El mundial de Milei y el juego del calamar de los gobernadores

Se moderó la caída pero el Gobierno no logra contagiar confianza. Todos contra todos: Karina vs Toto, Patricia vs Sturzenegger; Karina vs Patricia. Las otras muertes: en un año, aumentaron 22% los suicidios.

Limitan el derecho a huelga. Estudian blanqueo de capitales. Facilitan importaciones para bajar el precio de los alimentos. Avanzan privatizaciones. Aumentan los combustibles. También luz, gas y transporte. Bajó el dólar, pero no los precios. Subió el costo de vida. El dólar está a ₳ 5.850. Hasta el ₳, símbolo de la moneda que lanzó Raúl Alfonsín con el Plan Austral diseñado por Juan Vital Sourrouille, la enumeración podría describir el momento del gobierno de Javier Milei. Pero no.

Se trata de títulos publicados en tapa por Clarín entre abril y julio de 1990, unas semanas antes del Mundial de Italia y también durante. El domingo 8 de julio, el día de la final que Argentina perdió 1 a 0 con Alemania, Clarín publicó una encuesta que reflejaba que 60% de los consultados sostenía su apoyo al presidente. “Porque gané, cambié”, le dice Menem al diario. El 9 cumplía un año como presidente.

Cuando arrancó el Mundial, hacía tiempo estaba en marcha la blitzkrieg económica menemista de privatizaciones, despidos y aumentos de servicios. Era solo el principio. La crisis política de Alfonsín y la hiperinflación fueron el fertilizante para un clima de cambio que el riojano ejecutó rápido. Después, Menem se instaló en el poder durante una década. La leyenda cuenta que, tres veces, Menem le dijo a Milei que debía ser candidato a presidente.

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Menemismo outlet

Milei, como versión outlet del menemismo, quiere espejarse en 1990 pero lo acecha otro Mundial: el de 2018, que además del rápido fracaso de la Selección marcó el punto de quiebre para Mauricio Macri. Las tapas de Clarín de aquel año mencionan a Caputo, Sturzenegger, FMI, economía en caída. “El dólar impactó en los alimentos y la canasta básica subió 2,9%”, dice un título del 4 de junio de 2018. Puro déjà vu .

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Milei fantasea con ser Menem, pero lo persigue el fantasma del fracaso de Macri. En su Radar Económico, Emmanuel Álvarez Agis hace doble clic sobre una línea esencial de la retórica libertaria: el ruido estadístico entre el récord del consumo privado y el pulso del consumo familiar. Traza una comparación con 2017, cuando el macrismo se preparaba para gobernar por décadas, que resulta muy gráfica.

En 2025, comparado con 2017, la masa salarial cayó 10 puntos, el consumo en supermercados casi 17% y la venta de autos se derrumbó 31,9%. Pero el consumo en energía eléctrica subió 18,7%, el turismo emisivo 9,7 y de nafta 8,2. ¿Qué observa el consultor? Que, si además se analiza lo que es el “consumo interno”, este cayó con respecto a 2023. Álvarez Agis advierte que sin generación de empleo y recuperación del poder adquisitivo se deteriora uno de los principales elementos políticos de legitimación del ajuste. 

El dato va de la mano con otro indicador: el desacople entre actividad económica y empleo. La consultora PxQ observa que por primera vez, al menos desde 2004, en 2025 creció el PBI pero cayeron los puestos de trabajo privados registrados. Ese fenómeno lo comentamos en abril en #Sistema2 a partir de un informe del CETyD de la Universidad de San Martín que incorporó el fenómeno del jobless growth, crecimiento sin generación de empleo.

Sin desconurbanización virtuosa

En su informe de junio, el centro de estudios de la UNSAM hace un mapeo profundo y detecta que entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025 solo dos (Neuquén y Río Negro) de 24 jurisdicciones crearon empleo, mientras que en 318 de los 498 departamentos del país se perdieron puestos de trabajo. El análisis indica que no hubo “desconurbanización” virtuosa en materia de empleo.

En municipios chicos la pérdida de empleos fue de 3,9%, mientras que en los municipios grandes fue menos de la mitad: 1,8%. Además, la caída fue más aguda en el NEA (-7,1%), el NOA (-3,4%) y en Cuyo (-2,2%) que en el AMBA, donde fue -2%. Si bien en febrero hubo un rebote en la generación de empleo registrado, el CETyD proyecta que volverán los datos en rojo, no solo en el empleo en general sino en particular, con la industria.

En abril, según el análisis de C-P consultores, el poder adquisitivo de los salarios tuvo un rebote, en buena medida -según explicó Federico Pastrana- por la combinación de la baja de la inflación, que estuvo en 2,6%, más un repunte de los salarios a partir de las sumas fijas incorporadas en las paritarias. No parece, así y todo, una tendencia sólida ni aunque se confirme la desinflación, salvo que en pocos meses el IPC arranque con 0.

El dato es relevante porque coincide con el freno a la caída de la imagen de Milei en las encuestas. Ahí aparece una pregunta grande: ¿por qué dejó de caer la imagen del presidente? Cierta mejora en el bolsillo pudo influir, al igual que el hecho de que se apague el escándalo Adorni, a la vez que parece detectarse un nuevo piso de apoyo en la opinión pública. Asoma otra tesis: un Gobierno débil implica riesgos y, a más de un año de la elección, es probable que a un sector social -que antes apoyó a Milei- lo asuste una potencial crisis política.

Javier Correa, de Ad Hoc, interpreta que el presidente tocó su techo en diciembre de 2025, post victoria electoral y un buen clima económico, y ahora se asentó en el escalón más bajo. El último estudio de Jorge Giacobbe confirma que se frenó la caída pero no que haya un rebote, de hecho la negatividad se sostiene en 55 puntos, en el rango de los peores indicadores desde que asumió. La mirada sobre el momento económico no es mejor: casi 56% cree que la economía está empeorando.

¿Para quién canta Caputo, entonces?

Ese estadio de Milei, en torno a los 35 puntos, define un núcleo de apoyo importante. La última encuesta de Tendencias muestra a un 32,8% que “seguramente vote” a Milei mientras un 6,5% podría votarlo, lo que da un voto potencial cercano a los 40 puntos, un guarismo alto aunque se ubique un poco debajo del voto potencial del principal rival opositor, Axel Kicillof, que roza el 43%.

La dificultad del Gobierno es que parece perder la batalla del relato. Como le ocurrió al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, a quien los productores de maíz no le aplaudieron un aforismo optimista, esta semana le tocó a Luis “Toto” Caputo: su afirmación de que no hay chances de una victoria de Kicillof en 2027 no generó reacciones, no porque no la compartan los hombres de negocios que los escucharon sino porque la gente con algo de información no es tan ingenua como para descartar esa posibilidad, aunque quizá les gustaría que así fuera.

Caputo tiene un problema de credibilidad. La consultora Alaska, de Juan Courel, con datos de TresPuntoZero, de Shila Vilker, midió ese componente y el resultado debería prender luces rojas en el Ejecutivo. La frase del ministro sobre los 18 mejores meses de la historia argentina y su afirmación sobre que la gente está mejor que en 2023 resultan aplazadas: en ambos casos, casi 70% le cree nada o poco.

Un ministro de Economía sin potencia para generar confianza y dar credibilidad es un ministro a medias. El problema es más grave porque Alaska y TresPuntoZero midieron la frase de Milei de que “lo peor ya pasó” y el 66,5% no le cree nada o le cree poco. Solo 15,2% le cree mucho al presidente. Al hacer zoom aparece otro factor: 42,3% de los votantes a LLA en 2023 y 49,1% de los votantes de JxC creen poco o nada en lo que dice Milei.

Karina vs. otro Caputo

Es probable que Karina Milei vea o adivine esa fragilidad de Caputo, o alguien se lo susurre, porque la hermanísima, que volvió a las fotos políticas y a mostrarse con Patricia Bullrich, expone una lectura muy diferente a la del ministro de Economía, que promete que la situación general del país mejorará y que eso bastará para que Milei resulte reelecto sin sobresaltos en 2027.
Karina quiere una reforma electoral para disponer un formato que, entiende, será conveniente para el oficialismo. Pero choca con Caputo, “Toto”, en otro aspecto: en términos políticos y electorales, considera que para La Libertad Avanza (LLA) es necesario contar con un némesis, el kirchnerismo, para confrontar modelos. Es una encerrona para el Gobierno: Caputo dice que eso asusta a inversores y Karina, con los Milei, dicen que necesitan al cuco K.

La misma lógica electoral lleva a la hermanísima a tragarse el sapo de Bullrich, con sus desafíos y desplantes. El movimiento de la senadora con el pliego de María Verónica Michelli molestó a muchos porque desnudó una impericia instrumental y, más grave, una osadía política. La falla se la anotan a Santiago Viola, karinista y aliado de los Menem, quien debió googlear a la jueza Michelli para determinar sus vínculos y parentescos.
Viola, dicen en Casa Rosada, lo sabía, pero o bien minimizó una posible reacción de Milei o validó el despliegue de Juan Bautista Mahiques. El ministro de Justicia envió el pliego de Michelli con una lógica de familia judicial: no fue un error, porque Michelli era 19 en la lista de méritos y quedó entre los primeros 6, un salto que los que bien quieren al ministro justifican con el argumento de que había pocas mujeres en la lista. Inusual feminismo libertario.

Patricia vs. Sturzenegger

Bullrich salió airosa del episodio Michellim aunque tiene limitaciones para desmarcarse de los Milei. La senadora, que el próximo jueves cumple 70 años, asume que una crisis sobre el presidente la arrastrará, sin margen para aparecer como esa abstracción de mileismo sin Milei. Casi que podría pensarse que opera como una pieza interna que trata de evitar la deriva del Gobierno. Patricia es Patricia, repiten en Casa Rosada.
Lo sabe, o debería saberlo, Federico Sturzenegger, el austríaco que no para de lanzar propuestas insólitas. El exfuncionario de Fernando de la Rúa se mueve con un nivel de impunidad propio de un elegido o de un inconsciente. La semana pasada, se reunió con el ministro de Defensa, Carlos Presti, y la cúpula de las Fuerzas Armadas. Hay un chispazo: el proyecto de Sturzenegger para desregular el cabotaje marítimo y fluvial, advierten en Defensa, podría ser una puerta para que ingresen las flotas pesqueras chinas al Mar Argentino, en una colisión con los planes del Comando Sur para limitar la influencia china en Sudamérica.

El ministro fue con otro tema: dijo que las fuerzas armadas del futuro prescindirán de barcos y submarinos, que todo serán con drones, y hasta generó intriga sobre despidos entre los uniformados al mencionar que la Armada tiene 24 mil efectivos y “sólo cuatro barcos”, dato incorrecto pero que sembró pánico, porque esos números Sturzenegger se los repite en Olivos a Milei.

Al tanto de eso, Bullrich mandó a sus asesores a escuchar los lamentos de los uniformados. La senadora se convirtió en una ventanilla política a la que van a pedir contención y escucha sectores que están afectados por las políticas oficiales. Así como reaccionó con el tema Michelli, y antes con la todavía etérea DDJJ de Adorni. Ya planteó que faltan votos para eliminar las PASO y esta semana anticipó que el rechazo de la UCR y de otros aliados ponía en riesgo la ley de Propiedad Privada, en particular en el capítulo sobre extranjerización de tierras.

El juego del calamar político

La aprobación del pago a los holdouts se convirtió en una negociación reservada por fondos para las provincias. Los senadores pidieron que los anticipos de coparticipación que acordaron con Caputo, vía Diego Santilli, en vez de pagarse en cuatro cuotas se devuelvan en seis u ocho. Hay cierta magia de la Casa Rosada: asiste a las provincias con los fondos de las provincias.

La recaudación de mayo marcó un rebote pero no está claro si se mantendrá porque tuvo que ver con el componente de anticipo de Ganancias. En el mismo mes, la recaudación cayó en muchos distritos y viene en baja constante en las tasas municipales. El punto de quiebre es incierto. Un dirigente provincial habla de que se desató una carrera por la supervivencia entre intendentes, gobernadores y la Casa Rosada.

Lo define como El Juego del Calamar de la política por tratar de atravesar las distintas etapas de la crisis. Lo que parece claro es que Nación es más resiliente. El riesgo es otro: que se replique lo de La Rioja, que relanzó el Chacho, una cuasimoneda para incentivar el consumo interno, mientras otras provincias como Misiones salen a buscar fondos para asistir a las PyMES y financiar obras.

El año de Cristina

Hace varias semanas, cada día, hay movilización a San José 1111, como se previa por el primer año de la condena, confirmada por la Corte Suprema, a Cristina Kirchner en la causa Vialidad. Con condiciones de detención desproporcionadas, sobre todo en comparación con otros detenidos, la expresidenta atravesó este año con altibajos políticos, en particular la tensión interna en el pankirchenrismo.

En estos días volverá a ser motivo de especulación lo que hará Kicillof, si visitará o no a CFK, una alternativa que se maneja con extrema reserva para evitar confirmaciones porque el nivel de recelo es tal que cualquier paso en falso puede alterar todo. El gobernador estuvo en Corrientes y fue recibido por el mandatario radical Juan Pablo Valdés. Desde Fuerza Patria esperan que post Mundial se reabran las conversaciones, no solo con CFK y Sergio Massa sino sobre todo con un puñado de dirigentes, entre ellos los gobernadores peronistas.

“Para ser candidato a presidente, Axel no tiene que armar una línea interna: tiene que ser el candidato de todos los sectores”, asegura un dirigente y compara su momento político con el que Massa tuvo en 2014, luego de ganar la elección en la provincia, en la que se lanzó a la captura de dirigentes y espacios políticos, lo que se volvió en su contra: “Juntar dirigentes no te da votos, te los hace perder”, le sugiere el referente a Kicillof.

Ocurren, aquí y allá, episodios que reflejan que hay clima de conversación en el panperonismo. En la Universidad de Morón, el reconocimiento al camarista Alejandro Slokar con un título de Honoris Causa mostró una amplísima diversidad: desde un abrazo entre Miguel Ángel Pichetto y Carlos Zannini, a conversaciones y bisbiseos entre figuras como Juan Martín Mena y Julio Alak, o Felipe Solá, Juan Cuattromo o “Peluca” Gramajo, además de Víctor Santa María, Diego Bossio, Mariano Cascallares y Guillermo Michel, entre tantos.
Hubo más: Diego Barroetaveña, Mariano Borisnky, Sebastián Casanello, Alejo Ramos Padilla, Raúl Pleé y Ángela Ledesma, además de Carlos Arslanian, Adolfo Pérez Esquivel, Emiliano Yacobitti y Ricardo Gil Lavedra.

Ocurrió el jueves, el día que el Senado ardió con el pliego de Michelli, episodio sobre el que se contaban curiosidades: por caso, cierta intriga sobre si con el pliego de Marina Pisacco, pareja del periodista Adrián Ventura, puede repetirse lo que pasó con Michelli. Ahí se habló, además, de que Ariel Lijo fue invitado a la cumbre del GAFI que se hará entre el 14 y el 19 de junio, pero que no formará parte de la comitiva encabezada por Mahiques.

Las otras muertes

Algunos números atrás, en #Sistema2 se mencionó la preocupación de las autoridades bonaerenses por el aumento de suicidios. La provincia inició, hace tiempo, un trabajo entre Salud y Seguridad sobre un tema que viene in crescendo. Días atrás, la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, presentó las estadísticas criminales de 2025 y en ese largo informe hay un capítulo apenas mencionado: entre 2024 y 2025 aumentaron un 22,6% los suicidios en Argentina.

Según los registros oficiales, en 2025 se produjeron 5.209 muertes por suicidios, lo que equivale a la sumatoria de homicidios dolosos y muertes por accidentes viales. El crecimiento exponencial puede responder, al menos parcialmente, a una cuestión de registro, pero el incremento en estos años es grave: 1000 casos más entre 2024 y 2025, y 2000 más respecto a 2020, casi el doble en relación a 2016.

Se mira el dato como un indicador del incremento de casos de salud mental, un área donde aumentó la demanda, y que, como todo el complejo de salud pública, pierde cobertura y atención por los recortes del Gobierno nacional.



BONUS

 # Facundo Leal pondrá a prueba su apellido: con diez años en lugares de resonancia, y una expansión de poder y recursos monumental, el expresidente de ARSAT y del ORSNA es mirado desde muchos sectores de poder que convivieron con él. No solo Luis Pierrini, el exsecretario de Transporte que lo nombró en el ORSNA, sino también el área de Innovación que lo mantuvo como asesor en ARSAT.

 # La lista no termina ahí: Leal fue número dos de Matías Tombolini en ARSAT y logró, con alguna destreza, desplazar a ese funcionario ligado a Sergio Massa para quedarse con el manejo total del área.

 # La inquietud retroactiva llega, incluso, a los tiempos de Mauricio Macri cuando Leal era una figura con mucho poder durante la administración del exdiputado Rodrigo De Loredo que, cosas del azar, días atrás estuvo de visita por Casa Rosada.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.