El encierro de Milei, los miedos libertarios y las 1001 internas peronistas
Derrotas y pánico por la falta de reacción presidencial. Shock por datos rojos de la economía. Deja vu para el PJ. Bonus: zoom sobre el votante en disputa.
– Tratemos de que sea una sesión tranquila, que nadie se cruce en el recinto. Algunos diputados nuestros tienen miedo…
Gabriel Bornoroni, libertario y cordobés, tiró el comentario y despabiló una reunión que se apagaba sin estridencias. Varios –unos sorprendidos, otros pícaros y al acecho– lo cruzaron. “Miedo tienen los que no llegan a fin de mes”, reaccionó una voz femenina. “Miedo tienen los que están en la plaza y ustedes los mandan a cagar a palos”, habló otro. Bajo un coro de risas, Bornoroni balbuceó sin acertar una respuesta.
Lo segundeó Nicolás Mayoraz. “Miedo a ustedes no, tenemos miedo de cómo podemos reaccionar si nos provocan”, dijo para tratar de enmendar el suplicio de Bornoroni, para que el comentario no se lea como una debilidad o, peor, como una cobardía. El espadeo siguió un rato y se relató en tono burlón. “Está bien que tengan miedo: la gente se los va a comer”, se puso seria una voz opositora.
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Los dichos de Bornoroni reflejan un clima y explican un giro: en 2025, la orden de Karina Milei era defender las banderas aunque eso implicara una derrota. Ceder o negociar era peor que perder. Ya no. El martes, Martin Menem contó 140 diputados dispuestos a armar una sesión especial contra la voluntad de la Casa Rosada. El riojano pegó un volantazo para que no sevejecute una paliza pública en el recinto.
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Contestá la encuestaTodos contra la lapicera de Karina
Jugó con el OK de Karina Milei, que el miércoles –como suele hacer los días de sesión– se instaló en la oficina que ocupa Menem como presidente de la Cámara baja para recibir y hablar con dirigentes libertarios. Tuvo que aparecer, el jueves, en la reunión entre La Libertad Avanza y el PRO para validar lo que se charla en la mesa que comparten los Menem, Diego Santilli, Cristian Ritondo y el mauricista Fernando De Andreis.
“No hablamos de las PASO, ni tenemos posición definida”, avisó Ritondo al salir y puso en escena la dificultad de esa paritaria: las garantías que pide el PRO para ayudar a eliminar/suspender las primarias requieren de una promesa explícita de Karina y aun así, a más de un año de la elección, ningún dirigente quiere eliminar una herramienta que puede ser clave en la negociación.

En voz no tan baja, un sector de la mesa política reprocha el desempeño de Patricia Bullrich en el Senado y le atribuye no estar de acuerdo, íntimamente, en sacar las PASO. La razón es simple y aplica para todos los aliados de los Milei: nadie quiere quedar supeditado a la lapicera de la hermanísima –es decir, de los Menem–, hasta los laderos de Santiago Caputo con pretensiones territoriales se podrían beneficiar con la existencia de las primarias.
Se sumó un asunto más: la Cámara Nacional Electoral (CNE) advirtió que cualquier cambio a la legislación o el sistema electoral debe hacerse en lo que queda de 2026. El tribunal notificó a Gustavo Coria, el sigiloso y eficaz vice de Santilli en la Jefatura de Gabinete. Como ministro, el “Colo” visitó a la CNE. Hubo, después, un análisis lapidario de los camaristas sobre la reforma propuesta por LLA.
La nueva (vieja) costumbre de perder
El simulacro de Menem no tapa lo obvio: así como ocurrió antes con la reforma de la Ley de Tierras en el Senado, o también en la Cámara alta con el dictamen del Super Rigi, el oficialismo empieza a acumular derrotas. Tiene, es cierto, victorias. Pero tras la victoria electoral de 2025, el panorama legislativo para Milei parecía totalmente despejado. Medio año después, algunos ya hablan de cerrar el Congreso.
Un operador legislativo tiene un conteo. Con el envión, el Gobierno aprobó la Reforma Laboral, el pago a los holdouts, la Ley Penal Juvenil, inocencia fiscal 1 y la reforma a la Ley de Glaciares. Pero tropezó con Tierras, se demora el Super Rigi, están en veremos Sociedades Sin Humanos, Ley de Hojarasca, cambio en Zonas Frías y, entre otras, Patentes, que pasaron por Diputados pero les falta el OK en Senado. La reforma de la Carta Orgánica del BCRA tuvo un dictamen ajustadísimo.
El paso de Santiago Bausili por el Senado puede volverse un problema. Dijo que el movimiento de los mil lingotes de oro tenía el OK de la Auditoría General de la Nación (AGN) pero el organismo, ante un pedido de la senadora Juliana Di Tullio, lo desmintió. Aseguró que el oro está en Suiza, pero fuentes al tanto de la trazabilidad relataron que está en el Banco de Inglaterra, en Londres, a cuenta del Banco de Basilea.
Bausili no aclaró el punto luego de la desmentida de la AGN. La polémica puso en escena otro asunto: la reforma del BCRA modifica el artículo 33, que permite que las reservas se usen como garantía para la toma de deuda. La Carta Orgánica actual no lo permite expresamente pero tampoco lo prohíbe, de hecho se habrían usado en otras ocasiones. Quizá el oro esté, aquí y ahora, usándose con ese fin.
El shock por los datos rojos
Bausili pasó por el Senado en medio del shock que generó en Economía el informe del INDEC sobre industria y construcción. La caída de casi 5% en ambos sectores sorprendió al Gobierno. Luis “Toto” Caputo tardó en reaccionar. Los que hablan con el ministro lo ven preocupado. El martes se mostró afectado y bajó la orden de que nadie hable, a la espera de que el número del IPC les dé un respiro.
El 1,7% de inflación traficó un mal número: como viene ocurriendo en los últimos meses, la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) subieron 2,6%. Es el dato que estadísticamente mueve el indicador de la pobreza. Es imposible, además, desvincular ambos registros: la caída de la industria y la construcción son un gatillo de la baja del consumo que está detrás del amesetamiento del IPC.

“Toto, que es racional y mira todo el panorama, la política y la economía, está preocupado”, relata, también preocupado, un dirigente que lo frecuenta y que notó en primera persona el golpe que significó para el ministro el dato de caída de construcción e industria porque, además, anticipa otro número rojo: esta semana se conocerá el dato del PBI del segundo trimestre y, con el EMAE como predictivo, daría abajo, quizá hasta 1%.
El monitor de proyecciones de crecimiento de la economía, que tuvieron como base la estimación del presupuesto 2025 que marcó que la economía crecería 5 puntos en 2026, está en duda en todas las estimacione,s que corrigieron a la baja sus cálculos: el FMI bajó de 4% a 3,5%, CEPAL de 3,8% a 3,3%, Banco Mundial de 4% a 3,6%, el REM de 3,2% a 2,1% y el arrastre estadístico de 2,3% a 1,1%, según el mapeo del Instituto Argentina Grande (IAG).
La soledad del arquero
Al ministro le cuesta sostener el optimismo. Envejeció muy mal su frase de que se venían los mejores 18 meses de la economía de la historia argentina. Y lo ven resignado a no poder romper el dogmatismo de Milei. “El panorama es difícil. Y no se ven palancas para recuperar. Toto cree que no hay mucho para hacer”, le dijo a Cenital, en las horas más calientes, una voz oficial.
El Gobierno festejó el IPC de 1,7% como el más bajo en los últimos 14 meses, pero lo persigue el fantasma del rebote. De hecho, la consultora C-P, de Federico Pastrana y Pablo Moldovan, estimaron que la inflación de septiembre volvería a ubicarse por encima de los 2 puntos. El estudio de la consultora Analogías de septiembre plantea una dicotomía a sus encuestados: si prefieren salario e ingresos o estabilidad de precios. El 65,5% prefiere que mejoren la cuestión de sueldos y trabajo.

Karina tampoco quiere o puede romper la coraza de Milei, un encierro que se retroalimenta con Federico Sturzenegger. El jueves por la tarde, en un mensaje que parece dirigido para los propios, para aquellos que como Caputo entienden que habría que mover algunas piezas para ayudar a que se despabile la economía, Milei publicó un tuit donde habla de la “voluntad de hierro” y se compara con un arquero, el único dique ante la derrota.
Al margen de que su desempeño en Chacarita no fue nada relevante, el presidente parece buscar una épica en la figura del arquero que “no tiene margen para el error, para el cansancio ni para la distracción. Con la red en la espalda” y una “tribuna hostil por detrás”, escribió el presidente que, el viernes, fantaseó con un diálogo en el que Domingo Faustino Sarmiento lo elogia.
El deja vu peronista
Semanas atrás, en #Sistema2, hablamos del deja vu de Milei con el 2018 de Mauricio Macri, cuando el PRO entró en una pendiente que nunca revirtió aunque el Círculo Rojo no la vio venir, al punto que se sorprendió con la derrota que, en agosto de 2019, Juntos por el Cambio sufrió contra el Frente de Todos, la fórmula Fernández-Fernández, por 17 puntos. Knock out que empezó a armarse varios meses antes.
En noviembre de 2018 ocurrió algo: el panperonismo, que venía de pelearse en 2015 y de enfrentarse en las legislativas de 2017, se juntó para designar a Wado De Pedro y a Graciela Camaño, por el massismo, en el Consejo de la Magistratura. Aquel acuerdo, que había tenido algunos ensayos, puede datarse como la protohistoria que derivó, en junio de 2019, en la alianza entre Cristina Kirchner, Sergio Massa y los gobernadores.

El scrum para bloquear la reforma de la Ley de Tierras y el movimiento para apurar la agenda sobre morosidad es visto en el PJ como una remake de aquellos movimientos. Es una mirada demasiado optimista. En 2018, el peronismo se juntó y reunió 131 votos. Este está lejos de ese número, al que solo puede llegar si suma a sectores como la izquierda y parte de Provincias Unidas.
#Peronismos
Otros datos hacen más válida la analogía. La cena del G10 en el Hotel Emperador, hace 20 días, tuvo efecto expansivo y esta semana derivó en dos postales de peso simbólico: dirigentes peronistas de varias tribus, entre ellas Massa, Juan Manuel Olmos y Carli BIanco en representación de Axel Kicillof, coincidieron en un evento con los cordobesistas Martín Llaryora y Juan Schiaretti, poco después de la victoria del peronismo, con Germán Font como candidato, en Marcos Juárez.
Al otro día, en Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua recibió a Kicillof, posó sonriente y compartieron una conferencia con críticas contra Milei. Passalacqua, que junta músculo para jubilar a Carlos Rovira, envió un aviso: competirá contra LLA. Como los cordobeses, el misionero sondea cómo les impacta compartir una foto con peronistas bonaerenses.

Cuando se mira el mapa del interior, en todo el peronismo aparece la misma demanda. “No queremos comprar la interna del Conurbano”, le dijo un jefe territorial a Cenital. Es un karma para el PJ porque no parece haber ningún activo, al menos hasta acá, en el pulseo entre Kicillof y CFK. Los propios no se quieren contagiar con la interna, los ajenos no perciben diferencias entre los grupos en disputa.
Los tres planos de la unidad
El miércoles a la noche, Massa recibió en San Fernando a la Liga de Intendentes del peronismo bonaerense, donde confluyen Mariel Fernández (Moreno) Federico Otermin (Lomas), Gustavo “Tano” Menéndez (Merlo), Federico Achával (Pilar) y, entre otros, Federico Susbielles (Bahía Blanca). Ese club pide, y lo dijo Otermin, que se desdoble la elección bonaerense de 2027.
Hay, en la Liga, varios precandidatos a gobernador y Massa, para que lo saquen de esa cartelera, lanzó como postulante del FR a Juan Andreotti. Los obsesiona que la interna CFK-Kicillof no rompa todo y se los lleve puestos en los territorios. Empezó a traficar una idea, a modo de demanda, que se sintetiza en tres conceptos anudados: la unidad del espacio, pero con competencia electoral y sin eliminación del perdedor.
El planteo grafica la gravedad de la crisis que ven los intendentes. Al plantear como objetivo que se debe lograr la unidad del dispositivo político, admiten la profundidad de la interna K, y al mismo tiempo ven inevitable que la definición de los candidatos –al menos el presidencial– saldrá, incluso contra la voluntad de muchos, de una disputa electoral, si es con PASO mejor.
El tercer elemento es determinante: la unidad del espacio “con competencia” debe contemplar que los perdedores no sean eliminados sino incorporados, contenidos por el ganador. Hay un dato que explica esa necesidad: en 2023, un porcentaje alto de votantes de Juan Grabois no fue a Massa en la general de octubre, e incluso se orientó hacia Javier Milei.
Las 1001 internas peronistas
Es el riesgo de mirar la política desde los dirigentes y no desde los electores. Si en una PASO los rivales son virulentos, el día después no es fácil restañar las heridas con una foto, un abrazo o un compromiso público. Por eso se menciona la secuencia “unidad, con competencia pero sin eliminación del derrotado”. Massa asiente y pide, por eso, que hay que juntar voluntades para que sigan las PASO.
Lograr los votos para eso es una de las misiones que tienen dirigentes como el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, que trata de lograr el OK de Raúl Jalil. El catamarqueño avisó que votará en octubre, simultáneo a la nacional, lo que algunos leen como una señal de que se mantendrá dentro del dispositivo peronista. Un mapeo por las provincias muestra el nivel de convulsión del peronismo.
# En Catamarca hay ruido porque días atrás apareció Fernando Jalil, hermano 11 meses mayor que el gobernador, y planteó que quiere sucederlo y hasta presentó un partido propio. Fernando avisó que sólo si su hermano va por la reelección, él bajará su candidatura. Avisó, además, que no está dispuesto a ir a una PASO en el peronismo contra Gustavo Saadi, el dirigente que se perfila como seguro candidato, sino que competirá por afuera y que está dispuesto a un acuerdo amplio. ¿Podría pactar incluso con los libertarios? Los límites, en política, son laxos.
# En Tucumán, Osvaldo Jaldo lanzó una ráfaga variada contra los 4 o 5 dirigentes bonaerenses que se pelean como gatos. Otro que quiere evitar que la interna del AMBA se cuele en la provincia. La explicación es bien simple: Juan Manzur dijo que se lanzará como candidato a gobernador y que lo hará con el apoyo del PJ nacional. Ante esa sugerencia, Jaldo avisó que no se metan en la provincia.
# Ricardo Quintela, en La Rioja, trata de ordenar la sucesión mientras intenta volver a la escena nacional: este viernes estuvo con los intendentes de la Liga y días atrás recibió en La Rioja a Matías Stevanato, intendente de Maipú, Mendoza. Como en un efecto contagio, cuando empiezan a moverse los dirigentes, generan que otros salgan a hacerlo.
# Otro que anda de recorrida es Jorge “Coqui” Capitanich, que hace dos semanas recibió a Kicillof en el Chaco, y transmitió que no está en sus planes volver a pelear por la provincia. En estos días estuvo en Chascomús, con el dirigente bonaerense Oscar Laborde, y tiene una agenda de recorridas por la provincia que incluirá un desembarco en Necochea con el platense Julio Alak. Capitanich se consideró, alguna vez, el “escudero” de CFK cuando fue su jefe de Gabinete. Antes de salir de gira, avisó en San José 1111. Cristina dice lo de siempre: movete.
# Sergio Uñac está con el mismo plan: recorre, casi en silencio, las provincias del interior con la intención de aparecer en el radar. El sanjuanino es uno de los que plantea que el PJ debería proponer en el Congreso una reforma de las PASO para que en vez de fórmulas, compitan solo candidatos a presidente, lo que le permitiría al ganador sumar al perdedor como su postulante a vice. Una forma de contener e incorporar.
BONUS
# Hace tiempo, lo saben ustedes, en #Sistema2 repasamos informes y lecturas sobre los “ni-ni”, ese universo de electores que no está ni con Milei ni con el peronismo, y que aparece como un factor determinante sobre el escenario electoral del 2027. Pueden, de hecho, ser los que eleven a niveles históricos la abstención electoral. Ocurrió, por caso, el fin de semana pasado en Marcos Paz: votó algo más del 60% y la mayoría de los ausentes –como ocurrió en PBA, en la elección de septiembre de 2025– fueron votantes no peronistas. El PJ ganó, en Marcos Juárez, con los mismos votos que en elecciones anteriores.
# Analogías, la consultora que dirige Mariana Acosta, estudió en su informe que publicó esta semana el comportamiento del segmento en disputa, que acá venimos llamando los “ni-ni”. Los datos son interesantes y muestran, además, un dilema enorme para los espacios políticos, los dirigentes y los campañólogos.
# Ya lo vamos a retomar con más detalle pero me detengo en algunos datos. Analogías divide el mapa en cinco posiciones: oposición es 30,8%, oposición moderada 18,2%, oficialismo 21,5%, oficialismo moderado 12,8% y segmento en disputa 16,7%.
# Al hacer doble click sobre ese 16,7% aparecen datos que inducen a la confusión. El 84,8% tiene mala o muy mala opinión de Milei, mientras que el 87,5% considera que su situación económica futura será peor. Sin embargo, casi 1 de cada 10 podría apoyar a Milei en las elecciones y solo el 5,7% apoyaría al peronismo, que aparece claramente como la oposición más nítida y competitiva. Más de la mitad, no sabe a quién apoyaría. Y casi 3 de 10 dicen que podrían apoyar a un espacio “de los gobernadores”.