Milei se mira en el espejo de Adorni y Bullrich apunta al entorno Karina

El desmembramiento público del jefe de Gabinete anticipa lo que le puede pasar al presidente cuando deje el poder. La advertencia de Patricia. Se mueve el TEG libertario. Economía peronista: capítulo mil.

– Esto hay que cortarlo, Javier. No puede seguir así.

Desde Chile, Patricia Bullrich llamó por teléfono al presidente. Minutos antes, había repasado titulares incendiarios que reflejaban los dichos de Matías Tabar, el contratista que detalló ante la Justicia que Manuel Adorni gastó 245.590 dólares en la refacción de su casa de fin de semana en el country Indio Cua. “¿Una cascada? Qué desprolijidad. Todos los días aparece algo nuevo”, puteó en voz alta la senadora. Y tomó la decisión: “Voy a llamar a Javier”.

La charla fue breve y tensa. “No tengo nada personal con nadie. Mi misión es decirte lo que pienso”, se atajó Bullrich para espantar la teoría de que cuestiona a Adorni por la disputa porteña. Milei habló poco: defendió al jefe de Gabinete y aseguró, como haría dos días después en una desbordada entrevista por TV, que el funcionario puede explicar todo. Quizá por la resistencia del presidente, Bullrich lanzó una frase extrema: “Javier, hay gobiernos que duraron dos años”.

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Fue un planteo temerario que, según entendió la senadora, el presidente apenas registró. Sabe de qué habla. Habitó dos gobiernos que terminaron mal. Fue ministra de Fernando De la Rúa, que huyó en helicóptero, y de Mauricio Macri, que perdió por paliza. Milei tampoco reaccionó sobre el caso Adorni. 36 horas después del llamado, sin movimientos, hizo lo que suele hacer bien: se sentó en un set de TV y habló.

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Montoneros y los entornos

Bullrich detonó una crisis inédita en el ecosistema Milei. Por primera vez, una pieza impura de la matriz libertaria desafía al presidente y a Karina. El mapa de la interna oficial se reconfiguró. El último año y medio, los vectores de la guerra íntima de La Libertad Avanza fueron Karina y Santiago Caputo. Esta semana, el TEG libertario cambió y la disputa central es entre Bullrich y la hermanísima. No es una tensión nueva pero jamás estalló con la visibilidad y potencia de estos días.

“Yo estoy formada por Montoneros, sé lo que es pelear contra los entornos”, repitió en estos días la senadora. Es una mención a su militancia juvenil y el famoso argumento de la JP sobre el “cerco” a Juan Domingo Perón en los días de la tercera presidencia del fundador del PJ. Los entornos son, en el caso de los Milei, dos anillos concéntricos: Karina entorna al presidente y, a la vez, un grupo de fieles entorna a la hermanísima.

“Karina está rodeada por amigos, no por dirigentes”, diagnostican cerca de Bullrich. En charlas privadas, la senadora contempló la variable de que la Casa Rosada le imponga un castigo. “¿Qué me van a hacer? ¿Me van a aislar en el Senado? ¿Me van a correr de la jefatura del bloque? Si lo hacen, me iré a mi casa”, escucharon decir a la exministra de Seguridad, que se mueve por impulsos y por datos de encuestas: el escándalo Adorni pegó en el votante histórico del PRO.

Los papeles de Manuel

A punto de cumplir 70 años -el próximo 11 de junio-, Bullrich parece no temerle a que los Milei apliquen con ella la medicina que usaron con figuras como Ramiro Marra, Marcela Pagano, Carlos Kikuchi o, en el caso que puede tener más similitudes, Victoria Villarruel. Karina no acepta disidencias. El único que tensó con ella y -hasta acá- sobrevivió fue Santiago Caputo, pero porque tiene un vínculo especial con el presidente, que lo considera un hermano. Por esa familiaridad, lo de Karina es un fratricidio interruptus. Más que en Marra o Kikuchi, Bullrich puede mirar la deriva de Villarruel: la vice toreó a Karina y Milei la excomulgó en público para evitar el voto solapado. Con los meses, Villarruel perdió volumen y el apoyo de buena parte de los adherentes de Milei.

Pero el Milei que debería ponerle límites a Bullrich es más débil que el Milei que desterró a Villarruel. Ministra sin cartera, jefa de subloques de legisladores, Bullrich se arriesga. Con Adorni tiene mala espina desde la campaña porteña, en la que como candidato a legislador ponía “excusas” para no ir a las actividades. Pero el malestar real fue el verano pasado, cuando la senadora le atribuyó al jefe de Gabinete operaciones en su contra, a partir de una competencia por la candidatura a jefe de Gobierno de CABA el año próximo.

Meses atrás, Bullrich encaró a Adorni. “Si tenés problemas conmigo, hablame de frente. ¿Vos querés ser candidato a jefe de Gobierno? Bueno, yo voy con vos, pero conmigo no jodas”, le dijo. En las últimas horas, la senadora pidió que el jefe de Gabinete presente de inmediato la declaración jurada porque está convencida, y así lo transmite, de que no tiene los papeles para justificar sus gastos. Se lamenta doblemente porque Milei le cree al exvocero. Se mostró, el viernes, con Pilar Ramírez, jefa de LLA en CABA y referente de Karina.

Amarillos y violetas

Bullrich tiene motivos para patalear. El estudio de abril de TresPuntoZero y La Sastrería hace doble click sobre el indicador que mide la valoración de la gestión Milei y discrimina según el voto en las generales de 2023. Es un ejercicio para detectar la conducta del votante primario de LLA y de los que, aunque luego lo apoyaron en el ballotage contra Sergio Massa, tienen otro origen y otras demandas. ¿Qué muestra eso? Que el 46,5% de los votantes de Bullrich evalúa de manera negativa la gestión de Milei.

La senadora tiene razones para reclamar que el presidente reaccione y le ponga fin al problema Adorni: casi la mitad de sus votantes, en abril, desaprobó al Gobierno. Hay más: entre los votantes primitivos de LLA, la valoración negativa es de 1 de cada 4. Pero todavía hay algo más: votantes violetas y amarillos cuestionan en igual porcentaje la corrupción, pero los de Bullrich cuestionan más los temas económicos. Entre ellos, el rebrote inflacionario.

Otra foto del sondeo que realizó Shila Vilker expone una debilidad política y de adhesión al Gobierno nacional: solo el 17,6% se identifica políticamente con La Libertad Avanza, porcentaje que en diciembre pasado estaba por arriba del 30%. Es, como ocurre con otros indicadores -la desaprobación llegó en abril a 66%-, el peor número desde que Milei ganó las elecciones.


Ese dato se puede cruzar con las mediciones de la conversación en redes que, en abril, marcaron el peor momento del presidente. Además de la pérdida de apoyo en la opinión pública, ¿Milei empezó a perder seguidores puros y duros? El deterioro en la calle virtual, sobre todo en la más ruidosa y furiosa que es X, coincide con la retirada pública de Las Fuerzas del Cielo, sector que tiene como portavoz al @gordoDan_ y reporta a Santiago Caputo.

Aquellos cruzados libertarios son leones afónicos. Milei los destrató cuando dictaminó que Lilia Lemoine “tenía razón” y los volvió a ningunear esta semana cuando, en un episodio menor pero relevante para ese micromundo, recibió en Olivos a la diputada junto a Tronco, que llevó a un grupo de influencers de su canal de streaming para cubrir el vacío tuitero del caputismo.

El análisis de redes de la consultora Ad Hoc muestra que Milei tocó el punto más alto de negatividad y que hace 60 días, desde que estalló el caso Adorni, no puede salir de ese loop tóxico. Un estudio de Methodo aporta un elemento adicional: el volumen de menciones al presidente bajó casi a la mitad. Aunque sigue siendo el personaje con mayor rotación, y se mantiene como figura central de la conversación, ya no ordena como antes la charla en función de sus deseos e intereses.

Un campo de batalla llamado Adorni

Una tesis, envenenada pero no inverosímil, plantea que el único soporte que le queda a Adorni en el Gobierno es el propio Milei. Que hasta Karina asumió que su permanencia es puro costo. Suena desmesurado, porque la lectura convencional del sistema Milei es que la única persona que logra influir sobre el presidente es su hermana. Sería un plot twist que Karina esté, secretamente, validando la avanzada de Patricia contra Adorni.

El fondo, más allá de eso, es otro. El jefe de Gabinete es el campo de batalla donde el Gobierno, roto y por ventanillas diferentes, trata de negociar una convivencia con un sector de Comodoro Py. Si se corre la hojarasca mediática y simbólica, Adorni es el espejo en el que Milei puede verse a sí mismo en el futuro: el costo de romper vínculos, sistematizar el destrato y hacer un culto del daño tiene, al final, un costo.

Esa deuda se paga cuando el poder se termina. Adorni es un caso paradojal, quizá solo comparado con lo que ocurrió con Amado Boudou durante la segunda presidencia de Cristina Kirchner. La Justicia, que suele ser lapidaria cuando los políticos -no todos- dejan el poder, con Adorni avanza cuando está en la cima de su influencia política. 

El jefe de Gabinete protagoniza la primera causa judicial por streaming de la historia argentina. Es, hasta acá, un dique que impide que el territorio de negociación sean causas que podrían involucrar a Milei, a su hermana o a ambos. La continuidad del ministro en su cargo es, por tanto, un factor que conviene a todos los protagonistas de una paritaria incierta y que no tiene un desarrollo claro. Si Adorni sale del juego, las cartas que pondrá sobre la mesa el Ejecutivo serán mucho más gravosas para los Milei.

Tiempo de gracia

La Corte Suprema también hizo algún movimiento. Un dirigente peronista muy experimentado dice que los cortesanos son “chinos” en el manejo de los tiempos. ¿Terminó el período de gracia del tribunal que, hasta acá, fue cauto con acciones que incomoden a la Casa Rosada? En estas semanas apuró resoluciones sobre las cajas previsionales y en los últimos días sumó una novedad: validó una demanda de la provincia de La Pampa sobre el reparto de ATN. 

Tuvo voto unánime de los tres jueces en una causa que arrancó dos años atrás y que podría, eventualmente, ser la puerta por la que ingresen y prosperen otras demandas. Todo lo que toca la cuenta de Toto Caputo es delicado. El ministro enfrentará, este martes, una movilización que se anticipa masiva en reclamo por los fondos para universidades que votó el Poder Legislativo, confirmó el Judicial y el Ejecutivo se niega a cumplir.

El ministro debe lidiar con sus propios tropiezos y rastrear datos amables que la economía real le niega. Festejará, seguro, una baja de la inflación luego del pico de marzo. Aun con un descenso, el desafío hacia adelante será grande. Equilibra, la consultora de Martín Rapetti, comparó la curva de la inflación durante el Plan Austral, la convertibilidad y el plan Caputo-Milei y las diferencias son notables.


Las observaciones -un trader, que cambia de ideas según el resultado- que Domingo Cavallo hizo de su desempeño, descriptivas y similares a las que días antes hizo el propio Milei -experiencia en el trading que no está atado a ninguna teoría- pone a Caputo a dinamitar todos los puentes. Así como Adorni cayó en desgracia, un día terminará la gestión de Caputo y es probable que no del mejor modo. 

Cavallo les respondió a ambos y hasta, en modo tuitero, subió un reportaje en el que Milei hacía referencias más que elogiosas sobre su desempeño. El hilo que une todas las piezas es más abstracto: así como Cavallo, el contratista Tabar le respondió a Milei y, entre otros, Carlos Rodríguez le pidió que renuncie a la reelección en 2027.

El temor que antes despertaba el presidente parece diluirse. Maquiavelo escribió hace siglos que el temor es una herramienta que tiene el gobernante para imponer respeto e, incluso, ganar buena reputación. El desafío público de Bullrich aparece como el registro más explícito. El apoyo en piloto automático de las Fuerzas de Cielo puede, en cierto modo, leerse de la misma manera. Ni fascinación ni temor.

La economía peronista

La cumbre peronista de la semana pasada en Parque Norte, en la que se acreditaron 4.092 dirigentes, y que tuvo a Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel como referentes más visibles, disparó varios debates. Era, en cierto modo, el objetivo. Santiago Fraschina, economista vinculado con La Cámpora, objetó en una columna que los federales proponen primero generar riqueza y luego distribuirla. La base en una crítica que Cristina Kirchner le hizo a Alberto Fernández: que “el crecimiento no se lo lleven 3 o 4 vivos”.

Parece, a simple vista, una simplificación que asemeja -o eso insinúa- la mirada del grupo Parque Norte con la vieja, y probadamente falsa, teoría del derrame. “No se puede distribuir riqueza que no se crea”, dicen los federales. El punto, hasta acá, es que por primera vez el peronismo parece discutir algo y tratar, al menos a priori, de buscar una síntesis. Apareció otra vez a partir de una referencia que Olmos hizo en una entrevista con Iván Schargrodsky en El Señor de los Pasillos por C+, respecto a reabrir el diálogo con ese animal indómito que es el mercado financiero.

Fue Emiliano Estrada, exdiputado y actual secretario de Economía del PJ nacional, quien recogió el guante. Para Estrada, la resistencia del mercado financiero al peronismo es algo así como una cuestión de piel que no se resuelve rápido ni solo con voluntad de diálogo. El salteño suele usar una frase que expresa, al menos en la teoría, la unión de dos mundos que parecen antagónicos: habla de «medidas peronistas con herramientas de mercado».

Son pinceladas de un dibujo borroso que tiene, además, otras ventanillas. Aparece, como criterio compartido, la idea del equilibrio fiscal como meta, aunque los caminos para lograrlo son bien diferentes. “¿Tanto nos corrió la cancha Milei que tenemos que defender el equilibrio fiscal a ciegas?”, apunta un dirigente camporista. En el terreno político la visita de Axel Kicillof a Córdoba, un territorio hostil para todo el peronismo que no sea cordobesista -sobre todo K-, es un ensayo y un método: empezar la recorrida por las provincias -en el interior, Kicillof es visto como una continuidad de Cristina- y hacer desembarcos sin, en principio, definir franquicias locales.

Es una lógica de apertura, para no entregar la marca en el territorio, pero en el caso cordobés debe leerse como una señal a Martín Llaryora, que tiene diálogo con Kicillof aunque no vean igual a Milei ni proyecten del mismo modo: el cordobés está decidido a pelear una reelección que Kicillof tiene vedada. El gobernador regresó de Córdoba con el respaldo de Héctor Daer, del gremio de Sanidad, a su candidatura a presidente.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.