Malvinas: Argentina entra en el mundo de las guerras por las cadenas de suministro

La escalada por Malvinas debe calibrarse con eficacia porque el Reino Unido dispone de empresas más internacionalizadas, pero acá está Vaca Muerta.

Es imposible pensar los recientes anuncios de Javier Milei sin el disparador de Washington: hace algunos días, Donald Trump fue consultado sobre la posición estadounidense respecto de las islas Malvinas. La respuesta fue escueta: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”. La posibilidad de revisar la neutralidad amigable con los británicos sostenida por los Estados Unidos había aparecido entre las opciones del Pentágono para castigar a un aliado de la OTAN que no acompañó la guerra con Irán  a pesar del pedido expreso del presidente estadounidense y de la dependencia europea del petróleo que transita el estrecho de Ormuz. 

El fraseo, ambiguo y carente de cualquier definición, alcanzó para encender alarmas en Londres, donde la hipótesis de un abandono estadounidense al estilo de Suez alimenta hace tiempo los temores de los sectores nacionalistas. Y generó al mismo tiempo expectativas en la Casa Rosada, donde el alineamiento con Washington es un axioma, que precede cualquier análisis de ventajas y riesgos. 

Quienes ven en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 –que elevó el hemisferio occidental a prioridad de Washington– y en el “corolario Trump” de la Doctrina Monroe una apertura para sacar de Malvinas a una potencia extracontinental como el Reino Unido renovaron la hipótesis de los posibles dividendos de una alianza con Estados Unidos para una Argentina a la que el Atlántico Sur y los recursos naturales vuelven súbitamente más relevante.

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En las horas previas a la cadena nacional, circulaba incluso con alguna fuerza la versión de un eventual anuncio de un pedido de mediación de Trump para resolver la disputa y lograr que el Reino Unido cumpla las resoluciones de Naciones Unidas y se avenga a negociar sobre la disputa de soberanía. No hubo nada de aquello. El presidente anunció y celebró los vientos de cambio norteamericanos, pero Washington no formó parte de los anuncios. Quirno aclaró que las medidas no habían sido acordadas con Estados Unidos

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Con todas sus tensiones, la alianza entre el país del norte del continente y el Reino Unido es sólida. Un aliado nuclear, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pieza clave de la OTAN, y aliado de inteligencia junto a Australia, Canadá y Nueva Zelanda en el esquema Five Eyes o la alianza AUKUS, para el desarrollo de submarinos nucleares en el indopacífico, destinados a la marina australiana en el marco de la competencia con China. 

En Londres, la alianza estratégica  con los Estados Unidos es un consenso que trasciende gobiernos. Con algunas importantes excepciones, como Jeremy Corbyn, laboristas y conservadores apoyaron consistentemente el vínculo con Washington como principal garantía de seguridad británica. En Argentina, el alineamiento que propone Milei es tan intenso como reversible. Ni la sociedad ni el sistema político están convencidos de dejar de lado la lógica de autonomía y cierta pretensión de equidistancia entre los vínculos con China y Estados Unidos. Incluso, sectores significativos del sistema buscan relaciones más fluidas con Beijing. 

En ese marco, priorizar a la Argentina en Malvinas supondría algo bastante parecido a un salto al vacío, sin ninguna de las consideraciones que informaron el apoyo a Egipto en la crisis de Suez, en los años 50. El declive británico no alcanza para explicar la expectativa en un giro semejante.

El idioma de la época

El anuncio efectuado por cadena nacional, sin embargo, aportó una novedad significativa. No en la postura de Washington, sino en la de Argentina. Milei habló en el idioma de la época, del que Argentina había intentado mantenerse al margen, para ofrecerse como un proveedor seguro y estable de recursos naturales que demanda la reconfiguración global. Un país casi sin hipótesis de conflicto en un mundo cada vez más en conflicto

Milei llamó a los inversores petroleros a elegir entre Vaca Muerta, uno de los yacimientos estrella a nivel mundial, y la operación malvinense en Sea Lion. Anunció un paquete de sanciones que mezcla normas vigentes, decisiones de aplicación más vigorosas, y promesas de modificaciones legislativas. 

La Ley N° 26.659, aprobada en 2011 y endurecida en 2013, ya prohíbe la exploración o explotación petrolera en las Islas Malvinas y los espacios marítimos sin autorización argentina, tanto para las empresas responsables como para las prestatarias de servicios comerciales, financieros, logísticos o técnicos. Prevé inhabilitaciones de cinco a veinte años, reversión de concesiones y sanciones penales. Una legislación que ya alcanzaba a la cadena de valor. 

El Decreto 868/2026 dictado en línea con los anuncios, estableció un procedimiento más expeditivo. Trasladó la autoridad de aplicación a la Cancillería, fijó plazos breves para informar infracciones, presentar descargos y resolver sumarios, e incorporó una declaración jurada al RIGI. Al día siguiente, el Gobierno abrió procedimientos contra 45 personas físicas y jurídicas. Quirno anunció que las advertencias llegarían a 180 compañías de 29 países, incluidos prestadores petroleros, bancos y aseguradoras. De aprobarse, la ley modificada igualará las penas de proveedores y operadoras, impediría a los infractores contratar también con privados, admitiría el juicio en ausencia y extendería el régimen a otras actividades que afecten recursos naturales. 

Más allá de las modificaciones legislativas, la gran diferencia con el momento de aprobación de la ley es la relevancia de Argentina como actor petrolero global. En 2013 se discutía si Vaca Muerta era un proyecto viable, y el déficit energético rondaba los 7.000 millones de dólares. En 2025, la formación produjo unos 600.000 barriles diarios, y el país acumula récords de superávit energético. 

Si hubiera que hacerlo, elegir entre Vaca Muerta y Sea Lion resiste poco análisis. La primera fase de Sea Lion requiere unos 2.200 millones de dólares, apunta a recuperar 170 millones de barriles y alcanzaría una producción 50.000 barriles diarios a partir de 2028. La escala es extraordinaria para las islas, con menos de 3.500 habitantes, pero es muy pequeña frente al horizonte del desarrollo argentino. El proyecto más grande que presentó YPF al RIGI, junto a la italiana ENI y la emiratí ADNOC prevé una inversión de 51 mil millones de dólares. Y es apenas un proyecto. 

La israelí Navitas y la británica Rockhopper son actores relativamente pequeños, sin exposición en el país. Las principales petroleras del mundo ya rechazan operar en Malvinas por el riesgo político. Encontrar operadoras pequeñas, sin intereses en el país, sin embargo, tiene límites en otros eslabones de la industria. Insumos como perforadoras, plataformas, así como seguros y financiamiento se concentran en relativamente pocos jugadores, para los que Vaca Muerta podría ser de enorme interés. Fases posteriores de Sea Lion, y hasta su operación cotidiana, dependiendo el grado de presión, podrían encontrar dificultades.

Las vulnerabilidades de la globalización

La hipótesis del auge de la globalización es que la interdependencia moderaría los conflictos, ya que los estados tendrían mucho invertido en una red económica deslocalizada, donde las partes, el financiamiento y los eslabones de las cadenas productivas se distribuían alrededor del mundo y se ensamblaban just in time. El reverso de aquella dependencia es un aumento de la vulnerabilidad. La dependencia de mercados, insumos críticos, financiamiento puede ser puesta en valor para dañar a la economía de un país. Estados Unidos ejerce ese poder desde hace décadas, de la mano del tamaño de su mercado, la preeminencia del dólar y su sistema financiero.

El embargo contra Cuba, que básicamente impide a cualquier empresa con intereses en el mercado estadounidense comerciar con Cuba, es una muestra de la capacidad de infligir costos a base de puro poder de mercado. Las sanciones posteriores a la invasión rusa de Ucrania extremaron la lógica. Se congelaron reservas y restringieron operaciones bancarias, en simultáneo con medidas sobre los sectores de energía, transporte y tecnología. En todos los casos los efectos fueron limitados para cambiar conductas, pero significativos a nivel económico. 

Fuera de occidente, China utilizó licencias sobre la exportación de tierras raras y sus tecnologías de procesamiento para condicionar las conductas de países rivales como Estados Unidos y Japón. 

Para Argentina, las vulnerabilidades se encarnaron en las consecuencias de la guerra de 1982. El Reino Unido vetó la venta repetidamente de cazas supersónicos porque contenían componentes británicos. No fue necesario fabricar el avión completo. Bastó con controlar un insumo pequeño, irremplazable y protegido por una licencia de exportación. 

Las cadenas de suministro tienen funciones coercitivas. Argentina hoy dispone de un activo de clase mundial y de una red empresarial global interesada en explotarlo. Vaca Muerta es un activo en el que Argentina puede apalancarse.

Las armas de Londres

La interdependencia armamentista, aún sin simetrías, suele tener anverso y reverso. El Reino Unido no puede ofrecerles a las petroleras otro Vaca Muerta, pero conserva nodos decisivos en las finanzas y en el comercio de recursos naturales. 

Londres es el centro mundial de formación de precios y cobertura de metales industriales a través de la London Metal Exchange y uno de los principales centros globales de crédito, seguros y corretaje marítimo. Según un informe oficial británico, el Reino Unido concentra el 35% de las primas mundiales de seguros marítimos y el 26% de las operaciones de corretaje naval. BP y Shell siguen entre las grandes petroleras globales, y Londres conserva un peso corporativo desproporcionado en minería y materias primas. En una escalada, el Gobierno británico podría sancionar empresas argentinas o dificultar el financiamiento, el seguro y el transporte de ciertos cargamentos. La experiencia rusa muestra que retirar esos servicios basta para elevar costos y forzar circuitos alternativos. Sería una reacción extrema frente a un país democrático, con el que no hay conflicto armado, y dañaría tanto los intereses de firmas británicas como de sus compradores.  

Londres debe cuidar la reputación abierta de su plaza, y el financiamiento, los seguros y el comercio pueden desviarse hacia Nueva York, Suiza, Singapur o China. Es improbable, pero la lógica de la escalada es también imprevisible. Con la estrategia de las sanciones, Argentina podría dañar la economía de Sea Lion sin detenerlo; y el Reino Unido podría encarecer las exportaciones argentinas sin bloquearlas. El Reino Unido dispone de un mercado financiero más profundo, empresas más internacionalizadas y mayor experiencia sancionatoria. Buenos Aires tiene el activo más valioso. La calibración es compleja.

El gobierno de Argentina anunció que jugará con las reglas del capitalismo posterior al auge de la globalización. Reglas lábiles, alineamientos transaccionales y mercados convertidos en instrumentos de seguridad nacional. La ironía de que lo anuncie Milei difícilmente escape a ningún observador. Un Gobierno liberal libertario advierte a los inversores que sus negocios serán evaluados según objetivos estratégicos argentinos. La eficacia dependerá de la calibración. Si las sanciones se aplican con precisión, Vaca Muerta puede desalentar proveedores cruciales, encarecer Sea Lion y reducir el atractivo de sus expansiones sin cerrar a la Argentina capital y tecnología necesarios para su propio desarrollo. Es el dilema que el discurso presidencial apenas empezó a recorrer. 

Qué más estoy leyendo:

Es abogado, especializado en relaciones internacionales. Hasta 2023, fue subsecretario de Asuntos Internacionales de la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Nación. Antes fue asesor en asuntos internacionales del Ministerio de Desarrollo Productivo. Escribió sobre diversas cuestiones relativas a la coyuntura internacional y las transformaciones del sistema productivo en medios masivos y publicaciones especializadas. Columnista en Un Mundo de Sensaciones, en Futurock.