La pampa artificial

Más allá del empleo, con la IA cambian las calificaciones, el ritmo y el proceso de trabajo. Algunas tareas se fueron y no volverán. Otras que se fueron, ahora vuelven. Otras se suman. Algo se pierde y casi todo se transforma.

Trapalanda es un nuevo mundo poblado de ilusiones y escombros. Es la imagen de una América en donde florecen y marchitan todas las promesas de rápidas riquezas, el obrar precario de los hombres que engullen y forjan la realidad de la utopía. Hace casi un siglo, Ezequiel Martínez Estrada narró, en Radiografía de la pampa (1933), las ilusiones de los recién llegados del mundo al suelo argentino y su posterior deglución. Aquí, Trapalanda era una ciudad mítica y soñada de oro macizo que justificaba cualquier expedición española. Este ciclo de ilusión y desencanto se fue reiterando una y otra vez en este suelo. Primero con el granero, luego con la fábrica, luego con el software. Hoy con un nuevo sueño que promete y amenaza sobre el trabajo, las ciudades y las civilizaciones por igual: la inteligencia artificial generativa.

Si tenemos una nueva ideación de Trapalanda en nuestras manos, conviene preguntarse por la ambición y por su realidad y por ambas juntas a la vez: ¿puede trazarse, en el siglo XXI, una radiografía argentina de la relación entre la inteligencia artificial y el trabajo? ¿Cómo se traducen las promesas globales de la IA en las fuerzas primitivas del llano? ¿Existe una operación particular del cambio tecnológico en los trabajos de la llanura pampeana? 

No es que la idea de ese nuevo mundo no sea relevante. Lo es. A diferencia de la revolución que representó la máquina de vapor, alojada por décadas solamente en tres ciudades británicas, estamos frente a una tecnología de alcance genuinamente global. Global y veloz. El teléfono tardó 75 años en alcanzar los 50 millones de usuarios. La radio, 38; la televisión, 13; Internet, 4. ChatGPT, 1 mes. El alcance es global, la inversión es relevante y la velocidad es inédita, pero la dirección es unidireccional. Tiene sentido, entonces, que el debate sobre IA y trabajo en Argentina se haya formateado en el lenguaje del mundo, que venga de los epicentros del desarrollo tecnológico y se replique, sin muchas transmutaciones, en todas las latitudes. 

¿Es posible, en este contexto, pensar en un lenguaje propio sobre la IA y el trabajo? ¿Existe una alternativa al formateo? ¿Cuál es el lugar que la Argentina, sus empresarios y trabajadores, quieren y pueden hacerse en este mundo que viene? Porque el lenguaje del mundo viene cargado de mesianismos. Reemplazo o creación. One person unicorns o artesanías. Deformación de la cognición obrera o capacidades ilimitadas. Cambio civilizatorio o hype financiero. Data centers o ríos. Las figuras que ordenan el debate prometen abundancia un día y advierten sobre el apocalipsis al otro. A empresas, trabajadores y estudiantes del mundo se les indica que tienen que subirse al tren porque es la mayor revolución industrial de la historia. Subirse o ser arrollados. 

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Trapalanda es promesa tanto como es amenaza. Es grandilocuente pero es ambigua. En la Argentina libertaria y en la otra también, esa grandilocuencia es engullida de una manera muy peculiar. La promesa sedimenta en este suelo porque ¿quién no sueña cada tanto con una tecnología mesías que saque a este país adelante de una vez por todas? ¿Acaso no queremos todos ser el tercer hub global de IA? Entre outsiders políticos, vacas muertas y loros estocásticos, en algún momento esas inversiones tienen que llegar y esos nuevos trabajos tienen que aparecer. ¿Van a aparecer? ¿Puede un emprendedor digital ampliar su mercado con una capacitación sobre agentes de IA? Si el salto prometido de productividad por IA es real, ¿podría haberse evitado el cierre de 30.000 PyMEs? ¿Hubiese eso significado que no se perdieran 241.000 empleos formales en los últimos dos años? ¿O es que el ahorro de costos, única estrategia empresarial hoy posible, hubiese significado aún más despidos? ¿El Congreso de la Nación realizó una jornada con especialistas para debatir sobre empresas sin humanos? 

Mientras tanto, la llanura avanza. El cambio sucede pero es mestizo. A un joven programador argentino le cuesta encontrar trabajo. A un obrero de la construcción también. El miedo al reemplazo por ChatGPT se solapa con el miedo de los locales vacíos y los containers chinos en Puerto Madero: ¿cuál es mayor? ¿Es miedo, es hartazgo o es cansancio? Una diseñadora freelancer observa con recelo todos los flyers realizados con IA mientras toma tres clientes más gracias a la IA. Un estudio creativo de Buenos Aires con dos años de vida suma miles de clientes internacionales por sus productos audiovisuales realizados con IA generativa. Nuestro campeón tecnológico nacional pierde el 70% de su valuación en dos años. Trabajadores se agolpan en las puertas de Neuquén mientras su ministro de Trabajo pide que por favor no vengan más. El desempeño de una diseñadora UX/UI ahora es evaluado según la cantidad de tokens de IA gastados. Una startup con una aplicación uniquísima construida sobre la base de modelos abiertos levanta su primera ronda de inversión. Esa misma startup muere al año porque Claude integró esa misma herramienta en su interfaz. Una trabajadora de un call center cordobés ahora sólo recibe los casos más complejos. Su equipo no se redujo con la aparición de ChatGPT porque ya se redujo a la unidad mínima con la aparición de otras tecnologías digitales en la última década. Una traductora cambia de profesión porque un chatbot la acompañó en los primeros pasos de formación. Un periodista se descalifica porque ya no escribe en un Word sino en un chat que ordena sus ideas difusas. Su editor, si es que lo tiene, edita con IA porque el SEO lo valora mejor. Otro editor usa un skill específico para borrar las marcas editoriales de la IA. Recursos humanos cambia el título de un puesto de contador a contador tecnológico

Quizás no sean saltos extraordinarios de productividad, ni empresas sin humanos, ni despidos masivos ni hubs globales de IA. Pero el cambio sucede, confuso y difuso. Más allá del empleo, cambian las calificaciones, cambia el ritmo y cambia el proceso de trabajo. Algunas tareas se fueron y no volverán. Otras que se fueron, ahora vuelven. Otras se suman. Algunas empresas se van y otras nacen. Algo se pierde y casi todo se transforma. 

Este especial

Algo se pierde, todo se transforma es un dossier que busca radiografiar la transformación de los trabajos argentinos a partir de la IA. Convocamos a voces que están obrando y pensando sobre los presentes y futuros posibles que la IA abre para los trabajos de Argentina. 

La transformación de este país probablemente sea distinta a la del mundo, pero ¿y dentro de Argentina? ¿Pasa lo mismo en la Ciudad de Buenos Aires que en Posadas, Salta o Tierra del Fuego? Manuel Socias narra la transformación desde la capital argentina a partir del Índice de Exposición Ocupacional a la IA generativa (IEOIAG) de CABA, elaborado por el Consejo Económico y Social de Buenos Aires (CESBA). Se trata de la primera ciudad en el mundo en adoptar y adaptar la metodología de OIT (2025) para estimar la exposición de los trabajos a la IA a nivel local. Sólo por debajo de Singapur, la Ciudad de Buenos Aires tiene el segundo puntaje de exposición más alto del mundo. ¿Por qué es así? ¿Qué rasgos de la Ciudad de Buenos Aires lo explican y qué dice esto sobre la particularidad de las ciudades en la transición tecnológica? De las finanzas a las TIC, pasando por los asalariados operativos y profesionales y las mujeres jóvenes, ¿cuáles son las caras más visibles de esa transformación? ¿Estamos a tiempo de gobernarla? ¿Qué pueden las instituciones de Argentina y sus ciudades?

¿Puede la IA cumplir con sus promesas? Cecilia Rikap conversa con Iara Carbotti y quien escribe sobre la distancia que existe entre la narrativa sobre la IA y caminos concretos hacia el desarrollo y el bienestar. ¿Permiten la economía digital avizorar horizontes de desarrollo para la Argentina? ¿Qué es el desarrollo y cuál es el rol de las élites económicas nacionales en él? Según la académica, a pesar de que el país cuente con una trayectoria sólida de capacidades científicas, no existe en el presente del país ningún proyecto que logre traducirlas en desarrollo. Además, explica por qué no cree que la IA vaya a incrementar la productividad agregada de la economía. ¿Es posible moldear los efectos de la IA en los trabajos sin participar del conocimiento que las desarrolla? ¿Existe una alianza posible entre la tecnología y el trabajo? 

¿Sueña un joven trabajador con entrenar un robot? Tomás Vizzon indaga sobre el futuro que les cabe a los jóvenes argentinos en el mundo de la IA. El periodista de Anfibia se pregunta qué tipo de nuevos empleos están apareciendo para los jóvenes. Para las nuevas generaciones, la promesa sobre la creación de los futuros trabajos se hace carne en una estructura laboral deteriorada. Entre el trabajo en plataformas, el vibe coding y el entrenamiento de modelos, el autor narra la distancia entre la innovación dicha y hecha. Finalmente, ¿es posible una apropiación artesanal de la IA?

Para distinguir el humo del fuego, Mariana Fernandez Massi y Juan Martín Graña se preguntan sobre los usos de la IA en el entramado productivo argentino. Los investigadores de la UNLP y UNSAM analizan las formas de adopción de la IA en empresas argentinas: ¿desde arriba para abajo o desde abajo para arriba? ¿Qué nivel de inversión y estrategia existe en las empresas? ¿Qué barreras limitan que la adopción se traduzca en mayor productividad? Además, para los autores el debate no debería acabarse en el conteo de empleos amenazados por la IA: es necesario también analizar cómo cambian las tareas y qué nuevas habilidades requieren. Y además, ¿qué forma va a tener esa formación? Para intentar alcanzar los resultados que los optimistas claman sobre la IA y no quedarnos sólo con los Gandalfs de Palermo Chico, identifican tres agendas en materia de soberanía, distribución y adopción que permitan caminar en otro sentido. 

¿Es posible un nuevo pacto social tecnológico? Gustavo Beliz conversa con Juan Manuel Ottaviano sobre qué tipo de gobernanza es necesaria para un nuevo pacto social tecnológico. ¿Qué rol le cabe al ámbito internacional, regional y nacional en esa gobernanza? ¿Qué impacto tuvo la encíclica Magnífica Humanitas de León XIV en esa tríada? Para el miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano se necesita un diálogo cuatripartito, con la participación del Estado, las empresas, el movimiento obrero y la comunidad científica, que tengan un propósito y una misión clara para gobernar el cambio. Para ello, resalta la relevancia del now casting o la disponibilización de herramientas que permitan medir en tiempo real lo que pasa en el mundo del trabajo: ¿no podía preverse el caso de los trabajadores de cabinas de peaje y gobernar la transición de mejor manera? Finalmente, ¿existe una alianza posible entre la tecnología y el trabajo?

Juan O’ Farrell se pregunta qué trabajo para qué cadena de valor de la IA. El investigador de Fundar repasa la cadena de valor de la IA en clave laboral y se pregunta qué tipos y cuántos trabajos podrían venir de la mano del desarrollo de tecnologías y modelos de base; el ajuste, adaptación y mejora de modelos existentes y la integración de estos desarrollos en software de consumo final. ¿Es posible salir de la imagen distópica del trabajador precarizado que hace microtareas relacionadas a datos como la única posible? Para salir de una postura que se agota en la denuncia y ganar márgenes de autonomía, el autor cree necesario imaginar, de manera realista, escenarios en donde los trabajadores y las empresas locales capturen valor y aporten al desarrollo.  

La distancia entre Trapalanda y la pampa, creemos, no está en la ausencia de utopías sino en su materia prima. Para pensar futuros posibles es necesario narrar la transformación con sus matices, sus luces y sombras. Una tecnofagia que degluta mitos para habilitar lecturas y prospectivas propias de la transformación.

Licenciada en Ciencia Política y Gobierno (UTDT), analista en el programa IA y Desarrollo de Fundar y consultora en temáticas de tecnología y trabajo.