Grupo D: la verdadera selección del fútbol argentino

La prelista guaraní para el Mundial tiene 14 jugadores de la liga argentina. En la de Scaloni hay 12. Turquía, Australia y EE. UU. completan el grupo.

Queridísimo Martín:

El plan estaba claro 10 días antes. El 26 de agosto de 2025 la Cámara de Diputados sancionó el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo que lo facultaba a agregar tres feriados adicionales al año para promover la actividad turística y económica o celebrar ocasiones especiales “como logros deportivos”. Ya se saboreaba: con un empate alcanzaba.

El 4 de septiembre el equipo respondió con un 0–0 frente a Ecuador y el presidente Santiago Peña lo anunció: “Tomé una decisión. Decretar un feriado nacional para celebrar unidos como país y gritar con orgullo”. No hacía falta. Ningún paraguayo de los que enfilaba para la calle Palma de Asunción iba a ahorrar en festejos. Después de 16 años, la albirroja se volvía a clasificar a un Mundial. La algarabía fue tal que hubo seis denuncias de autos robados que se hallaron en el mismo lugar en que sus dueños los habían estacionado.

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La última participación en una Copa del Mundo había dejado su mejor marca. Un segundo tiempo para la historia. Cuartos de final de Sudáfrica 2010. En el minuto 57, Óscar Tacuara Cardozo tuvo un penal que Iker Casillas contuvo. En el minuto 61, a Xabi Alonso también le tocó su chance desde los doce pasos. Pateó y la metió. El árbitro, sin VAR, pidió que se repitiera por invasión de área de los españoles. Tomó carrera nuevamente y Justo Villar la sacó. La posibilidad de bajar a aquella mezcla de jugadores del Real Madrid y el Barcelona resultó un sueño muy alto que quedó despedazado a los 83 por un grito de David Villa. Y es que los corazones volaron tanto que tardaron 16 años en regresar.

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El rumbo esta vez había comenzado igual de mal. Daniel Garnero, tetracampeón con Olimpia, había llegado para reemplazar a Guillermo Barros Schelotto, que no había logrado clasificar a la selección para Catar 2022. El histórico enganche de Independiente tampoco le encontró la vuelta a la Albirroja. El destino parecía escrito. Hasta que apareció el reconstructor.

Gustavo Alfaro cargaba en su espalda el logro de haber metido a Ecuador en el Mundial pasado. La chance de los guaraníes lo cautivó. Llegó con una hipótesis clara: había que levantar la confianza. Hacer que creyeran en sí mismos. Y para eso El Profe usó su herramienta predilecta: la palabra.

Con un largo paso por la carrera de Ingeniería Química en Santa Fe, Alfaro siempre destacó en el fútbol como un ilustre declarador. Su léxico enamoró al país vecino: “A mí no había flecha que me entrara. Hasta que llegué a Paraguay. Paraguay me rompió esa estructura. Y me volvió un tipo muy vulnerable, muy humano y muy cercano, que se conmueve mucho con los gestos de amor y de humildad de toda la gente”.

Después del Mundial con Ecuador, sacó un libro con editorial Planeta que se titula “Cazadores de utopías imposibles”. Intentaba dejar por escrito las razones del éxito y soltaba, a la vez, un curriculum al aire libre. En su caso, el impacto fue inmediato. Tanto que ahora los paraguayos se refieren a él como El Cazador.

La reconstrucción futbolística poseía un eje: el grupo. Había que rearmar el plantel. Sumar a las estrellas que jugaban en Europa -Julio Enciso- con las que lo hacían en Brasil -Gustavo Gómez-. Faltaba más. Así como en 2010, Jonathan Santana y Nestor Ortigoza defendieron la Albirroja, la apuesta era hacer scouting de jugadores que tuvieran antepasados paraguayos. El primero con el que habló fue con el mediocampista Fausto Vera, pero no se concretó la nacionalización. Tampoco se quedó ahí. De la lista de 55 preseleccionados para el Mundial, hay siete que no nacieron en Paraguay: Gastón Olveira (Montevideo), Carlos Coronel (São Paulo), Agustín Sandez (Lanús), Juan Cáceres (Dock Sud), Andrés Cubas (Aristóbulo del Valle, Misiones), Mauricio (São Paulo) y Kaku Romero Gamarra (Ciudadela).

No es un tema que moleste al público paraguayo el tema de las nacionalizaciones. El chiste se frecuenta en los torneos amateur del país cuando aparece uno que juega bien: “¿No tendrá una tía paraguaya?”. Pero generó rispideces entre los deportistas. Olveira arribó a préstamo a Olimpia en 2021 desde River Plate de Montevideo. Su rendimiento creció exponencialmente, pero nunca lo citaron desde la Celeste. Entonces, en marzo de este año, presentó juramento a la bandera paraguaya. Dejó de ser extranjero. De convocable a convocado. Recibió el repudio de otros guardametas, pero su último mes fue notable: salió campeón de la liga paraguaya.

Lo de Mauricio también revistió polémicas. Es que el mediocampista había jugado un sudamericano sub20 para Brasil y años atrás lo tentaron para arribar a la Selección de Paraguay y esto lo rechazó. Este año, con el equipo ya clasificado, cambió de opinión. ¿Quién quiere perderse algo así?. Para convencerlo, de todas maneras, resultó fundamental Ramón Sosa, delantero compañero en Palmeiras con pasado en Talleres.

Paraguay es el equipo del pueblo. Pero del nuestro. En la lista de los 55 preseleccionados de Argentina hay doce que juegan en la liga local. En la de Paraguay hay 14: Gill (San Lorenzo), Espíndola (Newell’s), Benítez (Belgrano, Maidana (Talleres), Sández (Rosario Central), Salcedo (Newell’s), Canale y Dejesús (Lanús), Angel Romero (Boca), Oscar Romero (Huracán), Ávalos (Independiente), Arce (Independiente Rivadavia), Bareiro (Boca) y Ronaldo Martínez (Talleres).

Pocas selecciones nos identifican más que la paraguaya. Somos vecinos literalmente: se estima que hay más de 700 mil nacidos en Paraguay residiendo en Argentina. Esto equivale a decir que uno de cada tres asuncenos posee un familiar viviendo en el Conurbano.

Alfaro representa tanto el fútbol nacional que condujo a doce equipos diferentes en su carrera. Se siente como uno más. ¿Hace falta nacer en un determinado país para alentar a su selección? No creo. Yo no tengo ningún familiar guaraní, pero acá tendrán un puño apretado cada vez que sumen un punto. Y si te quedaste manija: en muchos cines están dando El Renacer Albirrojo, una película sobre este proceso.


Querido Zequi,

Entre mis tantos defectos, tengo la virtud de ser hincha de Vélez. Hinchar por Paraguay es por lo tanto, para mí, algo natural. La grandeza de José Luis Félix Chilavert González, luqueño, clase 65, sólo rivaliza en el corazón velezano con la de Carlos Bianchi. Temo sin embargo que haya alguna duda en Paraguay respecto de la conveniencia de enfrentarse a los Estados Unidos, como le ha tocado en suerte en esta Copa, aunque sea en una cancha de fútbol. Gobernado casi siempre por la Asociación Nacional Republicana (para todos los efectos conocida como Partido Colorado), el anticomunismo fue un signo fundante en la identidad de este partido conservador en lo social, de perfil clientelar y nacionalista.

Tanto pesa el anticomunismo en la historia de Paraguay, que es uno de apenas once países que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán en vez de reconocer a la República Popular China. Esto viene de un acuerdo entre los dictadores Alfredo Stroessner y Chiang Kai Shek que todavía se sostiene a pesar de las presiones para que Paraguay siga el camino de casi todos los demás países del mundo y reconozca a la principal economía productiva a nivel global.

Si Paraguay fue siempre cercano políticamente a Estados Unidos, el presidente Santiago Peña convirtió esa formulación en un alineamiento automático con el gobierno de Trump que casi opaca al de Javier Milei. Julieta Heduvan, analista especializada en política exterior paraguaya, cuenta que fue el modo de gestionar la crisis que se generó cuando el gobierno de Joseph Biden designó al jefe del sector político partidario de Peña, el ex presidente Horacio Cartes, como “signifiactivamente corrupto”. Pesan sobre Cartes sospechas fundadas de contrabando de cigarrillos y lavado de activos.

El contrabando florece desde siempre como un dinamizador de la economía paraguaya, a partir de la cercanía y porosidad de sus fronteras con Argentina y, sobre todo, con Brasil. Sin embargo, recientemente los flujos ilícitos han sido opacados por un alto crecimiento de la economía de la mano de inversiones agrícolas, con el país convertido en un exportador relevante de carne y soja, gracias a los bajos impuestos y el avance de las tecnologías de fertilizantes. El crecimiento es sumamente desigual y la pobreza y vulnerabilidad se mantienen muy altas. Con todo, se observan mejoras que son socialmente valoradas. Por eso, mientras mantenga la tendencia, difícilmente los problemas de soberanía, la corrupción y el autoritarismo recuperen el primer plano de las preocupaciones de nuestros vecinos.

Más allá de las prevenciones hechas en broma, confío en que el doce de junio, día se su debut mundialista precisamente contra el dueño de casa, el orgullo paraguayo prevalezca en Los Ángeles aprovechando que es una ciudad donde nuestra lengua le pelea de igual a igual al inglés.

La localía estadounidense — es anfitrión en 78 de los 104 partidos del Mundial — es inseparable del FIFA gate: ese escándalo de corrupción dirigido por fiscales del país norteamericano que terminó con la carrera de Joseph Blatter. Esa causa es — como la etiqueta puesta a Cartes o el Lava Jato en Brasil — una prueba tanto del poder extraterritorial estadounidense, como de la confluencia entre los intereses de su política exterior y sus investigaciones judiciales.

Es difícil separar el anuncio que hizo la FIFA en 2010 en el que otorgó las sedes de los Mundiales a Rusia (para 2018) y Catar (para 2022) del inicio de las investigaciones preliminares a su directiva. Y todavía es más difícil separar esa pesquisa de la llegada de Gianni Infantino a la conducción de la máxima autoridad del fútbol global y de la consiguiente elección de la sede norteamericana para 2026.

Los intentos del mandamás de la FIFA de alinearse con el gobierno estadounidense no fueron disimulados. El cortejo abierto de Infantino a Donald Trump fue, de hecho, un tanto vergonzoso y bastante grotesco. La creación y entrega del Premio FIFA de la Paz luego de que el presidente estadounidense expresara su desaire por no recibir el Nobel tuvo tintes patéticos tanto para la organización como para el premiado. La invasión de Venezuela y el lanzamiento de la guerra ilegal en Irán dejaron en ridículo las palabras de Infantino que reconoció a Trump por “hacer del mundo un lugar más seguro”. Con estos antecedentes, y los niveles casi cómicos de corrupción trumpista, debo decirte que temo por los arbitrajes.

Donald Trump recibe el Premio de la Paz de la FIFA de manos de Gianni Infantino durante el sorteo de la Copa Mundial, el 5 de diciembre de 2025, en Washington. (AP Foto/Evan Vucci)

Sobre los demás del grupo, tengo expectativa por ver a los turcos, que vuelven a la Copa después de 24 años. Es un país de lazos fuertes entre política y fútbol donde el chauvinismo es lo que casi siempre da la nota. El presidente Recep Tayyip Erdoğan, es un islamista fue jugador semi profesional en su juventud. El equipo de su barrio de la niñez en Estambul, el Kasımpaşa, llegó a primera durante su presidencia y hace de local en el estadio que lleva su nombre.

El poder político también alimentó en Estambul al Başakşehir, que creció como club municipal en los tiempos de Erdoğan como alcalde y que fue alimentado con tratos muy favorables desde el oficialismo que lo llevaron a su primer campeonato. Como todo equipo del poder es detestado por la mayoría.

Con los clubes tradicionales — el Galatasaray, el Fenerbahçe y el Beşiktaş — , las relaciones fueron más ambiguas. Sus hinchadas fueron protagonistas de las mayores protestas contra el régimen, hace más de una década en el Parque Gezi. Del lado de los jugadores, la valentía fue escasa. Sus problemas con la autoridad fueron con la UEFA y los tuvieron cuando hicieron saludos militares para respaldar la invasión del norte de Siria por parte del gobierno, con el objeto de sofocar cualquier foco de autodeterminación de los kurdos en ese país.

No creo igual que ninguno haya cumplido un rol tan triste como el de Mesut Özil, quien después de elegir jugar para Alemania, se volvió de pronto un vocero de la identidad turca y musulmana. Hoy, de hecho, se convirtió en niño mimado del oficialismo turco. Su itinerario arrancó en el Başakşehir y ahora es dirigente local del Partido de la Justicia y el Desarrollo.

De Australia no voy a decir nada, porque ni siquiera la decisión valiente de dejar la Federación de Oceanía donde eran dueños y migrar a la de Asia para competir en serio disimula lo fácil que tienen la vida, ni lo mucho que me extendí ¿Algo para los pronósticos además de los buenos deseos para nuestra querida albirroja?


La zona es bastante pareja, Martín. Así que voy a basar mis pronósticos en los posibles resultados que imagino para la primera fecha, ya que seguramente eso influya en el estado anímico de los planteles. Veo un empate en Paraguay contra EE. UU. y una victoria turca contra Australia. Con ese impulso, los de Arda Guler pueden aspirar a quedarse con la punta. La albirroja y el equipo del Tío Sam disputarán el segundo y tercer lugar.

Mientras escribo pienso que alguno puede estar aprovechando nuestra conversación para sacar data para el PRODE de Cenital. Espero que si les sirve y sacan premio al menos nos tiren un viajecito o nos compartan un vino.

Dejemos acá y pongámonos con el grupo E. La seguimos el jueves.

Un abrazo

Zequi

Cuando estoy triste, cierro los ojos y me imagino en un estadio. El fútbol es un medio de comunicación. Aprendí a escribir leyendo periodismo deportivo y a sumar armando el Gran DT. No es que el resto no me importe, es que el resto cabe dentro de una pelota. Soy periodista desde 2009. Soy analista de fútbol desde 2021.

Es abogado, especializado en relaciones internacionales. Hasta 2023, fue subsecretario de Asuntos Internacionales de la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Nación. Antes fue asesor en asuntos internacionales del Ministerio de Desarrollo Productivo. Escribió sobre diversas cuestiones relativas a la coyuntura internacional y las transformaciones del sistema productivo en medios masivos y publicaciones especializadas. Columnista en Un Mundo de Sensaciones, en Futurock.