COP16: avances para la biodiversidad pero sin acuerdo financiero

¿Qué dejó la cumbre y cuál es el impacto de estos lineamientos en Argentina? Tras el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y una tendencia anti Agenda 2030, el análisis de los resultados y el impacto en la postura del gobierno argentino.

Estas semanas no fueron muy felices para quienes seguimos de cerca la crisis climática.España está sufriendo las devastadoras consecuencias de la DANA, con lluvias torrenciales y vientos fuertes que ya dejaron más de 200 víctimas fatales.

Por otro lado, Trump es el nuevo presidente electo en Estados Unidos. Sí, el negacionista del cambio climático vuelve al poder, y no de cualquier país, sino del segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) después de China.

Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, las emisiones globales de GEI deberían reducirse un 43% para 2030. Sin embargo, esto será más complicado sin el compromiso de EE. UU, que representa el 13,5% de las emisiones de dióxido de carbono a nivel mundial (en comparación, Argentina lo hace en un 0,5%). En esta edición de Infinito Punto Verde, repasamos los cuatro años de Trump en el poder y qué podemos esperar en su regreso.

Aunque este panorama pueda hacernos sentir que la acción climática retrocede, el mundo sigue adelante. Hay países comprometidos que avanzan en temas clave, como la protección de la biodiversidad, y de eso vamos a hablar hoy.

¿Qué dejó la COP 16 de Biodiversidad? ¿Cómo impactan estos acuerdos en Argentina?

En un contexto nacional marcado por cambios en la política exterior y una “patrulla ideológica” anti Agenda 2030, analizamos los resultados de la cumbre y cómo influye la postura del gobierno de Javier Milei en todo esto.

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Sin la naturaleza no sobrevivimos ni un minuto

Aunque la problemática del cambio climático sea la más famosa, también estamos atravesando otras dos crisis: la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

Los bienes biológicos de la Tierra son vitales para el desarrollo económico y social de la humanidad. Sin embargo, las especies y los ecosistemas están hoy severamente amenazados a causa de la extrema explotación de recursos naturales para sostener un modelo de producción y consumo incompatible con la sostenibilidad ecológica.

La comunidad científica global afirma que estamos atravesando la sexta extinción masiva de especies. Hablamos de este tema hace unos meses en Infinito Punto Verde, acá te dejo el news.

Yaguareté en la selva misionera. Foto: Anne Marie Clauss.

En respuesta a esta problemática, en 1992 la comunidad internacional en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB por sus siglas en inglés) en Río de Janeiro durante la “Cumbre de la Tierra”.

El CDB es un tratado internacional jurídicamente vinculante y actualmente cuenta con 196 países que lo ratificaron. Su órgano rector es la Conferencia de las Partes (COP) que se reúne cada dos años para examinar los progresos en la aplicación del Convenio, fijar prioridades y adoptar planes de trabajo. Argentina ratificó este Convenio mediante la Ley 24.375, sancionada y promulgada en 1994.

En 2022, esos 196 países firmantes del CDB acordaron en la COP15 un nuevo Marco Global por la Biodiversidad (GBF, por sus siglas en inglés). Su objetivo principal es proteger el 30% de las zonas terrestres y marítimas del planeta para 2030 (la meta 30×30).

Dos años después llegamos a la COP16 realizada en Cali, Colombia, donde el foco estuvo principalmente en la implementación de ese Marco Global y en su financiamiento. Otros temas claves fueron: el monitoreo de los avances y las estrategias de cada país; los recursos genéticos; y el rol de los pueblos indígenas en el cuidado de la naturaleza.

La lucha constante por el financiamiento

Para alcanzar las metas globales y proteger la biodiversidad se necesita dinero, especialmente en países en vías de desarrollo que argumentan que los fondos movilizados hasta ahora son insuficientes para las acciones necesarias. Por eso, uno de los ejes centrales en la COP16 fue el financiamiento, con un debate marcado por la demanda del sur global de crear un nuevo fondo bajo su gobernanza. Este pedido se basa en el cuestionamiento de que el existente Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) es ineficaz, excesivamente burocrático y de difícil acceso.

Sin embargo, algunos países desarrollados, incluidos miembros de la Unión Europea y Canadá, expresaron su desacuerdo y sugirieron postergar el tema para futuras conferencias. La cuestión terminó quedando en suspenso, no por un acuerdo, sino por falta de quórum: cuando se retomó el debate el sábado por la mañana (oficialmente, la conferencia debía finalizar el viernes), muchas delegaciones ya no estaban presentes.

El cierre de la COP16 sin un acuerdo financiero dejó un sabor amargo, especialmente para los países en vías de desarrollo que dependen de este apoyo para implementar acciones de conservación. Se espera que el tema se retome en una reunión intersesional el próximo año, con la esperanza de asegurar un compromiso concreto en el financiamiento de las metas de biodiversidad.

Planes Nacionales y compromisos formales

Al firmar el Marco Global de Biodiversidad, los países se comprometieron a reportar periódicamente sobre el progreso de sus metas. ¿Cómo? Presentando sus Planes de Acción Nacionales. Debían hacerlo antes o durante la COP16. Sin embargo, solo 44 países de los 196 miembros del CDB los presentaron, incluyendo siete de América Latina, entre ellos, –*suena el himno*– Argentina.

A la izquierda, Ana Vidal Lamas, Subsecretaria de Ambiente de la Nación. Fuente: argentina.gob.ar.

El Marco Mundial Kunming-Montreal contempla, dentro de sus objetivos, 23 metas vinculadas, entre otras cosas, con los derechos humanos, de las comunidades locales e indígenas y la equidad de género. Sin embargo, la Estrategia Nacional de Argentina incluye 22 metas y el Gobierno eliminó la última vinculada a la equidad de género en la implementación de políticas ambientales. ¿Nos sorprende? No, no nos sorprende. Este enfoque responde a su actual postura, ya que ha expresado en repetidas ocasiones su rechazo hacia este aspecto, así como también al cambio climático, conceptos que no aparecen en el documento.

De todas formas, a pesar de la enérgica batalla cultural antiprogresista, el 1 de noviembre, último día de la COP16, nuestro país presentó su Estrategia Nacional y Plan de Acción cumpliendo en términos formales con el compromiso.

La Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO) elabora estos documentos, mientras que la Cancillería los revisa y aprueba. ¿Se podrán llevar a cabo estos planes sin una hoja de ruta clara y con presupuestos limitados?

Organizaciones como Fundación Vida Silvestre Argentina destacaron que, a pesar de esta presentación, el plan carece de metas intermedias y de indicadores de monitoreo, y deja dudas sobre el financiamiento necesario para su implementación. La falta de detalles en la asignación de recursos limita la capacidad de cumplimiento efectivo y real.

El que apoya la Agenda 2030 se va

Ahora bien, todo esto ocurre en un contexto nacional marcado por cambios en la política exterior y una “patrulla ideológica” anti Agenda 2030.

El 30 de octubre Javier Milei le pidió la renuncia a la entonces canciller Diana Mondino tras su voto a favor de Cuba en una Asamblea de Naciones Unidas. Asumió en su lugar Gerardo Werthein, quien, en su primera medida, despidió a todo el gabinete de la exministra.

En un comunicado oficial de la Oficina del Presidente se menciona que: “(…) La República Argentina defenderá los mencionados principios [libertad, soberanía y derechos individuales] en todos los foros internacionales en los que participa y el Poder Ejecutivo iniciará una auditoría del personal de carrera de la Cancillería, con el objetivo de identificar impulsores de agendas enemigas de la libertad”.

En esta misma línea, una semana atrás le había ordenado, a través de una nota oficial, a todo el cuerpo diplomático y representantes argentinos en el exterior alinearse a las ideas de “la vida, la libertad o la propiedad” o dar “un paso al costado”.

Te dejo este hilo en X de Julieta Zelicovich, Doctora en Relaciones Internacionales que describe por qué llevarse puesta la cancillería puede traer consecuencias negativas para la inserción de Argentina en el mundo.

La Agenda 2030 incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los que dos están directamente relacionados a la biodiversidad: el ODS 14, que se centra en la conservación de los océanos y mares, y el ODS 15, que defiende la protección de la vida en los ecosistemas terrestres. Ambos ODS son claves para la conservación y uso sostenible de recursos naturales, algo que Argentina pretende garantizar en su Plan de Acción. ¿Contradicciones? Un montón.

También hubo avances

Si bien no se logró todo lo esperado, la COP16 tuvo avances concretos en algunos temas:

  • Un fondo para los recursos genéticos:

Cada planta, animal y microorganismo posee material genético –su ADN– que tiene un valor actual o potencial para los humanos. Este material es fundamental para la investigación científica y el desarrollo de productos como medicamentos, cosméticos, alimentos y tecnologías agrícolas. Sin embargo, suele obtenerse en países en vías de desarrollo, mientras que los beneficios económicos tienden a concentrarse en corporaciones del Norte Global.

El nuevo fondo busca cambiar esta dinámica. El acuerdo alcanzado establece que las empresas que utilizan información de secuenciación digital (DSI) en sus productos deberán contribuir con el 1% de sus beneficios o el 0,1% de sus ingresos anuales al Fondo.

Aunque esta contribución es voluntaria y aplicable solo a empresas con ingresos por encima de cierto umbral, se acordó que la mitad de los fondos recaudados se destinen a los pueblos indígenas, quienes son los verdaderos guardianes de gran parte de la biodiversidad mundial. ¿Debería ser una contribución obligatoria? Para reflexionar, yo creo que sí.

  • Reconocimiento de los pueblos indígenas y afrodescendientes:

La COP16 marcó un avance en el reconocimiento de los pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes como actores clave en la protección de la biodiversidad.

Se garantizó una posición permanente para estas comunidades en el grupo de trabajo del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), donde podrán ejercer una influencia significativa en las negociaciones y tendrán acceso directo a recursos internacionales para apoyar sus iniciativas de conservación.

La propuesta, liderada por Colombia y Brasil, busca fortalecer la participación de estas comunidades en las decisiones globales sobre biodiversidad. Aunque algunos países africanos inicialmente se pusieron en contra, el acuerdo finalmente fue aprobado.

Con esta posición oficial, los pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes podrán impulsar una agenda que asegure que sus conocimientos y prácticas tradicionales sean valorados y respetados en la protección de la biodiversidad global.

Lo que se viene

Otra novedad y avance importante: se reconoció que la pérdida de biodiversidad y el cambio climático son problemas interconectados que requieren un abordaje conjunto. Parte de este esfuerzo implica alinear los planes de uno con las estrategias del otro. La idea de este enfoque integrado es optimizar recursos y resultados.

En el marco de la transición energética y la creciente demanda de minerales como cobre y litio, Colombia propuso un Acuerdo Global para la Trazabilidad y Comercialización en la Cadena de Suministro de Minerales. Este pacto buscará que los países implementen estándares que garanticen una minería responsable, protejan las áreas de alta biodiversidad y se enfoquen en la transparencia y los derechos humanos a lo largo de toda la cadena de suministro. Colombia presentará un borrador del acuerdo en la COP30 en Belem, Brasil.

Del 11 al 22 de noviembre se realizará la COP 29: Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Azerbaiyán, se espera que un tema domine la cumbre: el financiamiento climático. Los países necesitan invertir billones de dólares para construir sistemas de energía limpia, prepararse para un mundo cada vez más cálido y lidiar con las consecuencias de los desastres provocados por el cambio climático.

Estos eventos internacionales son importantes y son oportunidades para articular alianzas estratégicas entre el Gobierno, el sector privado, la academia y la sociedad civil. Estaremos expectantes de la participación de Argentina.

Ana Vidal de Lamas, subsecretaria de Ambiente, afirmó en conversaciones con Dialogue Earth: “No vamos a ser súper proactivos, pero cumpliremos con lo que hay que cumplir”.

Otras lecturas

Estudió Ciencias Ambientales y le apasionan los temas relacionados con el cambio climático. Trabaja en proyectos vinculados con el desarrollo productivo sostenible. Su casa está llena de plantas, como no podía ser de otra manera. Feminista, melómana y orgullosamente argentina.