El tercer año de Milei
Jorge Liotti e Iván Schargrodsky analizaron abordó las autolesiones que el oficialismo viene sufriendo en el frente judicial y comunicacional.
En la nueva entrega de #ElSeñorDeLosPasillos, Iván Schargrodsky retomó el pulso de la actualidad política tras el “barullo” generado por su revelación sobre los candidatos empresarios en el peronismo. El conductor puso el foco en la orfandad de una alternativa moderada y lanzó un interrogante punzante sobre el escenario electoral: “¿qué opción de centro llegó a 20 puntos en Argentina?”.
Para Schargrodsky, el desafío de la oposición no es solo matemático, sino de identidad frente a un Gobierno que, aunque empieza a sufrir el peso de la economía real, mantiene la iniciativa política frente a un peronismo sumergido en sus propios laberintos.
La editorial también abordó las autolesiones que el oficialismo viene sufriendo en el frente judicial y comunicacional. Al analizar el impacto de la causa $Libra y las sospechas de corrupción que rozan al entorno presidencial, Schargrodsky fue tajante: “No descartaría que Santiago Caputo tenga que declarar en la causa Libra”, advirtió, sugiriendo que la situación del asesor estrella podría complicarse judicialmente.
Asimismo, se refirió al ruido interno generado por la filtración del video de Manuel Adorni y la respuesta oficial, señalando que “que Manuel Adorni no haya descartado una operación de la SIDE generó un cisma adentro del Gobierno”.
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SumatePor su parte, el periodista Jorge Liotti aportó una mirada de largo alcance sobre el ciclo político actual. Explicó que la gestión está entrando en una fase de “madurez forzada”, y señaló que “el tercer año expone a los gobiernos a tener que gobernar”, un umbral que históricamente ha sido la prueba de fuego para todas las administraciones. Según Liotti, la transformación más profunda no se dio en la esencia del presidente, sino en la arquitectura de su poder doméstico: “Milei no ha cambiado. La que cambió es Karina”, afirmó, destacando el paso de la hermana presidencial de un rol de contención emocional a uno de manejo absoluto de la botonera estatal.
Este nuevo mapa del poder libertario se caracteriza por una concentración inédita de decisiones en la Secretaría General de la Presidencia. Liotti observó que “el esquema de Karina es muy rígido; los actores que suma no son de volumen pero reportan a ella”, configurando una mesa de decisiones pequeña y hermética. Esta rigidez está provocando choques con las pocas figuras que conservan peso propio fuera del esquema de “El Jefe”. Según el periodista, el distanciamiento es cada vez más evidente: “La relación entre Karina y Bullrich no está en un buen momento”.
El programa concluyó con una reflexión sobre la “arterosclerosis” de una oposición que no logra articular un programa alternativo. Mientras la economía sigue siendo la variable que definirá la suerte del experimento libertario, Schargrodsky y Liotti coincidieron en que el verticalismo extremo del Gobierno podría ser tanto su mayor fortaleza como su principal punto de quiebre.