Por la última de Leo: el camino de Argentina hacia la final contra España.
A las 16 hs, la selección buscará su cuarta estrella en lo que probablemente sea el último partido de Messi en un Mundial.
Ya está. Es hoy. A las 16hs, Argentina buscará la cuarta estrella contra España en New Jersey. La manija es absoluta. No hay mucho que agregar. Solo queda ver cómo fue que este equipo, una vez más, se metió en la definición de un torneo.
El camino a la final
El 5 de diciembre de 2025 se hizo el sorteo de los grupos del Mundial y Argentina tuvo dos noticias. La buena era que le había tocado un grupo sin equipos duros y la mala que se cruzaría con el segundo de una zona donde estaban España, Uruguay, Arabia Saudita y Cabo Verde. Al día siguiente le asignaron Kansas y Dallas como sedes de los partidos. Muchos esperaban lugares más amenos como Los Ángeles, Miami o Nueva York. En febrero de este año la AFA informó que la concentración estaría en Kansas, pleno centro del país, lo que permitiría traslados no superiores a tres horas y media. El camino mutó entre lo protocolar de la fase de grupos, la angustia de los dos primeros partidos de mata-mata y la euforia de una semifinal inolvidable.
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Argelia
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SumateEl 16 de junio empezó el torneo en el Arrowhead Stadium. Argentina salió a jugar con 10 campeones del mundo y Facundo Medina en la izquierda. Ganó 3–0 con un triplete de Lionel Messi, que lo convirtió en el futbolista más viejo en anotar un hattrick mundialista con 38 años, 11 meses y 23 días. Superó a Cristiano Ronaldo, que lo había hecho con 33 años y 130 días. El Bicho estuvo cerca de recuperar su marca cuando Portugal goleó 5–0 a Uzbekistán, pero solo hizo dos.
Los argelinos, como la mayoría de los equipos del norte de África, no tienen portento físico, pero sí una técnica depurada. El más conocido era Riyad Mahrez, ex campeón de la Premier League con Leicester y Manchester City, que ingresó en el segundo tiempo. El otro nombre llamativo era el de Zidane, Luca, el segundo hijo de Zizou, que ahora será el nuevo entrenador de Francia.
Argentina no sufrió y sólo necesitó acelerar un poco para los goles. El primero cayó previo a la primera pausa de hidratación, cuando De Paul limpió con un pase frontal a Messi, que encaró y la cruzó al ángulo izquierdo del petit Zidane. En el segundo tiempo vinieron los otros dos. En el 2–0 capturó un rebote tras un tiro de Mac Allister y la acomodó suave de derecha y el último fue a quince de final, con un zurdazo rasante al palo del arquero. Con los tres goles igualó el récord de 16 tantos mundialistas que tenía el alemán Miroslav Klose. Cuando Leo lo superó con Austria, Scaloni, ex compañero del alemán en la Lazio, arregló una llamada telefónica entre ellos.
Austria
Seis días después, en Dallas, tuvo su primera prueba importante. Si bien los europeos volvían después de 28 años a las Copas del Mundo, tenían un poker de jugadores de relieve como David Alaba, Marcel Sabitzer, Konard Laimer y Marko Arnautovic. Le habían ganado 3–1 a Jordania en el debut y otro triunfo los metía en segunda ronda. Fue la primera vez donde hubo una baja de tensión competitiva. A los nueve minutos Messi tuvo el primero de penal, pero lo tiró afuera. Así se convirtió en el futbolista con más penales errados en Mundiales. (Y lo iba a aumentar con Egipto).Todo se destrabó cuando hizo la jugada de toda su vida: De Paul recuperó, Thiago Almada la abrió, Medina se disfrazó de Jordi Alba, tiró el centro atrás y el rosarino anotó al primer palo.
En un contraataque en tiempo adicionado, Messi se metió entre cinco austríacos y sentenció todo. Así llegaba a cinco goles en la pelea por la Bota de Oro contra Mbappé y Haaland que tenían cuatro. Así también la Argentina aseguró su clasificación como primero.
Jordania
Scaloni hizo nueve cambios con respecto a Austria. Solo dejó a Dibu y Lautaro Martinez. Senesi, Simeone y Lo Celso tuvieron su debut absoluto en el torneo y Nico Paz su primera titularidad. La primera mitad fue de exorcismo: anotaron Lo Celso y Lautaro. El rosarino se había perdido Catar por lesión y el ex Racing no había anotado en 2022. Hasta hizo el gesto de sacarse la mufa. En la segunda etapa se estrenaron Barco y el Flaco Lopez y entró Messi, cuatro minutos después del descuento. Ese fue el primer gol que recibió el seleccionado en el torneo. Si bien el resultado y la clasificación no corrían peligro, sí fue llamativa la facilidad con la que entraron. Cuando quedaban diez minutos, el capitán puso el 3–1 definitivo de tiro libre. Gracias a ese tanto escaló hasta el cuarto lugar de la tabla histórica de goles por esa vía y quedó a seis del líder Marcelinho Carioca. El destino (y el flojo desempeño de la selección uruguaya) le hicieron un guiño a la Scaloneta y se confirmó que Cabo Verde sería el rival en 16vos de final.
Cabo Verde
Lo que parecía un trámite, terminó al borde del impacto. Había pasado de ronda gracias a tres empates, aunque el 0–0 contra España parecía más un error en la matrix, que la norma. Pero Vozinha y compañía lo hicieron de nuevo. El arquero, la gran sorpresa del torneo, tuvo ocho atajadas importantes, entre ellas dos a Messi antes del suplementario. El capitán había puesto el 1–0 tras un pase magistral de Lisandro Martinez. El calor de Miami jugó un papel importante en Argentina, sobre todo porque el despliegue físico caboverdiano era superior. Parecía que el 2–1 cerraba todo, pero Sidny Lopez Cabral no pensó lo mismo. Sacó un derechazo infernal en el minuto 103 y fue a festejarlo a la tribuna con su novia. Entre Romero y el brazo del defensor caboverdiano Diney pusieron el 3–2, pero el sufrimiento continuó hasta el cierre. Entraron a la cancha sabiendo que en octavos esperaba Egipto. No sabían que todavía se podía poner peor.
Egipto
El partido más surrealista que se recuerde de un seleccionado en un Mundial: hasta los 79 minutos Argentina perdía 2–0 y se quedaba afuera. Quince minutos después ganaba 3–2 a base de fútbol, temple y preinfartos masivos. Así demostró Argentina que se había convertido en Rafa Nadal en Roland Garros: había que ganarle dos veces. En el partido, además, pasó de todo: los egipcios patearon dos veces e hicieron dos goles; el arquero Mostafa Shobeir le sacó un penal a Messi, además de dos goles hechos a Mac Allister y a Julián; le anularon un gol a Zico por falta sobre Lisandro a 80 metros del arco argentino, pero minutos después el mismo jugador anotó el 2–0. Después de los goles de Cuti Romero y Messi, en el minuto 90 Paredes hizo la de Dibu contra Kolo Muani para cortar lo que pudo ser la victoria africana. Y dos minutos después el final que nadie vio. Julián recuperó en el área argentina — Egipto sigue reclamando un penal que no fue — , condujo hacia Lautaro y tiró el centro para el 3–2 de Enzo Fernandez, que bautizó el 7 de julio como el Día de la Remontada. El llanto de Messi lo dejó bien claro.
Suiza
El destino volvió a mandarle una señal al equipo cuando los helvéticos sacaron a Colombia en octavos. Si bien no eran un rival sencillo, había menos compromiso emocional que contra un sudamericano. Un triunfo entregaba un premio gordo: Inglaterra en semifinales. Argentina arrancó ganando rápido, con el cabezazo de Alexis, pero lejos de aprovechar el envión, se fue quedando y de a poco cediéndole la pelota a los suizos. En el segundo tiempo se vio lo peor del seleccionado. Totalmente entregado a aguantar, los europeos tuvieron cuatro chances claras y en la quinta, Ndoye empató 1–1. Encima fue un minuto antes de la pausa de hidratación. El nudo se empezó a desatar gracias a un cambio reglamentario: la confusión de identidad. Embolo fingió una falta de Paredes y amonestaron al argentino. Cuando algo así ocurre, el VAR puede llamar a revisar considerando que la amarilla debería haberse asignado al simulador. Eso hizo entonces Joao Pinheiro, le quitó la tarjeta al capitán de Boca y se la puso al delantero suizo, que ya estaba amonestado y lo expulsó. Argentina tuvo cuatro claras para ganarlo, pero fueron al suplementario. Cuando parecía que los penales eran inevitables se destrabó el último que faltaba: Julián Alvarez. Los suizos no tenían piernas ni ideas y en una contra Lautaro lo liquidó. Otra vez cedió la pelota y nuevamente lo ganó con amor propio.
Inglaterra
Messi nunca había jugado contra los ingleses y era lo que le faltaba a su carrera. Remontaron como en los dos partidos anteriores, sufrieron como en toda la segunda ronda, pero jugaron como nunca lo habían hecho. La primera mitad fue de estudio y mucho roce. Argentina salió en la segunda parte con todo, pero en una contra rápida anotó Anthony Gordon. El seleccionado nunca se desesperó y lo fue a buscar jugando al fútbol. Pickford se empezó a erigir en la figura del partido y Thomas Tuchel se enamoró del 1–0 demasiado temprano. Después del gol Argentina tuvo el 88% de la pelota e Inglaterra el 12% hasta el 2–1. Como dijo Donald Trump después, Harry Kane terminó defendiendo. Es más, a falta de ocho minutos, los ingleses tenían seis defensores en cancha. Con el ingreso de De Paul, Messi se estacionó en la derecha y de un córner cedió a Enzo que empató a cinco del final. Era claro que lo iban ganar en el tiempo regular. De una corrida de Montiel contra Bellingham nació la contra que terminó en el gol de Lautaro, que cabeceó entre dos jugadores que le sacaban entre ocho y trece centímetros. Cuando Messi tiró el centro sólo Kane estaba fuera del área. Fue una victoria emotiva, futbolística e histórica. Toda la previa teñida de la Guerra de Malvinas terminó de impactar cuando los futbolistas exhibieron la bandera que decía que las islas son argentinas. Messi dijo que sabía lo especial del partido y se lo dedicó a Diego Maradona. Si había una manera de clasificar a la final, eligieron la mejor de todas.
Au revoir
El partido por el tercer puesto del Mundial terminó siendo una fiesta de goles. Los galos no recibían seis en un mismo partido desde 1960, en un amistoso con Suiza en Basilea. Kylian Mbappé anotó dos, llegó a 10 en la Copa del Mundo y, con 22 tantos en 22 partidos, se convirtió en el máximo goleador en la historia del torneo. Superó por uno a Messi, que tiene 21. Los británicos ganaban 4–0 en el primer tiempo, pero Didier Deschamps hizo cuatro cambios de entrada en el segundo y se pusieron 4–3 antes de la pausa de hidratación. En los últimos diez minutos cayeron tres goles más y terminó 6–4 para Los Leones. Thomas Tuchel la debe haber pasado muy mal en las dos veces que los franceses quedaron un gol abajo, pero puede jactarse de haberlos llevado a ese extremo. ¿Qué hubiese pasado si jugaba así después del 1–0 en semifinales? Por suerte nunca lo sabremos. El resumen del set que se jugó en Miami.
Hoy es la octava estación, la primera vez que un Mundial demanda tantos partidos para definir a un campeón. Argentina buscará su cuarta estrella y España la segunda. El camino estuvo tapizado de matices y ojalá termine como todos queremos que termine.
En vos confío, Lionel.
Fede
PD: ¿Qué nivel de manija tenés? ¿Querés más? Acá te dejo el video que subió la AFA anoche sobre la final y el posteo de Messi en su Instagram agradeciendo a todos los integrantes de la delegación argentina por estos años. No te quiero spoilear, porque es probable que vayas a llorar.