Copa Argentina: “manso” momento del fútbol de Mendoza

El título de Independiente Rivadavia y el ascenso de Gimnasia a Primera –más la primera edición de la Copa País– confirman el federalismo en la proliferación de copas de la AFA.

En las escuelas de la provincia de Mendoza, en las oficinas, en los bares y en los grupos de WhatsApp, los hinchas de Independiente Rivadavia y de Gimnasia disfrutan por estas horas del plato frío de la venganza contra los de Godoy Cruz. En Primera durante los últimos 17 años –subcampeón de liga, semifinalista de Copa de la Liga y Copa Argentina y cinco participaciones en Libertadores–, Godoy Cruz pelea hoy por no descender, justo en el año en que volvió a jugar tras dos décadas en su estadio, el Feliciano Gambarte, en el que aún no ganó en siete partidos por el torneo local. Y todo en un contexto inédito: el ascenso de Gimnasia –volverá a jugar en Primera tras 41 años– y la Copa Argentina de Independiente Rivadavia, primer título en 112 años y primer campeón de Mendoza en el fútbol argentino. Como bromeó el productor musical Alexis Valido en un tuit: “El fútbol es puto y lindo como Ricky Martin”.

El miércoles por la noche en Córdoba (5–3 por penales tras el 2–2 ante Argentinos Juniors con dos jugadores menos por expulsiones), Independiente Rivadavia conquistó la Copa Argentina y se clasificó a la Libertadores 2026. Si Godoy Cruz no desciende al Nacional, el año que viene habrá tres clubes de Mendoza en Primera División, junto a la Lepra mendocina –Independiente– y el Lobo –Gimnasia–, equipos con canchas a un kilómetro, en el radio del Parque San Martín, y que volverán a disputar el clásico en la categoría más alta del fútbol argentino. El único antecedente de tres clubes mendocinos en Primera se dio en los viejos Torneos Nacionales: el de 1974 lo jugaron San Martín, Godoy Cruz y Huracán de San Rafael. “Manso” momento del fútbol mendocino.

Fantasía en la Copa Argentina

Antes de la actual proliferación de copas, copitas y copones de la AFA de Claudio Tapia (Trofeo de Campeones, Supercopa Argentina e Internacional y copas que valen como ligas), en 2011 volvió la Copa Argentina (había tenido dos ediciones, en 1969 y 1970).

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Desde entonces hasta hoy, la Copa Argentina se ganó un lugar en la consideración del futbolero medio. Los equipos “chicos” juegan el partido de sus vidas contra los “grandes”. El sueño de campeonar está ahí nomás. Y la mentalidad, de a ratos, pesa más que la habilidad. Dos hinchadas en cancha neutral para que sea más igualitario. Televisación. Clasificación a la Libertadores para el campeón. Fantasía y federalismo. Los últimos cuatro campeones fueron Patronato de Paraná (Entre Ríos) en 2022; Estudiantes de La Plata (Buenos Aires) en 2023; Central Córdoba (Santiago del Estero) en 2024; y, en 2025, Independiente Rivadavia (Mendoza).

En una racha sin precedentes, ninguno de los cinco clubes “grandes” ganó los últimos nueve títulos del fútbol argentino.

En busca del Ascenso profundo

En 2026, la selección de la Liga Tandilense jugará la Copa Argentina tras consagrarse el domingo como campeón de la primera edición de la Copa País –impulsada por el Consejo Federal de la AFA–, que reunió a 75 selecciones de las ligas regionales de 22 provincias argentinas. Inspirada en la antigua Copa Presidente de la Nación, la Copa País 2025 obligó por reglamento a las selecciones de las ligas regionales a incluir un mínimo de diez jugadores Sub 17 entre los 35 futbolistas amateurs de cada plantel. La Copa Argentina de Independiente Rivadavia, al fin y al cabo, es también la reivindicación de una búsqueda profunda en el Ascenso. Entre los que sumaron minutos en la final aparecen Alejo Osella (llegó desde Deportivo Armenio), Tomás Bottari (Nueva Chicago), Maximiliano Amarfil (Cipolletti/Nueva Chicago), Kevin Retamar (Ferro) y Matías Fernández (Excursionistas), autor del 2–0 parcial en Córdoba.

Eso sí: la Lepra mendocina, luego de atravesar seis fases de la Copa Argentina, acumuló alrededor de 250.000 dólares en premios que entrega la AFA. El campeón de la Copa de Brasil, en cambio, se lleva 13,4 millones de dólares (y los de las copas naciones de Ecuador y Venezuela, más de U$S 300.000). La gloria, ajá, no tiene precio.

¿Una provincia futbolera?

Pero volvamos a Mendoza, tierra del sol y del buen vino, en la que también avanza la megaminería contaminante azuzada por el gobernador Alfredo Cornejo (el jueves, un día después del título de Independiente Rivadavia, hubo una movilización a la Legislatura provincial en el inicio del tratamiento para la Declaración de Impacto Ambiental). A los posibles tres clubes en Primera se les suman Deportivo Maipú en el Nacional y Huracán Las Heras y San Martín en el Federal A (Gutiérrez Sport Club descendió al B).

“Es una provincia que tiene muchos clubes profesionales. También hay clubes en el Federal con mucha convocatoria. Te das cuenta de que hay bastante gente que quiere ayudar, y suman y aportan desde sus lados. Y cuando hay gente que quiere a un club, se hace todo más fácil, como en Independiente. Si lo futbolístico se da es porque hay un trabajo detrás”, me había dicho Juan Manuel Elordi, hoy en Rosario Central, luego del ascenso a Primera tras 41 años en 2023.

Desde Mendoza capital, el amigo y colega Gonzalo Ruiz, autor de cuentos de fútbol que podrían suceder en la Copa Argentina, me dice: “Descienda o no, es buenísimo lo que ha hecho Godoy Cruz. Si se queda, sería histórico, el momento más alto del fútbol mendocino a nivel nacional. No hay mucho misterio: es el trabajo organizado de clubes que se profesionalizaron con el pasar de los años y dirigencias que tuvieron banca económica, como las de Mansur–Chapini en Godoy Cruz, (Daniel) Vila en la Lepra y (Fernando) Porretta en Gimnasia. Hay buenas intenciones en un montón de clubes, pero cuando no se consigue la plata, no hay chance; y cuando hay y más o menos se maneja bien, se terminan logrando los resultados o quedando cerca. La pregunta que siempre está y nadie quiere responder es qué va a pasar el día que se vayan”.

–¿Qué es el fútbol en Mendoza? –le pregunto a Ruiz, autor de El mejor oficio del mundo, premio Vendimia de Novela 2020.

–Al futbolero de la provincia le gustaría que Mendoza fuera mucho más futbolera de lo que es. Le encantaría que pongamos al mango las canchas, como los tucumanos, cordobeses y rosarinos, y no pasa. Hay que ver ahora, con la Lepra en la Libertadores, que es el más popular, si lleva más gente. Pero con Gimnasia y la Lepra en Primera, los niños van a empezar a ver mucho más a los equipos de acá. También tenemos una discusión: el doble camisetismo. Muchos, sobre todo los que nacieron en los 80 y parte de los 90, crecieron esperando el verano para que vinieran los cinco “grandes” a jugar la Copa de Oro, o viéndolos por tele. Si salía campeón Boca o River había mucha más gente en la peatonal del centro de Mendoza que si salía campeón el Tomba o la Lepra. Con Godoy Cruz empezó a cambiar, y cada vez más niños fueron de Godoy Cruz. El futbolero de la provincia se va a mendocinizar, va a dejar de ver tanto a los “grandes” de Buenos Aires y va a ver más a los de su provincia.

Un grito de gol

Independiente Rivadavia –dirigido por Alfredo Berti, mismo DT con el que ascendió a Primera en 2023– salió campeón de la Copa Argentina tras el penal definitorio del colombiano ex Boca Sebastián Villa, capitán y figura del equipo. Más allá del lavado de imagen y de la presentación como una redención, Villa –declarado culpable en una causa de violencia de género por el Poder Judicial y absuelto por un acuerdo económico con la denunciante en otra por violación– juega porque nada le impide trabajar como futbolista en su derecho a la reinserción. De ahí a la romantización –quizá porque ya no juega en Boca y Boca vende y vende–, hay un abismo.

“Acaso, un año de éstos, cuando vuelva al oeste, / llame a su puerta clara y despierte sus pájaros, / sólo porque un amigo es la vida dos veces / y desde aquella tarde no dibujo caballos”, escribió Armando Tejada Gómez, poeta criado en la mendocina Guaymallén, en “La vida dos veces”, poema en Cosa de niños (1991). Cuentan que lo de “un amigo es la vida dos veces” le nació después de que viera un doblete de Medardo “El Tanque Puntano” Sosa –máximo goleador histórico de la Liga Mendocina– en Atlético Argentino de Guaymallén, club del que era hincha. Tejada Gómez es el letrista de “Canción con todos”. Los hinchas de los clubes de Mendoza, más que nunca, se liberarán “con un grito en la voz”. Un grito de gol.

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Es periodista especializado en deportes -si eso existiese- desde 2008. Lo supo antes de frustrarse como futbolista. Trabajó en diarios, revistas y webs, colaboró en libros y participó en documentales y series. Debutó en la redacción de El Gráfico y aún aprende como docente de periodismo. Pero, ante todo, escribe. No hay día en la vida en que no diga -aunque sea para adentro- la palabra “fútbol”.