Remontada heroica, dudas defensivas y la mística de los campeones: el análisis del triunfo
Ernesto Tenembaum y María O'Donnell evaluaron rendimientos individuales, fallos del arbitraje, el liderazgo de Messi y el próximo cruce en cuartos de final contra Suiza.
El milagro de pasar del abismo a la euforia colectiva reactivó las pasiones mundialistas en una mesa de debate que no se guardó nada. En la última edición de 540º, el espacio de streaming de Cenital conducido por Ernesto Tenembaum y María O’Donnell, la pantalla vibró con un análisis encendido sobre el agónico 3-2 de la Selección Argentina ante Egipto. Con el análisis táctico de los periodistas deportivos Federico Yañez —autor de #MACA— y Martín Reich, el humorista Roberto Moldavsky, la mirada crítica del periodista de investigación Gustavo Grabia y los aportes desde Estados Unidos del prestigioso analista Ezequiel Fernández Moores, el programa desmenuzó un triunfo con sabor a épica pero cargado de interrogantes sobre el funcionamiento del equipo.
La polémica arbitral y el impacto de la tecnología abrieron la transmisión con el juego colectivo bajo la lupa. Mientras el panel evaluaba las decisiones dudosas y el penal concedido a Julián Álvarez, la distensión llegó con las anécdotas de la tribuna: María O’Donnell confesó entre risas su desesperada promesa de no cantar nunca más en contra de Boca si Leandro Paredes hacía un gol, dejando abierta la duda sobre si su milagrosa salvada sobre la línea validaba el juramento. Frente a las dudas del rendimiento general, Roberto Moldavsky aportó su habitual dosis de optimismo para desdramatizar el andar del plantel: «Si en tu peor día y en el mejor día del otro también ganás, es porque esta selección tiene personalidad», sentenció.
Sin embargo, la mística del resultado no logró disipar las alarmas tácticas, especialmente para un Gustavo Grabia sumamente severo con la fragilidad del retroceso y las desatenciones en el fondo. El periodista apuntó contra los desajustes de Lisandro Martínez y la alarmante inestabilidad ante rivales teóricamente más accesibles. «Argentina jugó mal y contra un rival medianamente serio, Argentina hoy se hubiese quedado afuera del Mundial», advirtió con dureza. Pese al sombrío diagnóstico defensivo, el analista rescató la jerarquía de los delanteros y el criterio del cuerpo técnico: «Lautaro jugó realmente bien. Pone un centro como si fuera Riquelme», elogió sobre la jugada clave, valorando que Lionel Scaloni decidiera sostener la base histórica en lugar de desarmar el esquema para dar rodaje a alternativas como Giuliano Simeone.
Desde Atlanta, Ezequiel Fernández Moores sumó su mirada mesurada para enfriar el exitismo de la remontada y poner el foco en la exigencia física del certamen. Aunque reconoció el carácter histórico de dar vuelta un 0-2 en los minutos finales, describió el panorama actual como «Una victoria que maquilla errores. Es un equipo que sufre mucho más que en Qatar», alertando sobre el desgaste acumulado y el aislamiento ofensivo de un capitán que batalla contra el paso del tiempo. Fernández Moores retrató con agudeza esa faceta inusual del diez en las malas rachas: «Un Messi al que no le había salido nada. Un Messi que se lo veía vencido», pero que aun así logra imponerse descifrando el juego a velocidades mentales inalcanzables gracias a su lectura cerebral del espacio.
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SumateAnte este escenario de cansancio y asedio rival, el sostén anímico del plantel cobró protagonismo en las figuras clave del mediocampo. Federico Yañez puso en valor la entrega de un futbolista que se agigantó en el peor momento colectivo: «Paredes sostuvo al equipo, fue el mejor del partido», destacó, señalando cómo su despliegue y carácter compensaron la marca cuando el capitán estaba neutralizado. Asimismo, Martín Reich y Moldavsky coincidieron en rescatar la evolución del liderazgo de Messi, hoy transformado en un referente mucho más combativo, que ordena tácticamente al grupo durante las pausas de hidratación y defiende a sus compañeros con vehemencia ante los micrófonos.
De cara al trascendental choque de cuartos de final contra Suiza, el panel osciló entre el respeto por el orden del rival europeo y la fe ciega en el amor propio de los campeones. Aunque los suizos prometen un planteo sumamente prolijo y calculador, los analistas de 540º coincidieron en que la Selección saca a relucir su gen más competitivo en las instancias de eliminación directa. Con la hipótesis de un cruce histórico en semifinales contra Inglaterra ya flotando en el horizonte, el debate cerró con la certeza de que este plantel, incluso lejos de su mejor versión, cuenta con el orgullo y la mística necesarios para defender su corona hasta las últimas consecuencias.