Ciencia y tecnología

¿Qué pasa si se demora la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19?

Entre el atraso de algunas partidas y la búsqueda de priorizar la primera aplicación en la mayor parte de la población, surgen dudas sobre lo que ocurre cuando el intervalo es mayor a los tres meses que había anunciado el gobierno. Responden especialistas, publicaciones y funcionarios. Por qué no bajan los contagios en Chile y qué cuidados deben tener los vacunados.

El efecto de la primera dosis de las vacunas que se aplican en la Argentina contra el COVID-19 no vence a los tres meses. En eso coinciden los especialistas que asesoran al gobierno nacional, aunque hay diferencias en lo urgente o no de aplicar la segunda dosis lo más pronto posible. “Todos los esquemas de vacunación que son administrados en más de una dosis deben respetar un intervalo mínimo de tiempo entre la primera y la segunda dosis. Eso es establecido por los laboratorios productores y nunca debe usarse un intervalo menor al indicado porque se puede afectar su eficacia. Sin embargo, no hay un límite máximo para aplicar la segunda dosis”, asegura ante Cenital Juan Manuel Castelli, subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación.

A fines de marzo, todos los ministros de Salud del país y la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), inspirados en las comisiones de expertos de Reino Unido y Canadá, acordaron diferir la aplicación de la segunda dosis de cualquiera de las vacunas disponibles en el país a un intervalo de 12 semanas desde la primera. Las demoras en la entrega de partidas modificaron los planes y esos tres meses se extendieron un poco más. Además, en estos meses, surgieron estudios que indican que un mayor diferimiento podría resultar incluso beneficioso para la eficacia de las dosis. Refuerza Castelli: “Todas las estrategias de prevención a través de las vacunas son dinámicas y dependen de numerosos factores, entre ellos los resultados de los estudios científicos, la situación epidemiológica y la disponibilidad de los insumos. Si se contara con la totalidad de las vacunas, se seguirían criterios similares, porque la meta es brindar protección al mayor número de personas en el menor tiempo posible y eso se logra en buena parte con la primera dosis”.

¿Qué información hay de cada vacuna con una sola dosis?

“A medida que se avanzó en la campaña de vacunación, dado el complejo contexto global de elevada demanda de vacunas y la limitada producción, los Estados han buscado la mejor manera de distribuir las que había disponibles de la forma más equitativa posible entre los grupos que forman parte de la población objetivo, que sufren mayores complicaciones por la enfermedad”, argumenta Castelli desde el gobierno nacional. Esa prioridad de aplicar muchas primeras dosis mostró buenos resultados en publicaciones de prestigiosas revistas científicas, como The Lancet y Nature.

Cada laboratorio hace estudios de eficacia de las vacunas que produce. El porcentaje de la de Sinopharm con la primera dosis se reportó en 65,5% de eficacia, según cifras del Ministerio de Salud nacional. Como la Argentina tenía comprometidas 4 millones de dosis de esta vacuna, cuando llegó la segunda tanda del envío desde Pekín, se destinó a quienes habían recibido la primera en los envíos de febrero. El intervalo mínimo recomendado para esa vacuna china es de 3 a 4 semanas.

En el caso de AstraZeneca, la información del gobierno nacional indica que, a partir de los 22 días posteriores a la dosis uno, la eficacia es de más de 73%, pero se observa que alcanza el 81,3% cuando la segunda dosis se aplica con un intervalo igual o mayor a 12 semanas. Entre quienes completaron el esquema de AstraZeneca con un intervalo menor a 6 semanas, la eficacia resultó de 55,1%.

La situación entre quienes recibieron la de Astrazeneca es diferente de los que recibieron Sinopharm porque los vuelos que traen las americanas -de las que la Argentina fabricó su principio activo y que se envasaron en México- están llegando con meses de retraso. El compromiso que financia la fundación del mexicano Carlos Slim para América Latina respecto de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca era entregarle a la Argentina 22,4 millones de dosis en el primer semestre del año: los primeros 2,3 millones debían estar disponibles en marzo y luego llegarían 4 millones, en abril. Nada de eso ocurrió. Recién a finales de mayo llegó la primera partida, con 843 mil unidades y, en pocas semanas, se completó un total de casi 3 millones (2.992.200). Lo que sí sucedió antes, en febrero, fue el arribo de 580 mil vacunas Covishield, una variante de la fabricada por AstraZeneca y Oxford pero producida en el Serum Institute de la India. Además, el país recibió otras 1.944.000 dosis de AstraZeneca a través de COVAX, mecanismo colaborativo de Naciones Unidas en busca de un acceso equitativo mundial en esta pandemia. Astrazeneca y Covishield son la misma vacuna, incluso en la primera y segunda dosis, y el intervalo mínimo indicado es de 8 a 12 semanas, aunque hoy especialistas aconsejan que se estire un poco más.

Con la Sputnik V, que tiene un intervalo mínimo de 21 días entre ambas dosis, el problema que se presentó es que el componente de la primera es distinto del de la segunda, y la producción de la 2 está mucho más retrasada, aunque ambas llegan con demoras. Según los estudios del Instituto Gamaleya –donde se fabrica-, la Sputnik V tiene un 79,4% de eficacia con la primera dosis. La Provincia de Buenos Aires hizo su propio estudio en personas de 60 a 79 años, el primero fuera de Rusia, y le dio un resultado similar: 78,6% de efectividad para evitar contagios con una sola dosis; 87,6% para reducir hospitalizaciones; y 84,7% para evitar muertes.

La médica infectóloga Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología y miembro del comité de asesores del gobierno nacional, aclara: “El estudio del Gamaleya “Sputnik Light” demuestra una eficacia cercana al 80% solo con el primer componente. O sea, aquellas personas que recibieron la primera dosis de la Sputnik superan el número de aquellas que recibieron dos dosis de Sinopharm y están muy cerca también de la de AtraZeneca. Es importante transmitir la tranquilidad de que, con una dosis, todos tienen un alto porcentaje de protección”. También advierten los especialistas que esos números entre dosis no pueden compararse tan fácil entre sí porque son estudios específicos para cada vacuna en determinada población pero no incluyen varias vacunas para observar diferencias en el mismo terreno.

Cahn explica que “todas las vacunas que se están usando en la Argentina tienen eficacia después de la primera dosis porque dan inmunidad humoral, es decir, de anticuerpos y celular. Por lo general, la primera dosis es la que confiere mayor porcentaje de eficacia protectora, tanto para formas sintomáticas como para formas graves. La segunda dosis aumenta un poco la eficacia pero lo que hace, sobre todo, es sostener la eficacia en el tiempo, aunque todavía no se sabe si son meses o años. Es lo que hoy se está investigando”.

Como no quedó tan claro cuando se hizo el anuncio de diferir tres meses la segunda dosis, hoy la propia ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, aclara que el intervalo de 12 semanas fue arbitrario y se estableció para ordenar el plan de vacunación, pero confirmó que se van a completar todos los esquemas. “Por eso decimos que los esquemas de vacunación no se reinician sino que continúan. No se vence el efecto”, aclara Florencia Cahn.

¿Por qué en Chile no bajan los casos?

El presidente chileno, Sebastián Piñera, dijo que su país “está entre los tres del mundo que más rápido han avanzado en el proceso de vacunación masiva”, mientras más de la mitad de su población ya tiene aplicada al menos una dosis de Sinovac, Pfizer, AstraZeneca o Cansino. En paralelo, las cifras de contagios en el país trasandino suben como nunca y el sistema sanitario está al borde del colapso. Como la Sinovac es la vacuna más aplicada en Chile y todavía falta información sobre su efectividad con una sola dosis, aparecen cuestionamientos a ese laboratorio para tratar de explicar la alta tasa de casos nuevos.

Pero, en los números que sí se conocen, no parece pertinente desestimar la eficacia de la Sinovac Biotech. A comienzos de abril, la farmacéutica china publicó que, según su estudio en Brasil, las dos dosis de la vacuna reducen en un 50,65% la probabilidad de hacer una enfermedad sintomática; evitan tratamiento médico en un 83,70%; y previenen por completo internaciones y muertes. Ante estas cifras, vale la pena recordar que, después de años de trabajo, la vacuna de la gripe, por citar un caso, no supera el 50% de efectividad.

Igual es cierto que faltan estudios sobre los resultados de Sinovac con una sola dosis. El único que se conoció es de académicos de la Universidad de Chile y dice que, con el calendario completo, se puede evitar una enfermedad sintomática en un 56,5% y que, en los 27 días posteriores a la primera dosis, la efectividad no supera el 3%. Sin embargo, el subsecretario Castelli dice que hay ensayos de fase 3 en Brasil, Chile, Indonesia, Turquía y Filipinas que mostraron otra cosa: “Los investigadores brasileños encontraron un 50,7% de eficacia -62,3% con intervalos más largos entre dosis-, y los investigadores turcos informaron un 83,5%. Como se demostró en estudios de otras vacunas, luego de la autorización de uso, los resultados de primera dosis fueron consistentes con los observados en ensayos de fase 3”.

Javier Farina, médico de la Sociedad Argentina de Infectología y miembro del comité asesor del gobierno en esta pandemia, advierte que “la eficacia de Sinovac es bastante menor a la de las que se usan en la Argentina aunque no es una vacuna mala”, y amplía: “Hay que entender que la eficacia de la vacunación se da cuando realmente es masiva. No debemos pensarlo individualmente. Mientras estemos en la transición hacia la inmunidad de rebaño, necesitamos medidas restrictivas bien aplicadas para ayudar a seguir incrementando el número de vacunados. Si me doy una vacuna del 99% de eficacia pero estoy en contacto con 99 personas que tienen covid, tengo altas chances de infectarme. Si somos 70 vacunados y, de los otros 30, sólo dos tienen covid, la chance de contagiarse va a ser mínima”.

Si se contempla que la Sinovac no tiene una protección tan alta con una sola dosis, y a eso se suman los cuestionamientos sobre las aperturas y la falta de trazabilidad, quizás se pueda explicar mejor la situación que hoy vive Chile. Hace poco, el gobierno de Piñera puso en marcha el pase de movilidad, un certificado que obtienen quienes ya se dieron dos dosis de alguna vacuna y que les permite viajar por el país, algo que hizo enojar a los sanitaristas representados en el Colegio Médico. Su titular, la popular y prestigiosa doctora Izkia Siches, decidió abandonar la Mesa Social Covid, donde coordinaban medidas con su gobierno, en desacuerdo con la flexibilización de medidas en momentos donde se desborda el sistema sanitario.

Otro cuestionamiento que recibe el gobierno chileno es que resulta ineficaz en la trazabilidad, es decir, en el proceso de identificar contactos estrechos de un caso confirmado y así detener esa cadena de contagios.

¿Argentina recibió muchas o pocas vacunas?

A comienzos de este mes, Argentina se contaba entre los 25 que más vacunas recibieron en total. Es un modo cuestionable de comparación porque la población de cada país es bien distinta. Un buen ejemplo de esto es Brasil, que tiene vacunado a un porcentaje parecido al de la Argentina –dependiendo del estudio, ambos están entre el 24 y el 26% de la población con una dosis, pero tiene cuatro veces más población y cinco veces más vacunas. Es que los países del top 25 son muy dispares: China tiene más de 800 millones de vacunas y Argentina, más de 18, es decir, 44 veces menos con casi 30 veces menos población. El número total sirve sólo para reconocer la capacidad de compra y negociación del país, en momentos donde algunos frentes la subestiman. Lo concreto es que las vacunas están llegando pero todavía falta bastante para alcanzar al 70% de la población con una dosis, lo cual permitiría la inmunidad de rebaño.

En ese contexto, todo el tiempo se reflota la discusión respecto de por qué Argentina no logró, hasta el momento, un acuerdo con el laboratorio estadounidense Pfizer, cuando esa vacuna fue la primera contra el COVID-19 que se aprobó en el país y seis mil argentinos formaron parte del estudio más grande de la empresa en todo el mundo. Puede sumarse al análisis que el laboratorio estadounidense, como el resto, tiene demoras en sus entregas, sobre todo en los países de la región a los que les prometió vacunas -y tampoco prometió tantas-. México tiene el mayor acuerdo (34,4 millones y recibió más del 40%; Colombia adquirió 15 millones y recibió 4.3; Uruguay acordó 3 millones y tiene 547 mil, por citar algunos arreglos).

¿Cómo va la inscripción?

En la primera semana de junio, de las 11,7 millones de personas que se calcula que son población objetivo para la vacunación en Provincia de Buenos Aires -es una estimación porque no hay datos censales desde 2010-, había 8,5 millones de inscriptos. Dicho de otro modo, cerca de un 27% no se inscribió para aplicarse la vacuna, sobre todo menores de 30 años. En territorio bonaerense, saben que habrá un 10 ó 15% del total de la población que seguirá resistiéndose a la vacunación, pero queda otro tanto por convencer. “Ha pasado en muchos lugares del mundo –dice Carlos Bianco, jefe de Gabinete de la Provincia-, incluso en países que tienen una amplísima cantidad de vacunas, como Estados Unidos, donde hay hasta regalos para que la gente se vacune. También pasó en Israel. Más allá del número general, determinados periodistas y parte de la oposición tienen que hacer una autocrítica porque, en algunos casos, si hay gente que no se vacunó, es porque le enfermaron la cabeza diciéndole que la vacuna era veneno o que era trucha. Estamos salvando vidas y parece que todo está sujeto a dudas. Una vez que una vacuna está aprobada por ANMAT, que es un organismo de referencia para toda América Latina, se acaba la discusión”. En Provincia, implementan ahora el operativo Casa por Casa, a donde van a buscar a esas tres millones de personas que no se anotaron, quizás por falta de información o de recursos para hacerlo.

En Ciudad de Buenos Aires, que inscribe sólo a quienes se están por vacunar pronto, se calcula que el margen con quienes falta inscribir es del 10%. En Mendoza, la diferencia que llama la atención es entre docentes: según el gobierno local, más de 5 mil trabajadores de la educación, un 10% del total, decidió no aplicarse la vacuna.

Según un relevamiento de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), el 85% de los internados en las unidades de terapia intensiva no fue vacunado con ninguna dosis, un porcentaje similar al que se cuenta entre las personas fallecidas, lo cual da cuenta de la efectividad de la vacunación y también describe que queda camino por recorrer. Todavía no hay estudios que señalen qué porcentaje de fallecidos no se inscribió para recibir la vacuna y a cuántos no les había llegado el turno.

Si ya tuve covid y me vacuné con ambas dosis, ¿me puedo dejar de cuidar?

No hay riesgos de vacunarse tras haberse recuperado de covid, aunque el gobierno recomienda, ante la escasez de dosis, aprovechar la inmunización propia del contagio y esperar entre 3 y 6 meses después del alta para la aplicación, para que otra persona pueda recibir protección. Hay quienes no conocen esta sugerencia y se vacunaron igual, pero no tienen claro si deben o no seguir tomando recaudos, como el uso del tapaboca y la distancia social.

El infectólogo Farina no deja dudas: “Hay que seguir cuidándose como si no estuvieran vacunados. Dentro del sistema de salud, todo el tiempo ocurre que alguien que tuvo covid y se vacunó resulta contacto estrecho de un caso confirmado. La bajada de línea actual es clara y es que las conductas de cuidado deben ser las mismas. Si se incrementa el porcentaje de vacunados, quizás esta recomendación pueda cambiar”.

Me siento periodista desde antes de terminar la escuela, cuando colaboraba en programas de Rock & Pop y Supernova. Trabajo en Información General; salud y educación son mis temas preferidos. Hice tele de chica y madrugué siete años para el aire de Metro. Hoy soy conductora de Ahora Dicen en Futurock. Trato de no ser tan porteñocéntrica.
FlorHalfon
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