes, afecta especialmente a los sectores más vulnerables y a las mujeres.
La reactivación de las represas de Santa Cruz y el Belgrano Cargas sobrevivieron a la motosierra y aportarían divisas. A contramano del discurso de campaña, el diálogo con el gigante asiático se intensifica.