La rabia de Milei y los errores de un ministro que dinamitan los pactos de Karina

El encierro de Milei y la triple interna por la SIDE. Menú con jefes territoriales: caja, reforma y jueces. El drama social que nadie quiere ver. El hachazo de Caputo. Preguntas en la Casa Blanca. El tour del PRO y “La Cámpora de Mauricio”.

– Toto dice que falla la política pero metió un ajuste que rompió los acuerdos con los gobernadores.

En el off del off libertario a Luis Caputo le dedican una palabra irreproducible. El ajuste que el ministro aplicó a través de la Decisión Administrativa 20/26, remake del recorte más grande de la historia de la humanidad, les arrebata más de 1,3 billones de pesos a los gobiernos provinciales, hachazo que se suma a los 1,4 billones de pesos de coparticipación que perdieron por la baja de la recaudación en el primer cuatrimestre del año.

Para los gobernadores amigos y aliados, el problema no es la torpeza política de Karina Milei ni el temerario repliegue de Santiago Caputo. Ni siquiera el escándalo infinito de Manuel Adorni. El asunto que los desvela es el agujero negro de fondos que el plan Caputo produce en las cuentas provinciales. El malestar refuerza un ninguneo que se escucha en el entorno de la hermanísima: “Toto no sabe nada de política”.

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El daño de la gestión Caputo para las provincias se puede personalizar. En cuatro meses de 2026, la baja de recaudación –que derivó en la caída de los giros de coparticipación– implicó que las provincias dejaran de recibir, en promedio, 472.691 pesos por habitante, según el análisis de Politikón Chaco, la consultora de Alejandro Pegoraro. En algunos casos, como Catamarca o Tierra del Fuego, el derrumbe fue de más de 1,3 millones de pesos per cápita. Un escalón debajo están Formosa, La Rioja y La Pampa, con más de un millón por habitante.

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Los malos resultados del plan Caputo dinamitan la negociación que Karina, a través de los primos Menem y Diego Santilli, tejió con los gobernadores. El último hachazo volteó fondos para obras que los mandatarios provinciales negociaron con la Casa Rosada cuando se aprobó el Presupuesto. La vía alternativa para compensar –siquiera gestualmente– a los amigos también pasó por la motosierra: Economía recortó más de la mitad del fondo destinado a ATN y dejó solo U$S 86 millones para repartir entre las provincias en lo que queda del año.

El riesgo Milei

El último recorte asciende a 2,5 billones de pesos. De ese total, 1,4 billones son fondos directos o indirectos para las provincias (según detalló Martín Barrionuevo), lo que refleja el más reciente tropiezo de Caputo. En febrero, en charlas post verano con ministros y gobernadores, el titular de Economía prometía que en abril empezaba el rebote. No ocurrió. La teoría caputista derrapó y el gobierno tuvo que activar un nuevo ajuste que, meses atrás, no estaba en los planes de Javier Milei.

La matemática ignora un fenómeno que se registra en las provincias. Un caso: entre 2023 y 2025, las internaciones en los hospitales bonaerenses aumentaron 35% y se incrementó un 12% la cantidad de pacientes que van al sistema público aunque tienen –o tenían– obra social o prepaga, según explicó el ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak. 

Los ajustes nacionales en programas de salud, en la cobertura de medicamentos y en planes de vacunación ya impactan en la estadística sanitaria: en mayores de 45 años, crecieron 60% los casos de influenza y neumonías, los de diabetes un 40%, las enfermedades cardíacas un 37% y las hipertensivas un 36%. En personas mayores de 60 años, entre 2024 y 2025, la causa de internación que más aumentó fue la diabetes mellitus, que creció 188% en un año.

Es una epidemia que el Gobierno desconoce o naturaliza. Hay otro drama silencioso y terrible: en los centros de salud públicos aumentaron exponencialmente las consultas vinculadas a salud mental. Hace un tiempo, en la provincia empezó un trabajo conjunto entre Salud y Seguridad sobre la estadística en materia de suicidios. Hay una cifra que impacta: en Buenos Aires el número de suicidios supera, en cantidad, a la sumatoria de víctimas en accidentes de tránsito y en homicidios violentos.

Es una estadística oculta, sin la cual es difícil el diagnóstico y el abordaje. El 78% son hombres, la mayoría jóvenes, sin diferencias en cuanto a lo territorial.

La obra (social) de Adorni

Un informe de la CGT detalla que el 78% de los afiliados a obras sociales sindicales aportan menos de lo que cuesta la cobertura básica, el plan médico obligatorio (PMO), lo que derivó en la quiebra de algunas obras sociales, la intervención de otras y la situación crítica de casi más de la mitad. En promedio, por cada trabajador formal el sistema recauda $67.525 mientras que el costo del PMO es de $85.000. Casi un 25% más.

Dos fenómenos cruzados: por la caída de los salarios bajaron los aportes mientras aumentaron, por encima del 300%, los costos. Un caso que conocen en Casa Rosada es el de la obra social de los uniformados, IOSFA, que arrastra una deuda monumental y fue desactivada en febrero pasado vía decreto para crear una obra social para las Fuerzas Armadas –bautizada OSFA, y que la semana pasada cambió de titular– y otra para las Fuerzas de Seguridad (OSFFESEG), que Alejandra Monteoliva plantea tercerizar en prepagas.

La crisis de IOSFA requirió un préstamo del Instituto de Asistencia Financiera para el Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF). Según una denuncia de la diputada Marcela Pagano, en sus tiempos de auditor en el ministerio de Defensa, el ahora legislador bonaerense Francisco Adorni –hermano del jefe de Gabinete– habría intervenido en esa operación, que implicó $40 mil millones. En el mundo militar circula la versión de un supuesto retorno de 400 millones. En junio de 2025, el entonces ministro Luis Petri designó al denunciado como titular del IAF.

Adorni fue imputado por presunto enriquecimiento ilícito. Su hermano funcionario, que fue ratificado en público y en privado por Milei –que lo recibió durante 2 horas el viernes en Olivos– sumó otra semana de sobresaltos: novedades sobre movimientos de más de U$S 120 mil en billeteras virtuales, más viajes, otros pagos en efectivo y una extraña defensa del contratista Matías Tabar, que salió a hablar luego de una contradenuncia de Adorni. “Acá parece que los únicos que hemos evadido somos Manuel y yo”.

El estado de rabia del presidente es un indicador más eficaz que el Riesgo País del J.P. Morgan. Luego de una semana de ostracismo, casi asilado en Olivos, Milei hizo un raid por canales de streaming libertarios –Neura de Alejandro Fantino y Carajo– con su menú clásico de insultos y la novela sobre una mega conspiración que arrancó tras la victoria de Manuel Adorni en CABA en mayo del 2025 para explicar el mal momento del Gobierno.

Para esta altura del año, sobre todo luego de la victoria electoral de octubre de 2025, el Gobierno esperaba estar en un ciclo expansivo. La caída de la imagen del presidente y el deterioro de conceptos que fueron centrales en su ascenso –como la necesidad del ajuste y la baja de la inflación a cualquier costo– explican el mal humor presidencial. Milei pierde un capital: ya no expresa el cambio sino una continuidad incómoda y sin expectativas.

Veamos un caso: Santa Fe. Un estudio de Doxa Data refleja que un 60% califica negativamente la situación económica y que 6 de cada 10 de aquellos responsabilizan a Milei. La expectativa de una mejora futura cayó 15 puntos y, puestos a proyectar su voto en 2027, el 51% manifiesta que quiere un cambio de gobierno contra el 36% que quiere que siga Milei.

Así y todo, sostiene una intención de voto por encima del 30%, varios puntos encima de Axel Kicillof y, en lo local, Maximiliano Pullaro también tuvo un deterioro de la imagen. Nadie zafa de la crisis.

El menú de la negociación

Aún golpeado, el oficialismo obtiene micro victorias o, al menos, evita derrotas. No avanzó una sesión en Diputados para apurar la interpelación de Adorni. La oposición volanteó sobre la hora y la pasó para esta semana donde impulsarán una agenda más amplia. Pero la novedad vino del Senado: Carlos “Coco” Mahiques, camarista promovido para seguir en su cargo a pesar de la edad, logró un apoyo amplísimo: tuvo solo 11 votos en contra, el que puede considerarse el subbloque kirchnerista.

¿Puede leerse esa votación como un anticipo de lo que ocurrirá con los 144 pliegos que el Ejecutivo envió al Congreso? Juan Bautista Mahiques avanzó con acuerdos, pero la aprobación de esos cargos en la Justicia está atado a una triple negociación que incluye fondos para las provincias y la necesidad de la Casa Rosada para modificar el esquema electoral, en particular las PASO.

Patricia Bullrich y Lule Menem operan en línea. Además de los provinciales, la duda es el PRO. En el Senado, el peso del partido de Mauricio Macri es menor: sobre 44 leales y amigables, el PRO solo tiene 3. En Diputados, Cristian Ritondo ordena doce diputados que para Martín Menem no son fáciles de compensar con otros acuerdos, para llegar al 129 del quórum.

A los gobernadores aliados y cercanos les abrieron un atajo: incluir un esquema de colectoras que le permita ir colgados de la candidatura de Javier Milei, pero con candidatos a legisladores propios. Eso, que requiere pasar un filtro legal, le permitiría al presidente figurar dos veces en la boleta y a los partidos provinciales no ir huérfanos en la Boleta Única de Papel (BUP).

Alquimias en el aire que requieren otro montón de pautas, por caso que haya un acuerdo para ver los términos de la competencia. Un caso testigo es Mendoza, donde Alfredo Cornejo acepta una interna entre su delfín y Luis Petri, pero en la medida que Milei no se meta en la campaña a hacer campaña por el diputado nacional. Si las PASO se suspendiesen, algo que complica al peronismo, Milei fija el calendario nacional en octubre y deja una larguísima temporada para que la mayoría de los gobernadores voten en fecha propia.

Traiciones y karatecas

Ritondo quedó dolido esta semana. Repite, en privado, que Menem le mintió cuando le prometió que le daría al PRO la presidencia de la comisión de Seguimiento de Organismos de Inteligencia (aka: de Control de la SIDE). Ritondo se sintió traicionado y amenazó con retirar el apoyo en asuntos sensibles. En LLA argumentan que el jefe del PRO bonaerense está “sobrepagado”.

Al final, el lugar fue para el karinista Sebastián Pareja, un gesto provocador porque es la figura más cuestionada por Las Fuerzas del Cielo que reportan a Santiago Caputo. Es un toreo gestual que difícilmente tenga otro efecto aunque, bien mirado, activa la especulación de que la hermanísima querrá ir por el cargo de Cristian Auguadra, ex contador de la familia de Santiago Caputo, que quedó al frente de la SIDE.

En torno a la Secretaría de Inteligencia, entonces, se desató una triple interna donde además de los libertarios juega el PRO, que tiene su propio karma: la reaparición de Mauricio Macri incomoda a Ritondo, que cree que al expresidente lo tienta con bisbiseos un grupo reducido de leales, entre los que está Fernando De Andreis, que dijo que le gustaría que Macri sea candidato presidencial en el 2027. Les pusieron apoyo: los llaman “La Cámpora de Mauricio”.

La salida de Sergio Neiffert bajó la espuma y sumó cierto orden. Una señal es que quedó en suspenso la supuesta retirada de Diego Kravetz, señor 8 de la secretaría, que todavía tiene pendiente volver a disputar la intendencia de Lanús.

Pero el mundo de los espías es un territorio áspero. Veinte días atrás, durante la entrega de un reconocimiento a Daniel Hadad en la Universidad de la Matanza, se produjo un episodio que refleja la sensibilidad de los protagonistas. Entre un desfile de poderosos de todo tipo y color, jugadores de la Justicia, la política y la diplomacia, en la quinta fila estuvo Jaime Stiuso, el ex todopoderoso jefe de inteligencia.

Stiuso estaba escoltado por Lucas Nejamkis, su mano derecha, que protagonizó un encontronazo con Kravetz. Hubo palabras fuertes. El tumulto llamó la atención a los muchos asistentes. Nejamkis le dijo que no lo asustaba un “karateca del conurbano”. Kravetz, que convive con hombres de Stiuso en las oficinas de la SIDE, le propuso resolver el entredicho afuera. Primó la civilidad.

Preguntas en la Casa Blanca

Hay otros ruidos que generan intriga. Santiago Caputo fue convocado a la Casa Blanca para una serie de reuniones que incluyeron a Michael Jensen (director para el Hemisferio Sur del Consejo de Seguridad Nacional), al congresista Brian Mast y a asesores clave de Marco Rubio en el Departamento de Estado  La administración Trump mira con atención el derrotero de Milei, a quien el año pasado salvó del precipicio.

La caída de la imagen del presidente en la opinión pública y los coletazos inagotables del escándalo patrimonial de Adorni, la segunda figura en la escala institucional del Gobierno, son señales de alerta porque Trump hizo una apuesta al rol de Milei en la región. El libertario es, sin duda, el personaje más parecido al republicano. Y, también, el más obediente a las demandas del gobierno de Estados Unidos.

Caputo viajó casi repentinamente y faltó, aunque le avisó antes a Adorni, a la mesa política del martes donde Patricia Bullrich volvió a jugar de visitante. De hecho, apuró un acting donde expresa interés por los asuntos porteños. El mensaje, en un video que publicó en redes, parece tener como único objetivo enviarle un mensaje a los Milei de que se recluye en CABA. Hay algo más: la relación entre la senadora y Jorge Macri es mejor de lo que parece.

La visita de Caputo a Washington aporta extrañezas. Una de ellas es que el Gobierno estadounidense convoque para hablar de la situación del Gobierno argentino a una persona que oficialmente no es funcionario. Lo otro, más sutil, es que pidan un diagnóstico a una figura que está replegada, casi con piloto automático. Salvo el vínculo personal Milei-Caputo, todo lo demás está en stand by.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.