Mediocampista frustrado, hincha de Rosario Central y futbolero nato, fue cronista y llegó a intercambiar con Bielsa mientras era el DT de la selección. “El fútbol –dijo el Negro– es el ADN de la vida”.
Con la magia individual más acotada –y no es contradictorio–, quizá hoy se juega mejor: el PSG es un “acontecimiento”. Aumentó la calidad promedio, pero escasean los héroes. Lamine Yamal, un caso aparte.
La dicotomía con el Viejo Continente azuzó una necesaria reivindicación sudamericana, aunque exaltó el “fútbol–fuerza”: Boca y River se fueron eliminados con 18 amarillas y 5 rojas.
¿Es pasar un pie por alrededor de la pelota o impulsarla por encima del rival? ¿Scaloni piensa los partidos arriba de una bici? ¿Los neerlandeses les cantan a los alemanes que devuelvan las robadas?
¿Es otro paso hacia una superliga global y elitista? ¿Europa juega con ventaja por la reconcentración de talento? Fútbol en Estados Unidos, el país del soccer y de la criminalización de la inmigración.
Hinchas “comunes” que matan. Barras cooptadas por el narco en connivencia con dirigentes. Y, sin embargo, el sueño latente de jugar a la pelota y ser como Ángel Di María, quien vuelve a Central.
La película Mountainhead cuenta las ideas de tres villanos de Silicon Valley que planifican adueñarse de países, hacerle un golpe a Trump y precipitar el apocalipsis. Algo similar ya pasó en el deporte: los “Juegos Mejorados”.
Infantino, a caballo entre Trump y el dinero árabe, celebró el ampliado Mundial de Clubes en la súper sede Estados Unidos. ¿Habrá Copa del Mundo con 64 selecciones?