La guerra desatada Milei-Macri y la foto sepia del Pacto de Mayo

El presidente y el ex no se reúnen hace 2 meses. Mensajes desde Wimbledon y canales secretos para frenar la crisis. El TOC privatizador de Sturzenegger sobre Aerolíneas y el fútbol. Amenaza: veto a jubilaciones deriva en caída del DNU.

Desde Londres, Mauricio Macri reclamó más ferocidad contra Patricia Bullrich. Reprochó “falta de contundencia” para responder a las críticas ásperas de la ministra de Seguridad de Javier Milei. El pedido tuvo como destinatario final a Martín Yeza, el diputado nacional que eligió como cara de la renovación del PRO y puso al frente de la asamblea del partido. Esa butaca estaba reservada para Bullrich, pero aquella promesa se evaporó: el último jueves, junto a su tropa, quedó desterrada del partido.

Macri siguió los detalles desde Madrid. Horas después, viajó al Reino Unido para ver el torneo de tenis de Wimbledon donde el sábado jugó –y perdió– el argentino Francisco Comesaña. Salvo una intervención de las fuerzas del cielo, parece irreversible su ausencia en la vigilia del 9 de julio en Tucumán. Jamás, contó un colaborador, confirmó que iría. Sí lo había hecho para el 25 de mayo en Córdoba, pero aquel show se canceló.

Macri y Milei llevan 60 días sin verse cara a cara. Un plazo similar sin hablarse, al menos hasta este sábado al atardecer. Casi tres meses atrás, el expresidente planeó un viaje a Europa y mixturó actividades de la Fundación Libertad con sus oficios como directivo de la FIFA y recorridos en familia. En esos días empezó a levantar el tono de las críticas al Gobierno. “Javier incumplió acuerdos”, se queja desde entonces, y objeta la mala gestión libertaria, la falta de capacidad y la escasez de funcionarios.

Asume como un destrato que en La Libertad Avanza rechacen a los funcionarios que sugiere. Hizo llegar el nombre de Alejo Maxit para ANSeS, que fue número dos allí en la gestión Cambiemos, a quien considera el hombre que “más conoce” del organismo. Pero lo nombraron primero en una área ferroviaria y más tarde como presidente de AySA. La queja de Macri se hace carne en ANSeS donde, asegura, las terceras y cuartas líneas son funcionarios que responden a La Cámpora. Pero el problema más grande lo detecta en Capital Humano, el megaministerio a cargo de Sandra Pettovello, protegida de Milei, un “transatlántico” sobre el que casi todas las semanas circulan versiones de desguace.

El peligro que ve Macri

Post Ley Bases, el diagnóstico de Macri es más temerario y estructural. “Ahora tiene la herramienta y el peligro es que no hagan lo que deben hacer o, peor todavía, lo hagan mal y generen un rechazo a esas ideas que compartimos”, alertan en el mundo del expresidente y citan como casos testigo las privatizaciones y la “desburocratización” del Estado que deberá instrumentar Federico Sturzenegger, flamante ministro de Desregulación. Macri no cuestiona, pero tampoco elogia, al economista que fue presidente del Banco Central en su presidencia y con quien la relación personal y política terminó mal.

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Sturzenegger empezó, el sábado, a dar señales: dijo que cancelará las rutas no rentables de Aerolíneas Argentinas, una medida que en la previa de la foto de Mayo sembró inquietud entre los gobernadores porque algunos pusieron como condición para apoyar Bases que la línea aérea siguiera en manos del Estado. La medida valida un temor invocado por Unión por la Patria: eliminar empresas de la lista de privatizables no las protege del desguace. En LLA remiten a lo que pasó con dos aerolíneas de bandera, la italiana Alitalia y la uruguaya Pluna, que desaparecieron –o se achicaron hasta casi desaparecer– con el método que Sturzenegger quiere instrumentar en Aerolíneas Argentinas: cerrar rutas y diezmar la operación.

En su tercera temporada como funcionario, luego de integrar los staff de Fernando De la Rúa y de Cambiemos, Sturzenegger maneja un mix de temas e ideas. La semana pasada, antes de jurar como ministro, habló con la diputada libertaria Juliana Santillán, impulsora de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), cuyo principal sponsor es el empresario Guillermo Tofoni. A dúo, proponen activar el tramo del DNU 70 que las autoriza.

Hacen una interpretación sui generis: sostienen que el fallo judicial que frenó las SAD solo aplica en el departamento de Mercedes, donde se dictó la medida judicial, pero está vigente en el resto del país. Por eso, le hicieron llegar a Sturzenegger un borrador de reglamentación y el ministro prometió avanzar. Ponen un deadline de 60 a 80 días y mencionan millones de dólares en inversiones. Tofoni fue la fuente de la que se nutrió Milei para decir en TV que había grupos inversores, entre ellos el City, dispuestos a comprar clubes del fútbol argentino. Algo ocurre: Pablo Toviggino, el número dos de Claudio “Chiqui” Tapia en la AFA, circula un proyecto para instrumentar, sin el formato SAD, un esquema de gerenciamiento privado de los clubes.

Sobre la “chicana” libertaria

Macri es fan y promotor de las SAD. Si avanza en esa dirección, Sturzenegger podría romper la frialdad que le dispensa el expresidente, que contrasta con los modos cordiales que usa para hablar de Luis «Toto» Caputo –a quien llama por su apodo–, el ministro de Economía de Milei. El diálogo entre ambos está activo. De Economía depende el envío de fondos extra a CABA. Caputo se lo prometió al jefe de Gobierno, Jorge Macri. Esa deuda animó un reclamo público del expresidente que cayó mal en Casa Rosada.

La saga de gestos inquietantes de Macri tuvo, el viernes, una contraofensiva: Bullrich tuiteó una foto junto a Milei y el presidente la retuiteó. Es impensable atribuir inocencia al libertario que concedió y reprodujo, luego, una imagen brava en medio de la tormenta. La actitud puso en duda el argumento que difunden las usinas libertarias para despegar al presidente y a Karina Milei de la avanzada de Patricia. “Se cortó sola: nosotros no le pedimos nada ni nos dijo lo que iba a hacer”, avisó un operador de LLA y fue un paso más allá: admitió que la propuesta que empujan Caputo y Karina es que Milei se convierta en el único referente de la derecha, desde el centro hasta la extrema, ser un Pac Man que devore todo en ese registro ideológico donde está Macri. “Pero Javier no quiere, él quiere estar bien con Mauricio”, dicen.

Casi en simultáneo, desde el macrismo se refutó lo que consideran una “chicana” libertaria: que ni Caputo ni Sturzenegger son del PRO, como dicen desde LLA para dar a entender que es una familia política ensamblada. Para Macri no: desde el jueves, Bullrich dejó de integrar, en la lógica del expresidente, el partido. No es una objeción banal: es la visibilización por parte de Macri de que su partido, un aliado estratégico y sólido del oficialismo en el Congreso, no integra el Gobierno. El rezo último de la Biblia mauricista es que Milei tendrá que aceptar la cohabitación y sumar formalmente al PRO, con cargos en el gabinete, al Gobierno.

Veto = cae DNU

Un faltazo del jefe del PRO a Tucumán inyectará presión. Luego de eso, debería empezar el operativo deshielo. Debajo de Milei y Macri, los contactos nunca se cortaron. Un canal lo mantiene abierto: Santiago Caputo, el gurú libertario, que tiene un vínculo de muchos años con Yeza, el elegido de Macri para ser portavoz del PRO y la cara de la renovación. El expresidente, casi en clave peronista, acusa al “entorno” de Milei, en particular a Caputo y Karina. En esa clave, leyó como una provocación la propuesta de eliminar las PASO, idea que también incomoda a algunos gobernadores amigables que quieren armar frentes con los libertarios en las provincias y creen que las PASO son una herramienta para construir la unidad.

Desde el PRO piden dos gestualidades: que en LLA asuman que la única interlocución con el PRO es Macri –o quien sea designado por él– y que den una señal clara y pública respecto de la coparticipación para CABA. El expresidente volvió, como un macho alfa, a defender su territorio primal. Jorge Macri estará en Tucumán como el resto de los jefes territoriales del PRO y afines. La guerra entre Macri y Milei incomoda a los gobernadores de JxC. El expresidente habla con Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torres (Chubut), pero también tiene diálogo fluido con el santafesino Maximiliano Pullaro y el mendocino Alfredo Cornejo. Las vices de estos últimos, Gisela Scaglia y Hebe Casado respectivamente, son del PRO.

“Mauricio respeta la jefatura de los gobernadores. No va a pedir que se metan ni tomen posición en esta pelea. Van a mantener el vínculo con Patricia porque gestionan con ella”, apunta un operador y da por hecho que los mandatarios provinciales no van a asumir a Macri como su jefe. Hay un matiz importante: en el peor momento de la economía libertaria, con los sacudones del dólar, caída de bonos y suba del riesgo país, el expresidente jugó fuerte para marcar la cancha mientras que el club de opositores amigables sacó el pie del acelerador porque calculan un momento de debilidad del Gobierno.

Fueron sintomáticos los malabares que tuvo que hacer la UCR para no avanzar, en el Senado, con la reforma previsional que impulsaron los diputados del mismo espacio. La interpretación fue dual. Una mirada fue que aprobar una suba de jubilaciones, que tiene un impacto fiscal de 0,43 del PBI, podía significar un golpe para las expectativas del mercado, en momentos en que flaquea la confianza sobre el plan Caputo. La otra fue que una aprobación forzaría a Milei a vetar la norma y que eso impondría a la oposición a tener que redoblar. “Ya avisamos en Casa Rosada: si veta la suba de jubilaciones, le volteamos el DNU en Diputados”, explicó un legislador de la oposición amable. Suena a amenaza.

Foto sepia y votos solapados

La guerra abierta con Macri suma ruido y saca músculo al Pacto de Mayo que se hará en Julio. Nada queda del espíritu refundador que instaló Milei en su discurso del 1° de marzo. Los gobernadores que estarán en Tucumán, la gran mayoría de los 24, parten de la tesis de que asistir no tiene costo porque el pacto envejeció antes de firmarse. El decálogo, que Milei aceptó cambiar, es genérico: no le da ni le quita armas al Gobierno para hacer lo que quiere hacer, como anticipa Sturzenegger. El daño, por caso en suspensión de obras y reducción de partidas no automáticas, está hecho. El informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) lo detalla: transferencias y obras públicas son los renglones que, aun con incidencia relativa en el gasto general, más bajaron.

El Gobierno bajó, también, la expectativa sobre el impacto. Milei parece más preocupado en su seguridad que en la concurrencia. Karina Milei, bajo cuyo control está la Casa Militar, pidió un operativo reforzado de custodia: habrá seis cordones de seguridad, tres de fuerzas nacionales y tres a cargo de la policía tucumana. El gobernador Osvaldo Jaldo, primer peronista libertario, quedó a cargo de juntar multitudes en la plaza principal, a unas cuadras de la Casa Histórica.

Se espera una ceremonia exprés. Lo previsto es que Milei llegue a las 23:45 al edificio donde se declaró la Independencia en 1816. Será recibido por la intendenta peronista Rossana Chahla. Habrá una espera hasta medianoche para cantar el himno. Luego el ingreso con los gobernadores a firmar el pacto en el salón histórico. Al final, un discurso del presidente en el tercer patio del caserón. Todo el trámite demandaría algo así como una hora.

El presidente promete reducir sus excusiones internacionales y enfocarse más en el mercado interno, pero su acción principal está en ese ring. Está decidido a levantar la bandera contra la agenda 2030 y eso podría tener un efecto interno: en LLA deslizan que Fernando Vilella, secretario de Biotecnología –lo que históricamente fue Agricultura– recibió un ultimátum de la Casa Rosada para que se desprenda de funcionarios de su equipo que se mueven en la sintonía 2030. Vilella, que viajó a China para reabrir mercados más allá del espadeo verbal de Milei sobre el comunismo, aparece en un club de funcionarios con riesgo de salida.

Los gobernadores amigables tienen otro problema: la mayoría gobierna provincias donde Milei mantiene niveles razonables de buena imagen pero, sobre todo, advierten que sus votos se solapan con los del presidente. Un caso testigo: Martín Llaryora en Córdoba tiene 58% de imagen positiva mientras Milei registra en esa provincia el mayor respaldo (65%) según el estudio de CB consultora de Cristian Buttié. Los mandatarios tienen márgenes mínimos para desmarcarse. El cordobés había arrancado con una postura fuerte contra Milei, pero tuvo que retroceder.

Los peronistas, en tanto, decidieron blanquear que están en otro lado. Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja) y Sergio Ziliotto (La Pampa) fueron más explícitos y duros respecto de no aceptar los términos que impone Milei. Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) se mueven en la misma línea. Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, parece más sinuoso.

El ecosistema UxP terminó de aceptar que la convivencia con Milei está condenada a ser tortuosa y que su universo está en el antimileismo. Habitan un mapa político donde la polarización es Milei – anti Milei que supone, todavía como teoría, que Cristina Kirchner no es más el principal polo de atracción-rechazo del sistema político criollo. No hay que apurarse: Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora y muy cercano a Máximo Kirchner, propuso este sábado que Cristina se convierta en la presidenta del Partido Justicialista nacional.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.