Grupo A: La dieta de los cuatro fantásticos para el Mundial

Primer intercambio epistolar entre Ezequiel Scher y Martín Schapiro en la previa al Mundial 2026. En esta entrega, historias deportivas y geopolíticas del Grupo A: Corea del Sur, México, República Checa y Sudáfrica.

Queridísimo Martín:

Queda un mes para que se termine el año. Lo que no hiciste hasta ahora ya no va ocurrir. La única dieta que arranca es la de los cuatro fantásticos de la que habla el Chacho Coudet: palitos, maníes, papitas y birra. Si Eduardo Galeano ni atendía el teléfono de la casa porque estaba cerrado por Mundial, ¿quién carajo somos nosotros para intentar otra cosa? Pensalo: no tenés ninguna idea de qué estabas haciendo en el 2013, pero del 2014 te acordás del peinado de tus amigos, de que la lata de birra estaba 15 pesos y de que estrenaron Relatos Salvajes. Los Mundiales ordenan la vida y los recuerdos.

Yo diría que cortemos con el laburo y enfoquemos en lo que importa.

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Busquemos data de los equipos, de los países y metámonos en el túnel. Se me ocurrió que podíamos armar una suerte de encuentro vía mail. Organizarnos por grupo. Arrancar hoy por el A (México, Sudáfrica, República Checa y Corea del Sur) y meter tres por semana los martes, jueves y sábados. Vos le metés tu magia de política internacional y yo voy con alguna data de los equipos. De esta forma terminamos el sábado previo a la inauguración con el repaso completo. ¿Te cierra?

¿Y esta cajita de texto para qué está? Acá es donde despabilamos a nuestros lectores y les contamos lo difícil que es hacer periodismo en estos tiempos. Por eso, si la información que leés en Cenital te ayuda a entender mejor lo que pasa, te  pedimos que nos des una mano para seguir.

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Ya me conocés. Soy un tipo disperso. Un freak de este juego. Quizás, los disparadores suenen inconexos. Te pido perdón. También, paciencia. Total en este mes lo único que importa es la pelota. Y como se habla de fútbol y de mundiales, arranco con Maradona y su relación con Corea.

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En 1997, en su tercera etapa en Boca, él había flasheado que quería un Scania. Un 113h color celeste, que después mandó a pintar de negro. En la trompa, le escribió: “Dal y Gia”. Al Diego no le alcanzaban ni mil cohetes ni mil amigos. A bocinazos, caía a los entrenamientos en un camión de carga. Cinco años después, retirado, apareció a agitar en el Mundial 2002. Una época en que su tsunami siempre cargaba en el bolsillo un quilombo y un poema: “No me dejan entrar a Japón porque consumí drogas. Pero dejan entrar a los yanquis que le tiraron dos bombas atómicas”. Por la prohibición de ingreso, residió ese mes en Corea del Sur, el otro país sede.

Allí, en Tongyeong, a 350 kilómetros de Seúl, vivía un nene de 6 años pateando sin parar. Su tamaño superaba los patrones de sus amigos. La almohada le taladraba la ilusión de ser jugador en un contexto que sacudía como nunca el enamoramiento de los coreanos y el fútbol. La familia de Kim Min-Jae tenía un restaurante de sushi. Cuando sumaron una guita más, se compraron un camión para trasladar el pescado. Quedó como el transporte de la casa. El mismo con el que su papá lo llevó la primera vez que lo convocaron a la Selección por la que sudará esta vez.

La comparación no es del juego: Min-Jae es uno de los mejores defensores centrales del mundo y lo expone en el Bayern Munich todas las semanas. Comparte con Maradona su figura pintada en una pared de Nápoles. Al Monstruo, como apodan a este cuerpazo de 190 centímetros, lo compraron del Fenerbahce en 2022. Le alcanzó una sola temporada — 45 partidos y 2 goles — para ser indispensable en el Scudetto obtenido por los napolitanos, tras 22 años de sequía de títulos. Tras levantar el campeonato, los alemanes pusieron 50 palos de euros y se lo llevaron.

Corea del Sur enfila su undécima participación seguida en mundiales. No le sobran los trofeos: apenas tres copas de FIFA. El olimpismo le sienta mejor: bronce en Londres 2012 y oro en dos Juegos Asiáticos. Min-Jae resultó indispensable en el de 2018. La medalla le dio otro galardón: por ser campeón, le redujeron el servicio militar de dieciocho meses a tres semanas. Con una probation: da charlas por Zoom a futbolistas de su país. “Trato de esparcir todo mi conocimiento en una hora, pero como no me alcanza termino dedicándole otro día más a cada chico”, le detalló a The Guardian.

A todos los futbolistas de surcorea los terminan citando al servicio militar. “La verdad es que no puedo decir que todo lo hecho lo he disfrutado”, declaró Son Heun-Min, la mayor figura en la historia de este país. El delantero la rompió diez temporadas en el Tottenham. Cuti Romero lo despidió con una carta hermosa: “Te vas como la máxima leyenda de este club”. Dejó Londres en 2025 por una jugosa propuesta de Los Ángeles Galaxy, que le permitía vivir una experiencia diferente — lo compraron en 26,5 millones de euros, la mayor inversión en la historia de la MLS, por encima de Messi — . Desde que se fue, los Spurs atraviesan la peor Premier League de su historia y a falta de dos fechas están peleando el descenso. El gran repudio de la situación se lo lleva Joe Lewis, propietario de la institución británica, y de 12 mil hectáreas en Lago Escondido. Un escenario bellísimo y polémico de la Patagonia: el magnate bloqueó senderos, se armó un aeropuerto fantasma y gestó el encuentro entre Mauricio Macri y los jueces Julián Ercolini y Juan Bautista Mahiques, ahora ministro de Justicia de la Nación.

La copa del 2002 cambió la historia del fútbol coreano. El defensor central de aquel equipo que terminó cuarto fue Hong Myung-bo. Ahora es el entrenador. Ya lo había sido en Brasil 2014 — perdió en primera ronda — . El proceso lo había comenzado Jürgen Klinsmann. El alemán condujo al equipo hasta la semifinal de la Copa de Asia. Cayó 2–0 contra Jordania (acordate: nuestro rival del grupo, junto a Argelia y Austria). Lo volaron con un comunicado picante: “No logró demostrar gestión de juego ni gestión de jugadores. Y la actitud ante el trabajo no estuvo a la altura”. Repatriaron al ídolo.

Les toca hacer sede en Guadalajara. Hay un mambo con la altura del que no paran de hablar y el entrenador declaró: “Estamos trabajando con un grupo de científicos para adaptarnos lo más rápido posible”. Son 1600 metros, tampoco es que la pelota no dobla.

Están metidos. Como todos. El 16 de mayo van a dar la lista de los convocados. No de cualquier forma. Va a ser en un festival en el mítico Kt Gwanghwamun. Con un recitalazo de bandas K-Pop. Ya estoy medio viejo, ni sé si se le dice recital. Es un género que se puso muy de moda con la serie El juego del calamar — la más vista de la historia de Netflix — y con la película Las guerreras k-pop. Si el fútbol se globalizó, imaginate el show que traen los mundiales.


Estimado Zequi,

¿Cómo estás? ¡Qué bueno que miremos a los coreanos, mis candidatos en ese grupo! Son un buen representante del lote asiático. Los veo ocupando el lugar que tenía Japón al final de los noventa: ordenados y con algunas estrellas. Polemiquísimo ese cuarto puesto de 2002 como país anfitrión pero, como decís, vienen clasificando a todas las Copas.

El fútbol es más difícil que la política y la economía, pero los coreanos son un pueblo que sabe de hazañas. Hace cincuenta años, un habitante promedio de Corea del Sur era más pobre que uno de Guatemala. Hoy son más ricos que Japón. Un milagro construido por el hombre a base de voluntad exportadora ¿Sabías que hasta 1980 Samsung exportaba televisores color al mundo pero los coreanos tenían prohibido tenerlos en casa? Una construcción inconcebible en América del Sur, que por ahí se puede entender porque son un pueblo preparado siempre para la guerra.

Después de 35 años ocupados por Japón, el fin de la Segunda Guerra Mundial parió un país dividido en dos: Norte y Sur. En 1950, el Norte invadió el Sur, y arrancó un enfrentamiento bélico que se cortó en el 53, con un armisticio que no resolvió nada, ni cambió fronteras. Y aunque el Sur es 20 veces más rico que el Norte, este último se especializó en tecnología militar y se convirtió en una excéntrica potencia nuclear, con un discurso beligerante, misiles intercontinentales y unas fuerzas armadas activas sólo superadas en número de soldados activos por EE. UU., China e India, países que tienen entre 13 y 54 veces más población.

Esto es todo un drama para el Sur, que se especializó en adaptarse. Por eso Kim, Son y todos los varones australes hacen el servicio militar. Nunca alcanzarán el millón y medio de soldados activos que tiene el Norte, pero al menos todos sabrán tirar. Y si con eso no alcanza, tienen uno de los programas nucleares civiles más fáciles de reconvertir para usos bélicos en el mundo. ¿Se juega como se vive? Porque estos viven plantados. ¿Hay algún otro que te llame la atención?

Esta fotografía, proporcionada por el gobierno norcoreano, muestra el desfile paramilitar del viernes 8 de septiembre de 2023 en conmemoración del 75º aniversario de la fundación de Corea del Norte, en la Plaza Kim Il Sung de Pyongyang, Corea del Norte. (Agencia Central de Noticias de Corea/Korea News Service vía AP)

Martín, para hablar del siguiente país voy a arrancar por Shakira. No es la primera vez que la colombiana de caderas honestas interpreta la canción del Mundial. Así como ahora el “Dai Dai” te va a quemar la cabeza el próximo mes, en 2010 la colombiana había sacado el “Waka waka” como tema oficial. Sudáfrica, otra de las selecciones del Grupo A, se clasificó entonces por ser el anfitrión. Fue la última vez y se quedó afuera en primera ronda: ¿romperá la racha?

En 1992, la FIFA los aceptó como selección. Los expulsaron en 1976, tras la masacre de Soweto, en la que asesinaron a 174 manifestantes. El Apartheid funcionó como un limitante para el desarrollo del fútbol en este país. Hubo dos federaciones: la NFL de los blancos y la NPSL de los negros. Ocurrió parecido al fútbol brasileño. En 1924, Vasco da Gama escribió una histórica carta en la que anunciaba que se retiraba de la liga tras el impedimento de jugar con futbolistas de color. En 1977, el Arcadian Shepherds tomó la regla por las astas y alineó a un negro Vincent Julius de improviso. Un año después, se unirían las federaciones.

Relebohile Mofokeng es el delantero estrella al que hay que prestarle atención. Mide 1,66, se mueve por todo el frente de ataque y brilla en el Orlando Pirates. Desde 2025, Minnesota United -equipo de la MLS en el que juegan el alemán Thomas Muller y el argentino nacionalizado paraguayo Andrés Cubas- intenta llevárselo. Elevaron una oferta por dos millones de dólares que fue rechazada. La pregunta es qué hubiera pasado con el goleador si lo hubieran fichado. En ese Estado, el gobierno de Donald Trump lanzó en enero la Operación Metro Surge. Denunciaban una estafa de asistencia social para con inmigrantes fuera de regla. Arrestaron a tres mil personas y una manifestación culminó con dos muertes. Del abuso de la policía en el pedido de papeles y de visas no se salvaron los futbolistas. Joaquín Pereyra, enganche argentino surgido en Rosario Central que juega allí, relató: “Por los controles migratorios, la gente tiene miedo. Nosotros también. Hay tensión en el barrio, en los supermercados. Espero que esto termine porque el maltrato no debe existir en ningún lado”.


¡Ay, Zequi! Inmigración, segregación, apartheid y divisiones. Me llevás al corazón de este grupo que difícilmente pueda aspirar a colar un semifinalista. Si Corea del Sur tiene un programa nuclear pacífico que puede adaptar a la guerra que venga, lo de Sudáfrica va en sentido contrario: es uno de los diez países que llegó a desarrollar armas nucleares y las entregó voluntariamente. Claro, su desarrollo nuclear era la garantía política del régimen del apartheid ante una eventual invasión soviética. Terminada la segregación racial y resuelta la Guerra Fría, el programa tenía poco sentido. Frederik de Klerk — el dirigente blanco que negoció con Mandela el fin del régimen — niega hasta hoy que el desmantelamiento estuviera dirigido a evitar poner esas armas en manos de la dirigencia negra.

Y si la división de Corea fue un producto traumático de la Guerra Fría, la disolución de Checoslovaquia en República Checa (integrante del Grupo A) y Eslovaquia (no clasificada al Mundial) mostró otra cara más amigable. Sin embargo puso fin a una selección de fútbol que acumulaba una trayectoria muy respetable: subcampeona del mundo en el 34 y en el 62, y campeona de Europa en 1976. Aquel campeonato dejó además una marca indeleble en el fútbol global: se definió en el octavo tiro desde el punto del penal con una picadita de Antonín Panenka, cuyo apellido luego quedó vinculado para siempre esa osadía.

¿Y México? En una de esas, el formato con dieciseisavos de final la puede poner en el quinto partido que siempre piden. Le alcanzará con ser segundo y ganarle al segundo del flojito grupo B. Con 40 millones de mexicanos y sus descendientes también en los Estados Unidos, el Tri promete ser local en todas partes.

Dicho todo esto, voy a arriesgar un pronóstico. Veo un grupo apretado en el que ninguno apesta y ninguno brilla, así que mi candidato es Corea, veo a México segundo, y creo que a los checos terceros, en un contexto de muchos empates del que no me extrañaría que salga un mejor tercero. ¿Vos cómo la ves?


Yo también veo un grupo muy complejo. México está un escalón arriba, aunque la presión de ser local le suele jugar bastante mal a esa Selección. Aún así, los veo primeros. El segundo puesto va a quedar entre República Checa y Corea del Sur. Siento que los asiáticos volverán a dar el salto. Pero ojo con el tercero acá, porque mucho empate quizás no les aporta demasiados puntos. Cierro así:

  1. México
  2. Corea del Sur
  3. República Checa
  4. Sudáfrica

Veremos quién acierta más. A propósito de eso, Martín, no te olvides de anotarte en el PRODE de Cenital. Ahí no tenés que argumentar con historia política, pero hay que arriesgar resultados concretos de los partidos. Es gratarola y el que suma más puntos gana tremendos viajecitos por todo el país.

La dejo acá por hoy, pero la manija sigue. Scaloni dio la prelista de 55 convocados y la sensación es que el Mundial está a la vuelta de la esquina. Así que a meterle que recién vamos por el primer grupo. La seguimos el jueves con el B.

Un abrazo

Zequi

Soy periodista desde 2009, aunque pasé mi vida en redacciones con mi padre. Cubrí un Mundial, tres Copa América y vi partidos en cuatro continentes diferentes. Soy de la Generación de los Messis, porque tengo 29 y no vi a Maradona. Desde niño, pienso que a las mujeres les tendría que gustar el fútbol: por suerte, es la era del fútbol femenino y en diez años, no tengo dudas, tendremos estadios llenos.

Es abogado, especializado en relaciones internacionales. Hasta 2023, fue subsecretario de Asuntos Internacionales de la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Nación. Antes fue asesor en asuntos internacionales del Ministerio de Desarrollo Productivo. Escribió sobre diversas cuestiones relativas a la coyuntura internacional y las transformaciones del sistema productivo en medios masivos y publicaciones especializadas. Columnista en Un Mundo de Sensaciones, en Futurock.