Llenar el cielo de espejos para frenar el cambio climático

¿Hay una salvación milagrosa? Tecnologías y proyectos que sacan el carbono del aire y otras más raras como llenar la atmósfera de espejos, regar nubes con polvo o llenar el mundo de árboles.

¡Hola! ¿Cómo estás?

La vez pasada te hice leer un montón, así que hoy vamos con una entrega más cortita para conocer un poco sobre las cosas -más y menos audaces- que se están inventando en el mundo para frenar el cambio climático.

Formas de frenar el cambio climático

Como sabés, para hacerle frente al cambio climático tenemos que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provienen de las diferentes actividades humanas. Y para eso es preciso desarrollar e implementar tecnologías que permitan producir lo mismo -energía, alimentos, infraestructura, etc.- sin emitir carbono.

Captura de carbono

La lógica que subyace a todas las alternativas que te presento acá es que si hay demasiado carbono en la atmósfera y no se puede evitar su generación en las actividades humanas, hay que impedir que llegue a la atmósfera. O, en su defecto, quitarlo de allí.

En este marco, hay tres grandes líneas de trabajo:

  • Captura y almacenamiento (CCS, por sus siglas en inglés): consiste en capturar las emisiones de grandes fuentes puntuales -típicamente las grandes industrias básicas como las acereras, por ejemplo- antes de que ingresen a la atmósfera. El CO2 capturado luego es transportado y almacenado por tiempo indeterminado en formaciones geológicas subterráneas.
  • Captura directa de aire (DAC): a diferencia de los anteriores que toman el aire de una fuente donde el carbono está muy concentrado, en este caso se procesa el aire circundante, que obviamente tiene una concentración mucho menor. Esto hace que el proceso sea bastante más ineficiente que las opciones anteriores. Aunque permite trabajar con las emisiones que ya se encuentran dispersas en la atmósfera o donde la captura en la fuente no es posible.
  • Captura, utilización y secuestro (CCUS): extraer el carbono y almacenarlo de manera indefinida es un proceso costoso y que conlleva algunas dudas sobre la seguridad de los sitios de almacenamiento. Tanto desde una perspectiva económica como de una de economía circular, tiene más sentido encontrar formas de reintroducir el carbono en el circuito productivo como materia prima.

¿Qué tan avanzado está esto?

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Actualmente hay unas 35 instalaciones comerciales que aplican CCUS a procesos industriales, transformación de combustibles y generación de energía. Según la Agencia Internacional de Energía, en el pasado la implementación de esta tecnología estuvo por debajo de las expectativas, pero el impulso ha crecido en los últimos años. Así, hoy hay alrededor de 300 proyectos en diversas etapas de desarrollo. Sin embargo, esto está muy lejos de lo que se requiere para alcanzar las metas de carbono neutralidad.

Más allá de los desafíos técnicos, el costo es un factor clave que afecta este tipo de desarrollos. Para que funcione económicamente, el costo de aplicación de la tecnología tiene que ser menor al que se paga (y pagará en el futuro) por la emisión de gases de efecto invernadero.

Los proyectos de salvación de la geoingeniería

  • Copiando a los volcanes

La inspiración fundamental para uno de los proyectos de intervención más drástica en los procesos atmosféricos proviene de la erupción de un volcán filipino en 1991. Debido a la gran cantidad de ceniza y gas que emitió a la atmósfera, la Tierra se enfrió casi medio grado en los meses que siguieron a la erupción. ¿Cómo funciona esto? Las mini partículas de aire rebotaron una mayor proporción de la luz solar al espacio que en tiempos normales, reduciendo así la luz que llegó hasta la Tierra y el calentamiento consecuente. Con intenciones de recrear este efecto, hay una línea de investigación denominada “Inyección de Aerosoles Estratosféricos” (SAI). Consiste en inyectar aerosoles de azufre en la estratosfera, entre 15 y 50 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra. Estos aerosoles se combinarían con las partículas de agua que hay allí y reflejarían más luz solar de lo habitual durante cierto período de tiempo.

  • Un cielo espejado

En el mismo sentido, se piensa en colocar espejos en el espacio. Estarían destinados a reducir la cantidad de luz que llega a la Tierra y así reducir la temperatura. Técnicamente esto se llama “gestión de la radiación solar”.

  • Espumita en el mar

Otra técnica potencial de enfriamiento planetario sería cubrir partes del océano con espuma artificial. La idea parte de que la enorme mayoría de la superficie terrestre está cubierta por el océano, pero como esta agua es oscura refleja poca luz y almacena calor, entonces, si partes del agua oceánica pudiesen estar cubiertas por una sustancia a priori inocua pero que permita aumentar la cantidad de luz que es reflejada, reduciría la temperatura terrestre.

  • El millón de árboles

Aunque no es una alternativa tecnológica en el sentido que venimos hablando hasta acá, corresponde sumar la clásica opción de salir a plantar árboles a lo loco. Porque los árboles efectivamente son grandes captadores de CO2. Sin embargo, esto tiene una serie de problemas. Por un lado, no cualquier ecosistema es un bosque, con lo cual meter árboles en lugares random puede incluso contribuir a su degradación. A su vez, estos árboles introducidos en paisajes inadecuados pueden ser más propensos a sufrir incendios, poniendo en riesgo el resto del ecosistema y anulando los esfuerzos de captura de carbono. Plantar árboles está bien siempre y cuando sea la especie correcta en el lugar adecuado.

La Fundación Heinrich Böll desarrolló un mapa donde listan con detalle varios proyectos de investigación y aplicación de diversas técnicas de ingeniería climática. Podés consultarlo aquí.

¿Qué pensamos de este tipo de desarrollos?

En este momento no nos sobra nada. Así como vuelve la energía nuclear por la necesidad de una generación de energía estable y limpia, tener estas tecnologías a disposición por si no llegamos a tiempo o no alcanza el proceso de descarbonización global no debería descartarse.

Ahora bien, el proceso de descarbonización de las actividades humanas tiene que suceder de cualquier forma. Incluso si se implementan las tecnologías de captura de carbono, las emisiones tienen que reducirse porque la captura nunca daría abasto. Por eso es importante que los mayores esfuerzos estén puestos allí. Y que la exploración de estas tecnologías de captura sea encarada de manera complementaria.

Respecto de la geoingeniería específicamente, hay que ser aún más cuidadosos. El clima es un sistema hipercomplejo, toquetear alguna parte puede conllevar consecuencias inesperadas y tal vez incluso peores que las que se intentaba evitar. Mismo con aquellas propuestas que intervienen sobre ecosistemas. Además, este tipo de medidas son super centralizadas, ¿quién decide sí, cuál y cómo se aplica alguna de estas acciones?

En síntesis, nada nos va a salvar de hacer los cambios profundos en materia de producción y consumo que requiere volver a enmarcarnos en los límites planetarios. Si alguien te habla de soluciones mágicas te parás y me llamás.

Esto es todo por hoy, te mando un abrazo grande y te recuerdo que Cenital es posible -y puede garantizar el acceso libre al contenido- gracias al aporte de lectores copados como vos. Si aún no sos parte de la comunidad, te invito a hacerlo por acá.

Te mando un abrazo grande.

Eli

Soy Licenciada en Ciencias Ambientales, Magíster en Políticas Públicas y Becaria Doctoral en Ciencia Política en la UNSAM. En todos los ámbitos que puedo me dedico a sumergirme en los dilemas que nos presenta el desarrollo sustentable, uno de los mayores desafíos que enfrentamos en este siglo. Me mudé a un departamento en CABA hace poquito, así que estoy aprendiendo a ser porteña y tener plantas y compost en el balcón.