Prepárense para perder

El amor no tiene que ver con ganar

De Messi hasta los equipos que quisieron borrar de la Champions League.

Hola, ¿cómo estamos?

El dolor se le fue. 

El 10 llora sin que le importe que lo vean. Dos veces, antes, lagrimeó. Escondido. Bajo su propia camiseta. En Estados Unidos 2016 y en Rusia 2018. Ahora lo hace con una sonrisa, con un barbijo que se infla y se desinfla, delante del mundo. Como si hubiera enterrado el dolor.

Es el mismo. No siempre fue igual. Nunca somos la misma persona. En 2009 y en 2010, admitía que las piernas se le quedaban duras. Regresaba a Barcelona y era el mutante más poderoso. Se liberó. Ni los genios pueden gambetear al sistema. Ni ahora ni antes se le notó desidia, ni ausencia de deseo, ni escasa pertenencia, ni falta de amor. Creció, tuvo hijos, se casó, ganó casi siempre, perdió casi nunca, lo caratularon de traidor a la patria, una generación de viejos de mierda lo subieron a un ring imaginario con Maradona, renunció, volvió, fue Dios y acá está. Como siempre. 

Gritó los goles agradeciéndole al cielo donde lo ovaciona su abuela, hinchándose la aorta por la rabia, cagándose de risa, en silencio o arriba del cuerpo de un compañero como si fuera un trineo. Siempre hizo goles. Siempre intentó hacerlos. Tienta demasiado hacer una tesis sobre la argentinidad, pero esto es un juego. Todo lo demás es barro. Porque en el barro te viste crecer. Porque del barro sos vos. Lo anunció Ciro. Buenos tiempos. La vida nos trae en sus palmas. 

El amor no tiene un carajo que ver con ganar. Si se le partió el corazón por perder, no tiene sentido bucear en la razón para hallar una respuesta de por qué volvía. Montañas de analistas sugirieron que era contra Diego, contra Ronaldo, contra sí mismo, contra los medios, contra la presión de la pelota, contra sus sueños. Doy fe que no hay nadie en el mundo que entienda y que explique el fútbol mejor que Messi. Muchas veces percibió que iba a perder y salió igual. A poner la jeta. A exponer el corazón. A hacer el amor. Su enseñanza fue, es y será haberlo intentado. Eso es la vida.  

Los que quisieron dejar afuera

Aleksander Ceferin carraspea y marcha: “Denme veinticuatro horas y esta Superliga va a desaparecer”. Hay un señor esloveno ladrándole a una montaña de dólares que físicamente no podrían ubicarse en ningún lugar. Es el presidente de la UEFA. Las doce corporaciones más picantes de la pelota -Real Madrid, Juventus y Manchester United a la cabeza- se le plantaron y le quisieron armar un torneo paralelo. Intentaron volarle la Champions League, el principal activo económico de su entidad. La razón es que a la competición arriban pequeños equipos que no le rinden ni a la televisión, ni a los tickets y que mejor la disputen solo los grandes. Al tipo que se planta le creen por dos razones. La primera es que es un ex soldado de la República Socialista de Yugoslavia y un ex combatiente de la Guerra de los 10 días en la que Eslovenia se independizó. La segunda constituye que, de alguna forma, es el Estado. Aunque le quieran embarrar la cancha, la pelota es suya. 

Veinticuatro horas después. Tras apretar con que los futbolistas que intervengan la Superliga no podrán vestir las casacas de sus selecciones. Con el primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, y con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, cantándole al teléfono que lo bancan. Con las hinchadas rompiendo los protocolos que impiden manifestarse por el covid y agitando por un fútbol para todos en las calles. Vence. 

Por las alcantarillas, lo siguen apretando. Ayer se subió al ring: “No me importa si el Real, el Barcelona y la Juve se van”.

Yo no creo en Dios, pero del concepto de justicia divina soy fundamentalista. El martes comenzará una nueva edición de la Champions League. Se clasificaron inesperados equipos. Por mérito deportivo. Si sos un ser de bien, acá tenés la lista para que puedas seleccionar a qué remera querés alentar.

Brujas

Hay dos números que ya no se usan. Es una tradición de hace tiempo en el club de la ciudad más turística de Bélgica. En el Brujas, el dorsal 12 está reservado para la hinchada. No es como en Boca, donde en la espalda la lleva Agustín Lastra, juvenil y tercer arquero del plantel. La institución fundada en 1891 sentenció que no se puede usar porque es un homenaje a quienes nunca paran de alentar.

El otro es el 23. No por Michael Jordan. La razón es dolorosa. François Sterchele falleció en un accidente de tránsito en 2008. En la temporada anterior, había sido el goleador de la liga, con 24 tantos. Su muerte tuvo un impacto enorme en el club y decidieron retirar la casaca que usaba.

El Brujas acarició la gloria en 1978. Superó en la semifinal de la Copa de Europa a la Juventus. La ida en Turín había sido 1-0 abajo. La vuelta, 2-0. El último de los gritos, en el suplementario. En la final, cayó contra el Liverpool. Se recuerda con la nostalgia de la hazaña más que como una oportunidad perdida.

Su entrenador es Philippe Clement. No es el más popular de Bélgica. Ese cartel es para el Anderlecht. Pero futbolísticamente domina el escenario: tres de las últimas cuatro ligas descansan en sus vitrinas. Se sitúa tercero en la liga Jupiler, aunque el fin de semana pasado fue goleado 6-0 por el Gent. Su futbolista más cercano a estas tierras es Eder Álvarez Balanta, defensor surgido de River, que se luce como volante central.

El sorteo le trajo la peor desgracia. Forma parte del grupo A. Comparte residencia con el PSG, el Manchester City y el Red Bull Leipzig. Va a tener que alentar muchísimo la gente y quizás ni eso sirva para parar a Messi y a Guardiola. 

Sheriff

Si escribís Transnistria en el Google Maps, te lleva hasta Moldavia. Sin marcarte ningún área específica. El Sheriff disputa la liga de Moldavia. No es exactamente de ahí. Si un país es en función de su autodeterminación o si lo es a partir del reconocimiento de los otros, creo, no es un tema que podamos resolver desde esta cancha de fútbol. Este representa un Macondo de Europa Oriental.

Sheriff es el nombre del equipo y de la corporación más grosa del país. La preside Viktor Gushan, ex agente de la KGB -los servicios de inteligencia de la Unión Soviética-. Sospechado de beneficiarse con la venta de armas ilegales heredadas del ex Estado. Su capacidad de construir contactos lo llevó a percibir gas casi regalado de parte de Rusia y a comercializarlo con los países de la zona. Como un dominó al revés. En el desarme estatal construyó un conglomerado: acumula hospitales, diarios, estaciones de servicio, constructoras y, claro, un club de fútbol. Ah, y un partido político, denominado Renovación, que despliega gratos vínculos con su oposición.

El Sheriff debutará en la Champions League en un grupo exigente: Real Madrid, Inter y Shakhtar. Uno de los ABC políticos de la FIFA -con la UEFA y con la CONMEBOL alineados- apunta a eludir los encuentros entre equipos de países que mantienen tensiones diplomáticas. Como Israel, que se presenta a las eliminatorias europeas en vez de las asiáticas para evitar cruces con Medio Oriente. Del conflicto de Crimea en adelante, no suelen toparse equipos de esas zonas. Pero aquí hay una excepción: Shakhtar es de Donbass, un rincón ucraniano que es pro-Rusia. Como Transnistria cuenta con apoyo de Moscú, se permite este duelo.

Young Boys

Res. Cerdo. Tocino. Cáscara. Especias. En 1920, se había descubierto un caviar en forma de salchicha. La hipótesis dictaba que la gente iba al estadio para morfar más que para alentar al equipo. El marketing cuando no se le decía marketing parió la YB-Wurst. Así, el Young Boys, fundado en la Universidad de Berna, Suiza, halló a su principal figura.

La casaca amarilla y negra flamea repleta de historias. En 1910, dio vuelta un partido frente el Aarau en los últimos diez minutos. La jerga periodística la denominó “la hora del terror”. El público cae al estadio paladeando que sobre el final puede pasar algo. Comparte grupo con Manchester United, Villarreal y Atalanta. La mística puede comerle los talones a cualquier gigante.

No hay muchos futbolistas sudamericanos que hayan vestido esa casaca. El más reconocible es Andrés Escobar. El defensor colombiano fue campeón de la Libertadores con Atlético Nacional en 1989. Su desenlace tiene especulaciones, crónicas y documentales: en el Mundial de 1994, se hizo un gol en contra y tiempo después fue asesinado. Nunca se aclararon las presuntas causas. 

Su momento futbolístico es extraordinario. Es tetracampeón de la Super Liga Suiza. Desde 2018, no le logran competir los rivales. Para la que viene, cambió al entrenador. David Wagner, alemán nacionalizado estadounidense, dejó su cargo en el Schalke para aterrizar en Suiza y hacer historia en la Champions League.

Lille

El milagro puede subrayarse en una fecha: 3 de abril. Jonathan David, de Nueva York, nacionalizado canadiense, gritó para que el Lille venciera al PSG. Le sacó una diferencia a la que se aferró como al oxígeno. Tanto que culminó campeón de la Ligue 1. Por encima de las toneladas de guita que exhiben los qataríes al mando de París.

A Marcelo Bielsa lo despidieron de un solo equipo en su vida. Desembarcó al Lille con una temporada emocionante con el Marsella en la espalda. El Loco propuso la revolución de su método. Convenció a la dirigencia de que abriera la billetera: 64 millones de dólares, el tercer equipo que más gastó en aquel período. Las cosas no funcionaron. El equipo acarició el descenso. Contrataron a Christophe Galtier. Los salvó de la Promoción.

La temporada del rosarino fue en 2017. Pasaron cuatro años hasta lograr el título. La última coronación había ocurrido en 2010. Bielsa seleccionó futbolistas brillantes para conformar la plantilla. La mayor figura, de todas formas, apareció en 2020. El turco Burak Yilmaz soltó 16 gritos para que acariciaran la gloria.

Para reafirmar el logro, Lille tuvo que cruzarse con PSG en la Supercopa de Francia. Un partido que mezcla al campeón de la Copa de Francia y de la Ligue 1. La sed no se había apagado. Otra vez, se impuso al París.

Galtier migró del Lille al Niza. Su postura fue entendible: “Ya no puedo lograr más cosas aquí”. No está mal admitir que en la temporada fue el mejor entrenador del mundo. Es lo justo para quien venció a los más poderosos.

Su grupo no será tan complejo. Comparte zona con el Sevilla, con el Red Bull Salzburgo y con el Wolfsburgo.

Malmo

Al scout Ola Galstad le filtraron el dato de que en Rosengard había un niño fuera de lo común. De los pies y de la cabeza. No comprendió por qué si era tan bueno estaba de suplente. Al final, le justificaron que había llegado tarde y esas eran las reglas. En el entretiempo, ingresó. Caían por tres goles y terminaron con ocho tantos arriba. Zlatan Ibrahimovic ya ejercía como genio. 

Lo pudieron conservar hasta los 19 años. El Ajax que conducía Ronald Koeman invirtió 8 millones de dólares y se lo llevó. El delantero percibió un salario millonario que malgastó en un auto y durante meses debió dormir en un colchón en el piso. Esa es otra historia. 

Malmo es la más acaudalada institución deportiva de Suecia. Tocó su techo en la Champions de 1979. Fue subcampeón. La llave que le correspondió sería atípica en estas jornadas: octavos de final, Dinamo Kiev; cuartos, Wisla Cracovia; semis, Austria Viena. La final la perdió contra el Nottingham Forest del mítico Brian Clough -para saber más de él, busquen la peli El nuevo entrenador-. 

En la última liga, la Allsvenskan, concluyó tercero y peleó hasta el final. Para llegar a la Champions, pasó tres rondas pre clasificatorias. El corazón le estalló a su público cuando eliminaron al Ludogorets de Bulgaria. El gol del boleto fue de Veljko Birmancevic, un delantero serbio de 23 años. Compartirá el grupo con Chelsea -último campeón-, con Juventus y con el Zenit. No tiene el mejor de los pronósticos, pero quién le quita lo bailado.

Pizza post cancha

  • Hoy se cumple un nuevo aniversario del Golpe a Salvador Allende en Chile, en 1973. Carlos Caszely es un futbolista chileno que en 1974 se negó a saludar a Augusto Pinochet. Este capítulo de Rebeldes del fútbol cuenta su historia.   
  • También es el aniversario del ataque a las Torres Gemelas. Dos días antes, había finalizado el US Open. Lleyton Hewitt superó a Pete Sampras. Este es el partidazo.
  • Desarmar lo obvio: fútbol, géneros y TV es un articulazo que escribió Juan Branz para el suplemento Garra de La Diaria de Uruguay.  

Esto fue todo.

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Abrazo grande,

Zequi

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Soy periodista desde 2009, aunque pasé mi vida en redacciones con mi padre. Cubrí un Mundial, tres Copa América y vi partidos en cuatro continentes diferentes. Soy de la Generación de los Messis, porque tengo 29 y no vi a Maradona. Desde niño, pienso que a las mujeres les tendría que gustar el fútbol: por suerte, es la era del fútbol femenino y en diez años, no tengo dudas, tendremos estadios llenos.
@zequischer

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