Trama Urbana

La ciudad pandémica es desigual

Multimillonarios urbanos, desigualdad urbana en la nueva normalidad, viviendas vacías y el nuevo rol de las tierras públicas.

Hola, ¿cómo estás? Si estás en el AMBA, espero que atravesando de la mejor manera la nueva versión de la fase 3. Por mi parte disfruté bastante las temperaturas atípicas para el invierno de la semana que pasó. No sé si fue el veranito de San Juan o qué pero a mí a los 15 grados dámelos siempre. 

Hablando de temperaturas altas, mirá lo que es esta foto sacada por Annemarie Heinrich en 1959. Se llama Veraneando en la ciudad y la vi cuando la subieron a esta cuenta de Twitter que ya deberías estar siguiendo. El humo negro que se ve en el fondo, dicen, es un incinerador de basura, muy común en los edificios de la época. Se prohibieron a finales de la década del setenta. En la página de CEAMSE –un ente de escala metropolitana, de la que tanto se habla ahora– podés encontrar un poco de historia sobre la incineración de basura.

Pero hoy quiero escribirte sobre varias cosas así que mejor vamos a lo nuestro.

Multimillonarios urbanos

Esta semana se habló mucho de la concentración de la riqueza. Es que vio la luz este estudio, basado en datos de la revista Forbes, que describe cómo creció durante la pandemia el patrimonio neto de los estadounidenses que más dinero tienen. En términos generales, los milmillonarios aumentaron su riqueza en un 24% (en dólares, claro) en sólo 4 meses, mientras los indicadores de empleo y pobreza son los peores en décadas.

Pero lo que te importa a vos que venís acá a leer sobre urbanismo es que de los 20 más ricos de Estados Unidos, los tres que más aumentaron su riqueza están emparentados con la movilidad. El que más se destaca es Elon Musk, el excéntrico fundador y CEO de Tesla que se dedica a fabricar autos eléctricos pero que en los últimos meses se habló más de él por el lanzamiento de un cohete tripulado por otra de sus compañías llamada SpaceX. En el último trimestre, Musk pasó de tener 25.000 millones de dólares a 72.000 millones de dólares. Casi triplicó su fortuna escalando hasta el puesto 5 del ranking mundial de Forbes.

Sin embargo, me puse a mirar el informe anterior (que analizaba datos hasta mediados de junio) y el crecimiento de la fortuna de Musk parece bajo cuando vemos que Trevor Milton –en el puesto 19– había multiplicado por más de seis su patrimonio neto en tres meses. Milton es competidor directo de Musk ya que es el fundador de Nikola Motor, que también se dedica a la fabricación de vehículos eléctricos, aunque –por ahora– se focaliza en camiones de carga. 

En el ranking de los millonarios en Argentina también se puede ver esta especie de sesgo urbano. La sexta fortuna del país está en manos de Jorge Pérez, un empresario conocido como “el rey de los condominios” en Miami, que invirtió por primera vez en Argentina hace pocos años construyendo dos torres de 33 pisos, cuyos departamentos hoy se venden aproximadamente en 10.000 dólares el metro cuadrado. Las torres están en Puerto Madero donde, según datos oficiales de la Ciudad, se ubica el mayor porcentaje de viviendas vacías.

El otro multimillonario-urbano que está en la lista es Eduardo Costantini, dueño de Consultatio, que amasó su fortuna en gran medida gracias al desarrollo de barrios cerrados en Buenos Aires y en Florida. Entre sus proyectos más conocidos en Argentina están Puertos de Escobar y Nordelta, que contiene 29 barrios privados en terrenos pantanosos.

Este artículo sobre los orígenes de Nordelta me gusta mucho por dos cosas. Primero, cuenta que en la década del setenta, cuando dos empresas –una de ellas se dedicaba a construir viviendas de interés social– compraron los terrenos en los que hoy se emplaza. La ciudad-pueblo se concebía como algo bastante distinto a lo que es hoy. Segundo, porque cuenta en detalle cómo Nordelta habría sido imposible sin la colaboración del Estado en sus distintos niveles.

Barcelona, viviendas vacías y expropiación

Pero no sólo en Puerto Madero hay viviendas vacías. El municipio dirigido por Ada Colau la semana pasada amenazó con expropiar el uso de viviendas vacías en la ciudad de Barcelona. Le mandó avisos a 14 propietarios corporativos que en total tienen 194 pisos en la ciudad, todos vacíos hace al menos dos años. Ese es el plazo máximo que un departamento puede estar vacío, aunque una reforma busca que se acorte a seis meses en el marco de la emergencia habitacional que sufre la ciudad.

Colau les dio un mes a estos grandes tenedores de vivienda para que pongan las unidades en alquiler. De lo contrario, un decreto de 2019, y otras herramientas legales aprobadas por el gobierno catalán, permiten que el gobierno local expropie esas unidades pagando solamente el 50% del valor de mercado. Además, los propietarios tendrían que pagar multas que van desde 90.000 hasta 900.000 euros. Si se concretan las expropiaciones, los departamentos pasan a manos públicas y empiezan a formar parte del parque de viviendas de alquiler subsidiado.

El nuevo rol de las tierras públicas

La crisis habitacional también golpea fuerte por acá, y el desplome económico provocado por el Covid-19 promete acentuarla aún más. Si recibís estos correos hace un tiempo sabrás que supe estar un poco intenso con el tema de la venta indiscriminada de tierras públicas, especialmente en la ciudad de Buenos Aires. En contraste con esas ventas, los anuncios de esta semana parecen inscribirse en un cambio de paradigma en torno al manejo de inmuebles públicos por parte de la AABE.

La idea, en el marco de un plan de reactivación a poner en marcha para reactivar la economía en la pospandemia, es que mediante PRO.CRE.AR –el Programa de créditos hipotecarios y construcción de viviendas lanzado en 2012– se construyan viviendas en tierras fiscales. Además, las tierras públicas pasarán a estar a disposición de un “Gabinete de Tierras” en la órbita de la Jefatura de Gabinete que articula acciones de los Ministerios de Desarrollo y Hábitat, Desarrollo Social, Desarrollo Productivo y Agricultura.

La ciudad pandémica es desigual

Peatonalización de calles, ensanchamiento de veredas, ciclovías provisorias y demarcación de círculos en parques y playas son algunas de estas micro (o no tan micro) intervenciones urbanas. Las primeras dos están bastante emparentadas con la reapertura de bares y restaurantes en ciudades del hemisferio norte que, aprovechando el verano, sacan mesas y sillas a la vía pública, donde la evidencia indica que es menos probable contagiarse. Si leíste Primera Mañana (mal por vos si no lo hiciste) esta semana te habrás enterado de que en Nueva York peatonalizaron 22 calles para que los restaurantes sirvan comida al aire libre.

Los cambios en torno a cómo habitamos el espacio público en las ciudades en el contexto del Covid-19 fueron largamente mencionados en este correo. En esta nota de The New York Times se destacan varios de los cambios que se vienen haciendo en diferentes ciudades para garantizar el distanciamiento social en la nueva normalidad –o como quieras decirle a volver a un bar pero con miedo a agarrarte una enfermedad que ya se cobró más de 600.000 vidas en el mundo– pero complejiza el asunto sosteniendo que esos cambios están acentuando desigualdades urbanas que por supuesto venían de mucho antes. 

Lo que se evidencia ahora es que “los cambios que han priorizado las ciudades hicieron que muchos residentes se sintieran negados una vez más, ya que sus reclamos hace tiempo están al margen de la planificación urbana. La población más pobre no estaba yendo mucho a restaurantes de todas formas. Muchos niños no se sentían seguros en la calle ya antes de la pandemia”, destaca Emily Badger en su artículo.  

“Las ciudades han sido rápidas para hacer los cambios que los residentes blancos y más ricos valoran, y habilitaron bares en las calles de sus barrios antes de arreglar el drenaje debajo de ellas en los barrios pobres”, describe una planificadora urbana consultada en esa misma nota. 

En los últimos párrafos –te recomiendo que leas toda la nota– menciona algo que tienen en común muchos procesos de transformación urbana y que en la ciudad de Buenos Aires abundan, dejando de lado la función de las Comunas. Me refiero a los procesos participativos. La mayoría de de estos procesos sirve más para disfrazar de democráticas decisiones que no tendrían tanta aceptación en la población en general –y que acentúan desigualdades– que para democratizar la toma de decisiones. Muy a grandes rasgos, quienes tienen más tiempo y recursos para participar de esos procesos no son justamente los que necesitan las políticas públicas más urgentes.

Bonus tracks

  • La semana pasada te recomendé dos podcasts urbanos y parece que me quedé corto. Ciudad y diseño me lo mandó una lectora y me parece que también te puede gustar. Hay entrevistas a gente que te he mencionado en este correo.
  • ¿Uber empieza a competir con el transporte público? Todo indica que esa es su intención, ya que esta semana empezó a funcionar Uber Bus en Egipto, el país que la empresa va a usar como prueba piloto de esta nueva modalidad.
  • Sobre el deficiente servicio de EcoBici no hay información publicada, pero ayer el área de Datos del gobierno de la Ciudad publicó información sobre Covid-19 y movilidad que creo que te puede interesar. 
  • Al principio de este correo te conté que muchas ciudades están impulsando la bicicleta como medio de movilidad seguro en el contexto de la reapertura post-Covid. No sólo en otros países del mundo sino en ciudades argentinas como Salta o Rosario se reforzaron ciclovías y estaciones de bicicletas públicas. El gobierno porteño, sin embargo, parecería estar eligiendo otro camino. Si bien se volvió a habilitar el servicio de bicicletas públicas, cancelado incluso para trabajadores esenciales durante la fase 1, varias de las estaciones de EcoBici dejaron simplemente de existir y el número de bicicletas disponibles dista mucho de las 4000 prometidas cuando se concesionó el servicio. Lo denuncian bici-activistas, que ya detectaron al menos 3 casos. Las ciclovías provisorias fueron prometidas recién para la próxima etapa, pero sin fecha. 
  • Hace unos meses, cuando Netflix anunció que produciría una serie de El Eternauta, te recomendé que leyeras la historieta que para mi retrata de forma increíble la ciudad de Buenos Aires en medio de una invasión extraterrestre. Ayer Héctor Germán Oesterheld, su guionista, hubiese cumplido años. Desapareció en 1977 y se estima que lo asesinaron al año siguiente. Sus cuatro hijas y dos de sus yernos corrieron el mismo destino.

Eso es todo por hoy, amigue. Espero que hayas disfrutado leer estas líneas tanto como yo disfruté escribirlas.

Abrazos,

Fer

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Escribo sobre temas urbanos. Vivienda, transporte, infraestructura y espacio público son los ejes principales de mi trabajo. Estudié Sociología en la UBA y cursé maestrías en Sociología Económica (UNSAM) y en Ciudades (The New School, Nueva York). Bostero de Román, en mis ratos libres juego a la pelota con amigos. Siempre tengo ganas de hacer un asado.
@ferbercovich
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