Se fue Adorni, la crisis queda: el menú de pactos que ofrece Santilli y la extraña sintonía Milei-CFK

Fantasías sobre el fin del exjefe de Gabinete. Las promesas del "Colo" y la nueva obsesión de Karina. El voto evangélico y el refugio emocional del presidente. Doble fuego sobre Kicillof. Tres escenarios para el peronismo.

En Rincón de los Sauces, Neuquén, el censo del 2021 registra 24.249 habitantes, pero viven más de 40 mil personas. La cifra no para de crecer por la migración hormiga. A diario, llegan familias. Casi una por día, según el registro del municipio. El costo de vida es alto y los ahorros se queman rápido. Conseguir un empleo no es fácil y muchas, sin otra alternativa, piden ayuda en la intendencia.

En 2021, entre el municipio y el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), organismo que eliminó Luis Caputo, se diseñó un plan de infraestructura para que Rincón de los Sauces, en medio del boom petrolero y minero, se convierta en una ciudad que pueda recibir hasta 100 mil habitantes, según contó a Cenital la intendenta Norma Sepúlveda. Hace dos años y medio que, como en el resto del país, en Rincón de los Sauces no hay obra pública nacional.

Es una postal de la distopía que Federico Sturzenegger repite en X y en la TV sobre la mudanza de un millón y medio de argentinos hacia zonas de explotación minera y petrolera. Como se contó en #Sistema2, la desconurbanización está en varias mesas de análisis y diseño –entre otros, Argentina Humana de Juan Grabois y fue tema de campaña de Roberto Lavagna en 2019, armado por Alejandro “Topo” Rodríguez- pero el Gobierno la mira como un proceso silvestre, que debe ocurrir con su propia lógica, sin planificación ni prediseño.

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En Neuquén y Rio Negro, los gobiernos locales están en alerta: advierten que no hay empleo suficiente, avisan que en los puestos que se crean se priorizará a los trabajadores locales y recomiendan que nadie viaje a instalarse en la provincia sin tener un empleo garantizado. No parece un problema ocasional: el comportamiento dual de la economía argentina marca que los sectores que crecen (energía, agro, finanzas) representan solo 15% del empleo.

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El abrazo partido

El martes, en un abrazo tripartito con Diego Santilli y Manuel Adorni, Javier Milei trató de cerrar un escándalo que se estiró durante 112 días. Adorni se fue (¿tratará de mudarse a Uruguay o a Estados Unidos como dijo, meses atrás, su esposa Bettina Angeletti?) pero la crisis estructural persiste. Rincón de los Sauces, en Neuquén, debería estar del lado amable del boom extractivo, pero está cruzado por una demanda que no puede sostener y nadie parece reaccionar ante eso.

Sin embargo, peor están los conurbanos donde se cierran empresas, se pierden empleos y se institucionaliza la informalidad, que según el INDEC tocó el pico histórico de 44.2%. Según un análisis del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) de Económicas de la UBA, en el NOA la informalidad llega casi a 55%, con un pico de 60% en el gran San Juan, la provincia que vive un boom minero y es vista como “la nueva Neuquén”.

A nivel país, casi 4 de cada 10 asalariados no están registrados, entre los jóvenes de 16 a 24 años la informalidad es de 67% -23 puntos por encima de la media- y llega a 55,5% entre los mayores de 65, muchos de ellos jubilados que tienen que buscar otro empleo por el deterioro de ingresos de los haberes. El cruce entre género y nivel educativo muestra que 7 de cada 10 mujeres con “hasta secundario incompleto” son trabajadoras informales. Se vincula, eso, con que el sector con más alta informalidad es el empleo doméstico: 78%.

El récord de informalidad, si bien es cierto que los niveles se mantienen altos desde principios de 2000, valida los planteos respecto a la peruanización de la economía argentina. El informe compara la estadística en América Latina, y en Perú -economía que elogió Luis Caputo- el nivel de informalidad llega a casi el 63%. Un factor anexo: un asalariado formal (con misma edad, mismo género, misma formación y misma tarea) gana casi 2 veces más que uno informal, según un detalle del economista Martín Barrionuevo.



Fuera de agenda

Ni la salida de Adorni ni el desembarco de un Santilli empoderado, profesional de la política, resuelven esa crisis. Es más: no está, ni siquiera, en la agenda de prioridades que anticipó Karina Milei y donde se imponen la reforma política para eliminar/suspender las PASO, el proyecto de extranjerización de tierras, el Súper RIGI y una modificación para dar más beneficios a las empresas con la Inocencia Fiscal.

El Gobierno toma el placebo que produce: cree que sin el factor tóxico de Adorni, podrá retomar la agenda y el control político. Santilli llega con ese objetivo y esa promesa. Los trece gobernadores que estuvieron en su jura expresan el capital político que tiene para ofrendarles a los Milei. Salió bien parado cuando reemplazó a José Luis Espert en la boleta libertaria en 2025.

Lo acosa la historia reciente. Es larguísima la lista -se puede citar a Sergio Massa en 2008, cuando reemplazó a Alberto Fernández, o a Juan Manzur en 2021, que llegó con el guiño de CFK y AF para relanzar el Gobierno del Frente de Todos, pero casi que es la regla- de dirigentes que asumieron la jefatura de Gabinete como salvadores y terminaron, meses después, devorados por las internas y las crisis que habían llegado a resolver.

Pausa y digresión sobre Manzur. Meses atrás ensayó un operativo clamor para ser candidato presidencial y convocó a un experimentado operador para que arme en su nombre. Menos de un mes después, Manzur dejó de atenderle el teléfono y la aventura se esfumó. Sin embargo, el tucumano dice que él puede ser el “candidato de Cristina contra Axel” en 2027.

El voto evangélico de Milei

Milei luce atrapado en la lectura mística y la superstición de que todo funcionará bien por generación espontánea. La decisión de mudar una familia, en busca de un empleo, puede ser un acto de desesperación o de fe. O ambas cosas. Un estudio de Management & Fit, para el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) del CONICET, explora el vínculo entre las creencias religiosas y las identidades políticas, y marca un fenómeno: entre los creyentes religiosos es más alta la expectativa de una mejora futura de la situación personal y económica del país que entre los que no creen en nada.

“Católicos y evangelistas muestran mayores niveles de optimismo”, “creen que la situación económica puede mejorar” y “asocian más la situación con sentimientos de esperanza”. Por el contrario, “entre las personas sin religión predominan las evaluaciones negativas, la desconfianza y el pesimismo”, concluye el informe. A grandes rasgos aparecen otros indicios: Javier Milei tiene mayor respaldo de evangélicos, el PRO marida con sectores católicos y el peronismo es preferido entre votantes sin adscripción religiosa.


El mapeo es interesante. La foto electoral de 2023 reflejó la segmentación y una sumatoria casi exacta en el ballotage, pero en las legislativas de 2025 –cuando LLA y el PRO fueron unidos- la tendencia se rompió y en el voto al oficialismo fue más importante el de los católicos que el de los evangélicos. Puede adivinarse un rasgo: el voto de Milei se volvió más parecido al voto PRO y la pérdida de voto evangélico se puede relacionar con la pérdida de voto de sectores bajos.

El estudio muestra, también, esa segmentación. Los evangélicos son mayoría en estratos bajos, mientras que en los medios predominan los no creyentes y en altos es donde más presencia tiene el catolicismo. A pesar de la fuga entre 2023 y 2025, la grey evangélica -que representa 11,7% de los creyentes, mientras los católicos son 58,6% y los no creyentes 21,4%-, es el grupo donde Milei mantiene mayores niveles de apoyo.

Casi fuera del radar, en #Sistema2 contamos hace tiempo que una de las pocas visitas sistemáticas que tiene Milei en la quinta de Olivos es la del pastor Alejandro Rodríguez, que desde antes tenía relaciones con Santilli, vínculo que se reforzó luego de su designación como ministro del Interior. Rodríguez fue a misionar a Casa Rosada y es la terminal de ACIERA, la conferencia de iglesias evangélicas argentinas, también con el canciller Pablo Quirno.

El ancla religiosa no le alcanzó al canciller, como tampoco fue suficiente su ritual de celebración personal de Karina Milei, para que el presidente y la hermanísima lo elijan como jefe de Gabinete. En el mundo diplomático cuentan que Quirno deslizó a su entorno que quería suceder a Adorni. Pero no decodificó algo obvio: para Milei, elegir a Quirno implicaba mantener el formato Adorni, insistir con un jugador sin volumen político que cree que la función pública consiste en tuitear ironías.

La nueva obsesión de Karina

Santilli expresa, a priori, una nueva fase libertaria. Pero no está claro cuánto de su formato pactista podrá ejecutar el jefe de Gabinete frente a la escasez de fondos y a la inestabilidad política de los Milei. Si bien el presidente tiene giros pragmáticos y su hermana “choca pero aprende” -como dice un consultor- siempre hay un interrogante sobre sus comportamientos. De hecho, todavía no cerró el caso Adorni y Karina ya explicitó su nueva obsesión: condicionar a Patricia Bullrich. Activó un operativo de doble comando para manejar el bloque del Senado y otro para intervenir la comunicación.

“La voz del presidente en el Senado soy yo”, advirtió Bullrich. La hermanísima reaccionó con la avanzada sobre el bloque de LLA. Karina ya no es la figura temerosa e insegura del inicio de la gestión -al punto que no quería asumir como secretaria General-, ahora se siente cómoda en la batalla interna, envalentonada porque -si bien no lo desactivó- minimizó la influencia política de su némesis: Santiago Caputo.  

La fragilidad de las cuentas provinciales parece operar, aquí y ahora, a favor de la Casa Rosada, que se encuentra con gobernadores sedientos de fondos y, por eso, más predispuestos a negociar o necesitados de hacerlo. Santilli promete algo más: que sellará, anticipadamente y con garantías, acuerdos electorales con los jefes provinciales. En ciertos casos, como con Rogelio Frigerio en Entre Ríos, habrá confluencia de los armados de LLA y el PRO (o ex PRO). En otros, llegado el momento, se resolverá si LLA presenta oferta para dividir la oposición al gobernador o se retira de la escena para no quitarle votos.

Una inyección extrema de pragmatismo que implica resignar expansión territorial a cambio del objetivo mayor libertario de lograr la reelección de Milei y, en un poroteo caso por caso, negociar las listas de legisladores nacionales. En Gobierno manejan, como cláusula gatillo, una carta: reintroducir las colectoras para que los gobernadores puedan, eventualmente, presentar sus propias listas de legisladores pero como colectora de la de Milei presidente, una variable que debería incorporarse a la boleta única de papel (BUP).

En el mapa de calor político de Santilli, que cambia según las expectativas y obsesiones de Karina y de lo que pretenden los Menem, hay un puñado de territorios en disputa: Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, además de La Pampa, La Rioja, Formosa, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Santa Cruz. Tucumán está en zona incierta y en Catamarca depende de la oferta peronista que decidan presentar Raúl Jalil y Lucía Corpacci. El karinismo le avisó a Jalil que si juega él, todo OK: si va otro, como Gustavo Saadi, intendente de San Fernando, LLA presentará su candidato.

En CABA la moneda está en el aire. En Casa Rosada operan sobre la convicción de que la mayoría de las provincias -sino todas- elegirán gobernador en el primer semestre del año. La ciudad, que fue un objetivo directo de Karina, forma parte de las piezas que la hermanísima tiene para negociar con el PRO y evitar que haya una oferta, aunque sea marginal, del macrismo por fuera de LLA.

El ancho de bastos que se guarda el nuevo jefe de Gabinete sienta en la mesa a otros jugadores: los Menem y la dupla judicial que integran Juan Bautista Mahiques y su segundo. Santiago Viola. Santilli tiene un punteo detallado de los juzgados federales -algunos electorales- TOFs y cámaras que están en proceso, con pliegos definidos (unos en el PEN, otros en Senado, otros en proceso) que cree que serán clave para conseguir los votos que necesita para, sobre todo, la reforma electoral.

Continuidad vs. cambio

Hace tiempo, Karina fijó como mandamiento número 1 que todo se debe ordenar en función de un único objetivo: la reelección de su hermano. Es una ingeniería sutil que, además, está sometida a un gran interrogante: cómo estará la foto económica a mediados de 2027 y cómo estarán, además, las expectativas. Sobre ese clima se recortará una respuesta posible a la gran pregunta electoral: continuidad o cambio.

Córdoba, que lleva casi tres décadas gobernada por un peronismo cordobesista, es un territorio para explorar esa pregunta. Un estudio de la consultora Dialogia de Santiago Martínez Luque expone dos fuerzas de gravedad opuestas. Por un lado, casi 7 de 10 consultados afirma que el “cordobesismo” cumplió un ciclo y es necesario un cambio de gestión; por otro, 58,8% dice que la situación económica empeoró (apenas 6,7% dice que mejoró). 

El dato a mirar es el voto solapado entre Milei y Martin Llaryora. Un 20% de los consultados por Dialogía tiene buena imagen del presidente y del gobernador al mismo tiempo. En cuanto al potencial voto, el 72% de los que tienen buena imagen de Llaryora “nunca votaría” a Milei, mientras que un 11% “seguro lo votaría”. Es relevante ese matiz porque días atrás Manuel Calvo, ministro de Gobierno cordobés, pareció mandar una señal positiva a la Casa Rosada con el concepto de que ayudar a reelegir a Llaryora y nosotros ayudamos a reelegir a Milei.

A simple vista, si la elección fuese hoy, Llaryora necesita más de Milei que al revés: si la Casa Rosada presiona para unificar a las tribus panlibertarias de LLA, Luis Juez y Rodrigo De Loredo, en un clima de “agotamiento” del modelo cordobés, las chances de destronar al gobernador son altas. En sectores del PJ cercanos a Juan Schiaretti ven ese riesgo. Llaryora estuvo en la jura de Santilli, a quien conoce desde hace un cuarto de siglo.

El factor emocional

Incluso antes de desprenderse de Adorni, Milei empezó a recuperar imagen luego de tocar un piso crítico en abril/mayo. El por qué ocurrió es incierto. ¿Fue porque la inflación cambió la tendencia? ¿Reapareció el fantasma de un Gobierno débil cuando le quedan, todavía, un año y medio de gestión? ¿Cuando cae Milei se reactiva la experiencia crítica del último gobierno peronista?

Q-Social, la consultora de Lucas Klobovs, exploró la relación emocional respecto de Milei. El 19% comparte valores y tiene simpatía personal, algo así como el núcleo duro, mientras que los detractores totales llegan al 35%: En medio, identifica a un 29% como “distante crítico” -que no se identifica pero no tiene un rechazo frontal- y un 17% que respalda la gestión pero no el estilo de Milei. 6 de cada 10 de estos, están dispuestos a votarlo. Pero solo 5% de los distantes críticos que, sin embargo, constituyen el mayor número de indecisos (31%, no sabe) y desencantados con todo (39%, votaría en blanco).

Cada tanto, el sistema muestra que tiene anticuerpos para impedir que se normalice el comportamiento de Milei. Este viernes, un juez condenó al CEO del grupo inmobiliario Remax, Ariel Champanier, a resarcir a la senadora Juliana Di Tullio, a quien había insultado en X. Se leyó como un fallo ejemplificador que pone límites a la violencia digital.

La (perdida) batalla cultural

El desembarco de Santilli implica, en el fondo, la admisión de Milei de que el formato original, el que lo ayudó a llegar al Gobierno, no le sirve más. Quizá porque lo que expresaban los Milei, con protagonistas como Adorni, ya no pueden expresarlo. Los casos $LIBRA, el 3% de ANDIS y, más masivamente, el escándalo del ahora exjefe de Gabinete le sacaron la pátina de antipolíticos y, sobre todo, de anti casta. 

El daño que Adorni le produjo al relato de Milei es inmenso, por lo cual es extraño que el presidente todavía haga gestos -como el abrazo con Santilli y la defensa ante legisladores- de protección hacia Adorni. Al final todo puede ser más simple: quizá Milei tema lo que pueda hacer o decir un Adorni suelto, a la intemperie, fuera del Gobierno y sus movimientos de apoyo sean un aviso a la Justicia y a la política de que su portavoz fue expulsado del gabinete pero no quedó afuera del sistema de poder libertario.

El relato anti privilegios no es la única derrota de Milei en lo que llamó la batalla cultural. Las consultoras Alaska, de Juan Courel, y TresPuntoZero, de Shila Vilker, miden periódicamente el termómetro social de conceptos centrales de la batalla cultural. En dos años y medio de gestión, la “derrota” de Milei es casi absoluta.

De arranque, solo un 3% considera que el Gobierno debe priorizar la batalla cultural y un 61% -en febrero de 2025 era 55%- plantea que debe enfocarse en resolver los temas económicos. En diciembre de 2023, el 48,7% creía que el Gobierno debía sostener las políticas de memoria, verdad y justicia pero el 35,8% decía que no. Ahora, casi el 62% dice que sí y el no cayó al 27,8%. Fue una de las cruzadas libertarias más intensas.

También perdió volumen en la cruzada anti legalización del aborto, otra bandera mileísta. Un año y medio atrás, el 42,2% estaba de acuerdo con “volver a prohibir el aborto”, Ahora ese número cayó al 36%. En la misma línea, perdió intensidad la postura libertaria contra el feminismo -cayó 10 puntos-. Sobre el Estado, un 70% cree que debe tener un rol activo y una amplia mayoría de 72% rechaza la suspensión de la obra pública.

Hay, en particular, dos derrotas conceptuales de fondo: al inicio del gobierno libertario, el 54% estaba a favor de la privatización de empresas públicas y en junio del 2026 esa posición cayó al 34%. La postura se invirtió y el 61% no está de acuerdo con privatizar. Con la eliminación de subsidios a las tarifas ocurre lo mismo: el respaldo a eliminar subsidios cayó del 44% al 34% y el rechazo pasó del 43% a 58%.

Extraña sintonía CFK-Milei

Santilli, el portavoz Adrián Ravier y, sobre el fin de semana, Martín Menem salieron, en lo que suele conocerse como nado sincronizado, a cuestionar a Axel Kicillof. Si bien el jefe de Gabinete tiene una lógica propia, porque es la provincia que quiere gobernar en 2027, y Ravier está cruzado por un factor personal, detrás del coro crítico -al que se sumó el diputado riojano- se visualiza una doble táctica.

La más obvia refiere a que el oficialismo tira trompadas para ponerse a la ofensiva, después de casi 120 días de estar a la defensiva por Adorni y el mal clima económico. En general, Kicillof se mueve solo en el ring opositor, con cierta comodidad porque hace tiempo que la Casa Rosada no lo pone en el radar. Lo intentó, por caso, en 2025, cuando escaló la agenda bonaerense y hasta Milei habló de intervención.

No le terminó de rendir. Al final, en la campaña, el Gobierno volvió a un formato clásico que le suele dar resultado: lo mostró con el despliegue de la bandera y el slogan de campaña “kirchnerismo nunca más”. Ahora, LLA vuelve a medir si le sirve o no poner a Kicillof en el ring. Ocurre en un momento particular, porque en los últimos 20 días el kirchnerismo llevó a otro nivel la crisis con el gobernador.

El discurso de Máximo Kirchner en Parque Lezama, teledirigido a Kicillof, se redobló la semana pasada cuando Cristina Kirchner, vía un intermediario, hizo trasmitir que el gobernador no es su candidato a presidente. “No lo dijo ni lo piensa”, le avisó un operador a este cronista. En la política no suele haber azar, pero uno podría negar cualquier teoría de acuerdo entre LLA y el cristinismo para cruzar a Kicillof.

La pregunta es otra. ¿Lo daña o lo beneficia al gobernador estar bajo fuego de las dos figuras que polarizan la política argentina? Algo es muy cierto: la crisis CFK-Kicillof estresa a los dirigentes pero, sobre todo, a los adherentes y votantes del kirchnerismo que preferirían que ese conflicto no existiese. Vilker midió en el interior del país. En la general, CFK está un poco arriba.

Tres escenarios para el peronismo

La hipótesis de fractura emocional en el kirchnerismo que midió Vilker, frente a un concepto de escalada de la fractura, impone la pregunta de cómo encarará el peronismo el escenario de disputa Kicillof vs. Cristina y detectó un empate técnico: el gobernador está mejor en PBA y la expresienta en el interior. Hay tres escenarios. De base, con la foto de hoy, parece un hecho que la Casa Rosada logrará eliminar/suspender las PASO, por lo cual desaparece como supuesto instrumento para resolver diferencias internas.

Ahí se abren escenarios:

1. Sin PASO, es casi imposible imaginar una interna abierta. El PJ está desordenado, muchas de las filiales provinciales están desmovilizadas, intervenidas o cooptadas, el espacio incluye a muchos partidos -¿qué haría y con qué padrones por caso el Frente Renovador o el Frente Grande?- y la virulencia interna convertiría una disputa en una guerra santa en la que, posiblemente, todos pierdan. Además está el costo: quien la paga.

2. Sin PASO y sin interna abierta, se abre el escenario de la negociación. Ocurrió en 2019, en 2021, en 2023 y, con climas cada vez más crispados, en 2025. Ese modelo de unidad, forzado y cruzado por sospechas, parece agotado. Puede, incluso, instalar un mal clima porque invitaría a pensar que esa unidad sería la antesala de una gestión rota como la del Frente de Todos. Este viernes, la Corriente de la Militancia de Germán Martínez y Agustín Rossi, se reunió en CABA para emitir un documento donde piden la unidad.

3. Sin interna y sin un esquema de unidad posible, la hipótesis que queda es la de dos listas separadas, que a algunos no les disgusta en la medida que enfrente haya un Milei que de 30/35 puntos, lejos del 40% más un voto que ante una fractura del peronismo, con dos ofertas, estaría a un paso de ganar en primera vuelta.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.